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El auge de la mal llamada “nueva”extrema derecha: Ni tan nueva, ni igual entre ella

 

A menudo se pone la misma etiqueta al auge de la extrema derecha en diferentes países, etiquetando a Bolsonaro (Brasil), Le Pen (Francia), Orban (Hungria), Salvini (Italia), Trump (EEUU), a todos como “fascistas” o “neofascistas”, però más allá del populismo que comparten y que puden compartir también con partidos y movimientos de izquierdas antagónicos a ellos, tienen numerosas diferencias entre ellos.

Bolsonaro, el autoritario, homófobo, machista y racista que ha ganado las elecciones brasileñas

El más próximo al fascismo genuino sería el recién elegido presidente del Brasil Jair Bolsanaro, por su nacionalismo exacerbado, su apología a la dictadura militar  y al uso de la fuerza militar o policial para resolver los problemas del país, su odío a las minorías y a los homosexuales. Pero por ejemplo el programa económico de Jair Bolsonaro está muy alejado del papel protector del estado del fascismo clásico, sino que es mucho más cercano al que llevo a cabo el General Pinochet con la ayuda de los economistas ultraliberales estadounidenses de la Escuela de Chicago, los Chicago Boys, es decir, partidario de privatizar las principales empresas y servicios públicos del país.

bolsonaro

Ante la reciente victoria del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, mucha gente, especialmente la de izquierdas se pregunta como ha podido ganar un exgeneral orgulloso de la dictadura militar, xenófobo (en un país con una gran comunidad negra), machista  (le han votado un 42% de mujeres), homófobo, y que además pretende aumentar la tala de árboles en el Amazonas. Se apunta a que la corrupción del Partido de los Trabajadores (PT) provocó que mucha gente le votara más como rechazo a esta que adhesión a sus planteamientos, a la promesa de erradicar la delincuencia con mano dura, los problemas económicos que empezaron durante el mandato de Dilma Rousseff,  el apoyo que ha recibido de los evangelistas (1/4 de la población del país), o el uso de redes sociales como whattsapp para mandar Fake News sobre el PT. Si bien el PT se ha visto manchado por numerosos casos de corrupción, también es cierto que el gobierno de Lula mejoró el nivel de vida de los más pobres del país. Pese a la victoria de Bolsonaro (55%), es difícil que sustituya la democracia por una dictadura, el candidato del PT, Haddad, sacó un 45% de los votos y Brasil cuenta con fuertes movimientos sociales, además no le interesesa porque perdería el apoyo de países aliados; lo que si es seguro es que será un presidente autoritario (es provable que realice operaciones militares mediáticas en las fabelas más conflictivas), privatice servicios públicos, o que se incremente la tala de árboles y acoso a las comunidades del Amazonas.

Cambios en el discurso y los métodos de la extrema derecha

Los pasados días 25, 26 y 27 de octubre el Centre d’Estudis sobre Democràcies i Dictadures (CEDID) realizó un Congreso con charlas de diversos historiadores para definir la nueva ultraderecha internacional (1985-2017), ver programa: https://www-balan.uab.cat/doc/congresultradreta. Asistí a las conferencias del sábado donde Ferran Gallego, especialista en fascismos y extrema derecha explicó la transformación del discurso del Frente Nacional de Marine Le Pen, dejando atrás los discursos racistas y antisemitas que caracterizaban a su padre Jean Marie Le Pen, para focalizar su mensaje en la recuperación de la soberania nacional contra los dictados de la UE y el BCE. Un discurso antiglobalización que coincide con la crítica de la izquierda, la diferencia está en el emfásis que hace el Frente Nacional en “el nosotros” y el “ellos” identitario, como si todos los que se enriquecen del sufrimiento de los trabajadores franceses fueran entidades supranacionales y personas extranjeras, pero este identitarismo no es el racismo fascista de siempre. Le Pen también se dirige a los immigrantes de varias generaciones que adoptan los valores republicanos franceses (en realidad, los del Frente Nacional). Eso si, el Frente Nacional mantiene sus posturas conservadoras y reaccionarias mostrandose contrario al aborto o a los matrimonios homosexuales.

Marcos Reguera habló del exconsejero de Donald Trump y experto en medios de comunicación Steve Bannon, y el proyecto que tiene de crear una “internacional” de la ultraderecha mediante “The Movement”. Más que crear un partido de la ultraderecha internacional lo que pretende Bannon es mediante los medios de comunicación conseguir influir en las políticas de los países europeos y ayudar a crear y hacer crecer  a los diferentes partidos y movimientos ultraderechistas.

Manuel Iglesias Cavicchioli (Universidad Loyola Andalucía) realizó una exposición sobre el neoconservadurismo español y su deriva hacia posiciones ultraderechistas. Por último, Antonio Álvarez Benavides (Carlos III) y Francisco Jimenez Aguilar (Universidad de Granada) hicieron un repaso de las asociaciones culturales de ayuda nacional, especialmente del Hogar Social Madrid, que siguiendo el ejemplo de los italianos de la Casa Pound (organización con una implantación importante, pero que fracasó al presentarse a las últimas elecciones italianas, donde el voto antinmigración se lo llevó la Liga) realizan actividades y asistencia social destinada solamente a los que ellos consideran españoles. Existen diferentes asociaciones de ayuda nacional en el estado español pero la única que tiene cierta implantación y continuidad es Hogar Social. En el estado español estos grupos de militantes ultraderechistas se han encontrado con la oposición de los grupos y militantes de izquierdas que aparte de destapar y frenar su discurso xenofóbo en muchas localidades ya relizaban estas tareas para toda la población: Los Centros Sociales Autogestionados, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y la Crisis, los sindicatos combativos, etc. La asistencia social, que por la izquierda y los libertarios es la solidaridad (la solidaridad a diferencia de la asistencia y la caridad, se produce entre iguales y es recíproca), no es nada nuevo y es una forma de ganar influencia ideológica entre la sociedad que han hecho toda clase de movimientos, allí donde no llegaba o no quería llegar el estado, la gente se organizaba para resolver o mitigar sus necesidades. Lo hacian en el estado español a mediados del s.XIX hasta 1939 los republicanos, anarquistas y socialistas mediante las mutualidades obreras, los sindicatos o los ateneos y  lo hacía y lo contínua haciendo la iglesia, “la caridad cristiana”.

Por qué crece la extrema derecha?

-El miedo y la inseguridad siempre ha sido aprovechado para la derecha apuntando al extranjero, a las minorias étnicas y religiosas, o a organismos extranjeros. La extrema derecha ha alimentado la sensación de miedo e inseguridad y ha conseguido mostrarse como la solución a estos a través de lanzar sus mensajes de soluciones fáciles e inmediatas a través de los medios de comunicación y las redes sociales.

-Hay la teoria de que parte de la responsabilidad de la victoria de los partidos y movimientos de ultraderecha es porque la izquierda (o buena parte de ella) ha abandonado el discurso de defensa de los intereses de los trabajadores para abrazar todas las causas minoritarias, un ejemplo de esta teoria es el libro La trampa de la Diversidad, de David Bernabé. Es difícil llegar a una mayoría social si dedicas tus esfuerzos a hablar de cosas como el poliamor o la teoria queer, eso no quiere decir que se tengan que desatender causas como el animalismo o el lenguaje inclusivo, sino volverle a dar importancia a las políticas económicas, a la repartición del trabajo y la riqueza.

-La derechización de la socialdemocracia en política económica y la crisis que ha provocado en su seno, prácticamente los únicos países donde parece ser que el Partido Socialista no se va hundir, son Portugal y España. El exvoto socialdemócrata se ha repartido entre movimientos populistas, mayormente de derechas, pero también de izquierdas que tienen elementos populistas como Podemos en el estado español o los insumisos franceses.

-El alejamiento de la izquierda respecto a los trabajadores. Si nos fijamos en los políticos de partidos de izquierdas (y también sindicatos combativos) vemos a licenciados universitarios (sociólogos, politólogos, psicólogos, però no encontramos a trabajadores del metal, del transporte, de la limpieza,etc. Claro que muchos licenciados universitarios tienen trabajos precarios, però hay como una alergia a que trabajadores de según que sectores ocupen puestos de responsabilidad en las organizaciones. Para no pocos trabajadores la izquierda se ha convertido en un producto snob para intelectuales, no se sienten representados por gente que no tiene nada que ver con su clase y sus problemáticas.

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