Buena parte del relato procede del libro “Silencis. República, Guerra Civil i repressió franquista a Navàs (1931 – 1945)”. Este libro de memoria histórica local, publicado en 2015, ofrece una información fundamental para comprender las décadas de 1920, 1930 y 1940 en el municipio de Navàs. En la web del Ayuntamiento de Navàs se puede leer Online en pdf. Os animo a leerlo entero, por que vale mucho la pena.
Aunque mi relato siga bastante el ritmo del libro, he añadido algunas aportaciones de diversos archivos que he investigado. Las características de la vida socio-políticas de esta población eran especiales, distintas de las de otros pueblos y, por tanto, entiendo que era necesaria una difusión más allá del ámbito local. De aquí también parte la necesidad de ofrecerlo en castellano.
Navàs es un municipio de la comarca del Bages, en el centro de Cataluña. En los años 30 tenía alrededor de 3.000 habitantes. Su núcleo principal era un pueblo de nueva construcción, dedicado a la producción textil, que aprovechaba la fuerza del río Llobregat. De esta manera el municipio fue pivotando desde el núcleo tradicional de Castelladral, eminentemente rural, hacia Navás, un barrio de carácter industrial. De hecho, esto mismo se traduce del propio nombre oficial del municipio, que pasa de denominarse Castelladral a Navàs en 1936. Mantendrá el nombre durante toda la Guerra Civil. Sin embargo, en 1939 el franquismo volverá a retomar el nombre de Castelladral hasta los años 60.
Hasta el siglo XX el municipio se componía de diversos núcleos de tipo rural: Castelladral, El Mujal, Sant Cugat del Racó y Sant Salvador de Torroella. Como tantos pueblos de la comarca, la plaga de filoxera de finales del siglo XIX arruinó a cientos de personas, que tuvieron que buscarse la vida en la industria. A partir de entonces, la zona rural se va despoblando en beneficio de la parte fabril. Así que surgieron dos núcleos de población a partir de las nuevas fábricas: Navàs y Palà de Torroella (este núcleo, situado en el río Cardener). Por un lado, en Torroella, en el río Cardener, se fundaron dos fábricas textiles: la de Palà de Torroella y la de Valls de Torroella, separadas por solo un kilómetro. En Navàs, en el río Llobregat, se fundó Hilaturas Forcada, la fábrica más importante del pueblo. A mediados de los años 20 la fábrica tenía unos 12.000 husos, empleando 250 trabajadores y trabajadoras. En 1922 se fundó la llamada Fábrica Nueva. También hubo una fábrica de lanzadoras de los telares. Por último, cabe destacar una fábrica de ladrillos. Se puede apreciar una importante proletarización del municipio, en especial durante los años 20.

nivel político y social cabe definir los dos bandos que surgieron en el pueblo. Se trata del bando de los propietarios y el de los republicanos. El primero se vehiculaba a través del Ateneo de Navàs y el Sindicato Agrícola. En cambio, el segundo sector se organizó a través de la Cooperativa Obrera “Germanor”, fundada en 1913. De esta cooperativa fue surgiendo un republicanismo que ponía en cuestión todo el sistema político de la llamada Restauración española (1874-1923). Fruto de este clima, en 1919 se fundó el Centro Nacionalista Republicano de carácter catalanista, pero con influencias del republicanismo federal que era muy típico de la zona. En el Congreso Obrero del Teatro de La Comedia de Madrid, en diciembre de 1919, asistió una delegación del Sindicato de Oficios Varios de Castelladralque representaba a 400 trabajadores1.Fueron momentos de auge para la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que fue quien organizó este congreso.Este sindicato se desinfló en los meses siguientes a causa de la crisis iniciada ya el otoño de 1919.
El Centro Nacionalista Republicano, por su parte, se instaló al principio en el Café Llobregat, pero en 1923 pudo construir un edificio propio e instaló allí mismo una escuela de carácter racionalista. Este año, 1923, será un año clave, puesto que la propia cooperativa fue cambiando de composición. Por entonces se la conocía como Cooperativa Obrera “La Fraternidad”, nombre oficializado en firme en 1930. Pero lo más importante para la clase trabajadora fue la creación del Sindicato Único de Trabajadores (adherido a la CNT), en el local de la cooperativa. En los estatutos de esta nueva entidad sindical también figuraba la necesidad de crear una escuela racionalista para los hijos e hijas de la clase trabajadora. Vemos una confluencia de intereses entre sindicalistas y republicanos.
Y así llegó el anarquismo al pueblo.
No andaríamos errados si supusiéramos que en los años de 1910 algunos militantes obreros del pueblo tuvieron relación con el obrerismo anarquista de los alrededores. Sería muy raro que no hubiera conexiones personales. Pero a todos los efectos, en Navàs, el anarquismo llegó de la mano del maestro racionalista Juan Teruel Munuera y de su compañera Emilia Martínez Munuera.
Juan Teruel nació en La Unión (Murcia) en 1894. Se relacionó en los círculos anarquistas del Madrid de principios de siglo y conoció a Mauro Bajatierra y a Antonio Lozano Esteve, entre otros. En 1917 se trasladó a Barcelona donde frecuentó los grupos de autodefensa obrera hasta su detención el año siguiente. En 1923 llegó a Navàs para hacerse cargo de la escuela racionalista, acompañado por su compañera. Es probable que existiera una recomendación de Joan Puig Elias, maestro racionalista en Barcelona pero natural de la cercana Sallent. En estos años de la década de 1920 también existieron escuelas racionalistas en Sallent, Balsareny o Gironella, todos pueblos bañados por el río Llobregat. Juan Teruel comenzó dando clases para los hijos de los cooperativistas y Emilia Martínez para las hijas. Uno de los maestros de la escuela fue Joan Call, que en los años 30 fue compañero de Palmira Viladomiu, hija del conocido militante Josep Viladomiu Vinyoles, trasladándose entonces a Gironella a ejercer en la escuela racionalista de aquel pueblo.

Este ambiente subversivo en medio de una Dictadura, como la de Primo de Rivera, acabó llamando la atención de las autoridades. En julio de 1927 la policía realizó una redada en Navàs, registrando la cooperativa y la escuela, y efectuando diversas detenciones de militantes del Centro Nacionalista y del Sindicato Único. Fue una redada contra toda la oposición al régimen. La escuela fue clausurada y Teruel y su compañera tuvieron que abandonar el pueblo. En 1930 todas estas entidades volvieron a abrir sus puertas. Teruel volvió a ejercer de maestro en Navàs hasta 1934, cuando fue acusado de los hechos del 6 de Octubre, y tuvo que abandonar nuevamente la población2. No nos adelantemos.
Como apunte curioso, cabe recoger el informe policial, que nos hace una descripción de la vida asociativa del pueblo: “en el referido pueblo, bien sea por política local o por intereses creados, existen dos bandos, uno partidario del Centro y otro contrario a ése, creyéndose ambos representantes del orden social”. Como se ve, habla del bando de la cooperativa y del bando del Ateneo.
El informe hace notar la tensión que se palpaba en el ambiente de Navàs y establece que el detonante fue el entierro civil de Ramón Riba Tresserra. Riba había sido uno de los fundadores del Sindicato Único y miembro de la Cooperativa «Germanor». Ramón Riba había intentado fundar en 1922 un Sindicato del Arte Fabril y Anexos, pero el Gobernador Civil no lo autorizó. Así que el año siguiente los sindicalistas apostaron por el sindicato único. De Riba dice el informe:
“…cuyos restos la directiva intentó fueran inhumados civilmente lo cual no pudieron conseguir debido a que el Ramón había cumplido durante su última enfermedad con los deberes de un católico, pero si bien el entierro se efectuó católicamente causó la sensación de ser civil ya que los asistentes al mismo, tanto de la localidad como de las comarcas de Manresa y Berga, muchos de ellos conocidos por sus ideas avanzadas y en número de unos 300 no entraron en la Iglesia ni llevaron a efecto acto alguno (…) llegando al extremo de llevar a la cabeza de la manifestación un triángulo con lo que trataban de demostrar que era una manifestación ateo-anárquica.”
Entonces habla del Centro Nacionalista: “el repetido Centro desde su fundación ha sido un foco de sindicalismo y anarquismo y punto de enlace de elementos de las Comarcas del Llobregat y del Pla de Bages”2.
En los registros domiciliarios a los dirigentes del Centro encontraron prensa anarquista como “Tiempos Nuevos”. El informe policial atribuía a Juan Teruel el haber diseminado la “semilla anarquista” en el pueblo. Para entonces la escuela daba clases a 30 niños y 12 niñas y ya eran mixtas. En el turno nocturno había otros 12 niños y 3 o 4 niñas.
El cierre de la escuela racionalista se achacaba a la llegada del nuevo párroco del pueblo, Josep Morta Soler, un hombre de profundas convicciones reaccionarias. Retengamos este nombre.
En junio de 1930 se solicitó la re-apertura del Centro Nacionalista Republicano. La legalización contó con la oposición del Ayuntamiento. Aún así el Centro cedió sus locales a la cooperativa, que entonces tomó definitivamente el nombre de Cooperativa Obrera “La Fraternidad” y pronto reabrió la escuela. Con la llegada de la República tanto la cooperativa como el Centro se adhirieron a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).
La llegada de la República
Con la izquierda ilegalizada, toda la vida política se vehicula a través de Unión Patriótica, un partido único de la dictadura de Primo de Rivera. Es en este partido donde tiene lugar un hecho curioso. El secretario local del partido era Josep Maria Ballús, médico del pueblo. Durante el cambio de régimen, en abril de 1931, se pasó al republicanismo. Pero es que a finales de la década anterior la policía informaba de la presencia de “simpatizantes de la cooperativa” en el consistorio.
Las elecciones del 12 de abril de 1931 fueron ganadas por una candidatura única, compuesta por propietarios agrícolas y algunos candidatos afines al ateneo, pero también de la cooperativa. Sin embargo, Ballús denunció el resultado al Gobernador Civil y las elecciones fueron impugnadas. Se tuvieron que repetir el 31 de mayo, ganándose la antipatía de las derechas. Aun así el Ateneo de Navàs intentó evitar esta impugnación apelando al mismo Francesc Macià, hablando de sí mismos como “republicanos convencidos”. Las izquierdas conformaron la Coalición de Izquierdas. Y Ballús fue quien la encabezaba. Fue alcalde durante unos pocos días hasta que dimitió para dar paso a su compañero de coalición, Pere Prat Bernardich, que a la sazón estaba en la junta del Sindicato Único de la CNT. En definitiva, en Navàs, la alcaldía entre 1931 y 1933 fue ocupada por un militante de la CNT, aunque bajo las siglas de Coalición de Izquierdas (ERC).
A los pocos días, el 18 de junio, se presentaron en el pueblo cuatro individuos armados que decían ser policías. Decían venir a “poner orden” ante el clima de tensiones que había supuesto la llegada de la República en Navàs. Así se le presentaron al alcalde Ballús (que todavía era alcalde). Sin embargo, no eran policías. El pueblo lo supo de alguna manera y se concentraron numerosas personas para exigir que los expulsaran de Navàs. El alcalde llamó al gobierno civil de Manresa y éstos enviaron un grupo de guardias que detuvieron a los cuatro pistoleros. Después se supo que habían sido contratados en el Convento del Sagrado Corazón de María de Barcelona. Habían llegado al pueblo acompañados por el párroco de Puig-reig (un pueblo vecino), y que habían sido armados por el hermano del párroco de Navàs, llamado Eduard Morta. En este clima tuvieron lugar las elecciones a las Cortes Constituyentes del 28 de junio de 1931, ganadas ampliamente por las izquierdas. Mientras tanto el Ateneo de Navàs se adhirió a la candidatura de la Lliga Regionalista.
En aquellos meses, en Navàs, comenzó a tener relevancia la CNT. En agosto de 1931 el Sindicato Único contaba con 1.000 afiliados. Fueron representados en el Pleno Regional de Barcelona por Graner 3. Era la entidad más grande de la población. A nivel interno siempre fue un sindicato afín a las tesis de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y contrario a las de los Sindicatos de Oposición, treintistas4, más moderados. A pesar de ello, esto no quita para que tuvieran buenas relaciones tanto con ERC como con la recién constituida Unió de Rabassaires.
A pesar de todo sería atrevido decir que toda la CNT de Navàs era anarcosindicalista o anarquista. Queda claro que existía un componente cenetista afín a ERC (y a la vez sus militantes estaban afiliados a la CNT), de tal forma que entre las bases incluso podría llegar a ser numéricamente mayoritaria esta tendencia política. Por ello el treintismo no tuvo la posibilidad de hacerse con el Sindicato Único, como sí ocurrió en los pueblos vecinos. De todas formas, la crisis que sufrió la CNT en Cataluña también pasó factura en Navàs, dado que en el Pleno Regional de abril de 1932 contaba con 350 representados y en el Pleno Regional del año siguiente con 400. El representante de Navàs en ambos comicios fue Joan Sarri Rovira.
Aquí puedo arriesgarme con una hipótesis: el entorno social de ERC en Navàs estaba muy influido por un republicanismo de base federal, catalanista en cierta medida, pero seguidor del viejo imaginario federalista. Su componente obrero veía natural estar en la CNT, que era la organización que habían construido en aquel pueblo desde 1919. No querían participar en una aventura poco clara, como era la escisión treintista de 1932-33, que provocaba numerosos problemas internos en muchos sindicatos de la comarca del Alto Llobregat, a la que pertenecía Navàs. A la vez, el sector anarquista (vinculado a la FAI) no se preocupaba de las cuestiones políticas dedicándose a lo cultural y al sindicato. Así se puede explicar el hecho que desde la CNT de Navàs nunca se mencionara la contradicción de tener un alcalde afiliado a la Confederación, mientras que esto fue motivo de discordia en Castellbell i el Vilar, Monistrol de Montserrat o Gironella, lugares donde algunos políticos de izquierda habían militado – o militaban – en la CNT.
En la práctica se trataba de una alianza entre ambos sectores (ERC y FAI), que impidió la proliferación de un treintismo que por lógica tendría que haber arraigado entre los sectores de la CNT de Navàs que simpatizaban con ERC. El nexo de unión era sin duda la cooperativa. La situación de Navàs contrasta con otros pueblos del Alto Llobregat, tales como Callús, Castellbell i el Vilar, Gironella o el Pont de Vilomara y Rocafort, donde existían bases cenetistas de tendencia republicana que pasaron a engrosar los Sindicatos de Oposición de la CNT.

En el capítulo de organizaciones libertarias, sabemos que una delegación de Navàs participó en la creación de la Federación Intercomarcal de Grupos Anarquistas del Alto Llobregat y el Cardaner. El nombre del grupo no nos ha llegado. También aparece este m ismo grupo en un estado de cuentas hecho por la Federación de Grupos Anarquistas de Cataluña (en otras palabras, de la FAI) hecho en 19315. Al mismo tiempo, hay una Agrupación Librepensadora Ferrer y Guardia6, que a finales de 1931 realizó un acto a favor del laicismo (ver imagen). Ya hemos visto que en este pueblo se mezclaba el republicanismo y el anarquismo, a falta de más información, esta entidad podría ser un nuevo puente entre ambas tendencias. En este acto público tomaron parte Jaime Ribas y Manuel Pérez, conocidos propagandistas de la CNT, así Joaquín Casablanca e Ysart Buls, que pensamos que era un apodo (o los dos apellidos sin el nombre) de algún militante del pueblo. En octubre de 1933, se informa en “Solidaridad Obrera” de la intención de abrir un ateneo propio en la calle Mariano Anglada7. El hecho de que la CNT permaneciese afín a la tendencia oficial no implica que no existiesen militantes relacionados con los Sindicatos de Oposición, como fue el caso de Josep Ratera y Josep Besora, que enviaban cotizaciones para el semanario “Sindicalismo” de Barcelona o “El Trabajo” de Manresa8.
Los hechos revolucionarios de enero de 1932 no tuvieron repercusión en Navàs. Aún así muchos patrones aprovecharon la derrota de la revuelta para rebajar los salarios y despedir ciertos militantes sindicales.
En cambio, el año siguiente, el 8 de enero de 1933, volvió a haber una insurrección de carácter anarquista. Esta vez apenas tuvo repercusión en la comarca, quitando Sallent, donde los revolucionarios asaltaron el cuartel de la Guardia Civil. Después los guardias atacaron el local de los sindicatos causando dos muertos. En Navàs un grupo de revolucionarios atacaron a la pareja de la Guardia Civil que patrullaba el pueblo, haciéndolos huir. Pronto volaron algunos palos de la luz para cortar la corriente eléctrica del pueblo y atacaron el Ayuntamiento con bombas caseras. Los concejales de ERC, acompañados del somatén, se atrincheraron dentro intentando defender el edificio con sus armas. De resultas de estos hechos fue detenido Pascual Sensada, de 19 años.
La siguiente sesión del Ayuntamiento fue tormentosa. ERC se dividió en dos partes, acusando una de esas partes al alcalde de haberse inhibido en los hechos, porque en realidad apoyaba a los insurrectos. El alcalde Pere Prat Bernardich, se defendió diciendo que no fue a defender el edificio consistorial porque no disponía de ningún arma. El caso es que su argumento no convenció a nadie y tuvo que dimitir. Su cargo lo ocupó Joan Escudé Niubó, también de ERC, pero de un sector más moderado. La ruptura dentro de ERC permaneció en el tiempo. Posteriormente Escudé será uno de los fundadores del PSUC, en 1937.
Entre los conflictos latentes en el pueblo, de esta primera parte de la época republicana, de nuevo nos encontramos con un conflicto que implicaba al párroco. Se trataba de la gestión del cementerio. El Ayuntamiento pretendía aplicar la legalidad constitucional, que implantaba el laicismo, y por ello asumió el control del cementerio. A ello se oponía la Iglesia, bajo la figura del párroco Josep Morta, que se negó a entregar las llaves a las autoridades municipales. El Ayuntamiento municipalizó los cementerios de Navás y el de Palá de Torroella.
Otro conflicto, que ayuda a ver qué carácter tenía el consistorio de Navàs bajo la alcaldía de Prat Bernardich, es el conflicto del consistorio con la Guardia Civil. En 1932 llegaron cuatro parejas de la Guardia Civil y un superior al pueblo. Se suponía que el consistorio, por ley, se tenía que encargar de su manutención y alojamiento. En abril el Ayuntamiento se quejó al Gobernador Civil, Anguera de Sojo, que no podía hacerse cargo de estos gastos, dado que se estaba centrando en la asistencia social y combatir el paro forzoso. Además, alegaba que la unidad de la Guardia Civil había llegado al pueblo a requerimiento de personas ajenas al consistorio. Con ello se desentendieron de su manutención. Esto provocó que la Guardia Civil aprovechase cualquier motivo para hacerse notar. Por ejemplo, en diciembre de 1933 llevaron a cabo un registro de la Cooperativa, provocando las quejas del entonces ex-alcalde Prat Bernardich.
Además de estos guardias existía en el pueblo un somatén, controlado por elementos reaccionarios. En 1934 el Ayuntamiento puso al frente miembros de ERC para revertir esta situación.
El bienio negro
La crisis en el partido que gobernaba el pueblo pronto patente a mediados de 1933. En noviembre de 1933, en las elecciones generales, triunfaron las derechas. Fue la primera vez que las mujeres podían votar y esto lo pudieron aprovechar en algunos casos las derechas, dada la mayor influencia de la Iglesia en la población femenina. O eso se decía entonces. Ya hemos visto que la izquierda quedó debilitada y esto es un factor más que suficiente para que se reduzca su atractivo entre la población.
En las elecciones municipales del 14 de enero de 1934, triunfó la coalición de derechas llamada Orden y Administración. Las izquierdas iban en la coalición Fraternidad Cultural Republicana. El nuevo alcalde fue Ramón Serra Camps. Este Ayuntamiento se dedicó a demoler la credibilidad del anterior consistorio acusando al ex-alcalde Escudé de “falta de moralidad administrativa”. A partir de entonces hay un aumento de la presión policial sobre la población.
En poco tiempo la tensión volvió a crecer en el pueblo, y en ocasión de la Fiesta Mayor la cooperativa repartió octavillas pidiendo el boicot de las fiestas. El Ayuntamiento destituyó a su secretario, Sixto Rebordosa, perteneciente a Estat Català, que había sido uno de los impulsores de este boicot.
Sea como fuere, la situación en toda España era altamente explosiva. La Revolución del 6 de Octubre de 1934 tuvo impacto en numerosas localidades, entre ellas en Navàs. Aquel día el consistorio estaba reunido para tratar la expulsión de Rebordosa a quien estaban acusando de dirigir un “movimiento revolucionario” contra el Ayuntamiento. Este pleno se produjo a a misma hora de la proclamación del “Estat Català” por parte del presidente de la Generalitat, Lluís Companys.
Entonces los revolucionarios – una vez enterados de la situación de Barcelona – tomaron el ayuntamiento, izaron la bandera catalana y constituyeron un comité revolucionario, encabezado por militantes de ERC y de la Cooperativa. El presidente fue Ramón Sala Blesa (el líder de la minoría de izquierdas en el Ayuntamiento) y el secretario Casimiro Ambrós (presidente de la cooperativa). A continuación, dejaron irse a sus casas a los concejales de derechas, que quedaron expuestos a las iras de la muchedumbre que se agolpaba en las puertas del consistorio. Los concejales fueron acompañados a sus casas por miembros del comité revolucionario para evitar males mayores.
Sin embargo, entre la muchedumbre alguien nombró al capellán. Se inflamaron los ánimos. A continuación, alguien trajo unos bidones de petróleo de la cooperativa. Con ellos se quemó la iglesia. Uno de los asaltantes quedó atrapado dentro de la iglesia. Esto en lugar de hacer recapacitar a la muchedumbre lo que hizo fue exaltar aún más los ánimos contra el párroco Josep Morta. Así que fueron a buscar al capellán a su domicilio. En los momentos en los que fue rodeado por la multitud estaba acompañado por el juez del pueblo, Pere Codina Bernardich, quien declaró en el juicio que en aquellos momentos le pasó una bala entre las piernas. Pero otra de las balas alcanzó al párroco, hiriéndolo de muerte. Así pues, se trató más de un linchamiento espontáneo que no de un asesinato premeditado. El componente anticlerical de las revueltas catalanas era una constante. Pero es que además, el odio de una parte del pueblo contra el párroco venía de lejos, como ya hemos visto. Y no sólo eso, si no que encontraban motivos continuamente: pocos días antes, el capellán le había insistido a la familia de industriales Vidal, que tenían la fábrica Cal Vidal en Puig-reig, que hicieran una selección de trabajadores según sus ideas religiosas, despidiendo a los no creyentes.
Como nos podemos imaginar, la represión de estos hechos en los días siguientes fue brutal. El pueblo fue tomado por la fuerza pública y 45 personas fueron detenidas. El párroco fue convertido en un mártir de las derechas y de la iglesia católica. Otras 11 personas fueron despedidas de la fábrica Hilaturas Forcada. Entre los detenidos figuraban miembros de ERC y Unió de Rabassaires (Manel Alsina Parera, Pere Codina Bernardich, Pedro Casals, Francesc Obradors, Sixte Rebordosa o Ramon Sala Blesa, entre otros), de la cooperativa (Casimiro Ambrós Esquius y Juan Teruel Munuera, entre otros) y de la CNT (Miquel Obradors Mas, Josep Ribera Camprubí, Joan Sarri Rovira y Pascual Sensada Perramon)9. A dos detenidos se les aplicó una pena de destierro. En aquel momento varios miembros destacados de las fuerzas de izquierda abandonaron el pueblo. Ni siquiera regresaron tras la amnistía de febrero de 1936, si no que esperaron a julio por miedo a las represalias.
A partir de entonces el Ayuntamiento quedó bajo el control de las derechas. En el caso de Navàs, la victoria del Frente Popular no significó el retorno de las fuerzas de izquierda al Ayuntamiento. Esto ocurrió el 12 de julio de 1936, es decir una semana antes de la guerra. En aquel pleno se acusaba a la derecha de haber excluido numerosos vecinos del censo electoral por haber participado en los sucesos de 1934.
Por lo que respecta a la CNT, vemos que también le costó reconstruirse. Se empezó a reunir en marzo de 1936, y formó una comisión de reconstrucción, compuesta por Ramón Molgosa, José Capdevila y Gabriel Cardona. El sindicato único reabrió su local en la Carretera de Berga, núm. 7. Participaron en el Congreso de Zaragoza, cotizando solamente por 140 miembros, lo que indica la crisis que padecía este sindicato. El 4 de junio realizaron un mitin en el local de ERC, llamado el Café Mercantil, donde se centraron en la reconstrucción del sindicato y en cuestiones del ramo textil. El 27 de junio se puede considerar que el sindicato ya estaba plenamente reconstruido, puesto que hicieron un mitin de afirmación sindical en el local de la Cooperativa “La Fraternidad”.
La población estaba sometida a un enorme paro obrero. Las fábricas textiles, además, habían reducido la semana laboral a solamente cuatro días.
Además de la CNT, en aquellos meses también realizó actos el sindicato de contramaestres “El Radium”, que durante la guerra ingresó en la CNT. También se mostró activa por primera vez la UGT. Pero lo hizo en la colonia de Palà de Torroella, cuya fábrica, por su cercanía, quedó bajo la influencia de la UGT de Suria, que hizo mítines en abril de 1936. En esta colonia la CNT no llegó a organizarse hasta ya comenzada la guerra.

La guerra civil
Como en tantos otros pueblos los días que siguieron el golpe de estado militar fueron de gran incerteza. A nivel municipal se aplicó rápidamente, en la sesión del 26 de julio, el decreto de la Generalitat por el cual se expulsaba del Ayuntamiento a todos los regidores no afectos al Frente Popular. Esto implicaba que el consistorio quedaba en manos de la izquierda, que recordemos, provenía de la candidatura de las municipales de 1934, Fraternidad Republicana. El consistorio entonces fue ampliado con nuevos miembros de ERC y los Rabassaires y el nuevo alcalde volvió a ser Ramón Sala Blesa, que acababa de retornar de su “exilio” en Barcelona, a donde se había trasladado al perseguido a raíz de los hechos de 1934.
Al mismo tiempo se constituyó el Comité Revolucionario Antifascista, que dominó la CNT. En el comité también había miembros de ERC y de los Rabassaires. Este comité se legitimaba a partir de otro decreto de la Generalitat, publicado el 21 de julio. Lo primero que hizo este comité fue controlar los puntos estratégicos del pueblo (las fábricas, el ferrocarril y las carreteras) y recuperar todas las armas que pudiesen encontrar. Esto implicaba desarmar el somatén y registrar los domicilios de las personas vinculadas con la derecha. En este sentido el día 22 tuvo lugar un intenso tiroteo en la Colonia Vidal. El comité pensaba que había elementos de derechas escondidos, pero según la Causa General fue un tiroteo entre los mismos milicianos que estaban disparando desde distintas direcciones. El clima de nerviosismo los ayudó a caer en el error.
En cambio, ese mismo día 22, en la carretera hacia Viver i Serrateix, tuvo lugar un tiroteo con 6 tradicionalistas (carlistas) que huían del pueblo y querían saltarse un control. En este caso, un miliciano resultó herido. Por tanto se demuestra que por aquel entonces ambos bandos estaban armados. En la Causa General de la cercana Gironella, se explica cómo los tradicionalistas se habían reunido armados con la intención de hacerse con el pueblo, pero ante el fracaso de la sublevación militar en Barcelona, descartaron esta posibilidad y huyeron. Es lógico esperar pequeños grupos similares en otras poblaciones cercanas, no muy bien preparados ni armados, pero predispuestos a actuar en caso de que hubiesen ganado los suyos en Barcelona.
A continuación, estalló la oleada anticlerical que recorrió toda España. Todas las iglesias del municipio fueron asaltadas por grupos de milicianos. Según los sumarios militares, el mismo día 19 de julio ardieron las iglesias de las colonias industriales de la Ametlla de Merola, Cal Vidal, Cal Pons, la colonia Manent y también la de Navás. Con la destrucción de la iglesia también se quemaron los archivos parroquiales. El día 21 se produjo una segunda oleada de quema de iglesias, esta vez provocada por los milicianos de Suria, que quemaron las iglesias y ermitas de la zona rural del municipio, empezando por las de su propia zona rural y llegando a Castelladral. Días más tarde volaron las campanas de la iglesia de Castelladral con dinamita. El mismo día 23 se quemaron las iglesias de la colonia Palà de Torroella, supuestamente también por milicianos de Suria. Sin embargo, en Palá la situación no alcanzó los niveles de violencia de Navàs, al parecer por influencia de Joan Peramiquel Sivila, líder de la UGT local. El día 25 los milicianos de Navàs realizaron una expedición contra Viver i Serrateix, quemando sus iglesias y ejecutando un maestro de derechas. En los juicios de la posguerra se hablaba de que fueron una cincuentena de milicianos armados montados en un camión y dos coches. Los milicianos consideraban que las acciones de este tipo eran un acto de guerra.
Pero lo que quedó instalado en la memoria popular fueron los 23 asesinatos de la guerra10. Navás padeció una proporción de asesinatos por habitante del doble que la media de Cataluña. En este caso, y a diferencia de otros lugares, fue ejecutado un solo religioso, y la mayoría de los asesinatos tuvieron que ver con el sector del textil. A pesar de ello en la Causa General también aparecen entre las víctimas un médico, un propietario rural, un maestro y un constructor. La gran mayoría eran miembros de la CEDA o tradicionalistas. El hecho más grave fue la saca de la prisión de Manresa de 6 presos. El día 15 de septiembre fueron sacados de la prisión por milicianos de Navàs y aparecieron muertos al día siguiente en la carretera entre Sant Vicenç de Castellet y Castellbell i el Vilar. Por esta causa, tras la guerra, se ejecutó a una persona en el Campo de la Bota. Otro acto de ejecución masiva tuvo lugar el 13 de febrero de 1937. Ese día aparecieron asesinados en Montcada i Reixac los 4 hijos varones del dueño de Hilaturas Forcada.
También se establecieron impuestos de guerra sobre los propietarios y las personas de derechas. Esto fue común a toda la zona republicana. El esfuerzo de guerra se pagaba también con lo que se requisaba a los partidarios del enemigo y a los ricos.
Además, las distintas entidades antifascistas del pueblo se incautaron de los edificios más relevantes de la población. Así pues, la CNT se instaló en el convento del patronato de San José que se encargaron de renovar. En Palà se ocupó la Torre del amo, llamado Joan Palà Claret. Su lujosa casa fue la sede del comité y del Socorro Rojo Internacional. En Palà también se confiscó una tienda del derechista Ignacio Servet, quedando a partir de entonces como sede de la Cooperativa Obrera “El Clavell”.

Todas las fábricas fueron colectivizadas, como Hilaturas Forcada y la Fábrica Nueva. En ambas, los directores se quedaron trabajando en la empresa como escribientes. Se colectivizaron las fábricas Industrias Palá, la fábrica ladrillera, la fábrica de la colonia de la Ametlla de Merola, la fábrica de Castellet, la colonia Soldevila, el ramo de la construcción, el de los sastres o las faenas agrícolas. También se colectivizaron los bosques, que fueron cedidos para su tala. Y apareció una pequeña colectividad agrícola11. Con ello también se aumentaron las hectáreas de regadío, con lo que se trataba de paliar la falta de alimentos básicos. Todos los camiones fueron utilizados por las colectividades y por el Ayuntamiento. Por último, cabría mencionar que todas las radios de las personas de derechas fueron confiscadas quedando como depósito en el Ayuntamiento. La Cooperativa“La Fraternidad” aumentó su personal y su influencia y, además, apareció otra cooperativa en Palà, como ya vimos antes. Como vemos, en unas pocas semanas se produjo un cambio de modelo económico y social muy radical.
El 14 octubre de 1936 se constituyó un nuevo Ayuntamiento, aunando también el comité. A principios de mes estos comités revolucionarios habían quedado disueltos por decreto de la Generalitat. Pero en el mismo pleno de constitución del nuevo consejo municipal se impugnó el ayuntamiento, considerándolos como una estructura caduca impropia del momento revolucionario que se vivía. Aun así, el ayuntamiento quedó constituido por consejeros de ERC (Ramón Sala – alcalde -, Joaquim Ginesta y Bartomeu Ponsroda), Rabassaires (Joan Mas) y de la CNT (Ramón Molgosa, Miquel Solà y Pere Prat12). No existían otros partidos en el pueblo. Pero dado que era obligatorio incluir otros partidos y sindicatos (como la UGT) esta composición dio pie a conflictos políticos. Enseguida la UGT denunció ante la Generalitat que no se diera entrada a los dos consejeros que les correspondía. El Ayuntamiento, por su parte, contestó que había creído que los consejeros ugetistas de Palà no podrían tomar posesión.
En aquellos momentos se acababa de formar el PSUC en Palà de Torroella y aún no lo había hecho en Navàs. El partido se formará definitivamente en diciembre de 1936 y, el 29 de enero de 1937, lograrán que el ayuntamiento acepte sus dos consejeros. Se trataba de Joan Peramiquel Sivila y de Salvador Bonals Ferrer, ambos de Palà de Torroella.
Hasta marzo de 1937, la CNT dominó la consejería de defensa. La controlaba Ramón Molgosa. Esto le daba la potestad de elegir quien podía tener armas y quien no. Le daba la capacidad de organizar milicias para el frente. Incluso podía requisar edificios. Esta situación terminó el 10 de marzo.
Aunque hubo diversos cambios de composición del ayuntamiento durante 1937, el más importante tuvo lugar en febrero de 1938. El alcalde Ramón Sala tuvo que abandonar su puesto al ser llamado a filas. Fue sustituido por Vicenç Marsà de su mismo partido.
Desde el principio hubo mucha hostilidad entre el PSUC y la CNT. En Palà, los comunistas, dominaban la situación y desde Navàs se les hacía el vacío. En cambio, en el mismo núcleo de Navàs apenas tenían presencia. El PSUC de este lugar fue fundado por Joan Escudé Niubó, que había sido alcalde por ERC. Rompió con su partido por ser éste demasiado afín a la revolución y puso en marcha el nuevo partido. Enseguida fue detenido por una cuestión trivial, lo que acentuaba aún más sus posturas contrarrevolucionarias. En sesión del 20 de agosto de 1937, la UGT-PSUC eligió a Escudé como consejero en el ayuntamiento, la CNT protestó argumentando que Escudé había obstaculizado el proceso revolucionario. La CNT lo acusaba de haber sido de Unión Patriótica en los años 20, de llegar a la alcaldía en 1933 de forma poco ética, de haber atacado verbalmente a la CNT o al maestro Juan Teruel, de querer formar el Partido Radical después del 6 de Octubre, y de no habérselo visto el 19 de julio. Sea como sea, la UGT había logrado crecer a partir de toda la gente contraria a la revolución.
En resumen, la UGT no contaba con más de 300 afiliados, la mayoría en Palà de Torroella, mientras que la CNT ya tenía unos 1.200 en octubre de 193613. El comicio al que había asistido la CNT de Navàs, celebrado en Barcelona el 10 y el 11 de octubre, trataba sobre la educación y la enseñanza en la nueva sociedad revolucionaria. Además, asistieron al pleno grupos anarquistas, ateneos y federaciones de grupos. Entre el listado de asistentes figura el grupo “Rayo Libertario”, con 8 componentes. Además de este grupo de la FAI, en Navàs existía una agrupación de Juventudes Libertarias, con 104 componentes14. No hay noticias de grupos de Mujeres Libres y se deduce que el componente femenino se organizaba dentro de las juventudes. Estos números eran bastante superiores a los que tenían ERC o el PSUC.


Por lo que respecta a las milicias, desde Navàs se organizaron pequeños grupos que fueron enviados al frente según su preferencia. En 1936 salieron unos 27 voluntarios de la CNT, 12 de ellos para la Columna Tierra y Libertad y 11 para la columna Hijos del Pueblo (que integraba a su vez la Columna Durruti). En este listado figuran dos mujeres, como enfermeras, Elvira Moliner Villalba y María Llorca Estruch, que se fueron con la columna Tierra y Libertad. En total, 144 mozos fueron reclutados en seis levas diferentes. El total de muertos en acción de guerra del municipio fue de 37, perteneciendo 9 al bando franquista. La mayoría murió en 1938 entre el frente de Aragón y el frente del Segre. Destacan los hermanos Antonio y Pedro Branzuela Conangla, ambos de la CNT.

Final
El término de Castelladral-Navàs fue conquistado por las tropas Nacionales el 29 de enero, aunque tres días antes había caído San Salvador de Torroella y sus colonias obreras. En el registro civil del pueblo aparecen tres muertes en aquellos primeros días de la ocupación. Entre ellos estaba Josep Maria Ballús, de quien hablamos a comienzos de la Segunda República. A todas luces era un acto de represalia. A continuación, se constituye un ayuntamiento acorde con los postulados franquistas, se crea la Falange, se reconstruyen las iglesias, se depura las administraciones públicas y un sinfín de cambios más.
Se calcula en unos 88 ciudadanos de Navàs (aunque podrían ser más) los que fueron condenados a trabajar en los batallones de trabajo. 17 de ellos fueron juzgados y sometidos a largas condenas. Unos 10 presos murieron por las duras condiciones de vida a las que se vieron sometidos. Finalmente 5 ciudadanos de Navás fueron ejecutados en el Campo de la Bota: Miquel Camprubí Arderiu, Joan Castellana Planas, Miquel Solá Camprubí, Domingo Padró Valldaura y Vicenç Valls Manubens. Solamente el último, Valls, pertenecía al PSUC y a los Rabassaires, el resto eran todos de la CNT. En total la guerra le costó al municipio 81 vidas.
Conclusiones
El caso de Navàs nos demuestra un obrerismo muy movilizado y, en buena medida, preparado para la revolución social que tuvo lugar en 1936. Si bien, la población no se implicó en los hechos revolucionarios que recorrieron la comarca entre enero de 1932 y diciembre de 1933, como otros pueblos de la comarca, los hechos de Octubre de 1934 marcaron un punto de inflexión. La dura represión que siguió a aquella revuelta y la sensación de vivir bajo un régimen opresivo en 1935 fueron los detonantes para una durísima “represión roja” en el verano de 1936, mucho más intensa que otras poblaciones de la zona.
Por otro lado, en Navàs se da una confluencia entre un republicanismo muy avanzado y un sindicalismo revolucionario. De hecho, podemos constatar un cierto trasvase de militantes desde el republicanismo hacia el anarcosindicalismo. Las condiciones estaban puestas ya en los años 20, pero el detonante fue la figura de un maestro racionalista de ideas anarquistas. Podemos destacar la importancia de militantes de este tipo en muchas poblaciones pequeñas, que ayudaban a dar forma a una ideología entre aquellos obreros que buscaban ideas nuevas. Otro punto de unión fue la cooperativa obrera, auténtico espacio de relación y de difusión de las nuevas ideas. Todo ello influenció al sector republicano más obrerista, que lo llevó al sindicalismo revolucionario. Por último, destacar que este republicanismo nunca vio con malos ojos la revolución social. De hecho, trabajó por ella.
Añado un último apunte, el Fondo Renée Lamberet (caja 14AS519), guardado en el Institut Français d’Histoire Sociale de París, promete nueva información sobre Navàs como se puede ver aquí. Espero poder consultarlo algún día.
Bibliografia
Jordi Algué, Miquel Arceda, Ester Llobet, Rossend Sellarés i Arcadi Vilà. Silencis. República, Guerra Civil i repressió franquista a Navàs (1931 – 1945). Ajuntament de Navàs, 2015.
Gabriel, Pere. Classe Obrera i Sindicats. Tesina doctoral de l’autor. Universitat de Barcelona, 1981.
Garangou, Sonia. Les Joventuts Llibertàries de Catalunya (1932-1939). Gregal, 2017.
Gómez Casas, Juan. Historia de la FAI, Fundación Anselmo Lorenzo, 2002.
Gómez, Miguel. Teixint la història en roig i negre. L’anarquisme a l’Alt Llobregat i Cardener, Centre d’Estudis Josep Ester i Borràs, 2019.
Prensa
El Trabajo. Arxiu Comarcal del Bages
El Pla de Bages. Arxiu Comarcal del Bages. Diputació de Barcelona. Trencadís
Solidaridad Obrera,
- Números dels anys 30. CEDALL hemeroteca digital. Arxiu Històric Solidaridad Obrera <http://cedall.org/Documentacio/Catala/cedall103503000_Solidaridad%20Obrera.htm>
Archivos
Arxiu Municipal de Navàs.
Arxiu Comarcal del Bages, Manresa.
Centro Documental de la Memoria Histórica, Salamanca.
Notas
1 Pere Gabriel, Classe Obrera i Sindicats. Tesina doctoral del autor. Universitat de Barcelona, 1981. p. 412.
2 Toda esta declaración se recoge en Silencis… op. Cit, p. 40-41
3 Soldaridad Obrera, 04/08/1931. p.2
4 El treintismo viene del Manifiesto de los Treinta, lanzado en agosto de 1931 por diversas figuras de la CNT como Ángel Pestaña o Juan Peiró. Denunciaban el aventurismo y la falta de preparación de la FAI que, a su juicio, amenazaba con desbaratar el trabajo de reconstrucción de la CNT.
5 Tierra y Libertad, 5/09/1931
6 Solidaridad Obrera, 15/11/1931.
7 Firma la nota Gabriel Cardona. “Solidaridad Obrera”, 17/10/1933
8 Nombres extraídos por el autor de este artículo de la prensa confederal relacionada con la comarca del Bages.
9 Para ver una lista completa de los detenidos de 1934 ver, Silencis…, 2015: 112-115.
10 El listado, con explicaciones de cada caso, se puede encontrar en Silencis…, 2015: p. 138-141.
11 Cifra dada para el Pleno Regional de Campesinos de la CNT. CDMH-Salamanca – Político Social – Barcelona – 920, 1, 23. Para el año siguiente declaraban 45 afiliados campesinos.
12 Se trata de Pere Prat Bernardich, quien fuera alcalde de Navàs en 1931-33. Ahora era consejero representando a CNT.
13 Asistentes al congreso regional de Sindicatos y grupos anarquistas. “Solidaridad Obrera”, 10/10/1936, p. 10
14 Garangou, Sonia. Les Joventuts Llibertàries de Catalunya (1932-1939). Gregal, 2017. p. 339