General Movimiento obrero

Historia del 1º de Mayo en Badajoz

Diferencias entre anarquistas y socialistas en una ciudad de provincias

Como suele acontecer en la Historia del Movimiento Obrero, a menudo lo más olvidado es la historia propia de quienes la protagonizaron.

Así sucede en la cuestión de los inicios del 1º de Mayo en Extremadura, cuyo origen primigenio está en las movilizaciones mineras de lugares como Azuaga y Berlanga, en 1890, apenas un año después de que en julio de 1889, por cuestión de desavenencias, se celebraran simultáneamente en París dos congresos internacionales socialistas obreros, uno en la calle Lancry (15 al 20 de julio, marxistas) y otro en la calle Pètrelle (14 al 21 de julio, posibilistas), con apenas dos kilómetros de distancia uno del otro. En los dos había hombres que acababan de salir de prisión, otros que habían sido condenados a muerte en sus países de origen y muchos proscriptos, trabajadores en su mayoría que hablaron en nombre de la clase obrera mundial.

En ambos, en parecidos términos, se acordó luchar por la jornada laboral de ocho horas, para lo cual se organizaría una gran manifestación internacional con fecha fija en todos los países. Visto que una acción semejante ya había sido decidida por la American Federation of Labor para el 1º de Mayo de 1890, se adoptó esta fecha para la manifestación internacional[1].

Pablo Iglesias Posse, en compañía de José Mesa, había acudido al congreso de la calle Pètrelle, al marxista. A su vuelta, José Pamias (o Pamies), que había acudido en compañía de otros cinco españoles al de la calle Lacry, a través de la prensa obrera lamentó la celebración de los dos congresos, a lo que Iglesias contestó justificándolo. Pamias era sindicalista apolítico, zapatero de profesión, impulsor de la FRE anarquista en Barcelona y participante en el Congreso de Córdoba de 1873-1874, el que organizó el extremeño Agustín Cervantes del Castillo Valero y que dio paso a la separación entre anarquistas y socialistas.

La diatriba entre Pablo Iglesias y José Pamias llegó hasta tal punto que este último retó al fundador del PSOE a un duelo, al que Iglesias finalmente no se presentó[2].

Entre 1892 y 1893 surge en la ciudad de Badajoz el movimiento obrero organizado, en consonancia con los postulados establecidos por las diversas corrientes obreristas del momento. Como sucede allí donde comienza a reivindicarse la jornada de las ocho horas, también en Badajoz van a surgir las claras diferencias entre adeptos del anarquismo y del socialismo, tanto hombres como mujeres.

El conjunto obrero de la población de Badajoz, conformado mayoritariamente por jornaleros y sus familias, que se repartía habitacionalmente por los aledaños de la Plaza Alta, en unión de algunos obreros de oficios manuales, tales como sombrereros, albañiles, zapateros, etc., cuenta ya con una identidad de clase que le distancia y diferencia de la clase burguesa pacense desde los hechos del levantamiento zorrillista de 1883, cuando los republicanos pretendieron utilizar al pueblo llano para montar algaradas que les permitieran hacerse con el control de la ciudad[3]. Esto quedó reflejado en periódicos como en El Socialista, publicación que se distribuía por la localidad desde 1886[4].

En la edición del 29 de septiembre de 1888, el corresponsal de El Socialista en Badajoz publica una carta en la que manifiesta la radical separación que existe en la ciudad entre obreros y burgueses. Acusa a estos últimos de engañar al pueblo de igual modo a como tratan de hacerlo los monárquicos. Recuerda el discurso que dio el militar Asensio Vega el día de la sublevación, en agosto de 1883, quien delante de las tropas paseaba “su gran figura de fantasma”, ajeno a los gritos del populacho de “¡Abajo las quintas!… ¡Que se repartan las tierras!”, mientras ofrecía “todo un discurso para convencer al pueblo soberano de que la República era una gran cosa para los obreros, a los cuales proporcionaba derechos individuales; solamente que los dejaba, como la Monarquía, con sus cuatro o seis realillos de jornal y la miseria en puertas”.

El corresponsal arremete contra los periódicos burgueses de Badajoz, sin distinción de credo político. “Ni con un candil se tropieza un conjunto de periódicos tan malos como los que se publican en Badajoz en representación de la clase ilustrada”, dice. Critica a La Defensa, El Orden, El Diario de Badajoz, El Obrero Federal, etc., diarios “que se dejan zurrar por El Avisador de Badajoz, periódico carca y más pendenciero que el Cid de las historias”. “Todo esto”, finaliza, “dará una magnífica idea del nivel a que llega la burguesía badajocense: estupidez y malicia: he ahí la distintiva de los farsantes políticos de la capital extremeña”.

Firma y se despide con un “Vuestro y de la Revolución – El corresponsal”.

1892 se inicia con los primeros pasos del grupo de hombres y mujeres pacenses que finalmente fundarán La Nueva Aurora, la sociedad anarquista de la que ya dimos noticia en otra parte[5]. Los componentes de este grupo se mezclan y confunden en un primer momento con quienes fundarán el Círculo Obrero de Badajoz, del que tenemos una primera constancia a mediados de noviembre de 1892, cuando los integrantes de la sociedad anarquista llevan ya un año realizando labores de propaganda en Badajoz. El Socialista del 11 de noviembre de 1892, en su página 3, informa que en Badajoz “también los obreros de esta localidad se disponen a unir sus fuerzas para mejorar sus condiciones”, dando noticia de que se ha constituido “una Sociedad que cuenta ya con un crecido número de individuos”. Hay que hacer constar que la primera agrupación socialista de Extremadura ya había sido creada en 1887 en Cabeza del Buey, de la mano de Felipe Trigo.

Con fecha del 20 de noviembre de 1892 se constituye la Sociedad Unión Obrera de Badajoz.  La Junta Directiva quedó formada por Francisco Nicolás, presidente; Juan González, vicepresidente; José Santos, secretario 1º; José Gordillo, vicesecretario 2º; Francisco Durán, contador; Pedro Macías, tesorero; y los vocales, por gremios,  Jesús Rodríguez, Bartolomé García, Segundo Gutiérrez; Joaquín Fernández, Eduardo Domingo, Juan Reino, José González, y José Delgado. En el momento de su fundación, la Sociedad Unión Obrera se componía de 126 socios fundadores y 172 de número[6]. La nueva sociedad se dio a conocer a Badajoz el 8 de diciembre de 1892, mediante una serie de conferencias iniciadas con la inauguración de su local, una casa alquilada en la calle Melchor de Évora, número 16[7].

La prensa burguesa de la ciudad tituló a la nueva sociedad como Círculo Obrero, nombre por el que comúnmente sería conocida a partir de entonces. También recibió el nombre de Centro Agrícola de Artes y Oficios. La cuota para pertenecer al mismo se estableció en 25 céntimos mensuales, con el fin de crear una caja de ahorros que permitiera afrontar necesidades. Entre sus objetivos estaban los de “dar conferencias semanales, aparte de la lectura diaria para ilustración de los mismos socios”[8].

A partir de su inauguración confluirán en este Círculo Obrero de la calle Melchor de Évora socialistas, anarquistas, republicanos desencantados y obreros sin una clara filiación ideológica, tanto hombres como mujeres, que acudirán a los conocidos mítines de controversia, ya detallados en el relato que hicimos de La Nueva Aurora, o a la lectura que se solía hacer a la caída de la tarde, en voz alta para ilustración de quienes no sabían leer ni escribir, de periódicos que se repartían en Badajoz, tanto de factura nacional –El Socialista, La Anarquía, El Productor (Barcelona), El Corsario (Coruña)-,  como transnacional -Révolte (Francia), A Revolta (Portugal), El Despertar (Nueva York), El Perseguido (Buenos Aires)-. Buena parte de estos periódicos se introducían a través del paquetero Juan Bocho Castaño, sombrero de profesión que vivía en la calle Prim, 17, casado con Gregoria Martín. Ambos eran librepensadores. Juan Bocho peroró con frecuencia en el Círculo Obrero, con temas como “La emancipación social” o”los derechos y deberes de los obreros”. Las intervenciones solían consistir en leer en alta voz alguno de los artículos de los periódicos mencionados e iniciar a continuación un debate en público sobre el mismo, que podía consistir en una exégesis o una controversia, es decir, una interpretación desde distintas ópticas ideológicas. 

Desde enero, acorde con diversos llamamientos que se hacen desde el Círculo Obrero a las clases acomodadas para que socorran a la población más necesitada, se suceden varias manifestaciones de jornaleros que recorren las calles de Badajoz bajo el grito y una pancarta con el lema “Pan o trabajo”.  Estas demandas son rechazadas, con muestras de desprecio, por los burgueses propietarios de Badajoz, lo cual acrecienta el conflicto.

Muchos y muchas de quienes acudían al local de la calle Melchor de Évora oscilaban en sus ideas entre el anarquismo y el socialismo. Sin embargo, a partir de febrero de 1893 parte de la población obrera se va a decantar por una u otra línea a seguir.

El 10 de febrero de ese año se celebra en el local una velada “dedicada a los ahorcados en Jerez por la burguesía española”, en referencia a los ejecutados por los hechos de Jerez de la Frontera de un año antes. En el acto, presidido por un retrato de Lamela, uno de los ejecutados, se recauda una aportación para la compra de una corona “dedicada por los anarquistas españoles a los compañeros ahorcados en Jerez”.

Posiblemente motivado por las diferencias ideológicas, los anarquistas de La Nueva Aurora abandonan el local de la calle Melchor de Évora en febrero de 1893. A pesar de las trabas que les ponen en Badajoz para encontrar un lugar adecuado, finalmente inauguran su local propio, en régimen de alquiler, el jueves 23 de febrero, en la calle San Sisenando, 24. Forman parte ya de esta sociedad algunos que antes integraban el Círculo Obrero, como Juan González, que había sido su vicepresidente. Le acompañan otros vecinos y vecinas de Badajoz, como Francisco Portales, Luisa Casamar, Isabel y Crescenta, G. Juan Viniegra…[9].

Algunos seguirán manteniendo contacto y colaborando con las actividades del Círculo Obrero, que inaugura una escuela elemental para sus socios e hijos de socios el domingo 12 de marzo de 1893. Las clases comenzarían en horario de noche el lunes siguiente[10]. En el Círculo se sucederían conferencias cuyos temas eran la libertad de enseñanza y la unión de las fuerzas obreras. La escuela debió de tener éxito, dado que a partir de marzo, con motivo de la renovación de la Junta Directiva, se plantea la necesidad de buscar un nuevo local que permita impartir las clases en mejores condiciones[11]

Las diferencias entre el Círculo Obrero y la Nueva Aurora se van a acrecentar en la celebración del 1º de Mayo. Los acuerdos de los congresos de París establecían una manifestación para ese día, pero dejaban la posibilidad de realizar acciones que se ajustaran a las condiciones políticas de cada país.

En Badajoz se va a celebrar el 1º de Mayo, que cae en lunes, de modo simultáneo, tanto en el Círculo Obrero como en el local de la Nueva Aurora. En ambos lugares se opta por dar mítines a la caída de la tarde. En el local anarquista, en la calle San Sisenando, se ofrece un mitin de propaganda en el que se reivindica la jornada laboral de las ocho horas y se conmina a los obreros a abandonar la taberna. En el mitin tomaron la palabra varios miembros de La Nueva Aurora, entre ellos Bartolomé Berjillo y Ruiz, que había sido “adormidera”, es decir, socialista, perteneciente al Círculo Obrero, quien reniega de las ideas socialistas y abandona el Círculo por desavenencias con el presidente.  Este último, Francisco Nicolás, era comerciante, miembro destacado de la Cámara de Comercio de Badajoz y propietario de la lonja La Esmeralda[12].

Al mismo tiempo el Círculo Obrero también celebra el 1º de Mayo en su local de la calle Melchor de Évora. El acto comenzó a las nueve de la noche. Habló  su presidente, en compañía de otros socios (algunos miembros de La Nueva Aurora, como Francisco Durán), insistiendo en la necesidad de celebrar anualmente “La fiesta del trabajo”[13]. Entre los actos programados durante esos días por el Círculo Obrero está su participación en la procesión cívico-religiosa que se celebra el 2 de mayo con motivo de la inauguración del monumento a Menacho, en el Baluarte de Santiago, muerto en la defensa de Badajoz en la guerra contra los franceses. La procesión iba encabezada por la Guardia Civil y los regimientos militares de la ciudad. No solo desfilaron representantes del ejército, sino también de la cámara de comercio, los periódicos burgueses, el Ayuntamiento, etc. Finalizó con una misa de campaña y una peregrinación a la catedral, donde se encuentra la tumba del héroe inmolado. Allí, entre las coronas ofrendadas por los organismos asistentes, miembros del Círculo depositaron una con el lema “El Círculo Obrero a los héroes de la Independencia”. La Nueva Aurora no participó en esta procesión ni en los actos que la siguieron.

Las diferencias de criterio a la hora de afrontar la cuestión social estaban claras entre el Círculo Obrero y La Nueva Aurora. También, como quedará evidenciado después a escala nacional, la concepción del 1º de Mayo: mientras para los partidarios de la participación política se trata de una conmemoración, de una fiesta del trabajo, como se defendió en la sesión inicial del Círculo Obrero, para los apolíticos y anarquistas de La Nueva Aurora se trata de una jornada de reivindicación y lucha obrera, fundamentada en acción huelguística y de sabotaje o boicot a las empresas que no cumplan las condiciones acordadas en los congresos de París de 1889.

Pocos días después de aquel 1º de Mayo el Círculo Obrero abandona el local de la calle Melchor de Évora y traslada su sede a la calle Hernán Cortés, última ubicación conocida hasta que, entrado ya el siglo XX, en 1914, se le sitúe en el edificio actual que ocupa el llamado Círculo Pacense, en la calle Ramón Albarrán, cuya historia se confunde a menudo y da más protagonismo del que realmente tiene en la aparición del asociacionismo obrero en Badajoz al Conde de la Torre del Fresno, Francisco Fernández Marquesta, aristócrata cuyo nombre relumbra siembre que se habla de la historia obrera de Badajoz sin merecerlo, porque no tuvo nada que ver, en la fundación del Círculo Obrero de finales de 1892.

En poco tiempo Badajoz verá también desaparecer de sus calles a La Nueva Aurora, barrida por la persecución de las autoridades tras los atentados terroristas de finales de año en el Liceo de Barcelona. Conminado por el Gobernador Civil, su Juan González, presidente de La Nueva Aurora, que había sido también vicepresidente del Círculo Obrero en su fundación, comunicaría la disolución de la sociedad en noviembre de 1893. Algunos de sus miembros, como el matrimonio de Francisco Portales y Luisa Casamar, abandonarían Badajoz, mientras otros, como Francisco Durán, pasarían a una inactividad que solo se reanimaría con la aparición de La Germinal Obrera a finales de 1899.

Unos y otras protagonizaron los primeros actos de reivindicación del 1º de Mayo en la ciudad de Badajoz, ya fuera como fiesta en la plaza o como lucha en el centro de trabajo, tan digno y legítimo un lugar como otro, tan necesario de recordar hoy día.

Los olvidados de la historia, cuyos nombres y apellidos se pierden en el albur de los tiempos.


[1] Referencias extraídas de Maurice Dommanget, Historia del 1º de Mayo, Editorial Laia, Barcelona, 1976, p. 74.

[2] El Obrero, Barcelona, 6-12-1889. Referencia en Francisco Olaya Morales, Historia del Movimiento Obrero español (siglo XIX), p. Nossa y J. Editores Madre Tierra, Salamanca, 1994, p. 752.

[3] “El pueblo pacense contra Los Héroes de Badajoz”, en Ángel Olmedo y Chema Álvarez, Extremadura contra el olvido. Historias de memoria y resistencia, Jarramplas, Mérida, 2025.

[4] El Socialista contaba con un paquetero en Badajoz, bajo las siglas M.R., encargado de recibir el periódico y venderlo. Hay referencias desde números muy tempranos del periódico, como los de 27/08/1886 y  1/07/1887.

[5] “La Nueva Aurora, 1892-1893. Un círculo anarquista en el Badajoz del siglo XIX”, en Ángel Olmedo y Chema Álvarez, obra citada.

[6] El Socialista, 2-12-1892, Nº 352, p. 4.

[7] La Región Extremeña, 8-12-1892, p. 2.

[8] Nuevo Diario de Badajoz, 9-12-1892, p. 2.

[9] Relación completa en “La Nueva Aurora…”.

[10] La Región Extremeña, 11-03-1893, p. 3, 14-03-1893, p. 2.

[11] La Región Extremeña, 28-03-1893, p. 3.

[12] Nuevo Diario de Badajoz, 19-12-1891, p. 2.

[13] Nuevo Diario de Badajoz, 3-05-1893, p. 3.

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