Guillamón, Agustín. Ocho días de julio. 1936: La situación revolucionaria en Barcelona. Descontrol, 2026, 208 páginas, PVP 18 euros.
Introducción
Ocho días de julio es una obra fundamental dentro de la historiografía del movimiento obrero revolucionario durante la Guerra Civil española. Su autor, Agustín Guillamón, historiador especializado en la CNT-FAI y en las dinámicas sociales de la revolución de 1936, ofrece una reconstrucción minuciosa de los acontecimientos que tuvieron lugar en Barcelona durante la semana en la que se produjo la derrota del golpe militar y el estallido de una profunda revolución social. El texto se publica en un contexto historiográfico dominado por visiones académicas, burguesas e institucionales, y se presenta como una revisión crítica desde “abajo”, desde los comités obreros y las milicias populares.
Contenido y objetivos de la obra
El objetivo principal de Guillamón es demostrar que los sucesos del 19 y 20 de julio de 1936 en Barcelona no constituyeron únicamente la defensa de la República frente al golpe militar, sino el inicio de una insurrección obrera victoriosa que generó una situación revolucionaria. Para el autor, la derrota del ejército en la calle no solo frustró el intento de alzamiento, sino que provocó la desaparición fáctica del poder estatal, sustituido por una multiplicidad de comités, patrullas y órganos de poder obrero.
Un elemento innovador de su interpretación es la negación de la clásica tesis de la “dualidad de poderes”. Guillamón sostiene que no hubo dos poderes coexistiendo, sino una atomización del poder, donde la autoridad se fragmentó entre los organismos locales revolucionarios, especialmente los comités de defensa de la CNT-FAI, los verdaderos protagonistas del proceso insurreccional, transformados en comités revolucionarios de barrio (o locales), patrullas de control y milicias obreras, gracias a su victoria armada.
Originalidad y contexto historiográfico
La obra destaca por su riqueza documental y su detallada reconstrucción de los combates de la batalla de Barcelona, en julio de 1936, con especial atención a los barrios obreros. Guillamón rescata el papel de los comités de defensa, tradicionalmente relegados, cuando no ignorados, en la historiografía académica, y muestra su preparación previa, su organización militar y su capacidad para movilizar multitudes. En este sentido, el libro constituye una contribución importante e insustituible a la historia social de la Guerra Civil española, ofreciendo una perspectiva que cuestiona, ningunea, desacredita y desafía los enfoques de autores como Hugh Thomas, Gabriel Jackson, Ángel Viñas o Paul Preston.
Asimismo, Guillamón inscribe su análisis en la tradición de los movimientos revolucionarios internacionales, situando los acontecimientos barceloneses en conexión implícita con los soviets de la Revolución rusa o los consejos alemanes de 1918-1919, aunque subraya que en Barcelona no existió una dirección política centralizada que unificara el poder obrero.
Crítica y limitaciones
Aunque el libro aporta una mirada original y necesaria, su interpretación presenta elementos discutibles desde una perspectiva académica. La obra está escrita desde una posición ideológica clara, cercana al consejismo y al anarquismo revolucionario, lo que en ocasiones conduce a sobredimensionar la importancia y eficacia de los comités obreros y a subestimar la persistencia del Estado republicano, incluso en una situación de colapso parcial.
Otro punto debatible es su lectura contrafactual: la idea de que la CNT “tenía el poder” y podría haber instaurado una “dictadura anarquista” si hubiese querido. Esta afirmación, aunque tiene una base real y es coherente con su perspectiva, subvalora factores como la falta de unidad interna cenetista, la presión internacional, la necesidad de coordinar el esfuerzo bélico y los conflictos entre los distintos grupos antifascistas.
Contribuciones destacadas del libro
a) Reconstrucción detallada
Guillamón ofrece una narración extremadamente precisa, barrio por barrio, calle por calle, de los movimientos de tropas, comités y milicianos. La riqueza documental y la descripción casi cronística de los combates convierten el libro en una de las reconstrucciones más exhaustivas del 19 y 20 de julio en Barcelona.
b) Perspectiva de los comités de defensa
El autor rescata el papel de los comités de defensa confederales, protagonistas frecuentemente ignorados por la historiografía más institucional. Su análisis contribuye a valorar el grado de organización previa existente en la CNT.
c) Situación revolucionaria o revolución proletaria
La situación revolucionaria existente en Barcelon tras la victoria insurreccional del 19 y 20 de julio no desembocó en una revolución proletaria, porque ninguna organización planteó la destrucción del Estado y la conversión de los comités revolucionarios de barrio y locales en órganos de poder obrero. La ideología de unidad antifascista fue la temprana fórmula que adoptó la deriva contrarrevolucionaria.
d) Valor historiográfico
La obra tiene valor como historia social y política desde abajo: ilumina la acción colectiva, la espontaneidad popular y la formación de poderes no estatales. Es un contrapeso necesario y realista al relato habitual centrado en partidos, líderes y decisiones gubernamentales.
Conclusiones
Ocho días de julio es una obra imprescindible para comprender la revolución social en Cataluña durante los primeros días de la Guerra Civil. Su apuesta por una historia “desde abajo” y su énfasis en los comités de defensa como sujetos históricos ofrecen una perspectiva alternativa y profundamente rupturista con las visiones académicas o burguesas. Aunque su interpretación está marcada por una fuerte carga ideológica obrerista, su valor documental, su aportación a la historiografía social y su análisis innovador hacen de este libro un texto de referencia para lectores, estudiantes e investigadores interesados en la revolución española de 1936.
Balance. Cuadernos de historia.
Barcelona, marzo de 2026

Texto de la Contraportada
Este libro ofrece una reconstrucción vibrante y rigurosa de la batalla de Barcelona del 19 y 20 de julio de 1936, subrayando el papel decisivo de los comités de defensa de la CNT. y de los sindicatos en la derrota del golpe militar.
A partir del relato de los hechos, el análisis se centra en la cuestión fundamental de la revolución: el poder.
Se examinan las respuestas de los comités cenetistas, los comités de barrio y las organizaciones antifascistas, así como las oportunidades perdidas que facilitaron el avance de la contrarrevolución.
Ocho días de julio define con claridad la diferencia entre situación revolucionaria y revolución proletaria, y expone once tesis clasistas que sintetizan una teoría ácrata de la revolución.
Textos inéditos de Juan García Oliver refuerzan una conclusión rotunda, en la línea de los Amigos de Durruti: sin destruir el Estado y sin poder obrero organizado, la revolución fracasa.

