Recientemente se ha publicado Uno de Hernani. La vida de un rebelde en la Editorial Descontrol. El autor se define según sus propias palabras “activista político durante el tardofranquismo, la Transición y la Democracia. Comenzó en Hernani, en el Partido Comunista. Entre sus actividades tuvo la responsabilidad del aparato de propaganda, siendo gerente del IPES y trabajador municipal. A finales de 1974 abandona el PC y junto un grupo de compañeros crean EKAB (Unidad de Comunistas Abertzales Vascos) de corta duración, tiempo en el mantiene contactos con ETApm, LAB y otros. En 1976 se afilia a la CNT guipuzcoana. Se implica en su desarrollo y comienza a intervenir a niveles regionales y estatales. En 1980 abandona el puesto de trabajo para dedicarse a la revolución. Comienzan los continuos viajes por todo el territorio creando afinidades. En 1981 se va a Vitoria siendo Secretario General participando en los conflictos como el de la multinacional Michelín. En 1984 se traslada a Pedrera (Sierra Sur de Sevilla) y con otros compañeros ponen en marcha una cooperativa autogestionaria participando en los conflictos del campo.
El 1 de Enero de 1985 atraviesa los Pirineos camino del exilio. A su vuelta se reincorpora a la actividad sindical y se traslada a Madrid en 1990 hasta el 2001, primero como Secretario de Organización y después como Secretario General. Trabajó estrechamente con anarquistas franceses, italianos, suecos, suizos, argentinos, brasileños y uruguayos. En su actividad y responsabilidades en una organización anarcosindicalista conoció las grandezas y miserias de la militancia anarquista, obrera y social. Su vivencia narrada, rica en testimonios y análisis de procesos en contextos diversos, pero también es una reflexión sobre la naturaleza humana trabajando en colectivos cuya intención sana no les libera de la tentación del poder, del autoritarismo, del dogmatismo, de los egos y de la retórica vacua. Al mismo tiempo reconoce y agradece a todas y todos que con su aportación hicieron posible que todo ocurriera”.
Todas las fotos que ilustran el artículo las ha proporcionado el propio autor.
En Madrid se utilizó mucho un texto de Jo Freeman sobre la «tiranía de la falta de estructuras» Una de las conclusiones claras de tu libro es que puede haber estructura pero acuerdos que sistemáticamente no se cumplen. ¿Cómo se podría mejorar ese aspecto en las organizaciones anarcosindicalistas? Chema Berro, al que se cita muchas veces en el libro, planteaba como posible solución que «posibilismo es tensión».
Considero que el ser humano es quien crea y destruye, el ser humano es el responsable de lo que pasa en la Humanidad, de lo bueno y lo malo. Sin duda las responsabilidades de unos y otros no son las mismas, existen grados de responsabilidad. No es Elon Musk y otros de su mismo nivel, ni el capitalismo quienes crean la riqueza, la riqueza la crea la acción de la mayoría social con su trabajo. Después está lo que llaman el libre mercado que es todo menos libre, es un lugar de poder generador de injusticias y desigualdades en muchos casos criminales.
El problema está en desde donde partimos, si el ser humano colectivamente es el protagonista o son las estructuras por encima del mismo. Creo en la organización, cualquier proyecto que funcione debe estar organizado, por tanto debe haber estructuras que en mi caso son libres acuerdos entre sus componentes con sus derechos y deberes con un objetivo de cambiar la sociedad. Debe ser una estructura viva con capacidad de responder a las desigualdades en cada momento y circunstancia. Cuando digo viva es todo lo contrario de estructuras jerarquizadas, cerradas. Para que lo vivo sea posible son seres humanos con capacidad crítica que respeten al otro, que tengan presente en todo momento la fraternidad, la solidaridad, el apoyo mutuo, la ética, la dignidad y un accionar que educa y construye una alternativa hacia la libertad y la igualdad.
Cuando digo que en la CGT existen acuerdos que no se cumplen, el incumplimiento se centra esencialmente en responsables con poder, significa que no existe solidaridad, ni apoyo mutuo, ni vergüenza, ni ética,…, o quiere decir que no son representativos de la Organización, lo cual significa que no existe capacidad crítica para cambiarlos. Cuando hablo del ser humano, hablo de valores, si no hay valores mal vamos. Hoy día, para el anarcosindicalismo español, el cual está dividido, no hay una receta mágica, falta por hacer muchísimo trabajo, tal y como explico en el párrafo anterior. Existe mucha doctrina en algunos, en otros mesianismo convencidos de que en algún momento la sociedad se dará cuenta de que la única solución es el anarquismo y se ha entrado, de forma bastante generalizada, en la comodidad, a lo que hay que añadir que existe una integración importante en un sistema consumista que alimenta al capitalismo.
Una organización viva, en la que el centro es el ser humano y su accionar requiere mucho trabajo, lo sencillo es recurrir como Jo Freeman a considerar que es un desastre dejar decidir a la gente y recurrir a la estructura clásica del ordeno y mando, lo que supone querer llegar a un mundo mejor con las estructuras clásicas que son contradictorias con la finalidad que se persigue. Una estructura viva, alternativa, antisistema, debe estar siempre en tensión, en sus acuerdos debe existir un camino a recorrer, etapas que se van consiguiendo y afianzando con la acumulación de fuerzas, dentro de esta dinámica el posibilismo existirá en su proceso, pero no podemos quedarnos en el posibilismo.

En Ser Histórico entrevistamos al compañero de La Suiza Héctor González y nos comentó que en El caso Scala y otras leyendas del anarcosindicalismo durante la transición la idea original del libro era “todos los mitos y leyendas del anarcosindicalismo español en esa época. El Scala es el principal, junto con las elecciones sindicales, pero no era el que me daba el origen al libro» Tú también hablas de mitos. ¿Crees que han hecho daño al anarcosindicalismo?
No considero el caso Scala un mito, lo considero una tragedia y una operación criminal del Estado con la responsabilidad de la CNT (creo que sería más correcto decir la FAI) de facilitar la infiltración de elementos que trabajaban para el Estado, en este caso Gambín. Sin duda es una operación que supuso un desprestigio para la Organización, hubo cuatro trabajadores muertos, una barbaridad, al margen de si el incendio lo provocaron los cocteles molotov u otras razones como así quedó contrastado en informes contradictorios. La Organización no fue capaz de hacer una campaña de denuncia de los dramáticos y criminales hechos que no tenía porque suponer el abandono a los detenidos.
En todo esto estaba Martín Villa como el mayor responsable del aparato represivo, El mismo que en 1974 hacía el saludo fascista siendo Gobernador de Barcelona y quien entre otras muchas responsabilidades criminales ordenó destruir la mayor parte de archivos policiales del franquismo tratando de ocultar hasta donde llegó el aparato represivo de la dictadura. Hubo desafiliaciones, algunas, no numerosas, el daño de desafiliaciones se estaba dando entre las peleas de las diferentes afinidades en una lucha por el control y el poder de la Organización. Además se estaba preparando una ‘limpieza’ de cara al Congreso que la Organización tenía que celebrar.
Las elecciones sindicales tampoco eran un mito, eran una necesidad que tenía riesgos, pero una necesidad. Los riesgos eran muchos, pero la respuesta está en lo ya dicho, valores, si los valores se dejaban y dejan de lado, pintaba mal. La CNT de la época, nada tenía que ver con la CNT histórica, ni organizativamente, ni el momento histórico, ni las mujeres y hombres de aquella CNT tenían ver nada con los actuales. La CNT de los 80 no tenía ninguna capacidad para imponer a la patronal una forma de negociación a la ya establecida en la que participaban las otras centrales y los trabajadores habían aceptado. Eran los mismos trabajadores que simpatizaban con nosotros los que nos decían que nos debíamos presentar.
Los mitos son otros, por ejemplo Durruti, la Revolución Española, todavía hoy día se hacen jornadas dedicadas a esos mitos, y ya está ya han cumplido, No se hace una lectura crítica teniendo en cuenta el contexto histórico, ni la cotidianidad de los mitos. Los mitos hacen daño a cualquier tipo de organización social o a las personas individualmente. Los mitos no educan, los mitos fabrican fieles, seguidores más o menos fanatizados. Los mitos no liberan a mujeres y hombres de sus opresiones. Los seres humanos debemos ser iguales con características concretas, pero nadie más que el otro. En nombre de los mitos se cometen barbaridades.

No eres muy duro con Enric Marco, ¿cómo valoras su militancia específica en CNT?
Enric Marco era el Secretario General en esta situación. De Enric lo primero tengo que decir que le conocí siendo Secretario General, no he conocido nada de él con anterioridad. Habría que preguntarles qué valores vieron en él a quienes lo eligieron para ser primero Secretario General de Catalunya y qué vieron de positivo en el ejercicio de esa responsabilidad para a continuación elegirle Secretario General a nivel estatal: O sea, me lo encontré puesto y solo hablo de él de la relación directa que tuve con él en ese periodo de tiempo. Le vi como un militante entregado, caótico en su accionar, de ir de un lado para otro, siempre atendiendo una llamada, solidario y un trabajador.
El se ganaba la vida arreglando coches. Ejerció su responsabilidad con acierto y con errores, algo común. La perfección o el gran hombre no existe, y más, si se es caótico, atiendes a todos y vas y vienes. El fue amenazado, maltratado y golpeado por algunos sectores de la organización. Sin embargo, aseguro que nunca quiso que nadie interviniera para acabar con aquello. También afirmo que no tuvo nada que ver con la escisión producto del V Congreso, nada. El contaba cosas de su pasado, era muy hablador, entre otras su paso por Alemania que después se convirtió en la mentira de los campos de concentración, nunca le creí. Por supuesto algo impresentable, siempre le dije que era él quien tenía que asumir lo que hizo, creo que no estaba en condiciones de asumirlo. Conmigo fue solidario cuando tuve que irme al exilio. Solidaridad que siempre agradeceré.

