La Constitución de 1931, en su artículo 27 protegía la libertad de conciencia y el derecho a practicar libremente cualquier religión al tiempo que reconocía a todos las confesiones el derecho ejercer sus cultos privadamente y, previa autorización gubernamental, también permitía las manifestaciones públicas

La Carta Magna republicana consagraba por primera vez en la historia de España la separación entre Iglesia y Estado. En su artículo 3 establecía que no había ninguna religión oficial y no se hacía ninguna alusión a la Iglesia Católica lo cual sí ocurre en la Constitución de 1978 que se refiere a ella en el artículo 16.3.1

Marta Velasco en Los otros mártires. Las religiones minoritarias en España desde la Segunda República hasta nuestros días (Foca Investigación, 2012) explica que el hecho de que la República tratase a todos los cultos por igual no significaba que, a partir de entonces, las comunidades fueran a tomar las calles en procesión o a celebrar sus liturgias por doquier sino que, de ahí en adelante, no lo haría nadie, tampoco los católicos. De hecho, se equiparaba a todos los grupos religiosos , independientemente de su arraigo y del número de adeptos, y se igualaba su presencia pública, limitándola (en el caso de la católica) y, al mismo tiempo permitiendo, la celebración de los cultos , que podían por fin trascender el ámbito privado y practicarse abierta y libremente (en el caso de las demás religiones).2
51ckzdknFWL._SX315_BO1,204,203,200_El nuevo régimen ya desde sus mismos inicios dio muestras claras de querer acabar con la discriminación de las confesiones religiosas diferentes de la católica y con los privilegios de esta. Así el Decreto del 14 de abril de 1931 por el que se aprueba el Estatuto Provisional del Gobierno Provisional estipulaba en su párrafo tercero:

El Gobierno Provisional hace pública su decisión de respetar de manera plena la conciencia individual mediante la libertad de creencias y cultos, sin que el Estado en momento alguno pueda pedir al ciudadano revelación de sus convicciones religiosas.

Esta libertad de culto fue, posteriormente, regulada en el Decreto de 22 de mayo del mismo año en cuyo artículo 3 se disponía:

Todas las confesiones están autorizadas para el ejercicio así privado como público, de sus cultos, sin otras limitaciones que las impuestas por los reglamentos y Ley de Orden Público.3

El 13 de octubre de 1931, en el debate parlamentario sobre la futura Constitución, Manuel Azaña, a la sazón, ministro de la Guerra, tomó la palabra para pronunciar uno de sus más importantes discursos y con él la frase que la derecha siempre le ha echado en cara “España ha dejado de ser católica”. Hay que contextualizar, sin embargo, tal afirmación en el discurso del político republicano el cual añadió: “Para afirmar que España ha dejado de ser católica tenemos las mismas razones, quiero decir de la misma índole que para afirmar que España era católica en los siglos XVI y XVII (…) y entonces hubo un catolicismo español, por las mismas razones de índole psicológica que crearon una novela y una pintura y una moral españolas, en las cuales se palpa la impregnación de la fe religiosa (…) Pero ahora, señores diputados, la situación es exactamente la inversa4

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No. España no había dejado de ser católica, había dejado de ser por primera vez en su historia un estado confesional católico, una cosa bien distinta. De hecho, el número de fieles de otras iglesias era muy reducido en 1936 como lo demuestra que, sobre una población total de 28.810.000 habitantes que había entonces, solo 22.000 eran seguidores de las diferentes congregaciones protestantes las cuales estaban presentes en apenas 147 localidades del país. Finalizada la contienda, en 1939, su número de se vió reducido a la mitad y su implantación se mantuvo solo en 33 municipios.5

En cuanto a los judíos, hasta la Primera Guerra Mundial eran escasísimos los que residían en la Península. Entre 1914 y 1930 se produce la llegada de los procedentes de Turquía y de Grecia, inmigración estrechamente ligada al desmembramiento del Imperio Otomano. Durante los años 1931-1936, España acoge a un gran número de refugiados que huyen del ascenso del nazismo. Al estallar la Guerra Civil, cerca de 6.000 judíos vivían en la península, 5.000 de los cuales lo hacen en Barcelona. Al final de la contienda apenas quedan unos cientos. En Melilla, la población hebrea se estimaba en 6.000 personas.

Por lo que hace referencia a los musulmanes, a excepción de en la zona del Protectorado y Ceuta y Melilla, su número era muy reducido y apenas hay datos de su presencia más allá de las zonas mencionadas. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que cerca de cien mil marroquíes de entre 16 y 50 años fueron reclutados por el Ejército de Franco en las cabilas del Protectorado del Norte así como en los miserables poblados del Ifni y trasladados a la Península en barcos y aviones alemanes6

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Ello explica la paradoja de que el primer oratorio moderno musulmán en España fuera construido precisamente en un periodo de ausencia de libertad religiosa. Se trataba del Morabito de los jardines de Colón en Córdoba (foto inferior), que el general Franco erigió hacia los soldados rifeños que lucharon de su lado. De la misma manera, en Sevilla, para enterrar a estos soldados musulmanes se dedicó en 1936 un espacio en el cementerio de San Fernando, que sería cerrado poco después de finalizado el conflicto armado7.

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No serían los únicos casos de tolerancia religiosa hacia los musulmanes que se daría en la ultracatólica España nacional y que contrasta con el trato que se dispensó a protestantes, Testigos de Jehová y a los judíos de la Península.

Así, el 27 de octubre de 1936, el general Varela entró en Griñón (Madrid) después de haber controlado los municipios de Illescas y Torrejón de Velasco. Los franquistas convirtieron el colegio de La Salle en hospital de campaña. Muchos de los heridos que entraban en el hospital fallecían al poco tiempo de ingresar en él. Otros perdían la vida como consecuencia de virus e infecciones que se propagaban por sus habitaciones. La morgue llegó a ser de grandes dimensiones a finales de 1936 y, por eso, los sublevados decidieron construir un cementerio con su parte católica y con su parte musulmana. Aquí se encuentran enterrados más de 200 “moros” de Franco que murieron en la Casa de Campo, el Parque del Oeste o la Ciudad Universitaria8.

Muchos de los marroquíes reclutados lo fueron, en muchos casos, por pasar, afirma María Elena Fernández Díaz, por acuciantes necesidades económicas ya que ese año el campo del Protectorado transitaba por una gran hambruna debida a las malas cosechas.

La consigna de los sublevados, en líneas generales, en cuanto a la población musulmana fue la de mantenerles unidos en contra de la República a través de una intensa propaganda en que se les pretendía hacer creer que la guerra era una yihad en contra de los “sin Dios”. Se llevaron a cabo alianzas con los diferentes kaídes y bajaes que debían sus cargos a los militares por haber luchado a su lado en las diferentes guerras de Marruecos. Se atrajeron de esta forma a los dirigentes musulmanes para que no hubiese opción de un intento de autonomía hacia España, ya que existía en el Protectorado un núcleo claramente nacionalista que reinvindicaba desde hacía tiempo la independencia, manifestando su repulsa por los alistamientos.9

En las filas de los sublevados hizo carrera un bereber Mohamed Mizzian que fue ascendido a coronel en 1936 y que llegaría a ser con el tiempo capitán general, el marroquí que alcanzó más graduación del Ejército de Franco. “Con el aliento de la venganza de Dios sobre la punta de sus machetes persiguen, destrozan, matan y, embriagados con la sangre, la columna avanza”. Así describe el jesuita Alberto Risco en su libro La epopeya del Alcázar de Toledo (Editorial Española. 1941) la entrada en la ciudad, el 29 de septiembre de 1936, de las tropas del coronel Mohamed Mizzian (foto inferior).

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El régimen franquista, durante el periodo de posguerra y de administración del Protectorado del norte de Marruecos y hasta 1956, mostró un trato de favor hacia toda expresión de lo musulmán. No solo se respetaron las instituciones religiosas durante la administración colonial o se promocionaron prácticas como la peregrinación a La Meca, sino que fue el propio Franco el que, en más de una ocasión, se encargó de mostrar personalmente esta simpatía.

Desde la retórica colonial franquista se alude al respecto de esa política en el territorio marroquí. Así lo pone de manifiesto Tomás García Figueras en su obra Marruecos. La acción de España en el norte de África (Ediciones FE,1939)

Comprendiendo el valor espiritual de su Protectorado, sabiendo cuánto significaba la religión para el pueblo hermano, no sólo envuelve sus manifestaciones en el más puro ambiente de libertad, de consideración y de respeto, sino que procura, por todos los medios a su alcance, contribuir al máximo esplendor de estas manifestaciones. Entre España y Marruecos no existe ningún problema religioso; ambos pueblos practican su religión con máxima y recíproca libertad y respeto10.

En cuanto a la peregrinación a La Meca añade:

La España del Generalísimo Franco ha dado, desde el primer momento, su debida fisonomía al hecho trascendental para todo buen musulmán de la Peregrinación a La Meca (…) Para facilitar esta peregrinación, la España Nacional estableció un consulado en Arabia11

Dentro de los límites del Protectorado español en Marruecos y de los Presidios, la libertad de culto de los judíos que residían en ellos no sufrió ninguna restricción en particular salvo en los primeros meses de la contienda. En Ceuta y Melilla, dependientes de una jurisdicción militar, el Gobernador reconoce a las diferentes comunidades que residen en ellas. Aún así, durante las primeras semanas del alzamiento, los judíos fueron víctimas de toda una serie de exacciones cometidas a instancias de la Falange (en Tetuán, Ceuta y Melilla, sobre todo): expoliación de comercios, requisición de locales de la comunidad, asesinato de consejeros municipales socialistas (sin que sea posible, según Danielle Rozenberg, establecer una división clara entre el origen judío de las víctimas y su compromiso republicano). Tras estas primeras semanas, la vida de las comunidades volvió a la normalidad.12

En 1929, en la melillense calle Duquesa de la Victoria en un edificio de dos plantas se abrió el primer Colegio Hispano-Israelita en suelo español desde 1492. Dicha edificación fue incautada en 1936 y habilitada como Cuartel de las Milicias de la Falange, siendo adaptada más tarde como sede del Gobierno Militar y devuelta por fin en 1945.13

La comunidad judía decidió enviar el 18 de agosto una comisión al recién creado Ayuntamiento falangista de la ciudad. Y a pesar de su constante colaboración, no les dejaron de molestar, ejerciendo sobre ellos un riguroso control, distinguiéndose los sublevados por insultar a los ancianos, siendo clausuradas varias sinagogas además de realizar batidas nocturnas cuando en las azoteas de los edificios -donde estaban sus centros de culto- se recitaba la oración de Birkat Halebaná (bendición de la luna), lanzando sus reflectores sobre el grupo y deteniendo a los que lo formaban. Se llegó, incluso, a irrumpir en las sinagogas en las horas de oración deteniendo a los presentes. Se creó, asimismo, el Archivo Judaico donde aparecían los nombres de los hebreos potencialmente peligrosos de las diferentes comunidades. A su vez, la Falange se destacó por ridiculizar y mofarse de muchos de ellos dándoles a ingerir aceite de ricino y de avión. Franco, ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos intervino personalmente para no no perder el apoyo de familias judías adineradas que dieron su sostén desde el primer día al golpe. Se dirigió al Consejo de la Comunidad Israelita de Tetuán para que no se preocupasen por tales actos y por las proclamas antisemitas del diario El Telegrama del Rif y de generales como Queipo de Llano.14 UhvSjhEn la Península, la práctica totalidad de los judíos se encontraban en la zona republicana y, dado que la mayoría de las organizaciones hebreas y de la prensa judía internacional daba apoyo al bando gubernamental (amén de la participación de varios miles de voluntarios judíos en las Brigadas Internacionales) eran vistos como aliados por las autoridades de la España republicana. Una muestra de ello es que el ABC de Madrid, del 17 de noviembre de 1938, publicaba la resolución del Consejo de Ministros en la cual se condenaban los hechos de la Kristallnacht

El Gobierno español no puede acallar su enérgica repulsa ante la inicua persecución de que viene siendo objeto una gran parte de de la población alemana por consideraciones raciales, políticas, religiosas,Estas persecuciones culminan en los horrendos sucesos de días pasados que, alentados y estimulados por una campaña fácil, protegidos y dirigidos por una acción de gobierno, tienden al exteminio de la raza judía15.

Y se ofrecía protección a los perseguidos, una vez finalizada la guerra:

Hondamente dolorida ante el agravio a la dignidad humana que significa la afrenta de los nefandos “progroms” de la Alemania nazi, España, a través de su Gobierno, ofrece que, al terminar la guerra, atenderá, dentro de los límites de sus posibilidades , a cuantos perseguidos por su origen o ideas políticas o religiosas, sean católicos, protestantes o israelitas, deseen dedicarse a un trabajo pacífico y prometan respetar nuestras leyes y costumbres y no injerirse en los asuntos internos del país.16

Muy diferente era el tono en la España nacional. La prensa de la zona sublevada aprovechó lo acontecido para utilizar manidos argumentos como la referencia a los Reyes Católicos como pioneros antisemitas, la relación de los judíos con la masonería, el comunismo y con los dirigentes de la Segunda República y, según Graciela Ben- Dror en La Iglesia Católica ante el Holocausto (Alianza Editorial, 2003), se usaron también

expresiones antisemitas tomadas de la propaganda alemana. No se destacaba el racismo nazi, ya que éste estaba reñido con la doctrina católica (…) Los judíos aparecían no como víctimas sino como provocadores de la violencia, y los alemanes eran presentados como víctimas de la riqueza y la provocación judías.”Cada judío en Alemania posee cuatro veces y media más dinero que cada alemán”, decía el titular de un diario católico, dos semanas después de la Noche de los Cristales, cuando esta interpretación ya resultaba por lo menos discutible para justificar los atropellos sufridos en Alemania17.

Al terminar la Guerra Civil apenas quedaban judíos en España, con la excepción de la zona del Protectorado, donde los franquistas consideraban que no había problema judío que resolver. Aún así se clausuraron las sinagogas de Sevilla, Madrid y Barcelona. A pesar de que la retórica antisemita persistió en discursos como el del mismo Franco durante el desfile de la Victoria en 1939 en el que dijo “No nos hagamos ilusiones; el espíritu judaico que pemitía la alianza del gran capital con el marxismo, que sabe tanto de pactos con la revolución antiespañola, no se estirpa en un día, y aletea en el fondo de muchas conciencias18”, no se produjeron violencias antisemitas comparables a las de la Europa ocupada por los nazis ni que fuera por el hecho de que, como se ha dicho, apenas había judíos. En el Marruecos español, Ceuta y Melilla se practicó una cierta tolerancia más que nada por pragmatismo y para evitar males mayores. Al acabar la Segunda Guerra Mundial se permite el culto privado judío en todo el país. Antes de ese año, sin embargo, concretamente entre los meses de marzo y octubre de 1940 se adoptan toda una serie de medidas antijudías: se prohíben las exequias y las bodas judías, así como el rito de la circuncisión; no se permite inscribir a los recién nacidos judíos en el registro sin que estos hayan sido bautizados previamente y los niños que quieren ser escolarizados, tienen obligación de asistir a clases de catecismo. En Barcelona el cementerio judío fue arrasado y se disolvieron todas las instituciones judías19

Los protestantes habían recibido con esperanza la Segunda República. No era para menos. La discriminación que habían padecido secularmente los había convertido, de hecho, en ciudadanos de segunda. La confesionalidad del Estado hasta 1931 les planteaba dificultades a la hora de sepultar a sus muertos si no era por el rito católico. Muchos cadáveres permanecían días y días sin enterrar pudriéndose por el enfrentamiento con las autoridades católicas, que no daban su visto bueno a la inhumación y aseguraban que los restos les pertenecían porque, a pesar de la conversión herética, habían sido bautizados. El gobernador civil era quien tenía la última palabra en estas controversias y casi siempre obligaba a enterrarlos tal como lo dictaminaba la Iglesia Católica.20

Los problemas se planteaban, igualmente, a la hora de casarse. Muchos matrimonios civiles fueron denegados por las autoridades si los prometidos evangélicos no disponían del correspondiente certificado de apostasía, el cual era casi imposible de conseguir por las múltiples trabas que se ponían.

El servicio militar representaba también un problema para los protestantes que temían la misa católica de la jura de bandera, ya que se les obligaba a arrodillarse delante de la Consagración del Cuerpo de Cristo. Muchos de ellos se negaban a hacerlo porque lo consideraban un acto de idolatría, por lo que tuvieron que soportar penas severas de prisión, así como maltratos físicos y psíquicos durante los años de la Restauración y la dictadura de Primo de Rivera21.

No resulta nada extraño, pues, que las comunidades evangélicas diesen su apoyo en todo momento al régimen republicano, que les había reconocido como ciudadanos con plenitud de derechos y que se posicionasen de su lado cuando se produjo el golpe de estado en 1936. Carlos Jiménez Villarejo en el artículo “La destrucción del orden republicano. Apuntes jurídicos”, publicado en el 2007 en Hispania Nova, subraya el alborozo con el que los protestantes recibieron al nuevo régimen en estos términos:

(…) Pero las minorías religiosas , por ejemplo los protestantes españoles y la comunidad judía, fueron favorecidos por un sistema que, hasta esa fecha, no solo los excluía de cualquier apoyo institucional sino que estaban estigmatizados. Por ello, la minoría protestante recibió con alborozo el advenimiento de la República llegando a decir Que Dios guíe al Gobierno Provisional de la República y que pronto se levante a España a la altura a la que debió de estar siempre22.

La evolución de la España franquista no haría más que confirmar los temores de los protestantes de que la Iglesia Católica recuperaría, en caso de victoria de los insurrectos, los privilegios de que disfrutaba antes de 1931 y de que, las otras confesiones religiosas, serían marginadas cuando no perseguidas.

Desde el otoño de aquel año la Iglesia Católica prestó abiertamente su apoyo a los sublevados, a los que impelía a recatolizar el país como lo evidencian las palabras del cardenal Gomá, Primado de España pronunciadas el 3 de febrero de 1937:

¡Gobernantes! Haced catolicismo a velas desplegadas si queréis hacer la patria grande. Fuimos el primer pueblo del mundo cuando nuestro catolicismo vibró en su diapasón más alto; nuestra decadencia coincide con la destrucción de los templos y la matanza de los sacerdotes de nuestro Dios. Ni una ley, ni una cátedra, ni una institución, ni un periódico fuera o contra Dios y su Iglesia en España.23

Y realzaba el papel de España como baluarte católico:

Pero es, además, que España tiene un destino providencial en esta vieja Europa; y estarà de de Dios que no se frustren sus designios. Los grandes rotativos del mundo han dicho poco ha que España desempeña un papel providencial en nuestros días: el de salvar la civilización cristiana de la acción destructora y antisocial del marxismo, como otros tiempos la salvó de la Media Luna y de la desviación de la Reforma.24

El 21 de septiembre de 1936 se dictó una Orden por la que se dispuso que las enseñanzas de la Religión e Historia Sagrada fueran obligatorias en las escuelas nacionales En estas se impuso, asimismo, por Orden Circular del 9 de abril de 1937 la devoción a la Virgen María mediante la colocación de su imagen, preferiblemente en la advocación de la Immaculada Concepción y se establecieron las formas en las que el maestro debía instruir a los niños en esa devoción25

La inclusión de la religión católica en los programas educativos como materia obligatoria dio a la Iglesia un papel que jamás había tenido en los tiempos modernos, puesto que incluso en tiempos de la monarquía era posible para los padres que sus hijos recibieran enseñanza religiosa no católica y, en la práctica, a pesar del Concordato de 1851, en España existían aulas laicas.

El presidente de la Comisión Depuradora Provincial de Baleares, Bartolomé Bosch Sansó a fines de octubre de 1936, defendía la presencia de la religión en las escuelas y la naturaleza católica de España en estos términos:

Tanta sangre derramada sobre el suelo sería inútil, si, reincidiendo en las mismas culpas, quisiéramos edificar la grandeza de la España futura, prescindiendo de la Religión, fundamento insustituible de la Moral y de la prosperidad de un país. No es posible hablar de una España grande, una y libre prescindiendo de la Religión Católica, pues, España o no será, o será católica. Si desde los Centros de enseñanza se ha hecho la revolución comunista, des de (sic) los mismos se ha de hacer la contrarrevolución, poniendo por cimientos de España las verdades eternas del Enviado de Dios para salvar a los pueblos.26

En el año 1936 los protestantes disponían de iglesias, escuelas, periódicos, editoriales, hospitales, hogares de ancianos y orfanatos. Se concentraban, básicamente, en Andalucía, Madrid, Cataluña, Baleares, Galicia y mantenían en sus aulas a cerca de 7.000 niños y niñas.27

La incautación de bienes de las confesiones no católicas se llevó a cabo mediante la acción de las Delegaciones de Asuntos Especiales y del Servicio de Recuperación de Documentos. Muchos lugares de culto protestantes fueron asaltados, incautados o temporalmente retenidos o incluso destruidos por las bombas de la aviación sublevada, como ocurrió con uno de los templos de la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE) de Valencia.28

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La incautación de bienes no fue, sin embargo, lo peor que les sucedió a algunos miembros de la comunidad evangélica y anglicana de la España de aquel entonces. Se tiene constancia de fusilamientos de pastores o de penas de cárcel para los mismos en Andalucía, Zaragoza, La Rioja, Mallorca y Zamora.29 Uno de los casos que más han trascendido -quizás debido a su amistad con Miguel de Unamuno- es el del pastor Atilano Coco (Guarrate, Zamora 1902- Salamanca, 1936) (foto superior), pastor de la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE) y maestro de la escuela evangélica en Salamanca. Además de sus ocupaciones laborales militó en el Partido Republicano Radical Socialista y también formó parte de la masonería. Su detención se produjo entre el 29 y el 30 de julio de 1936. La fecha se deduce por el contenido de las cartas que enviaba a su familia desde la cárcel. En ellas señalaba que en ningún momento se le informó del motivo de su detención y que tampoco se le tomó declaración en todo el tiempo que duró su cautiverio. Su última misiva tiene fecha de 7 de diciembre de 1936. Ese fue también su último día de vida ya que fue fusilado la noche del 8 de diciembre, al parecer, en el monte de La Orbada, a 24 km de Salamanca y lo enterraron en el Cubo del Vino, en Zamora.30

Marta Velasco en su ya citado libro Los otros mártires. Las religiones minoritarias en España desde la Segunda República hasta nuestros días (Foca, 2012) se refiere a otros pastores anglicanos de la Iglesia Española Reformada Episcopal, quienes también fueron objeto de persecución. Como Progreso Parrilla, pastor de las iglesias de Linares, La Carolina y el Centenillo (Jaén) y de la de Cigales (Valladolid), que tuvo que exiliarse porque sobre él pesaba una pena de muerte. O el obispo Ramón Taibo Sienes de Izquierda Republicana, contra el que se vertieron acusaciones ambiguas. Durante la Guerra se había hecho cargo de la editorial Juan de Valdés y había estado vinculado a Izquierda Republicana. Taibo Sienes fue encarcelado durante 59 meses en prisiones de Madrid, Pamplona y Alcalá de Henares.31

Además de los ejemplos ya citados, Velasco también se refiere a los casos de Delfín Domínguez (con condena de muerte, posteriormente conmutada), Pepita Cabrera Latorre (hija del primer obispo anglicano en España, muerta en la huida del gobierno de la República hacia Barcelona), Santos Martín-Molina Zurita, Manuel Velázquez José (encarcelado en Alicante), Juan Francisco Torroyo González, Julio Caro Fernández, Manuel Borobia y Muñoz (desterrado de Valladolid) y José Marcial Dorado (diputado por Sevilla en las Cortes republicanas).32

Josep Capó, superintendente metodista de Cataluña y Baleares, envió una carta a la Societat Metodista en la que explicaba la grave situación que se vivía en aquellos momentos. En Barcelona el templo metodista del Clot había sido incendiado la misma madrugada del 19 de julio de 1936. Gracias a la intervención del vecindario y de los bomberos no se quemó completamente. Algo similar sucedió con la iglesia metodista del Poble Nou. Josep Capó señalaba que tales incidentes eran fruto de una confusión ya que los incendiarios habrían creído que se trataba de iglesias católicas. Los hechos obligaron, sin embargo, a cerrar las iglesias metodistas de Barcelona hasta el 15 de agosto de 1937, fecha en la que se reanudaron los cultos. Contrasta todo ello con la situación en Madrid, donde los templos protestantes fueron respetados y sus fieles pudieron reunirse sin problemas.

En relación a las Baleares, el alzamiento había dejado a los protestantes mallorquines sin dirigente ya que su pastor, Alfred Capó, se encontraba en Barcelona el día de la sublevación militar. El hecho de que Capó se hubiese destacado en círculos intelectuales y liberales de Palma hizo aconsejable que no volviera a Mallorca, donde la insurrección había triunfado. De hecho, los fascistas de la isla lo habían estado buscando y le habían destrozado la casa.33

A medida que iba avanzando la guerra, más evidente se hacía que la Iglesia Católica no tan solo recuperaría los privilegios de que disfrutó hasta 1931 sino que, en perfecta simbiosis con los sublevados (con notables pero escasas excepciones, como la del obispo de Vitoria Mateo Múgica), gozaría de un poder nunca alcanzado hasta entonces. El proceso de desmantelamiento del estado laico avanzaba a toda máquina. Por Decreto de 2 de marzo de 1938 se suspendieron los pleitos de separación y de divorcio. La Ley de 12 de marzo de 1938 derogó la Ley de 28 de junio de 1932 sobre el matrimonio civil. He aquí un fragmento de la Exposición de Motivos:

La Ley de 28.6.1932 constituye una de las agresiones más alevosas de la República contra los sentimientos católicos de los españoles, y al instituir el matrimonio civil como el único posible legalmente en España, desconociendo el aspecto religioso intrínseco de la institución, creó una ficción en pugna violenta con la conciencia Nacional.

Y, en consecuencia, el artículo 2 dispuso que:

Los matrimonios católicos celebrados durante la vigencia de la Ley de 23.6.1932, producirán todos los efectos civiles desde su celebración, sin perjuicio de los derechos adquiridos a título oneroso por tereceras personas.34

La Ley de 2 de febrero de 1939 deroga la de Confesiones y Congregaciones Religiosas de la República. Se trata de una norma cuyo preámbulo es una completa síntesis de la ideología nacionalcatólica propugnada e implantada por los sublevados:

Ante todo partía aquella Ley -la derogada- de una base absolutamente falsa: la coexistencia en España de pluralidad de confesiones religiosas, cuando es notorio que en nuestra Patria no hay más que una, que los siglos remarcaron con singular relieve, que es la Religión Católica, inspiradora de su genio y tradición.35

Cruzada Catolica 2-1936 Vencer a la revolución.png Posteriormente se abolió el divorcio (Ley de 23 de septiembre de 1939) y se restableció el presupuesto del clero con la Ley de 9 de noviembre del mismo año, que derogaba la republicana del 6 de abril de 1934. En el preámbulo se justifica el sueldo a los clérigos con estas palabras:

El Estado español, consciente de que su unidad y grandeza se asientan en los sillares de la Fe Católica, inspiradora suprema de sus imperiales empresas y deseoso de mostrar una vez más y de una manera práctica su filial adhesión a la Iglesia (decide restablecer dicho Presupuesto) al abnegado clero español, cooperador eficacísimo de nuestra victoriosa Cruzada.36

Ya el 7 de junio de 1941, el Gobierno de Franco y la Santa Sede celebran un convenio sobre el ejercicio del privilegio de presentación para el nombramiento de obispos, acordándose la vigencia del Concordato de 1851 que en su artículo 1 decía lo siguiente: “La Religión Católica, Apostólica , Romana, que con exclusión de cualquiera otro culto continúa siendo la única de la Nación Española, se conservará siempre en los dominios…”37

El historiador de la Universidad de Rennes-I, Jacques Georgel, resumió en una palabras la situación: “Creemos que jamás hasta entonces y jamás desde entonces, se ha visto reconocido en un Estado tal estatuto a una Iglesia38

Juan B. Villar, catedrático de Historia Contemporánea en la Univesidad de Murcia, en su artículo “Los protestantes españoles. La doble lucha por la libertad durante el primer franquismo (1939-1953)”, publicado en 2001 en Anales de Historia Contemporánea, afirma que, entre 1939 y 1945, la discriminación antiprotestante halla seis formas principales de expresión39:

  • Negativa a la reapertura de lugares de culto y clausura de los ya autorizados.
  • Incautación y retención ilegal por la Administración de inmuebles y propiedades pertenecientes a los evangélicos.
  •  Penalización del culto clandestino.
  • Cierre de la totalidad de los colegios evangélicos.
  • Suspensión de las actividades editoriales de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera. Prohibiéndose, asimismo, la impresión, circulación y venta de toda literatura evangélica.
  • Discriminación civil y laboral de individuos pertenecientes a iglesias protestantes.

Allí donde las capillas permanecieron abiertas (siempre más fácil en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, donde había embajadas o consulados extranjeros,) no siempre se garantizó la seguridad de los cultos. En ocasiones, la propia autoridad no era ajena a agresiones y actos de vandalismo, según pudo comprobarse en el asalto a la iglesia evangélica de Linares (Jaén), siendo sus miembros encarcelados. Lo más habitual, sin embargo, era negar la autorización de apertura. En tales casos, los cultos tenían lugar en domicilios de creyentes.

Las agresiones contra capillas, inmuebles y domicilios privados pertenecientes a minorías religiosas eran protagonizadas por escolares y estudiantes universitarios al término de la catequesis, por asociaciones juveniles, políticas y religiosas de carácter ultraderechista (como el asalto a la capilla evangélica de Águilas, Murcia, en 1940), pasando por los imputables a funcionarios afanosos de hacer méritos.40

En cuanto a la enseñanza, a los protestantes se les ofrecían dos alternativas: confiar la educación de sus hijos a las escuelas confesionales católicas o prescindir de la escuela pública renunciando al diploma básico, sin el cual no podrían después aspirar a un puesto de trabajo y que era imprescindible para acceder a otros niveles de enseñanza.41

El evangélico ni siquiera tenía derecho a un entierro digno, previsto, sin embargo, en la ley de 10 de diciembre de 1938, que entregó a la Iglesia el control de los cementerios y en la que se obligaba a los ayuntamientos a reedificar “las antiguas tapias que siempre separaron los cementerios civiles de los no católicos”. Las inhumaciones solo eran autorizadas sin acompañamiento, ni rezos y casi siempre a horas intempestivas42

La influencia de la coyuntura internacional en una Europa en la que se imponían las fuerzas aliadas sobre las del III Reich e Italia se hizo manifiesta en el Código Penal de 1944, inspirado en el de 1928, cuyo articulado (del 205 al 212) reconocía cierta tolerancia para los cultos disidentes, aunque combinándolo con el sistema de confesionalidad estatal.43

En la misma línea que el Código Penal de 1944, el Fuero de los Españoles de 1945 fijó los derechos y deberes de los españoles y, una vez más, dada la coyuntura internacional, con su publicación, se intenta enviar un mensaje de cierta democratización a Postdam (Alemania), donde en los meses de julio y agosto de 1945 se estaba celebrando una conferencia internacional para acordar cuestiones relativas a la política internacional tras la Segunda Guerra Mundial.44

En cuanto a los Testigos de Jehová, según María Luisa Luca de Tena en “Testigos de Jehová en España: impresionante proliferación”, publicado en Blanco y Negro en 1976, hicieron su aparición en España, parece ser, al filo de la Primera Guerra Mundial, si bien no se tienen datos sobre la forma en que desarrollaban su actividad religiosa antes de 1925.45

El número de Testigos de Jehová era escaso pero ello no significaba que no se llevara a cabo una intensa labor evangelizadora. En los nueve primeros meses de 1936 se habían distribuido en España más de 100.000 publicaciones, según la revista The Golden Age, cifra similar a la de todo el año anterior. Durante la Guerra Civil, en la zona republicana, en Madrid concretamente, pudieron seguir desarrollando su actividad sin demasiados problemas. No ocurrió lo mismo en la zona sublevada.46 

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El caso más dramático es el de Antonio Gargallo Mejía (Madrid,1918- Jaca, Huesca, 1937) (foto superior). En el momento de jurar bandera comunicó a sus superiores que su fe le impedía usar las armas. Estos le amenazaron para que cambiase de opinión, pero él no lo hizo, desertó y trató de huir a Francia vía Canfranc, sin embargo fue detenido el 17 de agosto de 1937 y devuelto a su cuartel de Jaca.47

El periodista Fernando Valero en un artículo titulado “Objetor hasta la muerte” publicado en ElPeriódico de Aragón en el 2006, se hace eco de las declaraciones de Anibal Matos, responsable español del Círculo Europeo de Testigos de Jehová, según el cual “cuando se colocó ante el pelotón de fusilamiento, Antonio iba entonando cánticos de alabanza a Dios”para quien el joven es “un mártir y un modelo de conducta para quienes obran guiados por sus creencias más íntimas48.” Antonio Gargallo Mejía fue fusilado el 18 de agosto de 1937.

¿Qué conclusiones se pueden sacar de todo lo expuesto? Una primera es que la Segunda República ha sido el momento histórico de España en que más libertad religiosa hubo y el único en el que se dio una separación entre Iglesia y Estado. De hecho, a diferencia de la actual, la Constitución de 1931 no hacía mención explícita de la Iglesia Católica y el clero, y contrariamente a lo que sucede en la actualidad, no recibía ninguna retribución estatal.

El golpe de estado de julio de 1936 supuso el inicio de un verdadero calvario. Los sublevados veían en las confesiones minoritarias y, muy especialmente, en los protestantes un aliado del bando republicano y de los regímenes democráticos occidentales. En el caso de los musulmanes, por razones de pragmatismo (la existencia del Protectorado de Marruecos y la incorporación de miles de combatientes africanos a sus tropas), el régimen se vio obligado a permitir la religión islámica. Esa sería una segunda conclusión.

Una tercera que se impone es que la Iglesia Católica no tan solo recuperó los privilegios de que siempre había disfrutado hasta el año 1931, sino que logró un poder inédito hasta entonces y sin comparación posible con el que tenían otras iglesias en los estados europeos o en América del Norte.

Finalmente, se constata que la persecución religiosa no se dio exclusivamente (fundamentalmente e durante el primer año del conflicto) en la zona gubernamental sino que también (y durante todo el mismo y en la posguerra) también en la zona franquista. Una sustancial diferencia, además, es que nunca en el territorio controlado por la República se legisló en contra de una determinada confesión lo cual sí que sucedió en la España de Franco en la cual se instauró el catolicismo como religión del Estado.

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Notas al pie

1 Constitución de la República Española.En: Constituciones españolas 1812-1978 (en línea) (consulta14/077/17).
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2 Marta Velasco “ La Segunda República. El periodo constituyente (julio-diciembre de 1931)”- En: Los otros
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3 José María Contreras “ Marco jurídico que regula el campo religioso en España”. En: FEMCOVA (Federación Musulmana de la Comunidad Valenciana) (en línea) (consulta 15/07/2017). Disponible en:
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4 Hilari Raguer “España ha dejado de ser católica”.En: El País, 21/04/2011 (en línea) (consulta 17/07717).Disponible en: https://elpais.com/diario/2011/04/21/opinion/1303336805_850215.html
5 Vilar, Juan Bautista “Les Protestants espagnols face à la Guerre Civile”. En: L’Étoile du Matin , núm 253, Pro-Hispania, pp-29-30. Citado por: Danielle Rozenberg “Minorías religiosas y construcción democrática en España (Del monopolio de la Iglesia a la gestión del pluralismo)” En: Reis. Revista española de investigaciones sociológicas, núm 74, 1996, p.249
6 Tomás Barbulo “Los moros de la cruzada de Franco”.En: El País, 01/03/2008 (en línea) (consulta 19/07/2017).
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7 Jordi Moreras “Musulmanes en España: más allá de la memoria histórica”.En: WebIslam.com 28/08/2000 (en línea)
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8 “El cementerio militar musulmán de Griñón (Madrid)”, En: WebIslam .com 08/05/2014, (consulta 19/07/2017).
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10Citado por Jordi Moreras en “Musulmanes en España: más allá de la memoria histórica”. En: WebIslam.com
28/08/2000 (consulta 21/07/2017). Disponible en:
https://www.webislam.com/articulos/18505-musulmanes_en_espana_mas_alla_de_la_memoria_historica.html
11Ibidem.
12 Danielle Rozenberg “Minorías religiosas y construcción democrática en España. (Del monopolio de la Iglesia a la çgestión del pluralismo)”. En: Reis.Revista española de investigaciones sociológicas, núm 74, 1996,p.248
13 María Elena Fernández Díaz “Hebreos y musulmanes durante la guerra civil en Melilla. Violencia política y represión”.En: Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea ,t.24, 2012, p.237 (en línea) (consulta
20/07/2017). Disponible en:
http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:ETFSerieV-2012-24-6060/Documento.pdf
14Ibidem,p.242.
15“Consejo de Ministros. Concluida la guerra, España acogerá a las víctimas de los crueles progroms hitlerianos”.
En: ABC, 17/11/1938 (en línea) (consulta 20707717). Disponible en:
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1938/11/17/005.html
16Ibidem.
17Citada por Fernando Antonio Palmero Aranda en su tesis doctoral El discurso antisemita en España (1936-1948)
Mirta Núñez Díaz-Balart (directora), Universidad Complutense de Madrid. Madrid, 2016 (en línea) (consulta
20/07/2017). Disponible en:
http://eprints.ucm.es/38125/1/T37390.pdf
18Discurso pronunciado por Francisco Franco en el desfile de la Victoria. En: Intef. Instituto Nacional de Tecnologías
Educativas y de Formación del Profesorado. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (en línea) (consulta
18/07/2017). Disponible en:
http://sauce.pntic.mec.es/~prul0001/Textos/Texto%203%20tema%20XV.pdf
19 Danielle Rozenberg “Minorías religiosas y construcción democrática en España. (Del monopolio de la Iglesia a la gestión del pluralismo)”. En: Reis.Revista española de investigaciones sociológicas, núm 74, 1996,p.249
20Federico Vázquez “Les Esglésies Evangèliques històriques de Barcelona (1876-1978)”.Blog del CEHI. En:
Sapiens, 28/02/2011, (en línea) (consulta 21/07/2017). Disponible en:
http://blogs.sapiens.cat/blogdelcehi/2011/02/28/les-esglesies-evangeliques-historiques-de-barcelona-1876-1978/
21Ibidem.
22Carlos Jiménez Villarejo “La destrucción del orden republicano (apuntes jurídicos)” .A: Hispania Nova. Revista
de Historia Contemporánea., núm 7, 2007, p.12. (en linea) (consulta 25/07/2017). Disponible en:
http://hispanianova.rediris.es/7/dossier/07d006.pdf
23José Andrés Gallego; Antonio María Pazos Archivo Gomá.Documentos de la Guerra Civil 2, febrero
1937. Madrid:Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2002, pp.103-104.
24Ibidem.
25Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España, nº 27, 24 de septiembre de 1936. Citado por:
Marta Velasco “ La Segunda República. El periodo constituyente (julio-diciembre de 1931)”- En: Los otros
mártires. Las religiones minoritarias en España desde la Segunda República hasta nuestros días. Madrid: Foca
Investigación, 2012, p.62.
26Citado por Bernat Sureda Garcia “L’educació a Mallorca a l’època de la Guerra Civil: els canvis a la cultura
escolar”. En: Educació i Història: Revista d’Història de l’Educació, núm 12 (julio- diciembre 2008),p.84 (en línea)
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www.raco.cat/index.php./EducacioHistoria/article/view/222904
27 Román Díaz Ayala “Los otros olvidados. Los protestantes españoles y la Guerra Civil”. En Atrio (06/11/2013)
(consulta 23/07/2017). Disponible en:
http://www.atrio.org/2013/11/los-otros-olvidados-los-protestantes-espanoles-y-la-guerra-civil/
28“Los cristianos protestantes en la España de la Guerra Civil y el Franquismo” 25/11/2011 (en línea) (consulta14
24/07/2017).
http://www.actualidadevangelica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=3417:los-cristianos-protestantes-en-la-espana-de-la-guerra-civil-y-el-franquismo&catid=16:madrid
29 Román Díaz Ayala “Los otros olvidados. Los protestantes españoles y la Guerra Civil”. En Atrio (06/11/2013)
(consulta 23/07/2017). Disponible en:
30 Marta Velasco “ La Segunda República. El periodo constituyente (julio-diciembre de 1931)”- En: Los otros http://www.atrio.org/2013/11/los-otros-olvidados-los-protestantes-espanoles-y-la-guerra-civil/
mártires. Las religiones minoritarias en España desde la Segunda República hasta nuestros días. Madrid: Foca Investigación, 2012, pp.79-80.
31Ibidem,p.82.
32Ibidem.
33Carme Capó i Fuster “De la Guerra Civil a la democràcia (1936-1978)”.En: El protestantisme a les BalearsConstitución de la República Española.En: Constituciones españolas 1812-1978 (en línea) (consulta14/077/17).
Diponible en:
http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Hist_Normas/ConstEsp1812_1978/.
Palma: Documenta Balear, 2009, p.39.
34 Citada por Carlos Jiménez Villarejo “La destrucción del orden republicano (apuntes jurídicos)” .A: Hispania
Nova. Revista de Historia Contemporánea, núm 7,2007, p,12 (en línea) (consulta 25707/2017). Disponible en:
http://hispanianova.rediris.es/7/dossier/07d006.pdf
35Ibidem.
36Ibidem,p.13.
37Ibidem.
38Jacques Georgel El franquismo, historia y balance.París: Ruedo Ibérico, 1971, p.194. Citado por Juan B. Vilar
“Los protestantes españoles.La doble lucha por la libertad durante el primer franquismo (1939-1953)”. En:
Anales de Historia Contemporánea , núm 17, 2001, p.262.
39Juan B. Villar “Los protestantes españoles.La doble lucha por la libertad durante el primer franquismo
(1939-1945)”.En : Anales de Historia Contemporánea , nº 17, 2001, p.268.
40Ibidem,p.270.
41Ibidem,p.271.
42Ibidem, p.272.
43Marta Velasco “ El franquismo.La posguerra (1939– En: Los otros mártires. La religiones minoritarias en España
desde la Segunda República hasta nuestros días. Madrid: Foca,2012, p.102. http://www.atrio.org/2013/11/los-otros-olvidados-los-protestantes-espanoles-y-la-guerra-civil/
44Ibidem.
45María Luisa Luca de Tena BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA“Testigos de Jehová en España: impresionante proliferación.” En : Blanco y Negro.
7 de febrero de 1976, p.24,Citada por Miquel Àngel Plazas-Navas “Antes de 1920.Primeras huellas en territorio
español”. En: Historia de los Testigos de Jehová en España. Un siglo de presencia (1910-2015). Barcelona;: CSIC,
2013,p.207.
46Ibidem, p.391.
47“Antonio Gargallo Mejía”. En: Wikipedia. La enciclopedia libre (en línea) (consulta 26/07/2017). Disponible en:
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48Fernando Valero “Objetor hasta la muerte”. En: El Periódico de Aragón , 28/08/2006, (en línea) (consulta
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Escrito por Francesc Tur

51 anys, Sóc Graduat en Humanitats per la UOC interessat per la història contemporània, especialment en el període de la Segona República i la Guerra Civil.També en l'època d'entreguerres europea i, en general. el primer terç del segle XX.

35 comentarios

  1. Cito:

    “Vicente Cárcel Ortí es un historiador que se pasado décadas investigando en archivos “

    Eso no es cierto. Vicente Cárcel es sacerdote, y se ha dedicado a publicar libros sin seguir una metodología historiográfica o “científica” (en el sentido de buscar un documento, contrastarlo, y verificar el conjunto que se ha expuesto y analizado). Si lees sus libros, verás que se limita a decir lo que dice el ABC que ha ocurrido, y no analiza ni la veracidad de las informaciones, ni de lo que dice la otra parte. Eso no es historia, y en Vicente se le perdona, porque no es historiador, aunque sí se le critica que pretende pasar por historiador. Porque lo que expone no es más que una apologética descarada e insultante porque ni se molesta en informar lo que pasa, para él la verdad solo está en uno de los bandos, y es lo que hace ser un fascista, porque solo reproduce la visión de una gente que luego fueron lo que fueron, si es que no lo eran ya. Él es tan poco riguroso que le pone títulos a sus libros de persecución religiosa, a pesar de que casi ningún caso que cita es de carácter religioso, casi todos ellos son casos de conflictos de caciquismo, de ocupaciones de tierras donde el patrón envía a los guardias civiles a meterse tiros con los obreros, y lo que hace es citar los casos donde “pierden” los policías, o los patronos con sus lacayos, que a veces van ellos a meter tiros. ¿Sabes lo que eran los “topes”? Vicente tampoco. Pero es lo que explica la mayor parte de las cosas que va citando Ortí con tan poquísimo rigor. Y si te fijas, él nunca ha ido a un congreso de historiadores, ni se molesta en publicar en revistas de revisión por pares ciegos. ¿No te suena que es eso? No me extraña, de verdad. Solo te diré que a Cárcel Ortí tampoco le sonará que es eso, ni de lejos.

    En el mundo musulmán existen imanes (yo te puedo presentar a unos cuantos) y entre los protestantes hay pastores. No es equiparable a los sacerdotes católicos si creemos que tienen las mismas atribuciones, pero sí son equiparables en el sentido que sí ostentan un cargo que no tienen otros seguidores, y que forma parte de la iglesia protestante (los musulmanes es algo más abstracto, va por mezquitas, y de ahí a la corriente, que puede ser chií o sunní, etc.). Pero sí es algo formal, aunque sea de distinta forma.

    La Iglesia en España claro que ha sido una aliada del poder económico y político. Eso está fuera de toda duda y es lo que hizo que el franquismo y el Estado español en el siglo XIX la tuviera ahí al lado. Asimismo, en el estudio de los poderes reales que existían en España, el caciquismo, cuando se estudia cada caso concreto, uno no tarda en darse cuenta que el cura era parte de ese grupo local que controlaba y hasta apalizaba un pueblo entero, y en las ciudades pues tenían un montón de negocios y eran el grupito político de derechas, ahí su control era menor, pero tenían sus gentes, lacayos e influencias, que les daba bastantes votos, controlaban muchos accesos al trabajo etc. Que tu digas “noooooo” simplemente se debe a tu postura sectaria, no a un argumento contrastado o probado. Existen muchos estudios del caciquismo, te invito a que los estudies. Y sobre todo, estudia, lee, las memorias de las personas que vivieron aquellos años, y verás que siempre dan con nombres y apellidos, y lo que hicieron. No todo es verdad, cierto, pero en cuanto a la relación de poder, existe una gigantesca cohesión y coincidencias en los relatos.

    La historigrafía ha exagerado el “expolio” de las desamortizaciones contra la Iglesia. Las desamortizaciones fuertes siempre fueron contra las tierras comunales, eso era lo que les dolía a la burguesía, y donde realmente estaba la riqueza, y donde se podía obligar a los campesinos a ir a la ciudad a trabajar, porque en las tierras comunales, cuando se estaba en el paro, cualquier español podía ir allí y cultivar y recoger leña que les servía como energía en casa, y en fin, ejercer una economía de subsistencia, que hacía que el enriquecimiento capitalsita fuese poco interesante, y que las personas se sujetasen a una vida de auto-suficiente y hasta de auto-gestión. Las desamortizaciones también se dio en la Iglesia, como se dio también en la nobleza, pero afectaron muy poco, a las tierras que realmente tenían sin cultivar y sin trabajar, un montón de propiedades sin valor, que a la Iglesia realmente poco importaba, y por eso no hizo nada más salvo que soltar su típica propaganda victimista ridícula. Fue una iniciativa positiva porque recuperó bibliotecas que estaban abandonadas, y muchas tierras sin trabajar, pero el Estado español lo desaprovechó porque lo puso a subasta privada en lugar de repartirla entre los trabajadores. De hecho, no fueron muchos casos, pero una parte de esas tierras de la Iglesia lo cedía (con un alquiler, por supuesto) a campesinos en régimen de colonos. No ganaban mucho dinero ni riquezas, pero ahí el mayor bien estaba en los campesinos que trabajaban, pero vamos, tampoco era importante, porque de no hacerlo, a lo de siempre: a los bienes comunales. Eso fue la verdadera desamortización, y lo de la Iglesia es algo hinchado por la propaganda. El Estado que hizo la desamortización era confesional y católico, nada laico ni anticlerical. Eso es otra invención de la propaganda católica. Mendi´zábal nunca quiso atacar el catolicismo, se limitó a meter el capitalismo en España (bueno, eso, y financiar la guerra contra los carlistas), que por entonces era muy débil, por eso hizo las quintas, las desamortizaciones, las subastas, etc. Decir otra cosa es no entender lo que pasaba, ni por asomo. Y ya, para que lo sepas, porque hay mucha propaganda falsa al respecto, Mendizábal era católico y murió siéndolo: se le acusa que algunos de sus antepasados era judío, que aprovechaban los carlistas para acusarle, en su rollito antisemita. Pero la realidad histórica es que siempre fue católico y no realizó ninguna campaña contra la Iglesia, hizo lo que hizo porque pensaba realmente que era lo mejor para el país. Yo soy crítico con él, pero eso se le debe reconocer, la gente no es mala en sí, por eso todo lo que cuentas de los protestantes que persiguieron católicos porque sí, y de persecución de ateos y republicanos contra católicos, es falso. No eran malos ni odiaban las creencias personales de la gente. Simplemente en el primer caso no existió, es una invención tuya y de tus amigos, Alfonso, y lo segundo siempre fue por los conflictos políticos y económicos de su tiempo. Te guste o no, eso era así. Y ahí están los propios documentos que los franquistas y la Iglesia cita.

    La beatificación de los “mártires” de la guerra de España que hizo el papa en este siglo obviamente enfureció a la izquierda porque era un acto netamente político, una reproducción de su apoyo al bando fascista, que inició la guerra, inventándose una serie de ridículos casus belli, que en coherencia, se hubiera justificado un golpe de Estado contra Franco en 1945 por la violencia aún existente que desestabilizaba el país (guerrilla, pero también robos, asaltos, hambre, etc.). Pero por lo visto para fascistas e Iglesia solo era casus belli en 1936, que desde antes de la propia guerra estaban azuzando a los católicos en lanzarse en santa “cruzada”, y así lo hicieron. Por eso la responsabilidad directa política de la Iglesia, y que la violencia contra católicos fuese una respuesta a ese apoyo, que solo reproducía la posición política de la Iglesia en años precedentes. Alfonso, puedes negarlo, pero en Historia eso no puede dudas, es así, es probado, y el discurso del martirio no resiste el mínimo análisis riguroso y objetivo. La Iglesia, actualmente, se sigue posicionando a favor del fascismo, inventándose un discurso de inocencia que descontextualiza los hechos del pasado, y que tergiversan hechos concretos. Entre sus mártires hay hasta monjas, asesinadas por enfermedades, que no sabemos aún bien cómo los republicanos se lo “inculcaron”. Eran monjas que murieron como otras personas murieron, si hay escasez y el hecho de estar vigiladas no supone una intención de asesinato. Entre los republicanos prisioneros, los hubo que murieron sin ser ejecutados, sino por enfermedades, y nadie, ni siquiera los republicanos o comunistas, los han contado como “ejecutados”. ¡Hay que ser rigurosos y hablar con propiedad! Y la Iglesia no lo es: no contó como mártir a un cura aragones que fue ejecutado porque entendieron que el dar de comer a los pobres era de “comunistas”, aun sabiendo que no lo era. A él quizás sí lo mataron por profesar sus creencias. Y los protestantes fusilados fueron martirizados, a pesar de tu negacionismo de su martirio, Alfonso, porque ellos no es que desertasen, es que se negaron a participar en la guerra, pero ¿por qué? ¿apoyaban a los republicanos? No, porque sus creencias religiosas no lo permitía. Por tanto, fueron ejecutados por practicar sus creencias religiosas, ergo fueron mártires. Nada que ver con los católicos, mira el ABC de los años 30, estaban todos ansiosos de matar tanta “canalla”, lo hacían antes de la guerra, lo hicieron durante dicha guerra.

    No hay beatificación de “héroes revolucionarios”. No puedes comparar el lujoso y lleno de lucro proceso de la Iglesia en su beatificación (todas las beatificaciones católicas mueven mucho dinero, en Granada mi antigua casa estaba encima de donde Fray Leopoldo, te puedo contar de primera mano sus chanchullos), con el hecho de los homenajes a la memoria histórica y el reconocimiento por la lucha por la libertad. Porque a grandes rasgos la guerra fue eso: unos luchaban sobre todo para conservar sus privilegios económicos y de poder, por eso se rebelaron las derechas y los militares (tampoco perseguían en sí destruir el ateísmo, eso fueron solo casos concretos); las izquierdas no iniciaron la guerra, pero es obvio que años antes querían transformar la sociedad para que no hubiese la desigualdad social que existía y que convenía tanto a los ricos, caciques como a la propia Iglesia. Que decir estas cosas es obvio que alguien que se trague tanta propaganda católica le moleste, pero es que eso era lo que había en juego en la guerra. En Alemania y en Italia se han hecho honores a partisanos y héroes que lucharon por la libertad, qué menos que hacer lo mismo en España, que además fueron compañeros de esos alemanes e italianos rebeldes.

    Obviamente, dentro de la propaganda franquista, dirigida al resto del mundo, se intentó dar la sensación de que se perseguía por decir “adiós” o por rezar el rosario. Lo cual es ridículo, porque en el bando republicano, y aún entre anarquistas y marxistas, habían cristianos (te puedo pasar documentos de curas afiliados a la CNT). Por tanto, ese nunca fue el motivo (de serlo, nunca hubieran salvado a Arnal y tantos otros), el motivo era la peligrosidad, si eran espías, y por fines políticos. También abundaba, y ese es el fenómeno “incontrolado”, las venganzas, por conflictos anteriores, a menudo violentos y hasta dramáticos, que se dieron años atrás. Pero nunca fue por creencias, y por eso no se puede hablar de mártires, salvo, acaso, de los protestantes ejecutados por los católicos, o acaso ese católico asesinado por Franco y su Iglesia, que veia demasiado chusma a alguien que se manchaba tanto las manos por los pobres, Eladio Celaya, que hasta no le cortaron la cabeza no se quedaron tranquilos. ¿Mártir? No, que no era fascista. Así que menos milongas, Alfonso, que aquí sabemos bien de qué pie cojea cada uno.

    Por cierto, el relato de que fue llevado un sindicalista católico (que sería por eso, y no por el olor a cera, tío listo) a un zoo para que sea devorado… desde luego es ridículo. La verdad es que los católicos sois bastantes sorprendentes en vuestra capacidad de tragaros cualquier trola y fantasía. Si se ejecuta a alguien, no va a ser llevado a un animal que igual no tiene ni hambre en ese momento, y se salva fácilmente. Se lo cargan ahí y de la forma más fácil. Se han dado casos de torturas, pero nunca siguen una lógica absurda y de suma dificultad, como a menudo aparecen en muchos relatos, que solo intentan infundar, con la imaginación y la fantasía, del terror que supuestamente son capaces de realizar los malvados rojos. Si fueras un poquito listo, no tardarías en darte cuenta cuándo un relato es extraordinariamente poco probable de que sea real. Pero los católicos no tenéis en cuenta esa sana lista de los científicos de entender la “probabilidad” que se teje en torno a conocimientos ciertos existentes: que alguien cuente que se ha escapado un león de un zoo es más probable (pero no seguro, hay que confirmar) que un diplodocus se ha escapado de un barco (muy improbable, aunque habría que confirmar, por seguir un rigor formal, más que nada). Para hacerlo, hay que tener en cuenta varios factores: si hay zoo, la seguridad que tiene, el hecho de que es muy probable que no haya diplodocus desde hace miles de años, etc.

    Me llama la atención que me acuses de “inanidad perfecta”, cuando tu haces lo mismo con los mártires protestantes. Sea como sea, guste o no, nunca fueron ejecutados por ser católicos, sino por motivos políticos, en todos los casos que he conocido en mis investigaciones.

    Efectivamente, no fueron mártires los de Alemania (básicamente porque el régimen nazi era cristiano) y los soviéticos respetaron a los cristianos, oponiéndose y atacando cuando tomaron partido por la contrarrevolución, algo que hicieron no pocas veces. Tras la revolución rusa, las iglesias ortodoxas sigueron funcionando, y las que se “destruyeron” no fueron más que las que se cerraron, por el descenso de creyentes en un régimen que ya no obligaba a enseñar la religión (de hecho, sí es verdad que enseñaba cierto ateísmo en sus explicaciones geológicas y biológicas del mundo).

    De Roma, yo la verdad es que tampoco soy muy partidario de llamarlos mártires, sobre todo teniendo en cuenta la mentalidad de la época. Pero sí se puede hablar de mártires, en cuanto que no sirvieron al Emperador por motivos religiosos, del mismo modo que los protestantes no querían luchar en el ejército de Franco. Como el motivo era religioso, y no político, sí se puede hablar de cierto martirio. En la Antigua Roma el culto al emperador no era incompatible con el culto de otras religiones, porque de lo que se trataba, en la mentalidad de entonces, es que gracias al Emperador podías vivir tranquilo, en una sociedad, con un orden, etc. y que no servir al Emperador era no servir al Imperio Romano, con su civilización, y por ello, no servir a la sociedad donde todos convivían y vivían, y que entendían, falazmente, que no servirlo era poner en peligro esa sociedad. Los argumentos de los paganos no eran absurdos ni iban tampoco a por la doctrina cristiana, era porque ellos funcionaban bajo esa lógica, que hoy no compartimos (ni siquiera los ateos, que estamos más cercanos a los cristianos en ese tema), y quizás podemos hablar de martirio, pero no era por la creencia cristiana en sí, sino por esa parte de desobediencia al militarismo. Si para ti eso no es martirio ya es cosa tuya. Desde luego, matar por creencias cristianas… creo que solo lo han hecho los cristianos entre ellos, cuando pasaban a cuchillo a gente de la Iglesia de Marción por diferencias absurdas.

    Sí, blanco y negro, totalitarismo. Eso es lo que ha hecho la propaganda católica, que tu reproduces íntegramente, y te niegas a ver los motivos que movieron a la gente del bando republicano. ¡Era por odio al cristianismo Y NAAADAAAAA MAAAASSAAAGGHHHHH! El totalitarismo es lo que mueve ese pensamiento, Alfonso.

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  2. Hola señor Alfonso. Vamos a ver, porque, sinceramente, uno se queda bastante impresionado cuando tiene que leer las afirmaciones tan extremas que llega a utilizar usted, que sin duda se deben a errores de comprensión de la lengua, tergiversaciones de la lógica y de cualquier línea argumental. No lo digo por descalificación, pongo un ejemplo: usted me comenta que a lo mejor la Iglesia no mató tanto y que perdonó mucho, citándose un texto de un personaje bien conocido por su ridículo académico, Vicente Cárcel Ortí, autor de ese libro unilateral y carente de todo rigor sobre la persecución religiosa, en la que ni se molesta en consultar las otras versiones de los hechos que enumera. ¿Para qué? Se trataba de hacer un panegírico apologético sobre los malos que eran unos, no de relatar los hechos objetivamente. Me citas ahora que en un Archivo que no se puede contrastar, porque está vetado a la mayoría, el Archivo Secreto del Vaticano, se puede consultar “cosas buenas” de la Iglesia, que salvó a gente. Mira, para eso no hay que ir al Archivo Secreto del Vaticano ni a otros amarillismos periodísticos. Eduardo de Guzmán en sus memorias relata cómo fue salvado, pero por contactos personales de su familia con militares franquistas y algún escritor del régimen. Asimismo, el propio Franco también perdonó algunos casos. La Iglesia no jugó un especial papel en ese sentido. Lo que hizo la Iglesia, objetiva y políticamente, era azuzar a los católicos a asesinar a los republicanos. Lo demás, no es más que intentar pacificar políticamente el país, con pactos y estrategias. A Peiró se le quiso perdonar, pero se negó a integrarse y fue fusilado. Que por cierto, se le quiso perdonar porque salvó a muchas personas fascistas. No vamos a hablar del Ángel Rojo, sino de otros: Durruti y gente de la FAI salvaron al sacerdote Jesús Arnal (a pesar de que era reacciomario, de rojo no tenía nada), mi propio bisabuelo, camisa vieja, le perdonaron, Sánchez Mazas fundador de Falange también fue perdonado por un soldado. La II República no sobrevivió en España tras la guerra, pero conociendo su historial de perdonar y condenas suaves contra militares, como pudimos ver en el golpista Sanjurjo, no hay por qué pensar que hubiese tenido una actitud más dura que la franquista, sino todo lo contrario. Pero, en general, toda esta historieta de salvadores y todo eso, no es más que parte de los acontecimientos humanos, que nos desvía de lo que estaba pasando en general y a grandes rasgos en el momento. Por lo que no entiendo yo por qué se quiere hablar de ello, salvo hacer otro torpe panegírico Vicente Cárcel Ortí style. Que aparte, en historia los archivos y documentos tienen que ser accesibles, yo te puedo hablar de un documento que tengo en el cajón de mi casa, que dice tal o cual, que se cargaron a un millón de protestantes y ese documento lo dice, pero lo veo yo, que tu no lo ves. Ortí es dado al vicio de aficionado historiador de no contrastar las fuentes, pero es que ya hasta recurre a fuentes no contrastables, como hacía el biógrafo de Franco, Luis Suárez, y su rollito con la familia y Fundación Franco. No se les puede tomar en serio en la historiografía, hasta que se pueda comprobar lo que dicen y no hacer lo que hacen los historiadores franquistas, inventarse lo que dicen un documento, así como destruir directamente los documentos compremetedores. Que no nos creamos que las limitaciones a los accesos a los archivos en España son inocentes y casuales, y que ha vivido todo historiador de la represión franquista.

    El asesinato de evangélicos es algo documentado. Te recomiendo el siguiente artículo: Juan Bautista Vilar Ramírez: La persecución religiosa en la zona nacionalista. El caso de los protestantes. En Los Nuevos Historiadores ante la Guerra Civil Española, v. 2, pp. 169-188. Ed. Diputación Provincial de Granada, 1990. Ya lo cite en un comentario anterior, pero se ve que no lo ha visto, y si lo ha visto, lo ha ignorado. En dicho texto se dan casos de pastores ejecutados, y la represión franquista contra la iglesia evangélica, en contraste del respeto republicano.

    Asimismo, citas unas palabras de un sacerdote evangélico, Carlos Andueza Liñán, desde la propaganda franquista. Yo te pregunto: ¿esas frases hace que no se hubiesen ejecutado a pastores evangélicos? Sin duda, fueron ejecutados. El maestro asesinado con Federico García Lorca, Dióscoro Galindo, fue ejecutado por mostrar públicamente su ateísmo. Porque era ateo. En el bando republicano no se ejecutó a nadie por ser cristiano. En la Causa General se cita una de las frases usadas por el régimen para demostrar la persecución contra el cristianismo, un documento de un secretario general de Levante, que es verídico, pero sus palabras mismas muestran que la interpretación es forzada: no están en contra del cristianismo, están en contra del catolicismo, no por sus creencias, sino por su intolerancia hacia los demás. En consecuencia, tal secretario creen que hay que actuar con violencia contra los intolerantes, poniendo la historia de España como prueba de lo pertinente que era su consejo. Se puede acusar estas terribles palabras de lo que se quiera, pero no puede haber duda que nunca hubo persecución contra cristianos. Es por ello que los evangelistas fueron respetados, sufriendo solo algunos casos esporádicos de incendios de templos, por la ignorancia de la muchedumbre que confundió el templo con uno católico. Muchedumbre que ciertamente odiaba las iglesias, pero no porque la gente creyera en un carpintero humilde, ni siquiera porque creyeran en un Dios autoritario: lo odiaban porque en aquellos tiempos la Iglesia, y sus hombres, formaban parte activa del caciquismo de la época, que imponía su autoridad por la fuerza, el engaño y la barbarie. ¿Sabes lo que fue la Sublevación de Loja de 1861? Si leyeras las memorias de Pérez del Álamo, podrás ver el caso de alguien que ha podido escribir, relatando cómo su hermano fue asesinado de una paliza por los lacayos del caciquismo. La violencia política en España era cotidiana y no venía de lo que un inútil como Vicente Cárcel Ortí relata, venía que se apalizaba a quien desafiase los privilegios de quienes detentaban el poder, a nivel general, y a nivel nacional. Villegas Izquierdo tuvo que salir de su pueblo, Caniles, porque le dieron una paliza, por el simple hecho de repartir periódicos en las puertas de las casas de la gente. Eso era lo que pasaba, y eso era lo que odiaba a la gente, y el por qué el mayor grado de violencia anticlerical en Granada durante la guerra civil fue en la Alpujarra, región muy poco politizada y sindicalizada, encerrada en sus propios dramas y conflictos locales. No se necesitó ni republicanismo ni marxismo ni socialismo ni anarquismo para quemar las iglesias de esa zona, y otro tanto se puede decir en el resto del país, en líneas generales. Decir otra cosa no solo es engañar a la gente, sino confundir a la gente ante explicaciones que no son coherentes y que generan más dudas que aclaraciones.

    Resulta destornillante escuchar que el franquismo daba una libertad mayor de culto que la II República. Decir eso es simplemente una tomadura de pelo, y se puede responder muy fácilmente, cogiendo el Fuero de los Españoles, artículo sexto, o la Ley de los Principios Fundamentales del Movimiento, su principio II, que declaraban a España como un Estado confesional, con todo lo que eso implica: apoyo institucional y subjetivo hacia un culto determinado; ejercicio público de dicha religión que otras confesiones no pueden realizar, etc. Unas limitaciones a las otras religiones que no aparecen en la Constitución de 1931, que en su artículo 3 declara que no tiene religión oficial, el 25 garantiza que nadie podrá ser discriminado por sus creencias religiosas, el 27 se garantiza la libertad de culto, en términos más amplios y liberales que las del franquismo. Hay que estar muy alucinado y drogado para ver más libertad en lo primero que en el segundo documento, y te limitas a dar por hecho y probado una historieta de persecuciones realizada por la propaganda franquista y sus apologetas que en la Causa General y la Historia de la Cruzada se dedicaron a elaborar unos relatos tergiversados y hasta fantásticos para fabricar un casus belli a posteriori de cara a un lavado de cara que a nadie convenció, porque era simplemente un disparate mayúsculo. Lo que llamaron persecución religiosa nunca llegó a los extremos que se afirmaron, y se trataron de casos políticos donde personas religiosas, y a menudo hasta la propia Iglesia, se implicó de lleno, en conflictos de intereses que a menudo llegaron a la violencia, donde el papel agresor de la Iglesia no fue nada escaso (ejemplo de un sacerdote que se paseaba por Alhama de Granada con pistola al cinto y amenazaba a la gente que le disgustaba son parte de una memoria de los vencidos que interesadamente se ignora por unos).

    Citas ejemplos de países actuales como creyendo decir que por ser imaginariamente democráticos ya lo son. Suiza no aprobó el voto de la mujer hasta los años 70, no voy a entrar en si Suiza era antes una democracia o no, lo que está muy claro es que las mujeres no podían votar y estaban en una situación inferior. Si países como Costa Rica son confesionales, hay un problema de libertad de culto, porque el hecho de ser confesional no las ponen en el mismo nivel de igualdad social, y eso es ya superar la intolerancia que había en la II República. En la Constitución de la II República no hay ni un solo artículo contra el cristianismo, este se puede ejercer libremente, y el artículo que mencionas es uno dedicado a la Orden de los Jesuitas, proscritos en otras épocas de la España católica, no porque fueran cristianos, sino porque generaban conflictos políticos, que tanto Francia, como España, y toda Europa, pues se querían ahorrar. Dicho artículo jamás limitó el ejercicio de la actividad del cristianismo en España, simplemente era coherente con el hecho de que no pueden legalizar organizaciones de otros países que están ahí incumpliendo expresamente las leyes de un país para cumplir las de otro país o autoridad. Un Estado laico, en su lógica, y nos puede gustar o no, no puede permitir eso, siendo coherentes, y es un artículo contra la Orden, no contra sus personas, que pueden estar mientras no realicen ese tipo de actividad. Dicho artículo se aplicaba a otras órdenes que pudieran surgir, incluso aunque fueran de otras confesiones.

    Los comentarios de Elentir simplemente siguen el relato propagandístico del franquismo, carente de seriedad, y erigidos sobre unos relatos ya cansinamente rebatidos por la historiografía actual. Pero para que no se crea que rehúyo, señalo un ejemplo de sus mentiras: dice que el artículo 27 prohíbe los cementerios religiosos. Lo que se hizo fue declarar todos los cementerios como laicos y que pasan a control estatal para su gestión pública, lo cual era lo más coherente en un país donde todos han sido enterrados bajo el rito católico, aún siendo contra su voluntad. Para no ser discriminados, se implicaba también a los cementerios musulmanes y de otras confesiones, y no puede haber separaciones por motivos religiosos, promoviendo una justa igualdad entre ciudadanos. En ese mismo artículo se declara que todas las religiones pueden practicarse privadamente (aspecto, que te recuerdo, mostrabas como ejemplo de libertad religiosa en el franquismo) Y que pueden hacerlo públicamente bajo autorización del gobierno, algo que no se podía en el franquismo. Resulta cómico que hables por medio de Elentir de la liberalidad franquista porque da “permisos” a los padres a enseñar su religión a sus hijos… Resulta grotesco, sinceramente, Alfonso. Perdona si ofende, pero es que realmente me parece, al citar esto, que no eres consciente del extremo atrevimiento de esas palabras, simple y barata propaganda sectaria, que contrastan contra todo sentido común. Podemos entrar en más mentiras de Elentir, como por ejemplo de la libertad de cátedra como “forma de imponer” en lugar del libre ejercicio de enseñar a los chicos, mientras que supuestamente el franquismo sí que desarrollaba a los niños su propia opinión en las escuelas. Simplemente, un insulto a la inteligencia, parece que aquí se cree que hemos olvidado la memoria de nuestros familiares más cercanos, y que todo lo que han contado respecto a cómo era la escuela en su tiempo era mentira. Pero, desgraciadamente, aún nos quedan esas divertidas enciclopedias infantiles, donde no se ahorraban en informar a los niños de la noble cruzada que asesinó a no pocos de sus padres…

    En España los protestantes no “persiguieron” a los católicos. Es la primera vez que escucho semejante cosa. Ya podrías mencionar algún caso, o algo. Y desde luego, una cosa es un protestante, y otra un espirita, o un masón. Mezclas todo eso del mismo modo que lo mezclaban los propagandistas sectarios y asesinos del franquismo.

    El respeto a judíos y musulmanes era algo propio de Ceuta y Melilla. En Marruecos no podía actuar al respecto, porque teóricamente era un Estado propio, que España “protegía” y ayudaba a facilitar su administración. Pero en esa zona no podía prohibirse la religión practicada por su población, menos contra la voluntad de su soberano, que se supone que gobernaba sobre una zona que no solo era España, sino también Francia, pues el Protectorado Marroquí estaba dividido entre esas dos potencias. En Ceuta y Melilla, tras una persecución inicial contra judíos, luego fueron relativamente respetados en el sentido que no sufrieron más violencia, pero obviamente su religión fue prohibida, quedando solo a un nivel privado, hasta que ya en los 60, por la influenca del bloque de EEUU y el país bien limpio de disidentes, se abrió una libertad religiosa más teórica que práctica. Por lo demás, las poblaciones judías de Ceuta y Melilla eran reducidas respecto al conjunto del país, y por eso no se les aplicó la violencia que se desprendía de la agresividad de Franco en sus discursos contra ellos. Los musulmanes, por su parte, fueron respetados porque se les redujo dentro de una jaula y allí eran controlados. Mientras no mancillasen suelo español, es decir, no-Marruecos, no problema. Pero mira tu ciertas cuestiones como los matrimonios mixtos o si podían practicar públicamente su culto. ¡Claro que no podían! Yo soy ceutí, sé de qué hablo, pues estas historias se han ido contando hasta hoy.

    Como bien dices, los reclutas de minorías religiosas estaban exentas de participar en el culto católico de los capellanes. Lo que un sectario subjetivo que no se da cuenta de las cosas no se ha planteado es lo siguiente: ¿podían practicar su religión esas personas con sacerdotes propios? ¿Entonces a qué viene esa consideración positiva, cuando estaban marginados y discriminados respecto al resto? Y rematas con que “las teorías de discriminación religiosa se caen por su propio peso”, ¡pero si tu mismo lo estás confirmando, pero torpemente no te das cuenta! Ay, es que los privilegiados tienen el vicio de no ver sus propios privilegios, es lo que tiene estar acostumbrado y ser de fácil e inmediato pensamiento sin contrastación ni análisis objetivo. Que por cierto, hablando de los rusos soviéticos que tuvo que sufrir el pobre Andueza, ¡el ejército soviético tenía capellanes cristianos (ortodoxos)! ¿Por qué Franco no los tenía para evangelistas, ya que por lo visto tenía menos persecución que los soviéticos?

    De verdad, Alfonso, te tienes que ver estas cosas, y más allá de lo que diga Losantos, Ortí, Moa y compañía. Y hacer una autocrítica sobre tus super reflexiones y si de verdad da una libertad religiosa. Llamar libertad religiosa al culto privado es no tener ni idea de lo que eso suponía y supone, porque no se ha entendido la desigualdad y privilegio de una religión sobre otras, y que con ello consigue poder político, y con ese poder político la capacidad de aplastar, si lo desea, a las otras religiones, sobre algún pretexto penal (como pasó en la España del Antiguo Régimen, donde la libertad de culto a nivel privado se permitía, hasta que se les persiguió ante determinados hechos concretos). Si no haces un esfuerzo de rigor y criterio, poco esclarecimiento tendrás y tendremos.

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    1. La igualdad de cultos es admisible pero sólo para arriba, nunca igualar por abajo, eso es incompatible con la libertad religiosa. Vicente Cárcel Ortí es un historiador que se pasado décadas investigando en archivos, otros no pueden decir lo mismo y cometieron errores tan garrafales que callaremos por caridad cristiana.Debo señalar además que no existe la figura de “sacerdote” protestante, como tampoco existen “arzobispos” musulmanes, lo que si hay es pastores y presbíteros protestantes. Es una gran falsedad decir que la Iglesia en España ha sido siempre uno de los principales aliados del poder económico y un poder económico en sí misma. Más bien ha sido víctima, pensemos sólo en el expolio que la burguesía española hizo con los bienes eclesiásticos desamortizados por Mendizábal. Un claro ejemplo de “robar a los pobres para repartírselo entre los ricos”.
      “Viendo el estilo general de las últimas publicaciones, uno podría pensar que el clero de Francia es una especie de monstruos, una horrible composición de superstición, ignorancia, pereza, fraude, avaricia y tiranía. ¿Pero, es cierto esto?… no escucho con mucha credibilidad a quien habla del mal de aquellos a quienes van a saquear. Sospecho, en cambio, que los vicios a los que se refieren son fingidos o exagerados cuando se busca solo provecho en el castigo que planean.”

      Reflexiones sobre la Revolución en Francia Edmund Burke

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      1. Payne : “«A la izquierda española también la ofendió la política activa de beatificación de mártires por el papa, incluyendo a un número considerable del clero brutalmente asesinado por la izquierda en 1936-37. El gobierno socialista y los intelectuales de izquierda mantenían, por supuesto, sus propias campañas de beatificación de héroes revolucionarios, a menudo presentados falazmente como campeones de la “democracia”, si bien en ocasiones se trataba de los mismísimos líderes responsables de la matanza del clero. Esta lucha icónica que reivindicaba a los perseguidores, por un lado, y a los perseguidos, por otro, proseguiría durante años. Los perseguidores, a su vez, se presentaban como víctimas, por haber sufrido y sido castigados por las persecuciones que ellos cometieron».
        Mártir de la guerra y ahora de la manipulación
        Móstoles, 1936. El párroco del pueblo es asesinado vilmente por un autoproclamado Comité Revolucionario. En el crimen participan el alcalde y el maestro. Pero María Antonia Iglesias cuenta en un libro maniqueo que fue el cura el que delató al maestro por un pretendido rencor contra un librepensador.
        http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/martir-guerra-y-ahora-manipulacion

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    2. La persecución religiosa que según usted no existió : “Así lo describe el Profesor de Historia Contemporánea Javier Paredes que “Madrid es el peor sitio de España para creer en Dios. Los milicianos han detenido a unas treinta personas porque huelen a cera. Les han sorprendido en una iglesia rezando el Rosario y les encierran hasta decidir su castigo. Por fin a uno de ellos se le ocurre una pena que todos aprueban. Suben a sus prisioneros en un camión y atraviesan el parque del Retiro, justo por donde el Ayuntamiento de Madrid, desde hace tiempo, ha erigido un monumento en honor a Satanás, que todavía, al día de hoy, no se ha atrevido a quitar ningún alcalde. Y llegan al zoológico que, en esos tiempos, se llama la Casa de Fieras. Los osos y los leones están hambrientos, porque desde que estalló la guerra no hay comida ni para las personas. Para saciarles, arrojan los prisioneros a las fieras. A unos cuantos les acortan el tormento, porque les revientan la cabeza a balazos antes de que se los coman las bestias”

      Anabel Llamas en el nº 587 de Alfa y Omega nos narró que uno de ellos (para los que creen que no hay nombres y que éstas son leyendas piadosas de las persecuciones romanas) se llamaba Alfonso Muñoz Tejada, que era padre de familia, y que participó en la fundación del Sindicato de Obreros Católicos de Madrid. Movido en todo momento por su fe en Jesucristo, pertenecía a la Adoración Nocturna. Al estallar la guerra civil, algunos trabajadores de la droguería que regentaba, y de otra droguería cercana, le denunciaron por oler a cera -decían-, por ser católico y practicante, y dedicar atenciones especiales a varias familias religiosas. El 5 de noviembre del año 1936 Alfonso fue detenido directamente por las milicias de CNT y FAI… se supo que fue llevado, junto con otras víctimas, al zoológico madrileño del Retiro, y echado a las fieras para ser devorado.
      http://www.religionenlibertad.com/el-madrid-de-there-be-dragons-y-2-14660.htm

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    3. Móstoles, 1936. El párroco del pueblo es asesinado vilmente por un autoproclamado Comité Revolucionario. En el crimen participan el alcalde y el maestro. Pero María Antonia Iglesias cuenta en un libro maniqueo que fue el cura el que delató al maestro por un pretendido rencor contra un librepensador

      Humillado se ha sentido Jesús Ernesto Peces Orate, magistrado de la Sala Tercera del Tribunal Supremo y sobrino de un cura asesinado por los milicianos durante la Guerra Civil. Ernesto Peces Roldán, cura párroco de Móstoles desde agosto de 1932 hasta el 23 de julio de 1936 -día de su apresamiento-, fue una más entre las 6.832 víctimas religiosas asesinadas en el territorio republicano (13 obispos, 4.184 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283 religiosas), según el clásico estudio publicado en 1961 por Antonio Montero Moreno. “Han calumniado la memoria de mi padre y de mi tío”, explica Jesús a ÉPOCA. Los responsables de esas calumnias son dos periodistas de acreditada filiación izquierdista, María Antonia Iglesias y Fernando Delgado. En un libro titulado Maestros de la República. Los otros santos, los otros mártires (La Esfera de los Libros, 2006), la iracunda periodista y ex directora de RTVE en tiempos de Felipe González erige su homenaje a la escuela laica por contraste con el criminal oscurantismo de los curas retrógrados que, poseídos del rencor hacia los librepensadores, los delataron ante el bando franquista, el cual los sometió a juicio sumarísimo e indefectible y vergonzante ejecución.

      Tal guión maniqueo articula los 11 casos que Iglesias analiza en el libro, necesariamente sesgado por cuanto sólo recaba los testimonios de familiares de estas víctimas, así como los comentarios de intelectuales seleccionados por afinidad a la causa defendida por Iglesias (de Carrillo a Carod-Rovira). Y uno de esos casos es el del cura de Móstoles. Si se confronta el relato que de los hechos hace Iglesias y el apresurado crédito que a esta versión concede el periodista Fernando Delgado en El País -en un artículo titulado Un viaje en ataúd, publicado el 27 de febrero de 2007- con las pruebas que Jesús Ernesto aporta, se concluye que los dos trabajos citados no sólo mienten, sino que no denotan ningún interés por aproximarse a la verdad histórica.

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    4. Iglesias dice extraer datos de la obra Móstoles: memorias de un pueblo, escrita por el sedicente historiador Koldo Palacín Ara y editada por la Peña Barbacana de Móstoles. La fuente de Palacín Ara, a su vez, son las manifestaciones de una hija y de una nieta de Gerardo Muñoz Muñoz, maestro de Móstoles durante la Segunda República, supuestamente denunciado por el cura del lugar y, en consecuencia, fusilado por los nacionales y hagiografiado por Iglesias, Palacín y Delgado. Lamenta el magistrado Peces que estos tres divulgadores se limiten a publicar lo que las dos parientes del maestro afirman, sin contrastar sus parciales testimonios. Básicamente, las descendientes de Gerardo Muñoz imputan al cura la delación del maestro porque el cura quería esa plaza docente para su hermano, Eliseo Peces. Lo cual es radicalmente falso, según razona su hijo: “Mi padre no sólo no se presentó a las oposiciones para maestro nacional –rango que ostentaba Muñoz-, sino que ejerció exclusivamente como maestro de la Institución Cruzados de la Enseñanza, fundada por el obispo de Madrid Leopoldo Eijo Garay para preservar en la educación los valores cristianos, y desempeñó esa función siempre en Belmonte de Tajo, donde se casó con mi madre”. Lo que Palacín omite es que el cura Ernesto trató de crear en Móstoles unas escuelas de su institución cristiana, a lo que se opuso radicalmente el entonces maestro nacional del pueblo, Gerardo Muñoz, que pasó así a ejercer de enemigo número uno del cura.

      Otra mentira. En la versión de Iglesias se asegura que la documentación de la causa seguida ante el Tribunal Militar, que enjuició al maestro Gerardo Muñoz, ha desaparecido parcialmente, cuando lo cierto es que el procedimiento sumarísimo de urgencia 15.125, tramitado en la Plaza de Madrid durante el mes de mayo de 1939, obra íntegro en el Archivo del Tribunal Militar Territorial Primero de Madrid, al que ha tenido acceso Jesús Ernesto Peces. Su padre, Eliseo Peces, hermano del cura asesinado, vivió aquellos hechos y no murió hasta 2003, pero ni Iglesias ni Palacín ni Delgado se pusieron en contacto con él para contrastar el testimonio de las familiares del maestro. No debía de interesarles la verdad, sino más bien una ideología y la denigración de su contraria.

      Tercera mentira, y la más grave. En aquel documento del Archivo del Tribunal Militar se consigna la causa de la ejecución del maestro, que no pudo ser el rencor del cura… ¡porque el propio cura había sido ejecutado tres años antes y con la colaboración del maestro Muñoz! El procedimiento 15.125 acusa a Muñoz de haber formado parte del llamado Comité Revolucionario de Móstoles, que ordenó el apresamiento y la ejecución del sacerdote Ernesto Peces (entre otras víctimas), siendo el propio maestro Muñoz quien redactó personalmente los oficios para llevarla a cabo.

      La veracidad de estas acusaciones viene avalada por la repetición de datos y las referencias a hechos que luego se demostraron ciertos, como la sustracción del templo y posterior depósito de una pintura de El Greco y otros objetos de valor. Las actividades incriminatorias atribuidas a Muñoz no sólo se recogen en este procedimiento, sino en otros como los seguidos en la Capitanía General de Madrid, con los números 150, 51.101 y 59.125. Estaríamos así ante una manipulación de las familiares de Muñoz, aceptada como la verdad por Iglesias, que sólo se explica por el deseo de lavar la memoria de quienes fueron condenados tras la guerra por haberse acreditado su participación en la comisión de hechos sangrientos.

      Gerardo Muñoz Muñoz fue detenido en Albatera, Alicante, el 20 de abril de 1939 junto con el que había sido alcalde de Móstoles, Modesto Montero Arribas. Fue otro hermano del sacerdote asesinado, Godofredo Peces, de profesión taxista, quien los reconoció y explicó la participación del maestro en la muerte de su hermano cura a una comisión encargada de impartir la justicia franquista al término del conflicto. El maestro y el alcalde fueron trasladados a la prisión o campo de San Miguel, en Orihuela, y el día 12 de mayo de 1939 prestaron declaración ante la Guardia Civil del puesto de Móstoles, para ser después conducidos a la prisión de Torrijos de Madrid, donde se les recibió declaración por el juez militar el 17 de mayo.

      Condenados a muerte en sentencia de fecha 24 de mayo de 1939 por el Consejo de Guerra número 8, dicha pena fue ejecutada el 24 de junio de 1939. Gerardo Muñoz fue enterrado en el cementerio municipal e inscrita su defunción en el Registro Civil del Distrito de Buenavista, libro 215 de la sección de defunciones, folio 218, acta 1521. Fernando Delgado escribe en El País que el cadáver del maestro fue paseado por Móstoles al modo de un “auto sacramental” de valor ejemplarizante. Jesús Ernesto Peces no tiene constancia de esta exhibición, pero señala lo que calla Delgado: que durante el tiempo en que los dos denunciados estuvieron retenidos por la justicia del bando ganador, fue la propia madre del cura asesinado, Esperanza, quien en un hermoso gesto de perdón les enviaba comida -y sabía que habían participado en la ejecución de su hijo sacerdote-, porque en los calabozos municipales los internados eran alimentados por las familias, y ni el maestro ni el alcalde de Móstoles la tenían. Probablemente, Esperanza tuvo esta deferencia con ellos porque Modesto Montero intercedió ante Martín Manzano Hernández, cabecilla del Comité Revolucionario, para que el cura tuviera una muerte menos indigna. Según el relato que hace el informe de enjuiciamiento de Manzano por un tribunal militar franquista que se dirige al juez auditor de guerra, con número 150 de la Plaza de Madrid y fecha de 20 de marzo de 1940, Manzano ordenó que al cura “lo desnudaran y lo montaran en un burro emplumándolo y paseándolo por el pueblo antes de ejecutarle, a lo que se opuso el alcalde rojo Modesto Montero, ya ejecutado, diciendo que con matarle era bastante”.

      Si Muñoz fue ajusticiado por la justicia franquista en 1939, ¿cómo puede ser posible que esta muerte se deba a la delación de Ernesto Peces, que fue apresado el 23 de julio de 1936 en la casa parroquial y encontrado al día siguiente en un camino de Cuatro Vientos (Carabanchel), siendo el cadáver arrojado a una fosa común? Pero ahí no acaba el infundio. De este vil asesinato hay referencias no sólo en el Archivo del Tribunal Militar, sino también en el Archivo Histórico Nacional y en la correspondencia conservada entre el vicario y el obispo, que se muestran consternados por la noticia del paseíllo que le han dado al párroco mostoleño. Pero el periodista de El País Fernando Delgado, en un afectado ejercicio de falsa conmiseración, descarta espectacularmente cualquier respeto por la verdad al escribir que “fue el propio párroco de Móstoles el que informó personalmente a la Comisión Depuradora del Magisterio de que Gerardo Muñoz ‘ha sido fusilado por la Justicia del Caudillo’, así, con mayúsculas, para terminar deseando al dictador larga vida por la gracia de Dios”. Todo esto hubo de hacerlo el fantasma del pobre cura fusilado, se conoce, cuyo cuerpo llevaba ya tres años en una fosa cuando el maestro republicano fue juzgado. Después, Delgado, dando por buena la teoría del cura que ambiciona la plaza docente para su hermano, califica al cura mártir de “miserable con sotana”. Infame información.

      Pero aún hay sitio para una mentira más. Al cura de Móstoles, como a otras personas asesinadas aquel mismo día, no lo apresó una pandilla de forajidos descontrolados, que “iban matando a curas y ricos de los pueblos”, como asegura Palacín, sino milicias armadas dirigidas por el autoproclamado Comité Revolucionario del lugar que acudieron directamente a domicilios seleccionados con el pretexto de llevarlos ante la Dirección General de Seguridad en Madrid. “Al día siguiente -relata Jesús- mi padre fue a buscar a su hermano a la Dirección General de Seguridad y comprobó que su nombre no aparecía en las listas de detenidos. Una mendiga contó a los dos días que había visto el cadáver en un camino de la carretera de Extremadura y que le había sustraído los zapatos”.

      Jesús Ernesto ha enviado cartas muy educadas a Koldo Palacín Ara, a su editora la Peña Barbacana, a María Antonia Iglesias y a sus editores de La Esfera de los Libros, a Fernando Delgado y a su jefe Javier Moreno, director de El País. Ninguno se ha dignado a atender su súplica de rectificación. Moreno le contestó lamentando que su carta “no haya sido seleccionada debido al exceso de originales que recibimos”. Sólo Joaquín Leguina, prologuista del libro de Iglesias, se dirigió al magistrado para transmitirle sus “condolencias por la muerte de su tío” y apelar a la reconciliación nacional. La misma que algunos se empeñan en obstruir mediante patéticos esfuerzos por presentar al bando republicano como un faro de ilustración enfrentado a la vesania fascista. http://adecd.mforos.com/1624966/8998622-como-mienten-maria-antonia-iglesis-y-los-de-su-cuerda/

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    5. “Los perseguidores, a su vez, se presentaban como víctimas, por haber sufrido y sido castigados por las persecuciones que ellos cometieron» Verbigratia : el asesino y torturador Marcos Ana : Marcial Plaza Delgado, Amadeo Martín Acuña y Agustín Rosado son los tres nombres que revolotean en torno al nombre de este iconos de la izquierda española: Un hombre que pasó veintidós años de prisión durante el franquismo, de mayo de 1939 a noviembre de 1961, y cuya causa, según su versión, tiene que ver con motivos políticos y de conciencia. No obstante, la causa de su internamiento carcelario tendría mucho más que ver con los tres nombres mencionados antes que con sus ideas.

      En el reportaje de Alba, José R. Barros cuenta cómo en el Archivo Histórico de la Defensa hay documentos en los que se señala la participación – “tomó parte directa”- de Marcos Ana en el asesinato de Plaza, Martín y Rosado en los primeros momentos de la Guerra Civil en la localidad madrileña de Alcalá de Henares. Por aquél entonces el poeta era responsable de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) alcalaínas. Más tarde ingresaría como miliciano en el batallón Libertad.

      Los informes señalan que Plaza, de 41 años, era sacerdote. Martín, de 24 años, ejercía como cartero y militaba en Acción Popular. En cuanto a Rosado, de 45 años, era un labrador sin filiación política aunque de probada religiosidad. Esos mismos papeles indican que Macarro fue condenado a muerte en 1943 pero al ser menor de edad en el momento de los hechos se le conmutó la pena por la de treinta años de prisión. El decreto de 12 de octubre de 1945 que indultaba a los encarcelados que no tuvieran delitos de sangre no le afectó. En 1954 el Consejo Supremo de Justicia Militar le negaba otro indulto señalando que “tomó parte en profanaciones, detenciones y asesinatos de personas de derechas”.

      Según el reportaje de dicho semanario, no fue hasta 1961 la fecha en que Marcos Ana pudo beneficiarse de una amnistía decretada por Francisco Franco para todos los presos con más de veinte años de condena por hechos relacionados con la Guerra Civil. Su puesta en libertad armó cierto revuelo y pueden encontrarse varios testimonios en la prensa de familiares de los tres asesinados al respecto.” http://www.hazteoir.org/noticia/42879-marcos-ana-condenado-tres-asesinatos-premio-derechos-humanos-2011

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    6. Los argumentos que utiliza para negar el martirio son de una inanidad perfecta: siempre que el asesino vea en la víctima un enemigo político, pese a que ésta sólo se caracterice por su religión, ya no es un mártir. (En realidad este texto es la refutación de un antiguo antifranquista a las mentiras de Hilari Raguer sobre la persecución religiosa, creo que le cae como anillo al dedo).

      Vaya, desde este punto de vista ni los cristianos de Roma eran mártires, porque eran una amenaza para el culto al emperador, un instrumento de política de estado, fundamento del sistema. Thomas More no fue un mártir, y los asesinatos de cristianos por parte de los comunistas y nazis tampoco lo eran. Sólo “enemigos políticos”. La historia que puede hacer con estos criterios es adoctrinamiento de vuelo gallináceo.

      Y es que ve la historia en blanco y negro, el mismo color que alimenta toda intransigencia y totalitarismo.

      Y, encima, celebra la Ley de la Memoria Histórica, que mira el pasado no con afán de crear un marco para la reconciliación y el perdón, sino por atizar las divisiones de una guerra que sucedió hace más de 60 años. “http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=9239

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  3. https://www.religionenlibertad.com/carlos-linan-pastor-protestante-en-extremadura-durante-la-republica-la-guerra-19718.htm
    Carta publicada en la pagina 15 del diario CATHOLIC HERALD de fecha 28 de Mayo de 1937

    Protestante que estaba en Badajoz .Cuenta su experiencia con los nacionales.

    (PROTESTANT WHO WAS AT BADAJOZ. Experiences at Nationalist Hands)

    “Las acusaciones de que los nacionalistas en España siempre han perseguido a los protestantes españoles fueron refutadas por el general Queipo de Llano en una emisión reciente, cuando citó el caso del pastor evangélico Lilian (Sic), quien fue uno de los prisioneros capturados tras la caída de Badajoz, la ciudad donde los Rojos hablaron de miles de camaradas sacrificados por el fuego de las ametralladoras después de haber sido conducidos a la plaza de toros. Testigos competentes, rápidamente, han demostrado que esta historia fue urgida completamente.

    Desde la emisión de (Queipo de) Llano el pastor en cuestión, que ahora vive en Zaragoza, ha enviado la siguiente carta al General (Queipo de Llano) en Salamanca:

    Zaragoza Abril de 1937.

    En una conversación reciente, por la radio, usted mencionó que yo residía en Badajoz.

    La casa en la que yo vivía ofrecía muy poca protección contra los ataques aéreos, El director del Hospital militar me invito para que me refugiara en los sótanos del hospital. Allí había un gran número de refugiados y estábamos seguros .Todos fuimos hechos prisioneros cuando la ciudad fue tomada.

    Yo fui hecho prisionero de guerra durante nueve días, y no sólo fuimos tratamos con extrema cortesía por las autoridades sino también por nuestros carceleros. Tan pronto como supieron que yo era un pastor Protestante, fui tratado con más amabilidad que antes.

    Inmediatamente cuando se demostró que yo no había tomado parte en nada fui inmediatamente puesto en libertad y se me permitió ir donde me complaciera. Fue entonces cuando vine a Zaragoza.

    La única vez que estuve en peligro de recibir un disparo fue cuando un miliciano huido, antes de que la ciudad fue tomada, me empujo por la espalda con su pistola y fui amenazado con ser fusilado por haber saludado a un amigo con la habitual expresión española de “Adiós” equivalente a la francesa “Adieu”. Todo ello porque hice referencia al nombre de Dios que entre los Rojos no está permitido.

    Gozo de la más absoluta libertad y se me permite ir donde yo quiera y nadie interfiere en mi trabajo. ¿Cual sería el destino de los párrocos protestantes en una España comunista? .No me lo puedo imaginar. Pero ya sabemos cual ha sido el destino de muchos obispos y párrocos protestantes cruelmente asesinados en Rusia, ya que tenía un dossier detallado de lo que les sucedió a partir de un misionera que había estado en la revolución rusa a quien conocí en un congreso en Hollywood.

    Formulo mis más fervientes deseos de triunfo para su causa, que es la causa de mi querida y amada España.

    Su obediente servidor – Pastor evangélico Carlos Liñán Andueza”.

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  4. El cuento chino de que el franquismo asesinaba a protestantes por el hecho de serlo, bulo creado por los que intentaban silenciar la espantosa persecución religiosa del Frente Popular, y desmentido por un pastor evangélico protagonista de los hechos : “En contra de lo que se ha venido repitiendo, los atropellos contra los protestantes extremeños, no faltaron durante la Segunda República y la Guerra Civil. Así mismo con este texto desmentimos a ese sector de la historiografía que ha venido reiterando que durante el Franquismo los protestantes fueron sistemáticamente perseguidos.

    Hoy traemos a colación el caso del pastor evangelista Carlos Liñán Andueza que milagrosamente salvó la vida cuando Badajoz-capital estuvo en manos de las milicias del Frente Popular y que durante la dictadura recibió un trato favorable por parte de las autoridades franquistas.” https://www.religionenlibertad.com/carlos-linan-pastor-protestante-en-extremadura-durante-la-republica-la-guerra-19718.htm

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  5. Reconozco mi equivocación, pues consideraba injusto que el franquismo solo permitiese el culto privado protestante, pero después de leer al pastor protestante López Rodríguez me doy cuenta de mi error, el protestantismo republicano jamas defendió la libertad religiosa para quienes fuesen católicos,su odio al catolicismo, su ciega creencia en la realidad histórica de la leyenda negra, su odio a España y sus grotescos ataques a los Reyes CATÓLICOS demuestran que bien merecían los protestantes ex-pañoles la corrección del nacional-catolicismo,corrección que no olvidemos que ni de lejos se acerco a la terrible persecución anticatolica del Frente Popular.

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  6. Elentir ha analizado la falta de libertad religiosa en los años 30 : Libertad de religión.

    La Segunda República sometió a un acoso y a una erosión incesantes a este derecho. La Constitución de 1931, aprobada por las Cortes republicanas sin someterla a referéndum, prohibía en su Artículo 26 las órdenes religiosas que estableciesen un voto de “especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado”, una prohibición que sirvió para ordenar la disolución de la Compañía de Jesús en 1932, alegando su obediencia al Papa. La Constitución de 1931 también contemplaba la disolución de todas las órdenes religiosas que “constituyan un peligro para la seguridad del Estado”, redacción ambigua cuya interpretación se dejaba al antojo del gobierno, en un atentado directo contra la libertad religiosa. Además, el Artículo 27 de dicha Constitución prohibió los cementerios religiosos. La hostilidad de ese régimen hacia los cristianos tuvo su máximo exponente en los actos de violencia consistentes en quemas de conventos, iglesias, bibliotecas y colegios católicos, ataques ante los que las autoridades republicanas actuaron de forma cómplice, incluso no permitiendo actuar a las fuerzas del orden y a los bomberos. Famosa y significativa al respecto es esta frase de Manuel Azaña: “todos los conventos de España no valen la uña de un republicano”. Durante la Guerra Civil, en la zona aún controlada por la República esa persecución se convirtió en una auténtica matanza: bajo las órdenes, con el consentimiento o ante la inacción del gobierno republicano se produjo la tortura y asesinato, por razón de su fe, de 13 obispos, 4.184 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283 religiosas -muchas de ellas, además, violadas- y miles de laicos católicos, en lo que muchos no han dudado en calificar como la mayor persecución religiosa perpetrada en Europa desde los tiempos de la Revolución Francesa.

    Libertad de educación.

    El Artículo 48 de la Constitución de 1931 -insisto, aprobada por las Cortes sin referéndum- establecía: “La enseñanza será laica”. De este modo, la Segunda República negaba a los padres el derecho a educar a sus hijos conforme a sus convicciones, un derecho hoy protegido por el Artículo 27 de la Constitución Española. En una burla a esa libertad de los padres, dicha Constitución proclamaba la llamada “libertad de cátedra”, esto es, el permiso a los profesores para imponer sus ideas y opiniones a sus alumnos, fuesen o no del agrado de sus padres. Además de esto, la Segunda República también negaba la libertad de enseñanza, prohibiendo a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza, una prohibición especialmente escandalosa si tenemos en cuenta que muchos españoles sin recursos tenían la posibilidad de recibir una educación gracias a muchas de esas órdenes. No conforme con ello, la Constitución de 1931 limitaba el derecho de la Iglesia a enseñar su doctrina a sus establecimientos -parroquias, conventos, monasterios…-, pero incluso en los edificios religiosos todo acto de catequesis estaba “sujeto a inspección del Estado”.”
    Tomado de este excelente artículo : 7 derechos y libertades que disfrutas hoy pero no tendrías en la Segunda República http://www.outono.net/elentir/2015/04/14/7-derechos-y-libertades-que-disfrutas-hoy-pero-no-tendrias-en-la-segunda-republica/ vía @ElentirVigo

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  7. La Constitución de 1931 establecía, la confiscación de bienes de todas las órdenes religiosas que “constituyan un peligro para la seguridad del Estado”. Con una afirmación así se abría la puerta a que cualquier gobierno se cargase toda orden que no complaciese los caprichos del poder. Además, dicha Constitución prohibió a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza, una labor a la que los religiosos había dedicado enormes esfuerzos y que había permitido educarse a numerosas personas de las clases más humildes. Se trataba deun atropello en toda regla que violaba el derecho a la libertad de educación. Pero las medidas anticatólicas de esa Constitución no acababan ahí.

    El Artículo 27 proscribió los cementerios religiosos, ya fueran católicos, judíos, protestantes, etc. Dicho Artículo también establecía lo siguiente: “Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno.” Se sometía así a la voluntad del poder el ejercicio de la libertad religiosa, suprimiéndola de facto.

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  8. “Tampoco estaba reconocida por la ley la celebración de matrimonios por sacerdotes no católicos. No están autorizadas las escuelas protestantes, y las mismas comunidades no tienen reconocimiento legal.”Igualico, igualico que el difunto del segundo periodo republicano donde el matrimonio canónico carecería de validez civil y los católicos fueron despojados de su libertad de enseñanza con el apoyo de la fanática aunque exigua prensa protestante.

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  9. El culto privado era tolerado hasta 1967, a partir de ahí también se permitió el culto público como reconoció el protestante Juan Antonio Monroy. Este último, profundamente anticatólico, señaló que la ley de libertad religiosa de 1967 cumplía con creces las peticiones de los bautistas españoles a Franco de once años antes.

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  10. Inmerecida porque protestantes españoles y mexicanos colaboraron con espiritistas, masones y librepensadores en perseguir violentamente a los católicos. Es un error perseguir a una minoría religiosa pero es una locura que el 1 por ciento de la población (en España los protestantes no llegaban al 1 por mil) persigan la religión del otro 99 por ciento.

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  11. Y por cierto en la España de Franco había muchísima más libertad religiosa que durante la II República y el México masónico. La constitución republicana dejaba la tolerancia del culto público a la arbitrariedad de la administración, por el contrario el franquismo garantizó siempre el culto público a los católicos; respecto a los ínfimos cultos disidentes también se movió con gran tolerancia reconocida por judíos y musulmanes. Sólo los protestantes, una minoría que no llegaba al 1 por 1000, se quejaban hipócritamente pero incluso a pesar de ello se les concedió una inmerecida tolerancia para el culto privado (y público a partir de 1966).

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  12. El artículo es lamentable. Artículo XXVII del concordato de 1953

    El Estado español garantiza la enseñanza de la Religión Católica como materia ordinaria y obligatoria en todos los centros docentes, sean estatales o no estatales, de cualquier orden o grado.

    Serán dispensados de tales enseñanzas los hijos de no católicos cuando lo soliciten sus padres o quienes hagan sus veces.
    Es obvio, que al contrario de la liberticida constitución de 1931,el franquismo respetaba el derecho de los padres a educar a sus hijos en sus convicciones.

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  13. Yo solo matizaría que en el bando republicano no se produjo una “persecución religiosa”, sino una serie de ataques contra el poder establecido que protagonizaba una sublevación militar. Los ataques a la Iglesia se debían no a sus creencias (que eso es una persecución religiosa) sino a su tradicional línea política de apoyo a los gobiernos reaccionarios, militarismos, colonialismos, capitalismo y dictaduras. La Iglesia se había pasado toda su historia desde el surgimiento del movimiento obrero no solo como extraña, sino como hostil, a las reivindicaciones e identidad de los trabajadores, y opuesta a sus aspiraciones.

    En el momento que un cura o un religioso mostraba que en su caso era partidario de las causas revolucionarios, y que no era un espía, cesaba la hostilidad contra él, aunque siguiera reivindicando sus creencias religiosas.

    Por contra, Franco sí perseguía por razones de creencias religiosas, azuzado por la Iglesia, que no quería desviaciones como la de los Testigos de Jehová o los protestantes. Aunque es cierto que la persecución de judíos sí se debía, ciertamente, a motivos políticos, si bien equivocados y fantasiosos. El apoyo a los musulmanes, o mejor dicho, a los marroquíes, aparte de sus razones pragmáticas, se debía a su espíritu de militar africanista, donde se había relacionado con unas personas que podía manejar, y el imaginario africanista que se había creado (fantasiosamente simpaticón y bobalicón, no es extraño lo del cola cao años después, aunque se situase más bien en lo de Guinea), porque a fin de cuentas eran súbditos colonizados, y su religiosidad no suponía una competencia, ni les interesaba su cristianización. Otra cosa hubiera sido que entre los españoles “blancos” se estuviera expandiendo el Islam, o peor, entre las propias mujeres.

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    1. Una de las críticas que hacen a la Iglesia española los que reconocen la tremenda persecución que sufrió durante la República y la Guerra Civil, es que, poco después, permaneció impasible ante la represión franquista. Sin embargo, un nuevo libro del historiador ,Vicente Cárcel Ortí, «Caídos, víctimas y mártires» (Ed. Espasa), en el que utiliza documentos inéditos del Archivo Vaticano, aporta nuevos datos sobre la posición de la Iglesia en aquellos años. Al acabar la guerra, «no todo fueron fusilamientos, represiones y depuraciones, hubo también indultos, revisiones de procesos, reducciones de penas, liberaciones de encarcelados, y otros gestos de clemencia gracias a la intervención directa de la Iglesia», afirmaba Cárcel esta semana a la agencia Avan.
      Uno de los casos más significativos es el del entonces obispo de Pamplona, Marcelino Olaechea. Poco después de iniciada la Guerra Civil, el 15 de noviembre de 1936, monseñor Olaechea ya pronunciaba una «alocución contra la durísima represión política de los nacionales», según Cárcel. «No más sangre que la decretada por los Tribunales de Justicia, serena, largamente pensada, escrupulosamente discutida, clara, que jamás será amarga fuente de remordimientos. Y no otra sangre», clamaba el prelado en la iglesia de San Agustín.
      Cárcel destaca que después Olaechea «centró su labor pastoral en la reconciliación del pueblo dividido por la guerra». Una tarea que desarrolló en dos frentes. En el primero, escribió la «Carta a los huerfanitos de Navarra» -los hijos de los fusilados durante la Guerra Civil- en la que hacía un llamamiento para que escuelas, parroquias y ciudadanos apoyaran a estos niños.
      Pero su principal labor de reconciliación consistió en la intercesión ante las autoridades, e incluso del mismo Franco, para salvar la vida de los condenados a muerte. Cerca de Pamplona, en el fuerte de San Cristóbal, se hacinaban al final de la guerra en torno a 2.500 presos políticos. Olaechea recibía en el obispado a los familiares de los presos de toda España.
      En diciembre de 1940 escribía a Franco una carta en la que denunciaba que «en el angosto patio y las estrechas galerías, en que se hacinan, viven dos mil hombres tan sin sol y sin aire, tan sin abrigo y tan sin alimento que casi una mitad se hallan enfermos, y enfermos de tubercolosis». Una situación que el obispo conocía de primera mano, pues había visitado el penal unos meses antes. En la misiva también le suplica clemencia para «centenares de hombres que ni tienen manos manchadas en sangre, ni han envenenado al pueblo».
      Estas actuaciones hicieron que el Gobierno de Franco lo considerara «como poco entusiasta del Régimen y apasionado por el ideal del separatismo vasco», según el testimonio del primo del dictador, Francisco Franco Salgado-Araujo, que también recoge Cárcel en su libro. Por esta razón, se promovió su ascenso a Valencia, para apartarlo de Navarra. Según el historiador, su discurso de ingreso en esta diócesis fue significativo porque «evitando prudentemente alusiones a la Cruzada de liberación» y a las grandezas del régimen, presentó su misión como la del verdadero pastor, abierto a todos: «a los ricos y a los pobres, a los sabios y a los ignorantes, a los patronos y obreros, a las derechas y a las izquierdas. Buscamos sólo a Cristo, dijo».
      José R. Navarro Pareja – ‘la razón’ esp. 2008-04-13 http://www.conocereisdeverdad.org/website/index.php?id=5638

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    2. JUN
      4
      La represión en la Guerra Civil española

      Ahora podéis seguir a la ARMHEX vía tiwtter: también vía blogger o por FaceBook. El que no quiera estar al día en memoria histórica es porque no quiere. Con todas las dificultades del mundo, esta asociación sigue su andadura para espanto de sus críticos que los llamaban “devora subvenciones” y otras lindeces por el estilo.

      La represión en la zona republicana y en el bando franquista fue terrible y asquerosa, pero mientras de una sabemos más de la cuenta (me estoy refiriendo a la Causa General y a sus exageraciones y falsedades), de la otra todavía se está investigando. Aún siguen saliendo obras locales sobre la represión franquista. Estos nuevos trabajos, añadidos a los clásicos como los de Francisco Espinosa, dan luz a ciertos episodios represivos de los que se desconocía casi todo y desmonta ciertos mitos que se siguen repitiendo de forma insistente. En Villafranca de los Barros, Espinosa desmonta la leyenda que decía que los “rojos” tenían una fosa preparada para enterrar a los “fascistas”. Tenían que justificar la matanza que el franquismo perpetró en Villafranca de los Barros. Según le contó el padre de Espinosa (falangista local) la matanza en esa localidad pudo alcanzar los 500 óbitos (otro Paracuellos en proporción de habitantes).

      Uno de los mitos que hay que desterrar de una vez por todas es que la Guerra Civil fue una guerra religiosa. En la fotografía de arriba vemos a un grupo de campesinos que iban a ser fusilados, quitemos a los campesinos y en su lugar pongamos a sacerdotes, ¿cambia algo? No, el crimen es igual de asqueroso. Unos eran los sin Dios y otros eran los católicos. ¿A los campesinos los mataban por su ateísmo? No ¿verdad? ¿Entonces porque hemos de pensar que a los curas los mataban por su religión? Antes de asesinar a los curas se les hacía blasfemar o renunciar a su fe. En el otro bando, a los sin Dios, antes de que la justicia “divina” los mandara al otro mundo los hacían comulgar y los obligaban a besar la cruz. Unos morían gritando: !Viva Cristo Rey! Y otros abandonaban este mar de lágrimas gritando: ¡Viva la República!, y los más morirían sin entender nada.

      Tanto se ha repetido en la historiografía que en la Guerra Civil hubo una terrible persecución religiosa tan solo por la fe que este es uno de los mitos más difíciles de desterrar.

      Publicado 4th June 2015 por Juan Antonio Cortés Avellano

      3 Ver comentarios

      Anonymous4 de junio de 2015, 20:39
      Las cifras son difíciles de dar, pero se calcula que pudieron ser 10.000 los mártires de la persecución religiosa durante la guerra civil, incluyendo tres mil seglares, en su mayoría pertenecientes a la Acción Católica. Hay registrados cerca de 7.000 con nombres y apellidos (11). Estos datos hacen que la persecución religiosa se haya llegado a considerar la peor persecución religiosa en toda la historia. En este sentido, Antonio Montero Moreno:
      ” En toda la historia de la universal Iglesia no hay un solo precedente, ni siquiera en las persecuciones romanas, del sacrificio sangriento, en poco más de un semestre, de doce obispos, cuatro mil sacerdotes y más de dos mil religiosos.”
      También el historiador británico Hugh Thomas:
      “En ninguna época de la historia de Europa, y posiblemente del mundo, se ha manifestado un odio tan apasionado contra la religión y cuanto con ella se encuentra relacionado.”
      Y Stanley G. Payne:
      ” La persecución de la Iglesia católica fue la mayor jamás vista en Europa occidental, incluso en los momentos más duros de la Revolución francesa.” (12)
      Se dieron episodios de gran crueldad y de verdadero sadismo; así, hubo casos en que las víctimas fueron quemada vivas, terriblemente castradas y mutiladas antes de morir o sometidos a verdaderas torturas psicológicas (13). También hubo quienes fueron arrastrados por coches. Hubo casos en que se entregó el cuerpo de una persona asesinada a los animales para que lo comieran. Incluso hubo una auténtica cacería de presos (14).
      También es preciso señalar las profanaciones, ”el martirio de las cosas”. Desde el primer momento se asaltaron iglesias y conventos quemando imágenes y expoliando los bienes artísticos. Se destruyeron unas 20.000 iglesias -entre ellas varias catedrales- incluyendo retablos e imágenes y bibliotecas(15).
      “Se ha afirmado que estas matanzas se debieron a una explosión de ira popular, tras el levantamiento de parte del ejército el 18 de julio. El investigador catalán Jordi Albertí, que se define catalanista y creyente, afirma que la persecución fue planificada: las planificaron los comunistas libertarios, es decir el partido anarquista (la FAI) y su sindicato, la CNT. Otros grupos de la izquierda fueron cómplices en distinta medida -especialmente entusiastas los comunistas-, o bien se inhibieron con omisiones culpables. Según este investigador: “¿pueden unos descontrolados matar 70 curas al día, que era la media de agosto de 1936?”
      Se dieron episodios de gran crueldad y de verdadero sadismo; así, hubo casos en que las víctimas fueron quemada vivas, terriblemente mutiladas antes de morir o sometidos a verdaderas torturas psicológicas . También hubo quienes fueron arrastrados por coches. Hubo casos en que se entregó el cuerpo de una persona asesinada a los animales para que lo comieran. Incluso hubo una auténtica cacería de presos .Carmen García Moyón fue quemada viva en Torrent (Valencia) el 30 de enero de 1937?. Etc, etc, etc
      ¿Comprendes ahora pq la Iglesia fue colaboradora necesaria de la Dictadura?
      Citas tomadas de : http://www.historia.humanet.com.co/persecusion_religiosa.htm

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      1. Muchas gracias, Alfonso, por sus comentarios.Mi texto no es un artículo de opinión sinó que se trata de un escrito documentado, creo yo, suficientemente. Decir que había más libertad religiosa durante el franquismo que en tiempos de la II República no es cierto.Compare vd la Constitución de 1931 y la legilación, la de los primeros años, de la dictadura en la materia. Franco imponía la religión católica como religión estatal.Lo que vd dice sobre el laicismo era lo mismo que estipulaba la Constitución francesa de la III República y la ley de separación entre Iglesia y Estado del 1905 en ese país.Además los actos de violencia protagonizados por elementos afines al régimen contra templos evangélicos, como en Murcia en 1940 o de sinagogas se daban por el simple hecho de ser tales.Los protestantes no tenían derecho en los cuarenta ni tan siquiera a ser enterrados según su religión y tampoco los Testigos de Jehová. Está docudementado, por otra parte, que se ejecutaron a pastores como Atilano Coco o a Testigos de Jehová como Antonio Gargallo.
        Por otra parte, ¿Cómo podía el franquismo ser tolerante con las minorías cuando negaba su propia existencia? La ley de 2 de febrero de 1939, que derogaba la de Congregaciones y Confesiones religiosas de la República dejaba bien claro que en España no había pluralidad religiosa y que la única iglesia del pais era la católica.Con la victoria de los aliados y dadas las presiones de Estados Unidos, el régimen no tuvo más remedio que disminuir la represión, però lo hizo constreñido por el panorama internacional después de 1945.

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        1. Gracias señor Tur porque le hayan interesado mis comentarios. Antes de nada he de señalar una cosa, el padre de quien esto escribe realizó el servicio militar con judíos y musulmanes en la Melilla de 1964. Estos reclutas pertenecientes a minorías religiosas estaban exentos de participar en ceremonias religiosas durante el servicio militar, jamás hubo problema alguno con los capellanes militares. Las tonterías de discriminación sistemática contra acatólicos se caen por su propio peso. Lo digo y lo demuestro; hubo mucha más libertad religiosa durante el franquismo que en tiempos de la II República. La constitución republicana dejaba el culto público sin garantías de ningún tipo; esto fue una clara regresión frente a la Constitución canovista de 1876 que garantizaba el culto público a la religión católica aunque no a las ínfimas minorías acatolicas. El franquismo impuso un estado confesional; ¿y eso que tiene de malo?. Grecia, Finlandia, Dinamarca, Malta, Costa Rica son estados confesionales y no por ello dejan de ser democráticos. Por otra parte, el franquismo fue mucho más generoso con los protestantes de lo que tal vez merecieron, sobre todo teniendo en cuenta la actitud de los evangélicos americanos con la persecución religiosa en México y España (aunque algunos evangélicos se dieron cuenta de que a la larga el laicismo también los exterminaría a ellos como el caso de Carlos Liñán Andueza, buen conocedor de la espantosa persecución religiosa de los bautista rusos por las autoridades soviéticas). Tal vez sea cierto que alguna capilla protestante fuese saqueada por algún energúmeno en los 40 pero tengamos en cuenta que la sinagoga de Barcelona había sedo quemada hasta los cimientos por los comunistas en 1936. A modo de ejemplo de hasta qué punto llegó la situación, en 1936 fue pasto de las llamas el único templo católico de la ciudad de Royal Oak, en Michigan, una zona de amplia mayoría protestante.. Hasta 1951 ningún ciudadano sueco de religión protestante tenía derecho a abandonar la religión estatal, a menos que lo hiciese para unirse a alguna de las escasas comunidades religiosas previamente aprobadas por el gobierno. Constitución de Noruega: “La religión evangélica luterana debe permanecer como la religión oficial del Estado. Los habitantes que la profesan están obligados a educar a sus hijos en la misma.” Y siguiendo con más casos de países en los que triunfó la Reforma, esto es lo que dice la Constitución de Islandia: “La Iglesia Evangélica Luterana debe ser la Iglesia del Estado en Islandia y, como tal, será apoyada y protegida por el Estado.” En Suiza hasta 1973 la Compañía de Jesús estuvo vetada en el país, así como los monasterios y conventos. De los 23 cantones suizos, 9 tienen como religión estatal el protestantismo: Aargau, Basilea-Campiña, Berna, Glarus, Graubünden, Schwyz, Thurgau, Uri y Zurich. Paradójicamente, tres de ellos (Argau, Basilea-Campiña y Berna) mantienen de forma simultánea al catolicismo como religión estatal.

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        2. Usted me pone el ejemplo de Francia, dejando aparte el hecho de que el presidente Albert Lebrun les aconsejó a sus homólogos españoles en 12 de que dejasen de acosar a la Iglesia. Francia ha sido un nefasto ejemplo de libertad religiosa desde la masonica separación de la Iglesia y el Estado en 1905. El laicismo francés cerró 30.000 escuelas confesionales sólo en 1903, expulso del país a asuncionistas, jesuitas y cartujos que no pudieron volver a su patria hasta 1940. ¿Es eso libertad religiosa?. Usted afirma que el franquismo persiguió a los Testigos de Jehova. ¿Sabía usted que los Testigos de Jehova fueron prohibidos por el gobierno francés en 1939?. Después de la guerra, los testigos de Jehová en Francia renovaron sus operaciones. En diciembre de 1952, el ministro del Interior de Francia prohibió la revista Atalaya , citando su oposición sobre el servicio militar .La prohibición fue levantada el 26 de noviembre de 1974. En los años 1990 y 2000, el gobierno francés incluyó a los testigos de Jehová en su lista de ” sectas “, y los ministros hicieron declaraciones públicas peyorativas sobre los testigos de Jehová. A pesar de su siglo de actividad en el país, el Ministerio de Finanzas de Francia se opuso al reconocimiento oficial de la denominación; No fue sino hasta el 23 de junio de 2000 que el tribunal administrativo más alto de Francia, el Consejo de Estado, dictaminó que los testigos de Jehová califican como religión bajo la ley francesa. [26] El Ministerio del Interior de Francia intentó recaudar el 60% de las donaciones hechas a las entidades de la denominación; Los testigos llamaron a los impuestos “confiscatorios” y apelaron ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos .El 30 de junio de 2011, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que las acciones de Francia violaron la libertad religiosa de los Testigos de Jehová al exigir impuestos de 58 millones de euros.(Estas citas están tomadas de la wikipedia. Lo de la supuesta intolerancia religiosa franquista no es más que un mito creado en EEUU durante la guerra civil para desacreditar los informes de las atrocidades cometidas por el Frente Popular contra la Iglesia Católica.
          Posdata : puedes citarme sí quiere.

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          1. Muy brevemente, intento responderle. Vd habla-y lleva razón- de la confesionalidad de diversos estados como Noruega o Islandia y afirma que ello no es óbice para que sean considerados democracias. Es cierto. Es un modelo que no creo que sea el mejor, pero es uno más y no por ello podemos decir que se vulnera allí la libertad religiosa.Aceptando esto, tampoco es comparable con la situación en la España franquista y, muy especialmente, en los primeros años de la dictadura.En ninguno de esos países que vd cita se decía que no existían las minorías religiosas como ocurrió aquí en 1939 y esto es un dato objetivo. Y en esos estados luteranos, un católico podía enterrarse siguiendo el rito romano.No era el caso de los protestantes en la España nacional y la de los años cuarenta.No hubo en ellos, por supuesto, asesinatos de curas católicos como sí los hubo de pastores evangélicos en España por aquel entonces.Esto también un dato, no una opinión. En esos años, los niños de protestantes tenían que pasar por el aro de la educación católica, y , si no lo hacía, quedaban relegados socialmente. Con el paso de los años-y tiene vd razón- se suavizaron las condiciones y se abrió la mano hasta llegar a 1967. Pero incluso después de ese año, hubo incursiones policiales durante la celebración de cultos anglicanos, por ejemplo, en Mallorca y lo sé de primera mano.
            Efectivamente-y le agradezco su información al respecto- en Francia y otros países se persiguió también a los Testigos de Jehová, però tal hecho,con ser muy grave, no llevó a ninguno de ellos a ser fusilado como ocurrió con Antonio Gargallo.Y esto es de nuevo un dato, no una opinión.
            Loa asaltos a templos evangélicos o sinagogas- sobre todo en la zona nacional y durante los 40 en el caso de estas últimas-no fueron hechos puntuales sino que se dieron reiteradamente y provocó que muchos seguidores de tales cultos vivieran en un estado de terror.
            Gracias de nuevo por su aportación y felices fiestas.

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            1. Feliz navidad y discúlpeme si le he parecido excesivamente vehemente. No obstante es obvio que los países protestantes han sido hostiles a la libertad religiosa de los católicos. Adjunto esta noticia “Desde 1578, el año en que los gobernantes holandeses se pasaron a la causa de la Reforma, estaba prohibida la procesión del Milagro. Esta prohibición de las procesiones hacía casi imposible para los católicos de la zona ‘al norte de los ríos’ organizar actos públicos religiosos. Pero tras la modificación de la legislación en 1989 se permiten manifestaciones religiosas en público. Por eso queremos aprovechar esta posibilidad para celebrar el jubileo de nuestra Iglesia, no como provocación, ni como signo de triunfalismo, sino como una continuación de la tradición eucarística de Amsterdam.”http://www.opusdei.es/es-es/article/primera-procesion-del-corpus-christi-en-amsterdam-desde-1578/

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        3. Atilano Coco no fue ejecutado por sus creencias religiosas sino asesinado vilmente por sus convicciones políticas. Antonio Gargallo fue ejecutado por deserción, no por sus creencias. A este respecto he de señalar que en 1966 se condenó a varios testigos de Jehova a muerte en Grecia, por oponerse a realizar el servicio militar (aunque sus penas capitales fueron conmutadas). A partir de los años 60, por influencia del Vaticano II, TANTO PAÍSES CONFESIONALES como España o laicos como Francia empezaron a reconoce la objeción de conciencia, esto benefició al jehovismo, cuyos dogmas prohíben el saludo a la bandera nacional y el servicio militar.
          Usted me pone el ejemplo de Francia, dejando aparte el hecho de que el presidente Albert Lebrun les aconsejó a Azaña cuando visitó oficialmente el país en 1932 de que dejasen de acosar a la Iglesia. Azaña no hizo caso, claro.
          En cualquier caso, le agradezco que me haya permitido expresarme libremente. Un saludo y naturalmente puede refutarme si lo desea.

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          1. Nada que disculpar y gracias de nuevo por sus comentarios. Le adjunto un enlace sobre la persecución que padecieron los evangélicos que creo que puede ser de su interés.Es cierto que Atilano Coco y Antonio Gargallo no fuero fusilados “solo” por su religión,pero este era un factor que sí que se tuvo en cuenta a la hora de sentenciarles. Igualmente, ya le he comentado antes que un estado que no permite enterrar a los muertos según su rito religioso como ocurrió en la zona franquista y durante la primera etapa de la dictadura, es un estado que vulnera la libertad religiosa. Y no había tampoco libertad para reunirse y. menos aún-para celebrar actos en público hasta bien avanzado el régimen.
            En cuanto a Grecia, totalmente de acuerdo.No seré yo quien defienda lo que ha hecho históricamente el país heleno en materia de derechos humanos y, en particular, su violación del derecho a la objeción de conciencia.
            Finalmente, a mi, particularmente, no me gustan los estados confesionales. Aún así, una cosa es un estado confesional como Islandia o Noruega que permitía la libertad de todas sus minorías religiosas (entre las cuales la católica, residual en esos países) y otra muy distinta lo que hizo la dictadura de Franco que negaba la mera existencia en España de tales minorías.
            Si le parece bien, lo dejamos aquí, creo que han quedado claras las posiciones y que, más que nada, se trata de una interpretación distinta de unos mismos datos.

            https://www.actualidadevangelica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=6059:otros-martires-de-la-guerra-civil-espanola&catid=88:efemerides

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    1. El espiritismo estuvo mal visto debido a que muchos librepensadores y masones eran muy crédulos con los supuestos prodigios espiritistas. En México según Bastian, historiador protestante y masón, el 90% de los protestantes era masón y un 60%, espiritista. Durante la primera república española, esto es en 1873, un diputado federal propuso la escuela laica con clases obligatorias de espiritismo.
      El nuncio advirtió al mago jesuita Dígame cómo lo ha hecho o suspendo ahora mismo la función https://www.religionenlibertad.com/el-nuncio-advirtio-al-mago-jesuita-digame-como-lo-ha-hecho-49438.htm vía @relibertad

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      1. El espiritismo estaba mal visto porque a la Iglesia no le interesaba para nada su difusión. Y no tanto porque fuera una superchería o una superstición, que era lo que alegaban, sino por le cuestionamiento de las estructuras sociales y del rol privilegiado de grupos como la misma Iglesia.

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  14. Una aportación bibliográfica, de un autor que es citado en un trabajo seguramente muy semejante:

    Juan Bautista Vilar Ramírez: La persecución religiosa en la zona nacionalista. El caso de los protestantes. En Los Nuevos Historiadores ante la Guerra Civil Española, v. 2, pp. 169-188. Ed. Diputación Provincial de Granada, 1990.

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