Democracia Fascismo Segunda Guerra Mundial

LAS MASACRES DE SOLDADOS NEGROS EN 1940

      “Aquí, sobre mis manos, le aporto todo lo que somos, todo lo que podemos.” Es con estas palabras que Albert De Vleeschauwer, (Nederbrakel, Ardenas belgas- Kortenberg, Barbate belga, 1971) ministro belga de las colonias, se dirigió a Winston Churchill el 10 de julio de 1940. El pequeño reino había sido ocupado el mes anterior por las tropas nazis y su gobierno se encontraba en el exilio en Londres. Siendo esto así, ¿qué podía ofrecer De Vleeschauer al premier británico? Bruselas era la capital de un pequeño estado, pero también de un vasto imperio que tenía en el Congo- la actual República Democrática del Congo (RDC)- su principal fuente de recursos. De hecho, el 85% de estos procedían de la colonia centroafricana.

Sin embargo, los principales recursos que se recibieron fueron los humanos. Jóvenes de la región tuvieron un papel relevante en los enfrentamientos con las tropas de Mussolini y consiguieron importantes victorias frente a los fascistas 15 000 de los cuales fueron hechos prisioneros, incluidos nueve generales.[1]

En el caso de Francia, ya en la Primera Guerra Mundial, entre 1914 y 1919, 190 000  africanos habían sido movilizados para defender la República. Se consagraba así la idea de “force noire” del general Charles Mangin [2](Sarreburgo, Francia, 1866- París, 1925) según la cual los nativos de ese continente tenían un umbral de resistencia al dolor mayor que el de los europeos y no dudaba, por ello, en utilizarlos para la primera oleada de ataque. Unos 45 000 perdieron la vida durante el conflicto.[3]

   Fuente: franceinfo: Afrique  


A diferencia de lo que ocurrió en la Gran Guerra en la cual la participación de las tropas coloniales fue improvisada, a finales de los años treinta, concretamente en 1938, cuando la posibilidad de una nueva contienda tomaba cada vez más cuerpo, París puso en marcha un plan de movilización  masiva en los territorios africanos bajo su control. Se trataba de trasladar a la AFN[4]  y a la metrópoli numerosos refuerzos integrados por tiradores senegaleses. A partir de 1939 se lleva a cabo un esfuerzo sin precedentes y cerca de 100.000 son llamados a filas en solo diez días. Entre 40 000 y 60 000 soldados desembarcan en la Francia metropolitana donde combaten en la campaña de mayo-junio de 1940.[5]

Dieciséis regimientos de artillería senegaleses son movilizados, seis de los cuales se establen en la Francia continental incluso antes de la guerra. En la primavera de 1940, 64 299 tiradores participan en los combates y 24 271 mueren o desaparecen, es decir, un 37%, cifra muy elevada debido a su situación en posiciones aisladas, los llamados hérissons (erizos).[6]

¿Qué pensaban los nazis sobre los negros? Obviamente, los consideraban una raza inferior a la aria, más o menos como los eslavos, si bien estos últimos eran considerados más “humanos” y su lugar estaba en Europa. Aquellos, sin embargo, se encontraban en una especie de limbo entre la animalidad de la selva de donde procedían y la especie humana. No tenían, pues, sitio en la Europa blanca. Eso era, precisamente, lo que los nacionalsocialistas reprochaban a los franceses: el haber traído a negros a nuestro continente para luchar contra otra nación “civilizada” como Alemania.

Los negros, como tales, no eran considerados un peligro si permanecían en sus tierras aunque fuera luchando allí junto a las tropas de la metrópoli. De hecho, los Askaris combatieron con las tropas del emperador Guillermo II durante la Gran Guerra e impidieron que las tropas británicas ganasen una sola batalla contra ellos-siendo muy superiores en número- en África oriental durante toda la contienda.

¿Cuándo los negros se convertían en una amenaza? Esto ocurría cuando salían de su escenario “natural”, esto es, África y eran utilizados como armas por las democracias occidentales y la plutocracia judía del oeste como aconteció durante la Primera Guerra Mundial. La prensa nacionalista germana ya desde 1919 tenía en el punto de mira a los llamados “Bastardos de Renania.”

Un grupo significativo de africanos, según ha estudiado la historiadora Catherine Coquery-Vidrovitch, en su libro Des victimes oubliées du nazisme: les Noirs et l’Allemagne dans la première moitié du XXè siècle (Le Cherche-Midi, 2007), lo formaban las tropas coloniales francesas que se habían instalado en la región desmilitarizada del Sarre, en Renania, en aplicación del Tratado de Versalles de 1919. Muchos de estos soldados se casaron con mujeres alemanas con el consiguiente nacimiento de hijos mulatos. El número estimado de estos niños varía mucho, según las fuentes. Las cifras oscilan entre los 2.500-3.000 que proporciona el profesor emérito de la Universidad de Picardia, Lionel Richard (Dreux, Francia, 1938), entre 1500 y 3000 según el investigador alemán Raffael Scheck[7]  hasta los 24.000 de que habla el periodista Serge Bilé (Agboville, Costa de Marfil, 1960), en su libro Noirs dans les camps nazis (Le Serpent à plumes, 2005)[8].

El sentimiento de revancha hacia los franceses junto con el racismo y el nacionalismo culminaron con una virulenta campaña de prensa contra lo que se llamó “La Vergüenza negra”(Schwarze Schmach), que se inició en abril de 1920 y prosiguió con intensidad hasta 1923. Sus consecuencias, sin embargo, se extendieron mucho más allá de este periodo cronológico. Goebbels, de hecho, recurrió a ella en 1940 cuando los nazis invadieron Francia.

Raffael Scheck afirma que “las ejecuciones tuvieron lugar durante la parte de la ofensiva durante el mes de junio en Picardía, al norte de Lyon o también en Borgoña. Gran parte de estos actos bárbaros adoptaron la misma forma: los prisioneros negros eran separados de los blancos antes de ser fusilados a parte.”

Representación de los soldados negros que combatían con las tropas francesas durante la Primera Guerra Mundial. Fuente: Pinterest.

Al terminar los combates, la mayoría de los soldados capturados de color fueron reagrupados en Frontsalags, campos de concentración, situados en la zona norte. Al contrario de lo que sucedió con los otros cautivos no serían trasladados a los Stalags alemanes, por temor a las enfermedades tropicales y a la “contaminación” racial.

Una vez concluida la Gran Guerra en 1918 y, en virtud de la aplicación del Tratado de Versalles, a partir de 1919, tropas de París se instalan en territorio alemán, lo cual, afirma Raffael Schek era vivido como una humillación por amplias franjas de la población y, más aún, por el hecho de que estuviesen integradas, en buena medida, por soldados de color.


En 1940, el Illustrierter Beobachter [El Observador Ilustrado], abreviado IB, una revista gráfica de Múnich que apareció entre 1926 y 1945 editada por el NSDAP, el partido nacionalsocialista, retomaba el tema en una de sus portadas. Aparecía en ella un gigante negro, con una sonrisa cruel y libidinosa, que toma pie en el Rin (señalado por las ruinas de sus castillos y por la catedral de Colonia en segundo plano). Detrás suyo, el estado mayor francés. A su lado, el Judío con su sombrero de copa reflectante de financiero y en su bolsillo una publicación de la agencia Havas, considerada por Berlín como un instrumento de la propaganda judeodemocrática contra Alemania.    

Portada del  Illustrierter Beobachter del año 1940. Fuente:  todouidascolección


En la primavera de ese año Goebbels exigió a los medios nacionalsocialistas que centrasen sus ataques en Francia-hasta ahora la Gran Bretaña había sido su principal blanco- y, concretamente, en sus soldados coloniales. Muy pronto se vieron satisfechos tales deseos por parte de la prensa.

El órgano del NSDAP, el Vökischer Beobachter, incitaba abiertamente el 30 de mayo al asesinato de los mencionados militares como revancha por las brutalidades que estos supuestamente cometían cuando caía en sus manos un alemán: “Estas bestias sanguinarias no pueden beneficiarse de ningún perdón”

Su sed animal de sangre se expresa mediante atrocidades bestiales. Con sus largos y afilados cuchillos intentan defenderse desesperadamente. Rechinando los dientes, cogen sus fusiles aunque hayan sido dejados debajo de los heridos. Hay que abatirlos uno por uno en lo alto de los árboles o en los arbustos.[9]

No resulta sorprendente que, en este contexto, una nota de servicio procedente del gabinete del general Heinz Guderian, uno de los responsables de la ofensiva contra Francia, dé a las tropas la siguiente instrucción:

Esta demostrado que soldados franceses coloniales han mutilado de manera bestial a heridos alemanes. Hacia estos soldados indígenas cualquier benevolencia sería un error […]. Tienen que ser tratados con el máximo rigor.[10]

Ni que decir tiene que la orden del militar nazi fue seguida al pie de la letra. Las masacres se produjeron sobre todo durante la segunda parte de la ofensiva alemana en el oeste, el Fall Rot [Caso rojo] que se inicia el 5 de junio con un ataque  en el Somme. [11]Una primera oleada importante de matanzas tuvo lugar al oeste de Amiens durante esos días. De las brutalidades cometidas dio testimonio al final de la guerra un negro, el brigada Édouard Kouka Ouédraogo al describir los momentos posteriores a la capitulación de su unidad cerca de Cavillon, el 5 o el 6 de junio.

Los heridos son rematados sobre el terreno con un buen puntapié; los válidos son abatidos habiendo previamente perdido sus dientes de un culatazo […] Camaradas caían víctimas de un bayonetazo puesto que un alemán no se conforma con matar, es preciso que haga algo más que horrorice y que les satisfaga […] Fuimos presentados a algunos soldados alemanes que exigían venganza y esta se ejerció sobre algunas decenas de prisioneros que pagaron su rendición con la vida.[12]

Otras masacres se producen en la region de Bar-le-Duc (departamento de Meuse, Mosa)[13], en Feucherolles (Seine-et-Oise) en Île-de France, así como en Eure[14] y la región de Chartres y Orléans entre el 15 y el 19 de junio. En Bourmont (Haute-Marne, Alto Marne),[15] los nazis fusilan a una trentena de prisioneros negros después de su defensa desesperada de la localidad. La última ola de matanzas se localizó en el norte de Lyon el 19 y 20 de junio.

El caso más conocido, sin embargo, se había producido poco antes, el 17, en Chartres. Allí fueron ejecutados los tiradores del 26 regimiento que habían sido capturados después de duros combates. Ese día, Jean Moulin (Béziers, Occitania, 1899- Metz, Lorena, 1943), a la sazón prefecto del departamento d’Eure-et-Loire[16] y residente en Chartres prefirió intentar cortarse la garganta que firmar un documento en el que se acusaba a los tiradores de haber matado y violado civiles en los alrededores de la ciudad. Estos hombres y mujeres eran, en realidad, víctimas de un bombardeo alemán.Moulin rechazaba convertirse en “complice de cette monstrueuse machination[17]

Las brutalidades contra los prisioneros negros y, a veces, también contra norteafricanos, continuaron  en los campos de prisioneros. La masacre de 41 de ellos en Clamecy el 18 de junio es, según Raffael Sheck, probablemente la primera de ellas. Tuvo lugar después del ataque  de un africano de color contra un oficial alemán del campo. El militar germano da orden de fusilar al hombre y, como represalia, a veinte prisioneros africanos escogidos al azar. A estos se añaden veinte más -entre ellos algunos magrebíes- para cavar las fosas de los soldados ejecutados lo que provoca su rechazo. Finalmente, ellos serán también ejecutados.

Hay que decir que el asesinato de norteafricanos contradecía las directivas del ministro de la Propaganda, Josef Goebbels, que había pedido a los medios nazis que distinguieran entre los militares subsaharianos y aquellos, sobre todo los marroquíes, a causa de la contribución de los últimos a la victoria de Franco en España. Parece ser que algunos soldados alemanes tomaban a los magrebíes por “negros.[18]

Julien Fargettas pone de relieve el cada vez mayor carácter cinegético de las masacres: caza con sabuesos, tiro al pichón, caza en jauría. El soldado negro es así transformado en presa y los “cazadores” se sienten orgullosos de sus hazañas hasta tal punto que no dudan en fotografiar a sus víctimas asesinadas o capturadas o al apropiarse de numerosos trofeos de sus despojos. Esta caza de los soldados de color es uno de los aspectos de la animalización de los militares coloniales que encuentra un justo epílogo hasta en la suerte reservada a los cadáveres de las “presas,” a menudo desprovistos de cualquier medio de identificación o privados de sepulturas humanas.

Al respecto es revelador el testimonio del soldado de infantería de marina Michel El Baze, que acababa de ser hecho prisionero el 9 de junio de 1940 en los alrededores de la localidad de Mareuil-la-Motte, en el departamento de Oise, en la región parisina.

En un prado, un oficial alemán hace cabriolas con un magnífico caballo blanco, un revólver en la mano. Un tirador senegalés corre, el oficial dispara. La enorme masa negra cae. Se oyen risas. Otro senegalés, desvío la mirada, mi cabeza explota, lloro.[19]

Otro brutal episodio es el que se produjo en Fleurieux-sur-L’Abresle, cerca de Lyon. Allí un grupo de tiradores murieron quemados en el interior de una granja en un incendio provocado por los SS de la división Totenkopft [Cabeza de muerte]. En el mismo sector, otros sufrieron actos de tortura. Así, al finalizar los combates en el pueblo de Éveux (departamento del Ródano), tres tiradores fueron encontrados fusilados sobre un montón de estiércol mientras que otros habrían sido enterrados vivos. Además, restos humanos perteneciente verosimílmente a un tirador sed localizaron en el lugar sin que se pueda saber hasta hoy lo que la suerte le reservó.

“En este lugar, un centenar de africanos y antillanos, soldados prisioneros de guerra y civiles capturados en Rouen [Ruan] fueron masacrados por las tropas alemanas bajo la cobertura de la ideología racista de los nazis por el simple motivo del color desu piel.” Fuente: Paris-Normandie.

En el departamento de l’Aube[20] se encontraron 670 cadáveres de soldados franceses de entre los cuales 222 eran militares negros cuya identificación resultó imposible en un 74% de los casos por falta de placa o de papeles. En Balnot-la-Grange (región del Gran Este), se contabilizaron en una sola propiedad los cuerpos dispuestos uno al lado de otro de 44 combatientes de color sin que constase ningún dato sobre los mismos.

 Prisioneros negros en el sector de Reims. Fuente: franceinfo.

¿Cuántos militares negros fueron ejecutados?  Los casos documentados prueban que, al menos 1500, son masacrados después de su captura. Sin embargo, considerando las numerosas unidades de color que no dejaron testimonio en los últimos días de la batalla, sería necesario, según Raffael Scheck, doblar esta cifra. El historiador Peter Lieb, por su parte, ha revisado a la baja las anteriores cifras y también las suministradas por Raffael Sheck (entre 1500 y 3000 personas asesinadas). En cualquier caso, lo que nadie puede negar es que las listas alemanas de soldados muertos y prisioneros, subdivididas según la nacionalidad y la “raza,” evidencian, a veces, una diferencia drástica entre militares negros y blancos; en determinados cuerpos de ejército, mil soldados negros son eliminados y una docena encarcelados e, inversamente, tenemos mil combatientes blancos capturados y una docena fusilados.

Sin que ello justifique nada, por descontado, hay que decir que, en honor a la verdad, también hubo casos de maltratos y brutalidades cometidos por los enrolados coloniales y de los que fueron víctima los alemanes. En las entrevistas que recoge Nancy Lawler en su libro Soldats d’infortune. Les tirailleurs ivoiriens de la IIè guerre mondiale  [Soldados del infortunio. Los tiradores  marfileños de la II Guerra Mundial] (París: L’Harmattan, 2000, edición francesa) de antiguos combatientes del país africano, un veterano admite haber dado testimonio de los malos tratos infligidos a prisioneros germanos.

Podías hacer daño al enemigo mientras permanecía vivo, clavarle clavos en la mano antes de su muerte, yo he visto esto. Es la guerra

En Airaines[21], el 6 de junio, un teniente francés relata, después de la captura de dos soldados alemanes gravemente heridos:

Tengo que decir que me fue necesario intervenir energicamente para impedir a un tirador, machete en mano, que le cortara la cabeza.[22]

Y no son los únicos casos. La “limpieza” de un pueblo por parte de los tiradores, por ejemplo, pudo llevarse a cabo sin tomar prisioneros. La colección de trofeos de guerra a partir de elementos humanos parece haber sido “una práctica existente en las unidades negras.” Un civil aseguró haber visto collares de orejas humanas alrededor de los cuellos de algunos tiradores senegaleses. Además, según explica Julien Fargettas, los oficiales franceses no se oponían siempre a la decapitación de los prisioneros alemanes por parte de los militares africanos.[23]

Los nazis, por supuesto, se valieron de estos lamentables hechos para su propaganda y los exageraron de manera exponencial para justificar sus propias brutalidades. Así, la kommandantur del Somme[24] ordenó que los restos de unos tiradores fueran dejados sin enterrar durante cinco días en Clamecy y no accedió a su inhumación más que por las insistentes demandas de las autoridades locales aunque prohibiendo cualquier tipo de acto en su honor, al contrario de lo que sucedía con los franceses abatidos de origen europeo.

En 1941, la dirección de prisioneros de guerra tenía censados a más de 69 000 hombres procedentes de las colonias repartidos en 22 campos. Entre ellos había 43 973 norteafricanos,  15 777 senegaleses, 3 888 malgaches, 2 317 indochinos, 380 martiniqueses y, en  cajón de sastre de “otros”  2 718. Todos internados en condiciones muy precarias, sin calefacción y con una alimentación insuficiente.

Todas estas personas murieron por las patrias europeas que colonizaban sus tierras y que las utilizaban como carne de cañón-en el caso francés y belga- en defensa de la libertad, la democracia y la igualdad de todos los ciudadanos. Una libertad y unos derechos que París y Bruselas, como todas las capitales coloniales, les negaban a ellos. Recordar sus penalidades, su sacrificio, su contribución a la victoria aliada (aunque en la guerra no hubiese “buenos”)  es una obligación para todos los europeos.

BIBLIOGRAFÍA

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Notas

[1] Jean Stengers  Le Congo belge durant la seconde guerre mondial,  Académie royale des sciences d’outre-mer. Bruselas, 1985, p.11

Citado por Anicé Mobié Fantasiama  en “Héros méconnus de la seconde guerre mondiale”, Le Monde diplomatique, junio 2007. pp.34-35. En: https://www.monde-diplomatique.fr/2007/06/MOBE_FANSIAMA/14833

[2] La force noire era, al principio, un libro escrito por el teniente coronel Charles Mangin en 1910, un oficial de las tropas coloniales. Según el autor, la crisis demográfica colocaba a Francia en situación de debilidad frente a la más poblada Alemania por lo que era necesario enrolar a un número superior de hombres. Charles Mangin La force noire París: Hachette, 1910, 335 p. Citado por: Julien Fargettas en: Des soldats noirs face au Reich. Les massacres racistes de 1940. París: PUF, 2015, p.16. Bajo la dirección de Johann Chapoulot y Jean Vigreux.

[3] Michel Lashkar “1914-1918: l’Afrique a payé un lourd tribut à la Grand guerre.” En: franceinfo: Afrique, 18/03/2018. En:

https://www.francetvinfo.fr/monde/afrique/societe-africaine/1914-1918-l-afrique-a-paye-un-lourd-tribut-a-la-grande-guerre_3056303.html

[4] AFN o Afrique du Nord.

[5] Julien Fargettas “La force noire: mythes, imaginaire et réalités.”En: Des soldats noirs face au Reich. Les massacres racistes de 1940. París: PUF, 2015, pp.20-21. Bajo la dirección de:  Johan Chapoulot  y Jean Vigreux.

[6] Pap Ndiaye “Les soldats noirs de la République.” En: L’Histoire, diciembre 2008. Disponible en:

https://www.lhistoire.fr/les-soldats-noirs-de-la-r%C3%A9publique

[7] Autor de Une saison noire. Le massacre des tirailleurs sénégalais. Mai-juin 1940 [Una estación negra. La masacre de los tiradores senegaleses. Mayo-junio 1940.Edición francesa].París:  Éditions Tallandier, 2007

[8] Jean-Yves Le Naour La “Honte noire.”La haine raciale des Allemands à l’encontre des troupes coloniales de l’armée française (1914-1940). En: Quasimodo, nº 8 (“Corps en guerre.Imaginaires, idéologie, destructions.Tome I) primavera 2006, Montpellier, p.246.

[9] Raffel Scheck Les massacres de prisonniers noirs par l’armée allemande en 1940.” En: Des soldats noirs face au Reich. Les

massacres racistes de 1940. Johan Chapoutot y Jean Vigreux (directores). París: PUF, 2015, p.81.

[10] Myron J.Echenberg Les tirailleurs sénégalais en Afrique occidentale française, 1857-1960. París: Karthala, 2009. Citado por: Laurent Ribadeau Dimas en “En juin 1940, des milliers de combattants africains ont été assassinés en France par l’armée allemande. Franceinfo. Disponible en: https://www.francetvinfo.fr/monde/afrique/culture-africaine/en-juin-1940-des-milliers-de-combattants-africains-ont-ete-assassines-en-france-par-l-armee-allemande_4012905.html

[11] Departamento situado en la región Alta Francia, en el NE, con capital en Amiens.

[12] Édouard Ouédraogo  Composition française (1944 o 1945) Service Historique de la Défense (SHD), 5 H 16. Citado por: Johann Chapouteau “Le nazisme et les Noirs: histoire d’un racisme spécifique, p. 62 en Des soldats noirs face au Reich. Les massacres racistes de 1940. Johan Chapoulot, Jean Vigreux (dirección). París: PUF, 2015.

[13] Departamento situado en el este de Francia, en la región de Alsacia-Champaña-Ardenas-Lorena. Debe su nombre al río.

[14]  Situado al norte, en la región de Normandía.

[15]Departamento galo situado en el NE del país, en la región del Gran Este  (Alsacia-Champaña-Ardenas-Lorena).

[16]  Situado en la región Centro- Valle del Loira que toma su nombre de los ríos homónimos.

[17] Jean Moulin  Premier Combat. París: Les Éditions de Minuit, 1947. Citado por Inès Genetay en “C’était le 17 juin 1940. La

Résistance de Jean Moulin en Eure-et-Loir. “”Actu Chartres, 17/06/2021. Disponible en:

https://actu.fr/centre-val-de-loire/saint-georges-sur-eure_28337/c-etait-le-17-juin-1940-le-premier-acte-de-la-resistance-de-jean

-moulin-en-eure-et-loir_42731822.html

[18] Raffel Scheck Les massacres de prisonniers noirs par l’armée allemande en 1940.” En: Des soldats noirs face au Reich. Les

massacres racistes de 1940. Johan Chapoutot y Jean Vigreux (directores). París: PUF, 2015, pp. 63-64.

[19]Michel El Baz Né coiffé: la delation” [Nacido con buena estrella: la delación] Niza:  Association Nationale des Croix de guerre et

des Croix de la valeur militaire, section de Nice, 1985. Citado por: Julien Fargettas Sind Schwarze da? La chasse aux tirailleurs

sénégalais. Aspects cynégétiques de violence de guerre et de violences raciales  durant la campagne de France, mai-août 1940.”

En: Revue historique des armées, nº 271, 2013. Disponible en: https://journals.openedition.org/rha/7694?lang=en

[20]Situado en la región Gran Este (Alsacia- Champaña-Ardenas-Lorena) con capital en Estrasburgo.

[21]Localidad situada en el departamento de Hauts-de France (Altos de Francia), en el NE.

[22]Nancy Lawler, Soldats d’infortune. Les tirailleurs ivoiriens de la Iiè guerre mondiale. París: L’Harmattan, 2000. Edición francesa.

Citada por: Raffel Scheck Les massacres de prisonniers noirs par l’armée allemande en 1940.” En: Des soldats noirs face au

 Reich. Les  massacres racistes de 1940. Johan Chapoutot y Jean Vigreux (directores). París: PUF, 2015, p.83.

[23]Julien Fargettas  Les Tirailleurs sénégalais. París: Tallandier, 2012, pp. 166-167.

[24] Departamento situado en la región Alta Francia, en el NE, con capital en Amiens.

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