Cubierte de Romper el consenso
Cubierta de Romper el consenso

¿Sabías que la movilización obrera consiguió la supresión del despido libre durante seis meses en 1976? Seguramente no, porque el relato sobre la Transición, que acaso empieza a desmigajarse ahora, es el de un proceso guiado desde arriba por líderes políticos provenientes del Régimen y la oposición antifranquista.

La historia establecida obvia la existencia de un movimiento de masas protagonizado por la clase trabajadora, que había nacido ya en el último franquismo (indaguen acerca de los orígenes de las Comisiones Obreras y pásmense). En los últimos años se está produciendo un desmontaje de la Transición, político (como pacto de élites) y cultural (a través de conceptos de moda hace pocos años como Cultura de la Transición, y sus efectos desconflictivizadores). Sin embargo, desentrañar la historia de estos años tiene que ver con mirar nuestro presente y afrontar el futuro, y la disección-derribo no será posible sin trabajos como el que hoy presentamos, que ayudan en la tarea de situar las verdaderas bases sociopolíticas de la contestación y su importancia real.

ORT, PCI (i), ORT, PTE, MC, LCR, Autonomía Obrera, Movimiento Libertario, Comunidades Cristianas Populares, Movimiento de Presos Comunes, grupos de las izquierdas nacionalistas, COPEL (presos comunes), Movimiento Feminista, Movimiento Pacifista, de Liberación Homosexual, por la democratización de la policía, de minusválidos…Muchas de estas organizaciones obreras y movimientos sociales son hoy desconocidos para el gran público (utilicen su buscador favorito, tienen trabajo para horas); otros los conocemos, pero resuenan en la versión oficial de la realidad como actores insignificantes, casi pintorescos, de aquellos años.

Gonzalo Wilhelmi, autor de otros libros sobre el movimiento libertario y Autónomo, presenta en Romper el consenso. La izquierda radical en la Transición española (1975-1982) [SigloXXI] a todos estos grupos como un actor, heterogéneo pero con puntos comunes de gran importancia. Nos los presenta literalmente, puesto que muchas de estas organizaciones y movimientos apenas han sido tratados antes fuera de circuitos militantes, y nos los caracteriza con paciencia de entomólogo, describiendo sus programas y evoluciones de forma minuciosa.

Algunos de los hallazgos más interesantes del libro tienen que ver con derribar mitos. En primer lugar, explica que la izquierda radical, o revolucionaria, se nutrió de la clase obrera. Es habitual decir que eran grupos vanguardistas conformados por algunos miembros díscolos de la clase media, lo cual es radicalmente falso, tal y como demuestra el historiador.

El segundo mito es el de su irrelevancia política. Si bien no fueron capaces de articular una respuesta unitaria a nivel estatal, su capacidad de movilización fue muy notoria en muchos conflictos laborales y políticos, planteando durante los primeros años de la Transición una estrategia en la calle que, junto con la incuestionable movilización del PCE de los primeros tiempos, tuvo una importancia decisiva en el cambio de rumbo de unas élite franquistas que, en un primer momento, no tenían en la cabeza llegar al puerto de una democracia a la europea (con sus incuestionables carencias). El objetivo de la Ruptura -que el autor muestra como estratégicamente difuso y poco definido- no se alcanzó, como sabemos.

Yolanda González, asesinada por la extrema derecha
Yolanda González, asesinada por la extrema derecha

La génesis de Romper el consenso es la tesis doctoral del autor, Izquierda Revolucionaria y Movimientos Sociales en la Transición. Madrid, 1975-1982, ampliado a escala estatal y reescrita para su puesta a disposición del público general. Como dice un buen amigo, las tesis no se leen, se consultan, y la reencarnación editorial de esta tesis ha conseguido que sea un libro de lectura amena, sin que por el camino se haya perdido su carácter de obra de referencia, gracias a la cantidad de datos que incluye. Herencia de su vida pasada es una estructura muy definida, en la que las distintas organizaciones y movimientos sociales vuelven aparecer listados una y otra vez para dar cuenta de sus avatares en las distintas etapas de la Transición (Ruptura- Consenso, pacto social y Constitución- Golpismo y desencanto), lo que a veces puede exigir una lectura atenta.

Se trata éste de un trabajo denso en datos, que deja ver con honestidad -pero sin dejar sitio al hastío- las fuentes que se han utilizado para su elaboración. De entre todas, destacan el valor de las entrevistas realizadas a militantes de la izquierda radical -cuento en torno a la treintena-, y la prensa política de la época, parte de ella en archivos personales y otros lugares de difícil acceso para el investigador.

El día que escribo esta reseña Yolanda González hubiera cumplido 56 años. A ella, con esa mirada tierna de la foto que todos tenemos en la cabeza y que aparece en Romper…, está dedicado el libro: “En memoria de Yolanda González, estudiante, trabajadora y militante revolucionaria. En memoria de todos los hombres y las mujeres que dieron la vida en la lucha por la democracia y el socialismo”.

En el libro flota una pulsión reparadora que se manifiesta no sólo en la recuperación de la memoria de organizaciones políticas apenas representadas en la historiografía y en el discurso del presente, sino también en una importante labor de recuento de víctimas de la violencia política estatal entre 1975 y 1982. Muertos por represión política, tortura, gatillo fácil, terrorismo de estado o la acción de la ultraderecha (en connivencia con los aparatos del Estado durante estos años). Una importante visibilización de los que descansan en las otras cunetas de la memoria de nuestra democracia.

Escrito por Luis de la Cruz

Historiador local, bibliotecario, eterno aprendiz de periodista, admirador de mis amigos activistas... adicto a pasear con mirada política. Autor de Contra el running. Corriendo hasta morir en la ciudad postindustrial. Fundador del periódico local Somos Malasaña.

2 comentarios

  1. Muy buen trabajo, la historia reciente también está oculta y manipulada.
    Como anécdota, ya que ignoro mucho de este período, te diré que leyendo lo último de Ealham veo que coincidís en el origen libertario de CCOO, cosa que me parecía inimaginable, ahora confirmado por ti; José Peirats lamentó que la CNT del exilio, ensimismada en sus propias tragedias de la rue Belfort, no prestò ningún interés en la creación de este sindicato, de hecho los acusaron de “amarillos”; “qué oportunidad perdida!”, dijo Peirats
    Vamos, Luis, los que no conocemos bien este periodo estamos deseando leer más. Buen arranque!

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