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Las fotos inéditas del fusilamiento de Severino Di Giovanni no eran tan inéditas después de todo, ni tan reales

El 7 de febrero de 2020 el Archivo General Nacional (AGNArgentina) de Argentina publicó en sus redes sociales una serie de fotos inéditas sobre el fusilamiento de Severino Di Giovanni. La originalidad del hallazgo, en apariencia nunca antes revelado al público, se encuentra en que son fotos momentos antes y durante el fusilamiento del anarquista expropiador italo-argentino famoso por sus actos de acción directa y su idealismo puro contra el fascismo italiano.

Al poco tiempo, las publicaciones en las redes sociales del AGNArgentina se distribuyeron con gran velocidad, generando miles de likes (me gusta) o siendo compartidas masivamente.

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Lo que aclara AGNArgentina es que “se han encontrado un grupo de documentos fotográficos correspondientes al momento exacto del fusilamiento de Severino Di Giovanni ocurrido el 1° de febrero de 1931 bajo el gobierno de facto del General José Félix Uriburu.” y si “¿Formarán parte de alguno de los fondos documentales de los medios de prensa que cubrieron la noticia del fusilamiento? ¿Por qué estos documentos nunca antes fueron puestos a la consulta y otros sí?” [la negrita es del autor]

De hecho, medios periodísticos importantes levantaron la noticia con titulares atractivos para la novedad:

Si bien los medios periodísticos no informan mucho más de lo que el AGNArgentina había publicado en sus redes sociales, si cabe destacar el artículo reciente (8 de febrero de 2020 a las 15hs aprox.) de Soledad Vallejos donde también aclara que pueden tratarse de la serie de fotografías publicadas por Caras y Caretas una semana después del fusilamiento [hecho que este autor también aclaró en twitter].

Por lo tanto, se explayan aquí los argumentos posibles para demostrar de que las fotos de Severino Di Giovanni no son verídicas, sino más bien de una recreación póstuma para la revista Caras y Caretas:

De las dos fotos que publica el post original de AGNArgentina, falta una tercera foto, aquí detallada, donde Severino, luego de ser fusilado, pareciera caer de su silla (algo que consta en los relatos periodísticos de la época). Sin embargo, hay una cuarta foto de la que parece no haberse encontrado el original, una similar a la otra. En ellas, se pueden comparar tanto la vestimenta como la contextura del sujeto, la silla y el espacio donde se lleva a cabo la situación. De hecho, si se utiliza la silla como marco de referencia para una superposición se demuestra que son dos fotos del mismo momento y personaje, casi exactas en su ángulo y toma. 

El origen de las fotos

El origen de esta cuarta foto (y probablemente de las otras tres halladas por la Archivo General de la Nación) es la revista semanal Caras y Caretas (Buenos Aires – Argentina), que la publicó el 14 de febrero de 1931 (13 días después del fusilamiento de Severino). Pero para entender mejor tenemos que remontarnos una semana antes de su fecha de publicación, es decir al 7 de febrero de 1931.

El 7 de febrero de 1931, la revista Caras y Caretas publicó una nota de 8 páginas (bastante para la época y la revista) donde con fotografías y epígrafes se relata la detención, víctimas y últimos momentos de los anarquistas y sus familias antes de la ejecución final. Cabe destacar que Caras y Caretas era una revista semanal, por lo que la anterior había sido la publicación del 31 de enero y, por lo tanto, previa a la ejecución de Severino Di Giovanni (1 de febrero) y su compañero Paulino Scarfó (2 de febrero).

Lo interesante de la nota del 7 de febrero es que no son solamente fotografías de archivo periodístico tradicional (es decir, fotos “reales” de los involucrados y los hechos), sino que también se recurre a recreaciones fotográficas de hechos que obviamente no fueron fotografiados en el momento (por ejemplo, los atracos de los anarquistas expropiadores o la balacera con la policía).

A Este detalle es importante tenerlo en cuenta, puesto que el fotoperiodismo de la época se encarga también de ficcionar y recrear situaciones a falta de material verídico. Esto se entiende en una época donde los periódicos diarios ya existían pero carecían de la posibilidad de insertar muchas fotos (por una cuestión de costos, de velocidad, de falta de material y de necesidad). He aquí la razón por la que Caras y Caretas, de manera semanal, hace esto, porque es una revista que se centra mucho más en las imágenes que en los textos.

También podemos encontrar en esta publicación algo poco común para la revista: la creación  de uno de los fotomontajes más conocidos sobre Severino Di Giovanni.

Una semana después, el 14 de febrero de 1931, la revista vuelve a publicar una nota dedicada a “recordar” este y otros fusilamientos en Argentina con el título “Documentación gráfica de los fusilamientos ejecutados desde el año 1894 hasta el año 1931”. Se ve que el tema seguía vivo en la sociedad como la editorial misma lo aclara:

En la imagen para la ejecución de Grossi se puede entender que es una recreación por la calidad de la foto (para ser ejecuciones de 1894-1903) ya que en aquel tiempo las realizaban los soldados y porque justamente la revista ya había tratado el caso pero sin fotos. Por otro lado, llama poderosamente la atención de esta fotografía el uso de la misma silla que se ve en la foto de la ejecución de Severino Di Giovanni y Paulino Scarfó que la revista publica en las páginas siguientes. [Este párrafo fue reeditado tras investigar y encontrar la publicación del 6 de abril de 1900 sobre Grossi. De cualquier forma se realizó un estudio desarrollado aquí sobre la silla]

sillas

Pero otro caso es el fusilamiento del soldado Frías en 1906. No sólo la toma corresponde a distancia considerable del hecho (posiblemente los ejecutores no querían cámaras tan cerca en estos momentos) sino que también la revista hace una afirmación importante para aclarar que es una “sensacional fotografía de ´Caras y Caretas´ tomada en la madrugada del 21 de febrero, en el stand de tiro del cuartel 1ro de Infantería. Es el preciso momento de la descarga.”

Para ser una publicación dedicada a recordar importantes ejecuciones por parte del estado [la minúscula es decisión del autor] solamente en este caso la revista aclara tácitamente que es una fotografía del momento exacto. Hay compromiso de la editorial en diferenciar las fotos reales de las recreaciones póstumas.

Hacia el final del artículo, la revista publica las famosas fotos de la ejecución de los anarquistas y debajo de ellas se agregan dos epígrafes relatando brevemente las ejecuciones y luego el texto aclaratorio: “Estas dos ejecuciones fueron reconstruidas de acuerdo con los datos de un redactor de ´Caras y Caretas´, testigo presencial¨.

Esta sola aclaración ya vale para demostrar que las fotos de Severino Di Giovanni encontradas por el Archivo General de la Nación no son fotos reales sino más bien otras tomadas para la recreación del fusilamiento pero que no fueron utilizadas para la publicación final. Es bien sabido entre diseñadores gráficos y fotógrafos que se suele tomar varias fotos antes de decidir cuál iría finalmente a la imprenta.

Si bien la foto de Caras y Caretas tiene menos calidad que las encontradas últimamente, puede entenderse que esto se deba a la inferioridad de calidad en la reproducción por imprenta con diferencia a la fotográfica que es mediante proceso químico, no mecánico. Así mismo, en la época se solía subir el contraste en los originales para garantizar que salgan bien a la hora de imprimir las publicaciones finales. Sin embargo, también puede ser por la calidad del escaneado de la revista.

Otras fuentes y relatos de los hechos

Finalmente, lo que la mayoría de los artículos periodísticos omitieron (o no analizaron en profundidad) son la diferencias que hay entre los relatos periodísticos de la época por otros medios y las fotos de Caras y Caretas. El relato más famoso es el de Roberto Arlt (“He visto morir”) escrito para el diario El mundo. Allí el escritor dice que “El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas”.

A pesar de que Enrique González Tuñón (para Crítica) realiza una descripción mucho más profunda y detallada, repite lo mismo: que la ejecución se realizaba en el patio de la Penitenciaria Nacional argentina, “Al fondo del patio, una pared alta en cuya parte superior se encuentra las garitas de los centinelas. Hasta una distancia de cinco metros por delante de la pared, un cantero como de un metro de altura cubierto de césped y cayendo en suave declive hacia uno de los caminos, frente al taller de carpintería. Sobre este cantero y a una distancia aproximada de tres metros de la pared, se había colocado la silla trágica […] El banquillo para la ejecución estaba colocado en la parte más elevada de la pendiente verde. Desde lejos podía advertirse su respaldo exageradamente alto y sus patas, que de tan tiesas parecían incrustarse con fuerza, en el terreno”. [las negritas son propias]

Es decir, no solo detalla la existencia de césped en la ejecución de Severino, confirmando lo que escribe Arlt, sino que además dice que la silla se encontraba a tres metros de distancia de la pared. En las fotos encontradas se evidencia claramente la imposibilidad de esa distancia entre la silla y el muro. Por otro lado, siguiendo con las otras imágenes publicadas por la revista Caras y Caretas, ¿por qué las ejecuciones se habrían realizado al aire libre excepto la de estos dos anarquistas?

Se adjunta a continuación el plano de la Penitenciaria Nacional y un detalle del sitio posible de las ejecuciones:

0008detalle del mapa de penitenciaria nacional

Tanto los relatos de Arlt como de González Tuñón puede encontrarse en el libro de Osvaldo Bayer Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia publicado por Editorial Planeta. También puede consultarse la versión online editada por Sombraysén Editores en https://archive.org/details/OsvaldoBayerSeverinoDiGiovanni.

El plano de la penitenciaria responde al publicado en La Penitenciaria Nacional de Ballvé (1907, Buenos Aires, Argentina: Talleres gráficos de la Penitenciaria Nacional) que se cita en Europa y América. Guglielmo Ferrero y Gina Lombroso en la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires. 1907 de Matías Ruíz Díaz. Este ensayo está disponible en http://www.iaa.fadu.uba.ar/ojs/index.php/anales/rt/printerFriendly/198/html_146.

Los ejemplares de Caras y Caretas fueron consultados en la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España y estan disponibles en:

Últimas palabras

¿Que puede haber pasado con aquellas fotografías encontradas por el Archivo General de la Nación? Dificil saberlo, pero probablemente son fotografías para una recreación llevada a cabo por Caras y Caretas para ilustrar sus textos. Y como pasa siempre en el diseño gráfico: se sacan varias fotos pero no se utilizan todas.

El AGNArgentina también plantea la duda de por qué habrían sido catalogadas erróneamente. Lo más probable es que sea que pertenencían a un juego junto con otras, y por alguna razón fueron separadas (tal vez estas como desestimadas) por el archivo de Caras y Caretas. Algo que solo puede saberse consiguiendo los originales y la totalidad del juego. Seguramente haya otras de Paulino Scarfó no publicadas por la revista y para ello puede apelarse a la aparición de fotos similares en algunos fanzines argentinos. Tal es el caso del fanzine Mente Kaliente donde se encuentra al falso Paulino Scarfó parado, vestido de la misma forma que en la foto de Caras y Caretas:

Se agradece a la Biblioteca Popular José Ingenieros quien encontró estas imágenes junto con otros fanzines reproduciendo las fotos de los falsos Severino y Paulino:

El autor de este artículo agradece y felicita el trabajo del Archivo General de la Nación por encontrar y compartir material histórico. También por plantear, aunque sea de manera indirecta o inconsciente, estos problemas históricos a la comunidad. La sociedad merece tener acceso a archivos digitalizados y libres como corresponde para la construcción de su memoria. Así mismo, gracias a ello, se puede incentivar la curiosidad por la ciencia y la investigación.

5 comentarios

  1. Hola! Muy interesante y completa la nota. Me gustaría contactarte. Me interesaría poder hacer algo con el hallazgo y actualizar la problemática documental que entraña las derivaciones que tuvieron estas fotografías, y por otro lado, explorar el sentido que Caras y Caretas le daba a este ejercicio de las recreaciones y analizarlas en el contexto de su publicación. Fui investigador y guionista de un documental que hicimos en Rosario sobre el fusilamiento del anarquista Joaquin Penina. Te dejo un saludo.

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