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Isabel Hortensia Pereyra Dagedo: maestra racionalista, escritora y activista anarcosindicalista [Ignacio C. Soriano]

Pereyra Dagedo, Isabel Hortensia (a veces Pereira). Buenos Aires, c. 1900  Buenos Aires, 1970. Maestra racionalista, escritora, propagandista anarcosindicalista y ama de casa.

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Isabel Hortensia. Fuente: De Castro ero y bailar no sepo

Las primeras noticias que se tienen de ella la sitúan en la capital de Argentina correteando en patines por los barrios de Barraca y Boca. Proveniente de allí, junto a su compañero, desplegó una fecunda actividad entre 1914 y 1927 por Málaga, Campiña de Córdoba, Serranía de Ronda, Cádiz, Campo de Gibraltar y Barcelona, mientras iban naciendo sus tres hijos e hija, hasta que volvió a Argentina y se dedicó a la familia. Díaz del Moral [1929] apunta que su oratoria era superior a la de su compañero. “Alta, fina, de ojos muy hermosos. Valiente y generosa”, comenta Lola Iturbe [1974], que la conoció. Varias veces procesada, acusada de agitadora social, gozó de predicamento en Andalucía durante una década, sometida a continuos cambios de residencia, fruto de los avatares de la militancia social de su tiempo.

Delicada de salud en la infancia, lo compensó con la voluntad con que se esforzó en las tareas escolares. Los artículos en la prensa libertaria denotan una redacción precisa y sugerente, y muestran la cultura social de que disponía (Zola, Belda, Mirbeau, etc., incluida la argentina: Santos Vega, Martín Fierro, etc.). No obstante, Alberto Gay [1997] señala la duda de su autoría en las obras primeras, al ser casi adolescente, tomándolas como deferencia de enamorado, y que hubiera bebido del estilo de Cordón en los artículos de Tierra y Libertad, si bien hemos de apuntar que contienen datos personales de Pereyra. Lucía Prieto [2012], por su lado, sostiene que sus escritos, especialmente los comentarios a Clara (1927), contribuyeron a cimentar el anarcofeminisno.

Conoció en Buenos Aires al propagandista anarquista egrabense Salvador Cordón Avellán (1887-1958), emigrado allí en 1911, que se dedicó a dar clases en escuelas obreras. Parece que el flechazo fue rápido; ella tenía unos 13 ó 14 años, lo que hizo que la unión no fuera aprobada por parte del entorno. La amnistía de España y las deportaciones del gobierno argentino les trajeron a España a finales de 1913 y se asentaron en Málaga, ya con Osvaldo, su primer hijo, con La Virgen Roja, su primer libro al alimón, y con La caída, otro en prensa. Es aquí donde se editó La familia política.

En 1914 se instaló en los aposentos del Centro Instructivo Obrero de Castro del Río (Córdoba, calle Colegio, 15), de cariz anarcosindicalista, cuya escuela habían ofrecido a Cordón; morada (muy vigilada) que acogía a propagandistas de paso, tal el amigo de la pareja Antonio Loredo (a quien habían conocido en Argentina), convaleciente una temporada de junio de 1915. Dio a luz en agosto de 1914 a su segundo hijo, Arnaldo Avenire, no bautizado.

Isabel ayudó en tareas escolares, especialmente ejerciendo de narradora de cuentos, en las que se utilizaban los libros de La Escuela Moderna y los de la Biblioteca del Obrero de Sánchez Rosa. Por otro lado, ya en febrero de 1914 intervino en un mitin, en el que confluye con Paca Sánchez Villalobos (además de con Salvador, Sánchez Rosa, Rodríguez Romero, etc.), algo que se producirá en otras ocasiones. Al año siguiente cofundó la revista Alas, vocero del grupo anarquista del mismo nombre.

Clausurada la escuela en el verano de 1915, retornó la familia a Málaga, en donde contribuyeron a crear el Ateneo Sindicalista e Instructivo (ubicado en el Centro Obrero de calle Esquilache), en cuyo primer mitin, celebrado en el barrio del Perchel en octubre, intervino con mensajes contra el juego, el alcohol, la religión y llamando a la rebeldía. Apenas estuvo aquí un año.

En el otoño de 1916 se trasladó a la serranía rondeña, a Montejaque, de nuevo en la escuela racionalista, sin dejar la labor de propaganda mítines y venta de folletos, a pesar de la bajada de audiencia, y se embarcó en la campaña de lucha ante el encarecimiento de las subsistencias provocado por la guerra mundial. De esta época son sus colaboraciones en Tierra y Libertad, en las que se ocupó de la moral burguesa, del trabajo y del ambiente pueblerino. En sus textos hacía notar la diferente visión del sexo fuerte y del sexo débil. Allí permaneció durante dos años, aunque en 1917 pasó una temporada en Nerva y su escuela. Fue entre Montejaque y Aznalcóllar donde publicaron la colección de “novelas relámpago de crítica e ideas” Los Nuestros en 1917 (a veces confundida con revista, conectada con la revista Los Nuevos, de Barcelona). Para entonces, su figura (y la de su compañero) tenía cierta aureola entre el campesinado.

En 1918 intensificó su participación en campañas de propaganda, principalmente en Córdoba (Baena, Cabra, Fernán Núñez, Montoro, Luque, Montemayor, Pedro Abad, etc.). Se asentó primero en Castro del Río, para acercarse en el verano a Alcalá del Río (Sevilla), embarazada de su tercer hijo, Raúl, pero las autoridades impidieron el que se hicieran cargo de la escuela racionalista, por lo que volvieron al pueblo cordobés, desde el que se desplazaban por la comarca, terminando los actos a veces en tumulto, como el de Luque en octubre, o siendo denunciada, como en Pedro Abad en diciembre. De ahí que no se libró de acudir a las Audiencias; así, en marzo de 1920 se celebró en Bujalance juicio por el citado mitin de Pedro Abad, en el que es acusada de delito de sedición atacar a la religión, la propiedad privada y el Estado, incitando a la violencia, del que fue exculpada (aunque a Cordón se le condenó a 10 meses y un día).

En 1919 se instaló en Córdoba, época en que pasó especiales dificultades económicas, pues su compañero estuvo preso buena parte del año. A finales del mismo, tal vez por destierro, se trasladaron a Algeciras (Cádiz).

No figuró su nombre entre las delegaciones asistentes al Congreso de la Comedia de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) de diciembre de 1919 en Madrid, pero es fácil que estuviera allí junto a Cordón, y contactara con quienes proponían la creación de una Normal para maestras racionalistas. De vuelta al Campo de Gibraltar cofundó el periódico Prometeo en mayo de 1920 y participó en Luz y Vida, con Dolores Herrera y Diego Alonso, que se editaba en Linares (Jaén), en el que escribió haciendo un llamamiento a la rebelión de las mujeres. Lola Iturbe señala que en este año publica el folleto ¡Rebélate, mujer! (no encontrado). Parece que en 1922 se encontraba en Pueblo Nuevo del Terrible (Córdoba) en la cuenca de Peñarroya.

En 1923 se trasladó con su familia a Cataluña y regentaron una escuela en Navàs. Se implicaron en cuestiones sociales y se relacionaron con Pedro Luis de Gálvez, Lola Iturbe, Pere Foix, Hermoso Plaja o el maestro racionalista Joan Roigé, de Escuela Luz en Hospitalet, al que ayudaron. Las preocupaciones y penurias continuaban; en primer lugar por las dificultades que tuvieron las escuelas laicas para desenvolverse durante la Dictadura de Primo de Rivera, lo que afectaba también a la venta de literatura social; en segundo lugar porque aumentó la familia con Amapola Violeta en 1925.

En 1926 la familia vivía realquilada en el Guinardó y, en su nombre, Isabel Pereyra recibió diversas cantidades de las ayudas que repartía La Vanguardia a familias necesitadas, lo que se extendió hasta abril de 1927. Igualmente, La Revista Blanca le pasó algunas recaudaciones realizadas en la primera mitad de 1926 al estar Cordón en la cárcel, entre ellas 26 pesetas provenientes de Castro del Río.

No obstante las adversidades y ocupaciones, elaboró un texto cuidado con “En defensa de Clara” (La Revista Blanca, número 51, 1 de julio de 1925), comentando el hacer de la protagonista de La victoria, novela de Federica Montseny; único que vio la luz en esta revista. Sí que aparecen colaboraciones suyas durante el verano de 1926 en Acción Social Obrera de Sant Feliù de Guixols, en el que realiza una crítica a la obra de teatro El veneno del tango, estrenada en Barcelona, de su paisano Valentín de Pedro (que subtitula “Teatro para mujeres… y para hombres”). En este órgano de los sindicatos de CNT de la provincia de Gerona realiza un alegato en favor de los presos sociales, actividad en la que estaba involucrada, apoyando con su presencia, correspondencia y en efectivo a reclusos de la Cárcel Modelo barcelonesa.

Es posible que, ante el propósito de volver a Argentina, ofreciera el folleto Morbo y plétora a la familia republicana Costa, propietaria de la imprenta en la que se editaba la colección La Novela del Pueblo, en la que vio la luz en 1927 (junto a otro de Cordón), año en que la familia se trasladó a Buenos Aires.

Según testimonios de Amapola [A. Gay], una vez en Argentina, Isabel H. Pereyra se dedicó a la familia, desvinculada de actividades periodísticas, pedagógicas y propagandistas, al tiempo que Salvador Cordón trabajaba de corrector ortotipográfico en el diario bonaerense Crítica. Proclamada la Segunda República en España en 1931, se plantearon la posibilidad de volver, pero el recuerdo de las estrecheces pasadas le hizo desistir de ello.


Obras de ~: con S. Cordón Avellán, La Virgen Roja [Luisa Michel]. Drama social en tres actos, Buenos Aires, Bautista Fueyo, c. 1913; con S. Cordón Avellán, La familia política. Drama en tres actos y prosa, Málaga, Imprenta Fin de Siglo, 1913; con S. Cordón Avellán, La caída (novela), Buenos Aires, Bautista Fueyo, c. 1914; ¡Rebélate, mujer!, Algeciras (Cádiz), s.n., 1920 (desaparecido); Morbo y Plétora, Barcelona, Publicaciones Mundial, c. 1927 (Talleres Gráficos Costa), 32 p. (La Novela del Pueblo, 7).

Bibliografía: Onarim-Atla, “Causa por sedición”, en La Voz, 71 (Córdoba, 11 de marzo de 1920), pág. 3; J. Díaz del Moral, Historia de las agitaciones campesinas andaluzas, Madrid, Revista de Derecho Privado, 1929; Lola Iturbe, La mujer en la lucha social y en la guerra civil española, México, Editores Mexicanos Unidos, 1974; P. Díez Martín, Un anarco sindicalista de acción. Memorias. Caracas, Editexto, 1976; F. Merino Cañasveras, Castro del Río del Rojo al Negro, El autor, 1989; F. Madrid Santos, La prensa anarquista y anarcosindicalista en España desde la I Internacional hasta el final de la guerra civil, Barcelona, Universidad Central, 1991 (en http://www.cedall.org/Documentacio/Castella/cedall203410101.htm); María Dolores Ramos, Burgueses y proletarios malagueños. Lucha de clases en la crisis de la Restauración (1914-1923), Córdoba, Ayuntamiento, 1911; María Ángeles García Maroto, La mujer en la prensa anarcosindicalista. España 1900-1936, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 1996; Alberto Gay Heredia, “Salvador Cordón Avellán, militante y escritor libertario”, en Paseo Cultural, 1 (Cabra, septiembre de 1997), págs. 35-59; Lucía Prieto Borrego, “Las mujeres en el anarquismo andaluz. Cultura y movilización en la primera mitad del siglo XX”, en Arenal, 19 (enero-junio 2012), págs. 47-74; Ignacio C. Soriano Jiménez y Francisco Madrid Santos, Bibliografía del anarquismo en España 1868-1939, 8.ª ed., Burgos, Universidad, 2016 (en http://hdl.handle.net/10259/3993); Miguel Íñiguez, Enciclopedia del anarquismo ibérico, Vitoria, Asociación Isaac Puente, 2018, pág. 1313.
Burgos, primavera de 2018.
Ignacio C. Soriano Jiménez

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