Comentario previo
Hay un hecho que destaca en los medios universitarios, que se resume en la popular expresión: “el perro no come carne de perro”. Es decir, son contadas las ocasiones en que un colega critica a otro, en el sentido amplio, sus trabajos. De ahí que los profanos nos quedemos, por lo general, sin saber que piensan de verdad sobre los mismos sus iguales. A causa de ello, de vez en cuando, alguien ajeno al mundo docente, se ve en la necesidad imperiosa de juzgar determinados trabajos como es el caso actual. Nada más sea que por una cuestión simple de higiene mental.
Así el penúltimo libro de J.M. Solé Sabaté, aparecido en 2024, que hoy es objeto de crítica, lo es porque después de una campaña de difusión en los medios afines, está todavía falto de un juicio ajeno al mundillo universitario. Dado que en el único caso en ha sido objeto de crítica, la reseña sólo sirvió, no para resaltar lo relevante de la obra, sino para atacar a otros autores que hemos sido críticos con una obra anterior del mismo autor, en su caso una aparecida en 1991,1 y por tanto sin que se resalté en dicha reseña “favorable” las aportaciones realizadas en su publicación de 2024, caso de haberlas, y menos aún los descuidos o los posibles errores que el autor puede haber cometido en la misma.
Adulación entre iguales
De ahí que a la gente que no somos del mismo “club” que el autor, nos cause algo de repelús observar el sentido corporativo que existe en el mundillo académico, que a la hora de evaluar un trabajo como corresponde por oficio, queda siempre limitado a vulgares sahumerios. En particular cuando se trata de preservar, lo que ellos consideran inmutables axiomas políticos o históricos, con los que comulgan, y más aún en estos últimos tiempos.
Alabanzas que desvirtúan el rigor crítico, o las formas más elementales que se les supone deben guardar, en función de los títulos que poseen, o de los cargos que han ocupado durante décadas. Y que ya jubilados, siguen en lo mismo, en este caso con evidente perjuicio del futuro lector interesado. Tal como se aprecia en el artículo:Joan Solé Cristòfol (Bellver de Cerdanya, 1899-1994), obra del conocido político e historiador Joaquim Nadal i Farreras.2
Y más aún cuando se afirma en dicho artículo que: “La aparición poco antes de la biografía J.M Solé de un número monográfico de la revista Querol sobre «La Guerra Civil a la Cerdanya (1936-1939)»,3 pone encima de la mesa los puntos de vista de los entrevistados ya mencionados Joan Pous, Josep M. Solé Sabaté 4 con los de Jean-Louis Blanchon, 5Antonio Gascón y Agustín Guillamón.6 Estos últimos con un discurso partidista que trata de desmentir la visión contrastada de los hechos de Bellver, con una visión muy ideologizada que trata de encontrar coherencia y justificación en la revolución”.
Replica
Cita de en la que destaca la referencia al conocido y respetado historiador francés Blanchon, que ha sido y sigue siendo pionero en la investigación de la historia de la guerra civil en la Cerdaña. Que ahora, según la “docta” opinión de Nadal, tiene un discurso “ideologizado”. En sencillo, discordante de compararse con el de su amigo Solé Sabaté, negando con dichas afirmación la discrepancia o la disidencia intelectual, al negar su uso incluso a otro docente como él.
Mención que también aprovechamos en nuestro caso, dado que sirve para remarcar el singular detalle que Solé Sabaté en la bibliografía de su obra de 2024 no recoge la existencia del trabajo: Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña (1936-1937),7 Barcelona, (2018). Trabajo citado ad nauseam en la propia revista Querol que menciona su actual apologista, la misma revista que Sabaté ha usado para lanzar alguna que otra crítica a dicha obra, pero sin mencionarla.
Descuido del que avisamos, al descartar la mala fe del autor, ya que lo atribuimos de forma simple a las típicas prisas del cierre de la edición, al advertirse muchos más errores en dicha bibliografía, y justamente con las propias obras del autor del trabajo. Muestra de la dejadez del corrector, fuera quien fuese. Detalles que al culto apologista de turno también se le han pasado por alto.
De ahí que se pueda entender que Nadal desconozca nuestro trabajo. Lo que da en poder pensar que su actual conocimiento lo ha podido adquirir tras la lectura de la breve entrevista que se nos hizo y apareció en la revista Querol que menciona. Y tal vez por ello nos adjudica unas desacertadas conclusiones, mostrando con ello la ignorancia más absoluta de los documentos aportados por nosotros al caso. Simpleza que debió propiciar al fiar más del titular de la noticia que de los contenidos propiamente dichos.
Sea como fuere, descubrimos la extraña manera de juzgar de Nadal un trabajo de años, sobre el cual se permite la licencia de calificar nuestrabúsqueda de la verdad histórica, comovisión ideologizada. Obviando que la suya también lo es.
Al Ignorar de forma consciente que nuestros comentarios en la entrevista están, en todos los casos, respaldados por la correspondiente documentación descubierta y publicada por los autores. La misma que nos ha permitió dar una explicación razonada y coherente a la revolución que siguió en la Cerdaña, tras la sublevación fascista de julio de 1936. Por lo mismo, comentarios gratuitos que nos llenan de sorpresa al proceder de la pluma de un respetado catedrático de Historia Contemporánea.
La historia entrevista
Pero si hablamos como hace el Sr. Nadal de coherencia y justificación, no vendrá de más recordar la incomprensible falta de coherencia y justificación que tuvo en su tiempo el nacionalismo radical catalán, a la hora de plantearse hacer desaparecer a Companys de la escena política, en noviembre de 1936. Puesto que de eso se trataba, a grandes rasgos, al tener la intención de “nacionalizar la revolución”, con el apoyo de Joan Casanovas presidente del Parlamento catalán.8 Misión mesiánica que el nacionalismo radical catalán venía arrastrando desde 1934, y que intentaron repetir en 1936, y en la cual deberían haber participado, al estar implicadas, determinadas unidades militares desplegadas en la propia comarca de la Cerdaña y sus aledaños.
Grupos que abarcaban desde gentes de Estat Catalá, del PSUC, de ERC y hasta unidades de la UGT, algunas de ellas implicadas directamente en el futuro atentado contra Antonio Martín, al haber fracasado el primero de Puigcerdà, tras haberlo tiroteado inútilmente a las puertas del ayuntamiento.
Pero que al descubrirse el complot en noviembre de 1936, gracias a los anarquistas, y el posterior enfrentamiento de Bellver en abril de 1937, evidentemente restaron gloria e importancia a aquel proyecto de levantamiento y ocupación del Pirineo por las fuerzas nacionalistas, que tenía que haberse producido de haberse llegado a buen puerto el golpe previsto contra Companys. “Cuestiones” que Nadal olvida mencionar al lector, dando así una versión maniquea de la historia.
Sin embargo, si hablamos de visiones contrastadas, a las que tanto apela el citado autor, es de suponer que las referidas al asunto de Bellver, le aconsejamos que de igual manera las reclame a su autor predilecto, pues las aportadas por su elogiado no existen, al mantener en la actualidad las mismas que ya expuso en 1991, y por lo tanto aferradas al pasado.
En el caso de Sabaté, a causa de su desinterés ante el alud de nuevas aportaciones que han aparecido en los últimos tiempos. Prueba de ello es que en los últimos seis años ha sido incapaz de responder a una sola crítica que se han vertido al respecto de su trabajo de 1991, venido a menos a causa de la aparición de documentos y testimonios, que desmentían su edulcorada versión del mismo.
Y por lo mismo manteniendo impertérrito en lo mismo de siempre, después de publicarse un libro y más de 20 artículos con aportaciones de todo tipo, Mostrado con ello una reducida visión de la historia, limitada al folklore local, cuando no a la pura leyenda como es el caso presente. Campos en los cuales también ha caído su actual apologista.
Consecuencias
Párrafo citado de Nadal que muestra dos cuestiones. La primera, que la revista citada (Querol, nº 34) salió a la calle mucho antes que el último libro de Solé Sabaté. Por lo mismo el mencionado autor conocía de antemano las discrepancias expuestas en dicha publicación, lo que le prestaba un tiempo precioso para debatir o rectificar determinados temas en su nueva obra a la vista de las novedades, o cuando menos contrarrestarlas, dado que algunas de sus fuentes las había sacado en su día del propio Archivo Comarcal de Puigcerdà, donde además están todas las fuentes utilizadas y donadas por Guillamón y Gascón en el año 2018, de las que no ha hecho uso alguno.
Y la segunda es que a estas alturas Solé Sabaté sigue en su ciega resistencia a sacar conclusiones, a pesar de haberse aprovechado de dos fuentes inéditas que posee dicho archivo Comarcal, tal como podremos ver más adelante. Prueba palpable de su ofuscamiento intelectual, al afirmar de nosotros en una entrevista dada a la misma revista Querol, “que no se puede escribir sobre hechos históricos sin documentos. Hablan historiadores o ideólogos?”. 9
Sin entrar en la evidente provocación del comentario anterior, merecedor de una respuesta prolija, habrá que avisar que con la misma muestra de forma fehaciente que no ha leído nuestro trabajo de 2018, que consta de 670 páginas, entre las que se incluyen 26 anexos, la mitad de ellos documentales, entre los cuales hay varios de la propia policía francesa, referidos justamente a la emboscada de Bellver, que resulta ser el origen de la leyenda que él lleva manteniendo durante 34 años. Del mismo modo que cita en el suyo fuentes muy concretas, de las cuales no sabe ni interpretar su contenido, dado que lo hace a la inversa de lo que se puede leer de forma racional en el escrito.
Documentos probatorios de las autorías
En la última elegía dedicada al ex alcalde de Bellver, Joan Solé Cristòfol, en su caso responsable de la muerte de Antonio Martín Escudero y sus compañeros, a las puertas de Bellver, y siguiendo en su línea, Solé Sabaté continúa fabulando incluso con la propia documentación que utiliza, como por ejemplo una carta de Francesc Mill, un militante local del POUM. Documento que se puede consultar en la página web del Archivo Comarcal de la Cerdanya. 10 Carta que Solé Sabaté copia integra, pero sin resaltar lo más transcendente que se relata en ella, y donde el propio autor afirma al respecto de los Hechos de Bellver que no hubo combate alguno, sino un asesinato:
“El 27 de abril un grupo de milicianos de la CNT y FAI de Puigcerdà se dirigieron a Bellver en el frente de los milicianos se encontraba Antonio Martín, llamado también “Cojo de Málaga”, porque estaba cojo y era de Málaga, al llegar a las cercanías de Bellver de sus alturas hubo disparos dirigidos a él, y le mataron. En Bellver se encontraban milicianos del PSUC de Puigcerdá.Si mi memoria no me falla no hubo batalla, fue un asesinato.”
En sencillo, para Mills, militante del POUM, el combate como tal de Bellver no existió, ya que fue una vulgar emboscada, con el consiguiente asesinato de Martín y sus acompañantes, y en ella participaron gente del PSUC de Puigcerdà, tal como ya demostramos con documentos hace de unas fechas11. Un clavo más al ataúd de la fábula de Bellver, sobre la cual se sustenta la supuesta gloria y fama de su biografiado.
La otra memoria olvidada
Otro de los muchos “olvidos” de Solé Sabaté en su última obra, que en su caso añade aún más “clavos”, está en el asunto de las matanzas de Puigcerdà, adjudicadas en su caso a los anarquistas, al aparecer un librito, escrito a mano, titulado: “18 de julio 1936, Puigcerdà, 8 de septiembre 1940”.12
Pieza que se conserva en la actualidad en el archivo Comarcal de Puigcerdà, redactado por tres manos femeninas, que lo firman al final: Dolores Degollada, Carmen Llorens de Piguillem y J. Naudi. Obra que Solé Sabaté desconoce, como tantas otras cosas, y cuando lo tiene a mano en Puigcerdà, o incluso se puede consultar directamente por Internet.
De dicho trabajo se puede decir que es una crónica interesada y apasionada, pero minuciosa, de la guerra civil en Puigcerdà, que a falta de noticias de la institución que la custodia, suponemos debió ser redactada concluida la contienda civil, pero que está escrita por tres mujeres evidentemente partidarias del franquismo y vecinas las tres de dicha población.
Entre las muchas cosas singulares que se afirma en dicho trabajo, cabe resaltar el comentario donde se relata la substitución “de la gente de orden de Puigcerdá, que formaban parte del consistorio local antes de la guerra”. En sencillo la substitución del ayuntamiento formado por las derechas, según ellas, por un grupo de revolucionarios. Momento en que las redactoras dan los nombres de los que después serán, según ellas, los responsables máximos de los asesinatos locales.
Información que a estas alturas de la Historia es una auténtica bomba, ya que según afirman las testigos: “Por eso el golpe fue certero, y los representantes del orden fueron substituidos por la célebre pandilla Palau, Barnola y Cía.., que tan trágico recuerdo había de dejar de su paso”.
Es decir, que los responsables de las matanzas de Puigcerdà fueron, según dichas tres testigos, el citado Palau de ERC alcalde de la población en julio 1936 y hasta mediados de 1937, al cual ahora se reivindica en un artículo reciente, pero sin citar el detalle actual,13 y Guillermo Barnolá Blanché, en su casoel presidente de ERC de Puigcerdà en las mismas fechas. Los mismos personajes que Guillamón y Gascón ya dieron como responsables principales de aquellas matanzas de Puigcerdà en 2018.14
El folleto “Com ocorregueren els fets de Bellver de Cerdanya”
Otra cuestión que saca a colación Solé Sabaté en su homenaje a Joan Solé es que este: “Dejó por escrito el manuscrito de los Hechos de Bellver, pero nunca habló de escribir sus memorias”.15 Comentario que no se ajusta a la realidad, al pretender dar a entender con ello que Juan Solé fue el autor material del conocido folleto “Com ocorregueren els fets de Bellver de Cerdanya”, editado por el Ayuntamiento de Bellver en 1937,16 a modo de explicación de los incidentes que causaron la muerte de Martín y sus compañeros.
Y de nuevo en esta ocasión otro nuevo documento inédito viene a mostrar que el grueso de dicho folleto no lo redactó Joan Solé, tal como afirma Solé Sabaté, sino Francesc Viadiu, el Delegado de Orden Público en Lérida durante la guerra civil. Detalle inédito para la Historia que se recogió en su día en las Actas de los plenos del Ayuntamiento de Bellver, en las cuales se da la pertinente explicación a todo aquel asunto, concluyendo con todas las incógnitas. Un nuevo detalle más que Solé Sabaté “desconoce”.
Así, según consta en dichas Actas, el 9 de mayo de 1937 el Ayuntamiento de Bellver decide dar publicidad “por medio de un folleto”, “al informe hecho por el Comisario de Orden Público de Lérida”. Esto es, por Francesc Viadiu, en su caso Delegado de Orden Público de Lérida, “copiado y ampliado” (sic) por el propio Ayuntamiento de Bellver, “con el fin de informar a las autoridades que se interesen por los hechos ocurridos”. 17
Así pues, según el secretario municipal del momento, el folleto de Bellver salió directamente de un informe redactado previamente por Francesc Viadiu. Hecho que Viadiu se calló en sus múltiples escritos, aparecidos a raíz de la publicación de su libro de 1979 18o durante las conversaciones con el actual autor. Informe que a posteriori debió ser “ampliado”, a su gusto, por el Ayuntamiento de Bellver, en su caso posiblemente por Joan Solé. En resumen, que nos encontramos ante un vulgar refrito. Folleto que, al parecer, tenía como fin último “informar” a las autoridades (afines) que se interesaran por los hechos acaecidos.
Folleto que el alcalde de Bellver necesitó evidentemente para explicar algo tan insólito en la guerra civil hasta aquel entonces, como era la muerte de unos “aliados” políticos de la (CNT) a manos del fuego “amigo” de (ERC-EC-PSUC). Asunto aquel que quedó muy pronto diluido al producirse pocos días más tarde los Hechos de Mayo barceloneses, al ser estos más de lo mismo, pero a gran escala, pero entonces con la intención de acabar de forma definitiva tanto con la CNT como con el POUM.
A todo esto, hemos de tener en cuenta que Francesc Viadiu no vivió en primera persona aquellos sucesos, pues llegó a Bellver por la noche, y el incidente principal había tenido lugar por la mañana. Y por lo mismo es de suponer que gran parte del contenido de, informe de Viadiu, se debió redactar en función de las explicaciones dadas por la parte más interesada en aquel “negocio”. En aquel caso por el alcalde de Bellver Joan Solé, en un intento por encubrir la activa participación de su hermano Emili en la emboscada.
De ahí, se puede inferir que debió ser Joan Solé quien debió aumentar los detalles, supuestos o imaginados, del informe-entrevista de Francesc Viadiu. Y con el “refrito” en la mano fue cuando el ayuntamiento decidió pagar aquella impresión con dinero municipal, y cuyo supuesto original debe seguir en posesión de la familia de Solé, desconociéndose si el texto conservado se corresponde o no literal sic, con el publicado en 1937, pues Solé Sabaté se ha guardado para sí dicha información. Pero texto que Solé Sabaté alardea haber visto.
Del mismo modo que seguimos desconociendo el contenido de una supuesta declaración jurada de Joan Solé, “de setiembre 1937” que no ha visto nunca nadie. Supuesta declaración de la que en ningún momento Solé Sabaté dio detalle del archivo donde estaba depositada, en su obra de 1991 o de donde se podía consultar. Olvidando de nuevo hacerla pública en toda su extensión, en su obra de 2024, donde insinúa en una única ocasión que está depositada en el archivo de Bellver. Salvo que esté hablando del supuesto folleto impreso con el falso contenido que ahora conocemos. El mismo que se puede consultar en la Causa General franquista, y también el mismo que utilizó el franquismo en la posguerra como prueba de cargo contra los supuestos asaltantes de Bellver.
Solé Sabaté tira de la manta
De hecho lo más destacable de libro actual es que ha concluido la espera de 87 años para poder conocer el nombre y los apellidos de la persona concreta que asesinó a Antonio Martín Escudero en Bellver, el 27 de abril de 1937. Cuando menos el nombre del personaje que tuvo la intención y la oportunidad de apretar el gatillo. Historia que a buen seguro Solé Sabaté debería conocer, cuándo menos, desde 1991.
“Descubrimiento” que ahora hace público, aprovechando su trabajo apologético dedicado a Joan Solé Cristófol, alcalde de Bellver durante aquellos días, y hermano mayor del supuesto implicado en el asesinato de Martín. Siendo esta noticia en concreto, una de las pocas novedades que aporta su último trabajo. Detalle que su panegirista Nadal desconoce, puesto que no la cita ni la remarca, cuestión harto sorprendente.
Historia de aquella alevosa emboscada en Bellver, sobre la cual ya habíamos dado nosotros todos los detalles que conocíamos en 2018. Rompiendo con ello los argumentos que hasta entonces se habían mantenido, en particular los del propio Solé Sabaté, según los cuales Martín había intentado asaltar con sus hombres Bellver, cuando fue abatido en la carretera.
Episodio sobre el cual aportábamos en aquellas fechas de 2018 dos documentos inéditos de la policía francesa, y donde se explicaba con todo detalle cómo se produjo una doble emboscada19. Documentos que probaban más allá de toda duda razonable la falsa historia del “supuesto” intento de asalto de aquella población por parte de Martín, y que Solé Sabaté se empecina en seguir manteniendo como auténtico en 2024.
Aunque ahora la diferencia substancial radica en que el propio Solé Sabaté ha sido el que ha introducido en su último trabajo, que el autor de los disparos que acabaron con la vida de Martín no era Joan Jordá Mallarach alias el Penja-robes, tal como él mismo ha estado manteniendo desde 1991,20 sino Emili Solé Cristofol, uno de los hermanos del alcalde de Bellver. De sacar cuentas, aquella familia estaba compuesta por tres hermanos: Joan, el alcalde, Emili, el supuesto asesino, y Esteve. Dando Solé Sabaté como primera justificación que Emili era un excelente cazador, como si la muerte de Martín hubiera sido una vulgar cacería cinegética.
Otra aportación destacable de Solé Sabaté es también el testimonio de un vecino del propio Bellver, que entonces era todavía un niño, llamado Ramon Salvans, que todavía recordaba que el día 26 de abril por la noche, y por tanto vigilia de los Hechos de Bellver, llevó una manta a Emili que estaba de guardia en un puesto de vigilancia, con vistas al puente del río Segre. O afirmando Solé Sabaté que el día 27 el propio Emili habría disparado de forma precisa hiriendo mortalmente a Antonio Martín.
Y por ello Emili, movido por el lógico temor ante las más que posibles represalias posteriores, huyó de su pueblo, consiguiendo enrolarse en los Mozos de Escuadra, pasando así a formar parte de la denominada “guardia” de Companys. Suponemos que de la mano de Benet Samper, otro de los muchos implicados en aquella misma emboscada, 21 que ya estaba enrolado en el mismo cuerpo. Refiriendo Solé Sabaté que por el mismo testimonio se sabe que había más hombres apostados aquella noche en otra especie de trinchera, posición que estaba situada en el llamado campo del Dafis.22 Detalles que Guillamón y yo mismo ya dimos en nuestro trabajo de 2018, aunque sin tanta precisión topográfica. 23
Aportación que reafirma nuestra certeza absoluta de que la noche anterior al supuesto asalto por “sorpresa” de Martín a Bellver, ya había gente apostada en los bordes de la carretera que conducía desde el puente a la subida del pueblo. Hecho que indicaba de por sí, que la población ya era consciente de que aquella mañana Martín pasaría por allí, tal como ya apuntábamos en 2018.
Un testigo crucial
Cuestión que pudimos demostrar en nuestra publicación gracias a un testimonio descubierto por casualidad en 1980, al aparecer una carta en el diario Avui, firmada por J. Castellà-Gassol, que sin saberlo resultó ser el testigo de cargo fundamental del incidente de Bellver del 27 de abril de 1937, y en su caso al dar a conocer con ella su versión personal y poco heroica de una peripecia vivida por el remitente, a la que puso por tituló “Fronteres insegures”.
En la misma se advierte que aquella historia en principio de carácter personal, corresponde a lo que se puede calificar como un “ensayo general” de lo que sería, unas horas después, la emboscada propiamente dicha contra Martín y sus compañeros.
“Yo soy de la quinta del 25. Vino la guerra y me escapé para que no me engancharan. Yo quería pasar la frontera por Puigcerdà, pero había mucha tensión entre los de Estat Català, que tenían el cuartel general en Bellver, y los de la FAI, que lo tenían en Puigcerdà. El jefe de la FAI era uno que hablaba castellano, un tal Antonio, que le llamaban «El Cojo de Málaga»; y los de Estat Català habían organizado aquellos días una columna para acabar las fechorías de “El Cojo”. Y yo me encontré en medio.
Se ve que los de Estat Català y los de la FAI habían tenido por teléfono un peleón muy fuerte, y unos habían dicho a otros: «Si queréis algo, ¡bajáis!». Y se ve que los de la FAI dijeron: «¡Pues ahora bajamos!».
“Y yo, que iba con otro chico, un valenciano, al pasar con el coche en el puente de Bellver, para subir hacia arriba, nos salieron de la cuneta un grupo de milicianos apuntándonos con las escopetas. Nos salvamos, pero yo cogí miedo y me volví a casa”24.
Sin entrar en la vida o en las andanzas del autor de dicha carta, ya que resultaba evidente de que se trataba de un desertor, tal como él mismo confesaba en uno de sus comentarios. Sin embargo, habrá que admitir que su narración daba la clave exacta de lo que acaeció en Bellver. Es más, la condición de desertor y la sinceridad demostrada por el testigo al expresar su miedo, da más fuerza a dicho testimonio.
Puesto que cuando aquel llegó a Bellver, todavía no había tenido lugar el supuesto combate de la mañana. Por eso, cuando atravesó con su coche el puente de Bellver sobre el Segre, le salieron al paso “una colla de milicians apuntant-nos amb les escopetes”. “Milicianos” que estaban al acecho, en la cuneta, pero con la intención de tender una emboscada a Antonio Martín y al resto de la gente que lo acompañaba. Tal como le afirmó otro testigo independiente a Solé Sabaté.
Dato inapelable que nos indica que la emboscada contra Martín ya estaba preparada de antemano, y fue la misma en la que cayeron un tiempo antes aquellos dos amigos. Emboscada en la que por cierto participaban, según el testigo, no “payeses”, como afirmaba Viadiu en diferentes escritos, sino “milicianos”, o sea gente uniformada con “monos azules ” o “granotas” según la vestimenta habitual de aquel momento.
Dando por cierta la historia del autor de la carta, se llega a otra conclusión que la historia de que el “asalto” de Martín cogió por “sorpresa” a la población civil de Bellver es directamente una historia falsa. Puesto que muchas horas antes de producirse dicho “asalto” ya había “milicianos” apostados en la cuneta del puente, esperando a Martín y a su gente. Milicianos que, según el testimonio de Castellà-Gassol, eran miembros de “Estat Catalá”.
Y algo de aquello se debió suponer el propio Viadiu, delegado de Orden Público en Lérida, pues al llegar a las cuatro de la mañana del día siguiente a Bellver, acompañado por un grupo de guardias de asalto, y desde la entrada del puente, dio“un parell de cops de claxon i tot seguit sortiren uns homes amb els fusells apuntant-me…”. Es decir, que la madrugada siguiente continuaba habiendo todavía gente de Bellver apostada a pie de carretera, tal como afirmaba Castellà-Gassol en su carta. 25
La segunda versión de la emboscada en el puente
Para disipar las dudas tanto de Solé Sabaté, como las de Nadal, recordemos que existe otro testimonio de la emboscada en el puente de Bellver, en este caso vista desde el punto de vista de los agresores. En su caso la dada por Pere Martorell, y recogida por Pere López Sánchez en su magnífico libro. 26 De una calidad literaria y un rigor histórico difícilmente superables, pese a la ausencia de la bibliografía utilizada:
“Nos enviaron en 1936 cuando recién despuntaban los fríos, como si estuviéramos enrolados en las Milicias Alpinas, para proteger a la gente de Bellver y sus entornos. Artemio Aguadé, que nos encargó la operación y nos ofreció cuanta ayuda necesitáramos, nos dijo que al grupo nos conocían como la “peña de los patos” porque íbamos juntos a todos los lados y que, si la cosa salía bien, (poner en vereda al Cojo de Málaga y acabar con la dictadura de la FAI), nos reconocerían los méritos, aunque, de lo contrario, nos acusarían de incontrolados. Así fue el 27 de abril, cuando en el puente de entrada al pueblo llegaron una camioneta y dos coches con los faistas de Puigcerdá: el Cojo y dos más, nada más apearse, fueron acribillados, y Antonio Martín, gravemente herido, murió al día siguiente.”
La tercera versión, el informe del policía francés Sabatier
Según informaba el comisario Sabatier: “ …En primer lugar, en el viaje de ida, los habitantes de Bellver, habían cerrado el paso a los anarquistas de la Seo. Después de numerosas conversaciones, fueron autorizados a seguir su camino a Puigcerdà, donde se mantenían desde hacía días reuniones relativas a la llegada de los carabineros. En el transcurso de una de estas reuniones, se relató el incidente de Bellver, y se decidió que varios miembros de la FAI de Puigcerdà irían con los de la Seo, hasta Bellver, para parlamentar con el Comité de ese municipio y evitar así la repetición de semejantes incidentes. Y así se hizo.
Llegados a Bellver, los coches se detuvieron antes de franquear un puente que se hallaría a la entrada de ese pueblo, en la carretera. Varios parlamentarios se adelantaron, pero cuando llegaron a la mitad del puente fueron acogidos por una salva de disparos de fusil. Nadie, en ese momento, resultó herido, y regresaron a sus coches.
Fue entonces cuando comenzó una viva fusilada, en el curso de la cual dos miembros del Comité de la Seo fueron muertos, Carchaco y Fortuny, y otros dos de Puigcerdà fueron gravemente heridos: eran Antonio Martín y Muñoz, revisor de tren entre Puigcerdà y La Tour de Carol. Fueron llevados al Hospital de Puigcerdà, donde Martín falleció durante la noche, hacia las 23 horas; Muñoz fue transportado por la tarde a Barcelona para ser sometido a una grave operación.
La fusilada habría proseguido hasta las 20 horas, produciéndose varios heridos más, cuyo estado de salud, por el momento no parecía inquietante. Varios habían sido atendidos en el Hospital de Puigcerdà y la mayoría en sus domicilios”.27
Conclusión final de los Hechos de Bellver
A la vista de las tres versiones anteriores, la primera, la de un inocente ciudadano al que cogieron en medio. La segunda la visión de un grupo de pistoleros que participaron directamente en la emboscada. Y la tercera sacada de un informe policial francés, la “fabula de Bellver”, según las propiaspalabras del historiador francés Blanchon, se desmorona totalmente. Tomen buena nota los “irreductibles”.
De hecho y sin despreciar a nadie, habrá que aceptar que los testimonios de Bellver no merecen la misma credibilidad que los de la policía francesa, puesto que los últimos no tenían entonces ningún interés especial en aquel asunto. A gran diferencia de los habitantes de Bellver que, aterrorizados y manipulados por las autoridades locales, creyeron luchar por salvar su vida, y por ello se debió imprimir el tantas veces citado Folleto explicativo, que ahora sabemos que fue elaborado por Viadiu, que no fue testigo del incidente. Folleto que rememora la conocida frase de Goebbels, el ministro de propaganda del tercer Reich: “Una mentira, repetida mil veces, se convierte en una verdad”.
La preparación de la emboscada de Bellver
A la vista de las pruebas, hoy sabemos con total certeza, gracias a tres testimonios que en Bellver sabían con muchas horas de anticipación que Martín subiría por aquella carretera aquella mañana, al tener intención de llegar al pueblo. Dado que el día anterior Puigcerdà había avisado a Bellver, vía telefónica, de que una comisión tenían intención de parar en Bellver por la mañana, encabezada por Martín y Fortuny, un joven compañero de La Seo, con la intención de explicar al consistorio local el incidente que había tenido lugar en Puigcerdà con los carabineros de Ripoll, concretamente el día 25. Cuando una compañía de carabineros, procedentes de Ripoll y montados en un tren, habían pretendido ocupar por la fuerza la frontera, siguiendo órdenes directas de Negrín.28
Compañía que tras desembarcar en Puigcerdà, fue recibida por las autoridades locales, e incluidas gentes de la UGT, que después de oír sus argumentos les conminaron a reembarcarse. Y ante la posibilidad de tener que enfrentarse a los defensores de Puigcerdà, y tras hablar con sus mandos, los carabineros recién llegados optaron por retroceder a Ripoll. A su marcha los acompañaron los carabineros, que hasta entonces, habían estado de servicio en Puigcerdà desde el inicio de la guerra. Estos últimos, según testigos, se bajaron en La Molina,
A su llegada a Ripoll, les esperaban más fuerzas de carabineros y un número importante de milicianos del PSUC que hasta entonces, habían estado a acampados durante largo tiempo en Camprodón. Quedando Ripoll ocupado por aquellas fuerzas, y los carabineros reforzados con más hombres que llegaron por vía férrea, hasta alcanzar el número de 500 hombres.
De ahí que se pueda entender, que sabiendo en Bellver la subida de la comitiva de La Seo, acompañada por Martín a la mañana siguiente, la noche anterior del 26, la gente de Bellver y diversos grupos externos llegados exprofeso aquel mismo día y los anteriores, se pudieran apostar con toda tranquilidad en trincheras situadas en los bordes de la carretera, a la espera que la comitiva de Martín pasara al día siguiente por el pueblo. Entre ellos tenía que haber estado Esteve Albert, que al intentar dirigirse a Bellver fue apresado junto con sus compañeros por la CNT en la Seo de Urgell.
Lo que no se esperaban los asesinos, fue que la camioneta con la gente de La Seo que seguía al coche de Martín, procedentes ambos vehículos de Puigcerdà, llegara tan rezagada. Y fue por ello por lo que la gente de La Seo, que marchaba casi dos kilómetros por detrás de Martín, al ver y oír la emboscada, saltaron, como era normal, de la camioneta y se desplegaron, en un valiente intento por recuperar a sus compañeros muertos o heridos en aquella alevosa emboscada, y de ahí nacerá la historia del despliegue de los “asaltantes”.
Gente de La Seo que había bajado a Puigcerdà el día anterior con la única intención de informarse de primera mano del incidente de los carabineros, y que al pasar por Bellver, en su camino de bajada, fue interceptados por una barricada situada a la altura de Bellver, donde se les increpó y amenazó, amenazándolos de que a la subida “se prepararan”, en lo que fue una auténtica provocación, tal como afirmaba la policía francesa.
Sabedores de ello fue cuando Martín tomo la decisión de subir con ellos, en su viaje de vuelta, con la intención, no de asaltar Bellver, sino de apaciguar los ánimos, avisando a Bellver de aquel viaje conjunto por vía telefónica. Oportunidad que aprovecharon todos los conspiradores de Bellver para planear la emboscada.
En conclusión, la historia del asalto, con su folleto incluido, no merece credibilidad alguna. Puesto que fue pensado e imprimido con la única misión de salvar la responsabilidad del hermano del alcalde, y por tanto fue y es una mentira histórica. Como mentira es la heroica defensa de Bellver, dada la cantidad de fuerzas tan dispares que estaban previamente atrincheradas y armadas en dicha población, a la espera de la llegada de Martín. Incluida entre ellas un grupo procedente de Puigcerdà de gentes del PSUC y de la UGT, en su caso encabezada por Juan Bazán Castro, secretario de la Federación Local de la U.G.T de Puigcerdà, acompañado por carabineros y los policías de su escolta,29 sin olvidar al Penja-Robes y su escolta también de guardias de asalto que también estaban presentes.
La reconvención de Blanchon
Conocido lo anterior se podrá entender nuestra discrepancia con la llamada historia oficial, largamente argumentada en estas mismas páginas, con la gran diferencia de que ahora se añade a la misma cruzada el conocido historiador francés, Jean-Louis Blanchon, especializado en temas de la Cerdaña, que en una de sus últimas entrevistas30, afirma no entender como puede ser posible que en la Universidad catalana se acepte las versiones tan interesadas sobre los hechos de Bellver, cuyo difusor principal continúa siendo Solé Sabaté:
“Lo que no entiendo es por qué esta historia (la de Antonio Martín y el asalto a Bellver),la Universidad catalana la ha aceptado, siendo como es una calumnia, porque es evidente que lo es, ya que “la fábula dels “fets de Bellver” dura desde hace más de ochenta años”, Comentario que afecta directamente a Solé Sabaté, empeñado en seguir manteniendo la leyenda de Bellver y la de su alcalde en su último trabajo de 2024, y mucho antes la interesada y partidista historia de la muerte de Antonio Martín, en su obra de 1991.
Pero es otro rotundo aserto de Blanchon es el que cierra de forma definitiva el asunto, al afirmar Blanchon en la misma entrevista que: “Antonio Martín, seguro que no era un asesino”. Opinión que ya hicimos nuestra en 2018.
Comentario que obedece, tras haber conocido la existencia de un testimonio que expuso los motivos de la elaboración de las listas que dieron lugar a la gran matanza de civiles en septiembre de 1936, documento que se conserva en la Causa General y que Solé Sabaté y algunos más continúa negándose a reconocer. 31
Pero ahora algo ha cambiado de forma radical, ya que según la nueva versión de Solé Sabaté, el asesino de Martín no fue el Penja-robes, tal como hasta hace cuatro días él mismo defendía, sino Emili Soler, el propio hermano del alcalde. Historia que podemos complementar añadiendo que su ingreso en los mozos de escuadra está confirmado, al parecer su nombre en la ley de Amnistía de los funcionarios de la Generalitat de Catalunya, en enero de 1980, que apareció en el Diari de la Generalitat nº 41, donde se le reconocía como mozo de escuadra de 2ª, jubilado el 6 de mayo de 1959.
Hecho que demuestra, que el Penja-robes no había sido el asesino de Martín, tal como ya denunciamos en 2018, afirmando que el personaje del Penja-robes fue una creación literaria del propio Viadiu. Creación que ahora se sabe con certeza que para lo único que sirvió fue para encubrir la posible responsabilidad de Emili Solé, el hermano del alcalde, en el asesinato de Martín, haciendo recaer Viadiu de aquel modo en el personaje del Penja-robes toda la responsabilidad del asesinato. Lo que significó el señalarlo directamente con el dedo, intentando que fueran los anarquistas los que se encargaran de su eliminación. De conseguirlo, se taparían con ello las posibles sospechas sobre el hermano de Solé.
Teniendo en cuenta que el Penja-robes era un conocido miembro de ERC en 1934 y posiblemente miembro del PSUC en 1936, dada su buena sintonía con Josep Más Tió, conocido dirigente del PSUC de Ripoll, en cuya partida del maquis francés el Penja-robes también participó.
Los franquistas lo confirman
Por otra parte, la conclusión de Blanchon, al respecto de la finalización de los asesinatos al tomar el poder Martín, es un asunto para tener muy en cuenta, Pues existe una fuente que así lo confirma, cuestión que confirmó incluso el enemigo franquista, tal como se aprecia en una introducción manuscrita que figura en el encabezado de una serie de documentos recuperados por los franquistas en 1939, en su caso redactados por el alcalde de Puigcerdà en aquel mismo tiempo de la guerra, Jaime Palau Soldevila, el acusado por los testigos como uno de los responsables de las matanzas de civiles.
Resaltando el investigador franquista, de su puño y letra, que lo “recuperado” era una “Memoria sobre la actuación del alcalde Palau, de Puigcerdà, hasta mediados de septiembre de 1936, en que se hizo cargo de Puigcerdà, un Comité presidido por Antonio Martín.32 Cambio de poderes de ERC a la CNT en aquella fecha de mediados de septiembre, que Solé Sabaté sigue sin reconocer, enrocado en conservar intacta su desfasada fábula de siempre.
Dado que hasta aquella fecha de mediados de septiembre, Martín no había sido responsable de nada, y si lo fue al final, lo fue posiblemente al intentar acabar con la locura de determinados personajes de ERC, responsables hasta entonces de las matanzas locales, asunto que ahora hemos visto confirmado por documento. Que al final provocaron que propio Frente Popular de Bourg Madame acabara, según fuentes francesas, rompiendo relaciones con el Frente Popular de Puigcerdà, asunto que debió motivar aún más la intervención de Martín en la política local, al no interesar a la CNT perder las simpatías del otro lado de la frontera.33
Del anterior comentario franquista, se desprende que la matanza de 21 paisanos de Puigcerdà, cometida el 9 de septiembre no fue responsabilidad directa de Martín, sino del propio Palau de ERC, y ahora sabemos que también de Barnolá. Cuestión que ya se desveló en el 2018, pero que Solé Sabaté no admite, dado que significaría el hundimiento de total de sus tesis, incluida la última, dedicada a la “beatificación” Joan Solé.
Port lo mismo, tomen buena nota los dos catedráticos implicados y el propio Memorial Democratic, que financió la edición de homenaje a Joan Solé, o las creadoras de “postcats” empeñados todos y todas en mantener la Fábula, porque ahora nombran a los responsables de aquellas matanzas el propio “enemigo”, en su caso las gentes de derechas de Puigcerdà que vivieron aquellos mismos hechos, y en los dos casos denunciados, miembros notorios de ERC.
Librito donde por cierto no figura ni una sola palabra dedicada a Antonio Martín Escudero. Hecho indicativo, de que Martín no participó en la historia de las masacres de Puigcerdà, puesto que ni el propio “enemigo” local lo nombra en su escrito, a la inversa de los dos mencionados, y por mucho que se reediten viejas historias, que han resultado ser falsas, a la luz de los documentos aparecidos.
Descubrimiento que demuestra con creces que el trio compuesto, según Nadal, por Blanchon, Guillamón, Gascón, hemos utilizado siempre archivos y documentos, mientras que otros utilizan “incienso” y “mirra”. Reconvenciones y novedades que debería obligar a tener rectificar en gran parte su último trabajo de pretender ”sentar cátedra” de nuevo con este asunto.
Como final hoy también sabemos, por un testimonio familiar, que el anterior alcalde de Puigcerdà, Jaime Cadefau (1931-34), era un gran amigo de Antonio Martín, al que ayudaba cuando este pasaba penurias económicas, y con el cual mantenía numerosas charlas. Amistad que sirvió a Cadefau para salvarle la vida en la época de las matanzas de Puigcerdà. Momento en que una patrulla ya lo había subido a Cadefau al camión con la intención del llevárselo, del cual fue bajado por Martín, que lo acompañó personalmente hasta la frontera que pudo atravesar sin más problemas. 34 Historia que se han guardado muy bien de no recoger en otro trabajo anterior.
En conclusión, así se hace historia en determinados círculos académicos.
1 Joan Pons i Porto, Josep M. Solé i Sabaté, “Anarquía y República a la Cerdanya (1936-1939). El “Cojo de Málaga” i els fets de Bellver”. Barcelona 1991.
2Joaquim Nadal i Farreras, Joan Solé Cristòfol (Bellver, 1899-1994), Diari de Girona, 26-7-2024.
3 Querol, nº 34 Primavera 2024.
4 Solé Sabaté, entrevista: “Tot que fa l´alcalde de Bellver ho fa amb el conjunt del poble”, Querol, 34, pp. 45-52.
5 J.L. Blanchon, entrevista: “La faula dels “fets de Bellver” dura des fa més de vuitanta anys». Querol, 34, pp .11-34.
6 A. Gascón, A. Guillamón, Entrevista: “ERC va fer la llista dels que havien de ser afusellats el 9 de septiembre”, Querol, 34, pp. 35-44.
7 A. Guillamón, A. Gascón, Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña (1936-1937), Antonio Martín, la experiencia libertaria de Puigcerdà y el sagrado mito de Bellver, Barcelona, 2018.
8 Enric Ucelay-Da Cal, Arnau González Vilalta, et allis, Contra Companys, 1936. Valencia 2012.
9 Art. cit. p. 49.
10 ACC237.UO 122; op. Cit. Solé Sabaté. Pág. 110.
11 Antonio Gascón, Un informe arroja nueva luz sobre los Hechos de Puigcerdà de 1937, ser histórico net, 03/02/2024.
12 ACCE130-125-T2-102.
13 Pau V inyes i Roig, Jaume Palau i Soldevila, alcalde de Puigcerdà en els primers mesos de la Republica en guerra, revista Era, nº 6 , 2025, pp. 99-118.
14 Op. cit. p. 5 ; A. Gascón, Los primeros días de la revolución de 1936 en Puigcerdà, o la « Memoria» de » Jaume Palau Soldevila, alcalde por ERC. serhistorio.net 16/09/2023.
15 Op. cit. , p. 218.
16 Consell Municipal de Bellver: Com ocorregueren els fets de Bellver de Cerdanya, 1937.
17Actes del Ple de l´Ajuntament de Bellver de Cerdanya. Unitat 69, p. 49 [ACC]
18 Francesc Viadiu i Vendrell, Delegat d´Ordre Públic a “Lleida la Roja”, 1979.
19 Op. cit., pp. 599-600.
20 J. Pons/ J.M.Solé, Anarquía y República a la Cerdanya (1936-1939), 1991,
21 A. Gascón, Benet Samper, uno de los encargados de atentar contra Antonio Martín Escudero. La otra historia. Ser historio, 9/09/2024.
22 Op. cit. p.92. El mismo testimonio, lo recogimos nosotros de boca de un vecino de Bellver durante una visita en 2016. Y por otro, el papel que jugó el alcalde desde una pared de la iglesia, disparando una pistola que poseía el día del “asalto”.
23 Op. cit.
24Avui, Disapte, 13 septiembre 1980, p. 9 ; Agustín Guillamón, Antonio Gascón, Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña (1936-1937), Antonio Martín, la experiencia libertaria de Puigcerdá y el sagrado mito de Bellver, Barcelona, 2018.
25Pous / Solé op. cit., p. 119.
26 López Sánchez, Pere: Rastros de rostros en un prado rojo (y negro).Virus, 2013, pp. 286-287.
27 Documento fechado el 29-4-1937: “Informe de Sabatier, inspector de la policía móvil, al Comisario Especial de Bourg-Madame”.[Traducido del francés]. Reproducido íntegramente en el Anexo 13 de la obra citada.
28 A,Gascón, El intento de asalto a Puigcerdà del 23 de abtil de 1937, serhistorico. net, =2/=4/0025.
29 A. Gascón, Un informe arroja nueva luz sobre los Hechos de Puigcerdà de 1937, Ser historico.net, 03/02/2024
30 Entrevista a J.L. Blanchon; “La faula dels “fets de Bellver”dura des de fa més de vuitanta anys”, Querol, nº 34, primavera 2024, La guerra civil a la Cerdanya (1936-1939, pp 28-34.).
31 Testimonio de Josefa Caralps Ribalaiga, por la muerte de su padre Buenaventura Caralps Rivas (21-7-1942) Causa General, 1437, EXP. 4. Véase el anexo número 20 de la op. cit.
32 Memoria de Jaime Palau, alcalde de Puigcerdà, julio 1936-octubre 1936 [AGMA. C-2999,3]
33 Jean Louis Blanchon, 1936-1945, deu anys de depuració a la Cerdanya.
34 Testimonio oral de una parienta en segundo grado al autor, que prefiere no citar su nombre.

