actualidad Antipatriarcal Entrevistas Feminismo Historia de la mujer

Entrevista a Divulvadoras de la historia: «consideramos que el podcast es un lugar seguro para seguir difundiendo la historia de las mujeres y para pensar colectivamente»

Queremos agradecer muchísimo a las compañeros el esfuerzo para darnos esta entrevista, en un contexto en el que las condiciones laborales y el activismo dificultan todo. Nos hace mucha ilusión que Divulvadoras de la historia estén por fin aquí. Como en la propia entrevista se explica todo, sin más dilación os dejamos con las compañeras.

¿Cómo surge el proyecto, teníais referencias de proyectos similares?

El proyecto de Divulvadoras de la Historia surgió porque percibíamos un vacío en el mundo podcast en lo referente a la historia de las mujeres. Es verdad que ya existían programas magníficos que hablaban sobre las mujeres en el pasado, pero veíamos necesario hacerlo poniendo de relieve la metodología científica de la perspectiva de género, que es la que nos permite comprender las relaciones sociales, la construcción histórica del género y su estructura profunda. Además, queríamos hacerlo dando voz a las especialistas que, desde diferentes disciplinas, están llevando a cabo investigaciones novedosas que a veces no trascienden el ámbito académico o que cuesta que lleguen a un público general.

Por otra parte, considerábamos necesario conectar el pasado con nuestro presente. Como colectivo que ha sido silenciado e invisibilizado en el relato histórico, veíamos absolutamente necesario reconstruir no solo la memoria colectiva de las mujeres, sino también la genealogía que nos ha conducido hasta aquí. Por ello, en cada programa, la misma pregunta que dirigimos hacia el pasado la dirigimos hacia nuestro presente, para saber qué cosas han cambiado, cuáles permanecen o de dónde vienen algunos de los estereotipos u opresiones que todavía nos aquejan.

De esa necesidad de conectar el pasado con el presente surgió el tándem que formamos “Divulvadoras”. Isabel Mellén es filósofa e historiadora del arte y Naiara López de Munain periodista y comunicadora. Cada una representamos y nos encargamos, respectivamente, de lo histórico y de la actualidad. Nos conocimos en un programa de radio que conducía Naiara y en el que Isabel participaba en calidad de entrevistada o incluso, puntualmente, de colaboradora. Descubrimos que hacíamos un buen equipo y que nos entendíamos bien tanto a nivel comunicativo como humano y lo siguiente fue perfilar la idea y hablar con la empresa que se encarga del matronazgo del podcast, “UDAPA”, una cooperativa de patatas (producto típico alavés, como nosotras) que confió en el proyecto desde el principio y nos ofreció todo su apoyo para que lo llevásemos a cabo.

Isabel Sáez Pérez en La Radio, un arma cargada de feminismo. – Nuevos feminismos y medios de comunicación alternativa planteaba en el 2012 «ciertamente la radio es “un arma cargada de feminismo”, pero aún queda camino por andar para vislumbrar la diana». ¿Recibís mucho odio y ataques por vuestro trabajo? En mi opinión en el 2012 no vislumbrábamos cómo de tóxicas iban a ser las redes sociales, aunque por ejemplo Susan Faludi ya nos alertara en Reacción una guerra no declarada contra las mujeres.  

Coincidimos en la frase de que la radio es un arma cargada de feminismo y creemos que, poco a poco, vamos encontrando la diana. La radio o el podcast son un medio excelente que nos permite llegar a muchísima gente y, al mismo tiempo, poder tratar temas sin prisa, con profundidad, con matices. Elementos que muchas veces, por formato, no permiten las redes sociales, que siempre marcan un número de caracteres o un tiempo determinado para lanzar un contenido. El podcast es conversación, aprendizaje, un diálogo abierto que se va construyendo en común y, sobre todo, es un conocimiento compartido. Y es un medio seguro. Nos llega feedback y la mayor parte es muy muy positivo, pero también hay algunos comentarios feos producto del odio. Son los menos y, si faltan al respeto a nuestras invitadas, no los permitimos y ejercemos moderación. Pero la gente que te escucha, de entrada, está interesada en el contenido y, si no le gusta, deja de oír. No es como las redes sociales, en las que el algoritmo lanza contenido sin control y, por lo tanto, acaba llegando a los profesionales del hate que no están preparados para escuchar un discurso que les puede incomodar y al que reaccionan de forma violenta.

Afortunadamente, desde el inicio de Divulvadoras no hemos tenido ninguna campaña de odio más allá de algún comentario suelto desafortunado. No ha sucedido lo mismo a nivel individual. A Isabel sí que le han hecho campañas orquestadas de odio en redes sociales por sus publicaciones e investigaciones con perspectiva de género y por su labor divulgativa. Sin embargo, el podcast requiere escucha y ese es un esfuerzo que los haters no van a hacer, así que dejan el proyecto bastante en paz. Por ello consideramos que el podcast es un lugar seguro para seguir difundiendo la historia de las mujeres y para pensar colectivamente mientras esperamos a que se apacigüe la ola de backlash que atravesamos y que, tal y como nos enseñó Faludi, tiene más de intento por silenciarnos que de un auténtico retroceso en las condiciones de vida de las mujeres. Por ello, mientras no se solucione el tema de la seguridad para las mujeres en redes sociales siempre nos quedará el podcast como herramienta de lucha no sometida al control de los propietarios de los medios de comunicación y de las redes sociales.

Por otra parte, siguiendo la frase de Isabel Sáez Pérez, consideramos que estamos poco a poco encontrando la diana, porque nos hemos dado cuenta con el paso de los años de que el trabajo que hacemos en Divulvadoras da en algunos puntos muy importantes. Uno de los objetivos era hacer que el nuevo conocimiento generado en la academia llegase cuanto antes a las aulas, al mainstream, al imaginario colectivo, y no se quedase en una mera curiosidad o en un nicho. La renovación del conocimiento es lentísima y, en gran medida, en la educación primaria y secundaria se está enseñando un conocimiento muy desactualizado y que hace ya varias décadas que se considera obsoleto. Nuestro podcast busca puentear los larguísimos procesos de renovación del saber y conectar las nuevas investigaciones y puntos de vista con gente que, a su vez, se encarga de difundir y enseñar cuestiones que tienen que ver con el pasado. Así, sabemos que nos escucha profesorado y que se inspira en algunos de nuestros episodios para impartir sus clases; guías de turismo y personal de museos que están modificando sus discursos para adaptarlos a la perspectiva de género y la perspectiva decolonial; políticas o personal técnico que desarrollan proyectos para recuperar la memoria de las mujeres en base a las cuestiones que escuchan en nuestro podcast; artistas, escritoras o músicas que se dedican a crear un nuevo imaginario común a partir de algo que han escuchado en alguno de nuestros programas… En definitiva, se trata de lanzar este nuevo saber crítico al mundo y que nuestras oyentas y oyentes recojan el guante para hacerlo suyo, para difundirlo, para compartirlo y para transformar la sociedad desde un conocimiento riguroso y más sólido.

 En vuestra web puede leerse «porque nos han contado una historia sin mujeres aquí llega «Divulvadoras de la historia», un podcast en el que exploraremos nuestro pasado para entender nuestro presente. Porque algunos divulgan, pero nosotras divulvamos, y lo haremos de la mano de las mejores expertas y sin perder jamás el sentido del humor». ¿Que vacíos os han parecido más escandalosos en lo que respecta a la no presencia de mujeres en la historia?   

A nuestro juicio lo más escandaloso de todo es la cantidad de mentiras, bulos, tergiversaciones y falsedades que se han tenido que colar en el relato histórico para fingir que las mujeres (y otros colectivos minorizados) no han intervenido en ningún hecho del pasado. Una vez que empiezas a darte cuenta de cómo se ha construido un conocimiento tan sesgado, tan poco científico o académico y tan basado en estereotipos y prejuicios te preguntas cómo realmente han podido colarnos algo así durante tanto tiempo y, encima, hacerlo pasar por un saber objetivo e incuestionable. Los trucos que han usado para invisibilizar a las mujeres son bastante toscos y muy poco sofisticados, pero, sin embargo, lo curioso es que han logrado engañar a la gente durante demasiado tiempo.

Esto nos debe poner en alerta sobre lo fácil que es manipular a las personas a través de relatos que, en el fondo, son propagandísticos, pero que están revestidos de supuesta seriedad y objetividad. La clave está en su reiteración en diferentes ámbitos de la sociedad: a través de la educación, los museos, los libros, el imaginario… Si algo está por todas partes y en diferentes formatos, se convierte en verdad indubitable, aunque no soporte un análisis riguroso y crítico. Por supuesto, siempre ha habido voces que han subrayado las malas praxis y las ocultaciones deliberadas, así como investigadores que han integrado a las mujeres de forma natural en sus relatos históricos, pero es increíble cómo, muchas veces, los estereotipos del presente han modelado los hechos del pasado hasta hacer impensable la presencia femenina.

Lo bonito de todo esto es que, en cuanto te das cuenta de cuáles son los principales métodos de ocultamiento y empiezas a releer las fuentes originales y a analizar las imágenes del pasado sin dejarte llevar por las interpretaciones actuales buscando asideros más firmes para asentar ese conocimiento, las mujeres aparecen por todos los lados. Poner el foco sobre ellas y analizar sus acciones, sus voces y sus experiencias cambia por completo el relato, lo hace mucho más rico, más complejo y menos simplista. En ocasiones, puede hasta darle un giro de 180 grados a lo que creíamos saber sobre un suceso o fenómeno del pasado y nos plantea un nuevo mundo de significación. Es apasionante recorrer caminos que habían sido olvidados y cerrados a cal y canto para abrirlos de nuevo y permitir que otras personas también los recorran. Y creo que la perspectiva de género aplicada hacia el pasado permite eso mismo, darnos cuenta de la diversidad de experiencias del pasado y de cómo aspectos como el género, la clase social, la orientación sexual o la edad dan lugar a distintos puntos de vista sobre un mismo hecho que, todos juntos, nos acercan mucho más la realidad de un fenómeno que, desde luego, el reduccionismo con el que se habían estudiado las sociedades del pasado.

¿Qué programas pensáis que han tenido más impacto o han sido más polémicos y por qué? ¿Serían una buen punto de entrada a Divulvadoras o recomendarías simplemente que se fueran escuchando los podcasts por orden?

Conocemos los programas que más impacto han tenido por el número de escuchas que tienen. En ese sentido, los que mejor trayectoria han tenido a lo largo del tiempo han sido el primero, “Cómo se representan nuestros coños en el arte”; “Adoctrinamiento adolescente”, dedicado al siniestro Patronato de Protección a la Mujer durante el franquismo y la transición; “Incels del siglo XI”, en el que comparábamos el proceso de radicalización del clero del siglo XI durante la reforma rigorista con la incelización de la juventud en la actualidad a través de la manosfera; “Qué asco de Trento”, donde analizábamos el impacto que tuvo en las mujeres el Concilio de Trento y la depreciación de sus condiciones de vida; o “Nosotras parimos”, en el que estuvimos hablando sobre los procesos de parto en la Edad Media y el valor de los pechos femeninos como herramienta política. Pero claro, algunos llevan más tiempo que otros colgados en las plataformas y eso implica también que algunos de los más recientes quizá tengan una evolución mayor a futuro y comiencen a destacar en el número de escuchas.

Por lo que respecta al orden de escucha, la verdad es que no hay una sucesión cronológica o temática, sino que se pueden escuchar de forma independiente. Como recomendación podríamos decir que se puede comenzar por el que más llame la atención de la persona oyente, pero cualquier orden está bien.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.