Capitalismo Franquismo Transacción Española

Caciquismo Vs Democracia: el caso de Extremadura en la Transición [J. Agustín Franco Martínez]

Ponencia presentada en el congreso: “EXTREMADURA DURANTE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA (1975-1983)”

XII ENCUENTRO HISTORIOGRÁFICO del GEHCEx.

CÁCERES, 18 y 19 NOV 2016

CACIQUISMO vs. DEMOCRACIA

J. Agustín Franco Martínez

Universidad de Extremadura

Resumen

El periodo de transición democrática en Extremadura (1975-1983) ha estado condicionado por el régimen caciquil de origen feudal que sobrevivió y se reforzó bajo el franquismo. La gestión capitalista del subdesarrollo en Extremadura se ha hecho con la participación decisiva del aparato burocrático, cooptado por el gobierno caciquil en la sombra. La enorme riqueza económica y natural de Extremadura se ha vuelto contra la propia población extremeña que se ha visto empujada a la emigración, mientras unos pocos caciques y enchufados se han enriquecido.

Introducción

“Les parece que todo lo tienen atado y bien atado. Pero su error es que se olvidaron de prever el excedente de indignación, el ansia de justicia, el secreto girasol de la lucha de clases”.1

El discurso oficial sobre la modélica transición a la democracia en España ha sido cuestionado por diversos autores, tanto a nivel nacional (Vicenç Navarro) como regional (Víctor Chamorro). La realidad de la infrahistoria extremeña y española nos muestra, más que una transición democrática, una reconfiguración política del fascismo y de las fuerzas antidemocráticas, siguiendo el principio de Lampedusa en El Gatopardo: “Si queremos que todo siga igual, es preciso que todo cambie”. Siendo, así, más realista y riguroso, denominar a aquel proceso modélicamente continuista como ‘ruptura pactada’, ‘simulación’ o ‘franquismo sociológico’ para referirse a “esa supuesta base común entre el autoritarismo y la Monarquía democrática”.2

En definitiva, el neofranquismo se asocia a un cambio cosmético de régimen político para mantener la continuidad y el control de las verdaderas estructuras de poder, el sistema político-financiero franquista. Así, a inicios del siglo XXI los descendientes de destacados franquistas seguían manteniendo un papel dirigente en nuestra sociedad como empresarios y banqueros. A la muerte del dictador los políticos franquistas copaban las 50 empresas más importantes de España: Campsa, Cepsa, Seat, Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, Renfe, Fasa Renault, Tabacalera, Butano, Galerías Preciados, entre otras.3 Y aún hoy (año 2016) incluso pedanías extremeñas como Guadiana del Caudillo se niegan a cumplir la Ley de Memoria Histórica al no retirar las referencias franquistas de su denominación territorial.

A continuación se expone el marco teórico de la antidemocracia (como sinónimo patrio del patriarcado) como un mecanismo articulado entre caciquismo, fascismo, catolicismo y capitalismo. Después se expone el contexto histórico y se enmarca la conexión caciquil en Extremadura. Por último se señalan las principales conclusiones y recomendaciones para un mejor análisis de la historia del caciquismo en la región extremeña.

Antidemocracia: el modelo neofranquista

“Ante nuestros ojos el poder fabrica y moldea un pasado idóneo a los dogales del presente. ‘Aquí hasta el pasado es impredecible’, decían con sorna los rusos que observaban cómo se recortaba y suprimía de las fotografías de la revolución soviética incluso a Trotski”.4

Cuatro son los pilares o corrientes principales que nutren las fuerzas antidemocráticas: caciquismo, fascismo, catolicismo y capitalismo (Figura 1). Corrientes que han dejado la aspiración democrática real en una quimera, en un estéril teatro electoral de alternancia bipartidista de frecuencia cuatrianual, donde siempre ganan los mismos, gane quien gane, la banca siempre gana. El patriarcado sale indemne. Del discurso cuasirrebelde de la ‘democracia de baja intensidad’ hemos de pasar al diagnóstico médico certero de una “sociedad enferma, infectada de fascismo” (Marcelino Camacho, 1976).5

En este contexto, la explotación obrera se ha vuelto difusa, incluso negada, obviamente, desde las instancias del poder (económico, político, académico, mediático), especialmente entre el gremio de los economistas. Su agenda pseudo-científica: negar la explotación obrera, luego la misma existencia de la clase obrera y, por último, la necesidad del análisis de la explotación (es lo que hace precisamente Branko Milanovic, uno de los más reconocidos expertos en desigualdades del Banco Mundial). En este escenario, poco importa ya lo acertado o erróneo de Marx. No sería más que un ejercicio de imaginación, de ciencia ficción, y acaso sólo de ficción. Y no digamos ya nada de las luchas feminista y ecologista.

Sin embargo, la reconfiguración política del fascismo y de las fuerzas antidemocráticas en Extremadura entre 1975 y 1983 muestra dos cosas: por un lado, la actualidad y pertinencia del análisis marxista. Y posmarxista, incluyendo las luchas del feminismo, del ecologismo y del anticolonialismo. Y por otro lado, la forma en la que el anhelo democrático ha sido ahogado, dejando la participación política obrera en el mero cascarón electoral, en el mero artificio mágico-litúrgico del voto, para calmar así la insurrección social y, sobre todo, darle legitimidad a la nueva situación de violencia neofascista al son de la incipiente globalización neoliberal inaugurada por Thatcher y Reagan en este periodo mal llamado de transición democrática (ver Cuadro 1).

Como ejemplo de lo anterior, basta observar en la historia reciente el pánico empresarial ante las expectativas de unas terceras elecciones en España, no tanto por ser las terceras (y la consabida demagogia sobre el gasto electoral) como por dar una nueva oportunidad a reorganizar la indignación y la lucha de la clase trabajadora, como ocurrió durante la II República española que fue barrida gracias a la decisiva financiación empresarial del Golpe de Estado del general Franco en 1936.6

La aversión antidemocrática de los poderosos (a nivel económico, político, académico y mediático) se vuelve clara y diáfana cuando la sociedad decide pararse y preguntar ¿hacia dónde vamos?

¿No es socavar los principios democráticos perder la soberanía monetaria? ¿Un país con las mayores tasas de economía sumergida de Europa puede denominarse democrático? Un país gobernado de facto por fuerzas caciquiles no puede ser jamás una democracia, aunque lleve ese título escrito en sus leyes. Muchos activistas sociales se dan cuenta del engaño de la democracia parlamentaria y propugnan una democracia autogestionaria (Enric Duran):7

“El contexto político actual a escala internacional nos está permitiendo constatar con una claridad meridiana los férreos límites del tan pretendido cambio social liderado por la vía institucional… El movimiento 15M consiguió en 30 días poner patas arriba el imaginario político de varias generaciones, pero su pretendida consecuencia política no ha podido en más de dos años ser decisivo ni tan sólo a través de un programa para realizar políticas institucionales de tipo socialdemócrata… En el primer año de trayectoria de las llamadas ciudades del cambio hemos visto que si bien el discurso y el talante han podido mejorar de manera significativa, en las decisiones clave la dependencia del sistema capitalista y de las jerarquías estatales no han hecho posible por ejemplo ni tan solo asumir medidas humanitarias con los desalojos o acoger a refugiados. Ya no hablemos de medidas estructurales”.

Cuadro 1: Breve cronología de la reconfiguración franquista durante la transición democrática en España (1975-1983)

Año

Sucesos más relevantes

1973-1987

-El paro se multiplica por 6, se facilita el despido y los EREs, la contención salarial y se debilita el modelo sindical de clase y participativo.

1975

-Ejecución de 5 antifranquistas.

-Muerte de Franco el 20-N.

1976

-Regreso a España de Santiago Carrillo.

-La Policía Armada asesina en Elda a Teófilo del Valle a la salida de una asamblea de trabajadores.

-Sucesos de Vitoria (3 marzo): La Policía Armada asesina a 5 trabajadores durante la disolución de una concentración sindical en una iglesia de Vitoria.

-La Guardia Civil asesina a 3 jóvenes.

1977

-Matanza de Atocha por ultraderechistas (24 enero): 5 abogados laboralistas son asesinados.

-Legalización del PCE y primeras elecciones democráticas desde 1936.

-Regresa a España la Pasionaria, Dolores Ibarruri.

1978

-Operación Galaxia (11 noviembre): planificación de un intento de golpe militar.

-Referéndum sobre la Constitución (6 diciembre).

-Fracaso de la huelga de 52 días en el sector de la construcción en Badajoz.

-La Guardia Civil de Almendralejo da una paliza “a plena luz del sol” a dos albañiles y militantes del movimiento obrero.

1979

-Asalto ultraderechista a la Facultad de Derecho de la UCM.

-Veinte ultraderechistas agreden a 3 mujeres del PSOE en Madrid.

-Ultraderechistas del Frente de la Juventud asesinan a un militante de las Juventudes Comunistas.

-Elecciones Generales y primeras elecciones municipales.

1980-1986

-Se producen los principales retrocesos de la clase trabajadora.

1980

-Asesinato de la estudiante Yolanda González por militantes de Fuerza Nueva.

-Aprobación del Estatuto de los Trabajadores.

-Corrupción en RTVE.

1981

-Dimisión del presidente Adolfo Suárez.

-Intento de Golpe de Estado el 23-F.

-El Congreso aprueba la entrada de España en la OTAN.

-Víctor Chamorro comienza la edición de los 7 volúmenes de su Historia de Extremadura.

1982

-Dimisión del presidente Calvo-Sotelo.

-Se destapa el intento de Golpe de Estado del 27-O.

-Elecciones Generales que gana el PSOE (28 octubre).

1983

-Expropiación de Rumasa al empresario Ruiz Mateos.

-Asesinato de ETA del capitán Martín Barrios.

-Se inicia la actividad criminal de los GAL.

-Manifestación en Madrid de 100 mil personas en recuerdo del general Franco.

Finales de los 80

-Se inicia el emporio extremeño de Alfonso Gallardo gracias a las subvenciones recibidas de la Junta de Extremadura.

-La siderúrgica Fundiciones Gallardo de Jerez de los Caballeros se ve envuelta en numerosos escándalos:

-Huelga por bajos salarios.

-Impago de horas extras.

-Contaminación de aguas.

-Aumento de casos de cáncer.

Fuente: Elaboración propia a partir de diversos autores.8

No obstante, desde una perspectiva histórica se pueden objetar algunas cosas a la propuesta democrática de Duran (2016). En particular, aunque la democracia autogestionaria supone una reactualización de las antiguas prácticas de gestión comunal, no hay que olvidar que en el caso concreto de Extremadura tales prácticas comunales fueran abolidas durante el XIX para hacer hoy de esta región ese relato maravilloso del paraíso de dehesas y parques naturales, obviando la pesadilla del desarraigo y la emigración. Como bien analiza Riesco (2005)9 a mediados del siglo XIX se inicia un proceso intensivo de privatización de la tierra en Extremadura (también a nivel nacional), en particular de los montes públicos (que suponían el 10% del total nacional). Así, en los años 20 del siglo XX un 75% de las tierras comunales extremeñas se había privatizado. Fue un proceso impulsado por las presiones políticas de los terratenientes y caciques para roturar tierras públicas que se habían vuelto atractivas para el capital privado.

De esa época data este interesante documento del Consejo Superior de Emigración (1916) sobre Extremadura: “¡… tierras del latifundismo, de las grandes y ricas dehesas, del terreno fértil dedicado exclusivamente al pastoreo! De esas tierras… podrían roturarse hectáreas y más hectáreas en que arraigaría una riqueza espléndida; y donde por no hacerlo ocurre, y es natural, que la insuficiente, misérrima población que en ellas muriendo vive, las desdeñe… y huya de ellas desplazada por el ganado que, en primitivo e irracional pastoreo, necesita acaparar el terreno que se niega a los hombres”.10

Así, durante el periodo de reconfiguración fascista (mal llamado de transición democrática) las luchas obreras en Extremadura fueron la marca distintiva de ese anhelo democrático permanentemente abortado por el poder. La milonga de la transición democrática se hizo patente tras el escándalo de los GAL (28 asesinatos entre 1983 y 1987). “La verdad de la transición española está en el GAL o en el caso Nani o en el crimen de Almería o en la matanza de Atocha. El pacto entre los arribistas de ambos bandos y, al fondo, el miedo”.11

El contexto histórico general

¡Abajo el caciquismo!, ¡viva el pueblo!, (…), que la libertad es una palabra vana, llena de viento, mientras subsista el caciquismo”. (‘El viva de Gijón’. Heraldo de Madrid, 21/08/1900).12

La alianza del caciquismo con el fascismo franquista queda resumida en el Cuadro 2. “Parece increíble que un problema tan fundamental del Estado liberal español como es el del caciquismo ha pasado prácticamente desapercibido a los estudiosos del período franquista”.13 Por ello no es raro encontrar apologetas del franquismo entre los caciques reconvertidos a falsos demócratas. Un ejemplo es el de Jorge Fernández Díaz, ministro durante el gobierno de Rajoy. El profesor Roque Hidalgo (2016) lo resume bien:14

En los años 50 en Barcelona se creó la ‘Brigada para la represión del barraquismo’, para controlar la cantidad de barracas que surgían por la montaña de Montjuic, de gente que venía de Andalucía principalmente y de Extremadura en busca de trabajo. Necesitaban poner al frente a un verdadero represor y trajeron de Valladolid al Teniente Coronel de Caballería Eduardo Fernández, conocido por su afinidad al régimen y su despiadada forma de actuar con los vencidos de la guerra. Montó un régimen de terror en la montaña de Montjuic y en la estación de Francia, donde campaba por sus anchas devolviendo en el mismo tren que venía a cantidad de gente que llegaba buscando trabajo después de dejarse la pasta en ese billete de tren. La demolición de chabolas, extorsión y chantaje para no ser “Deportado” tanto en Montjuic como en el Somorrostro son recordadas aún por quienes las vivieron. Sus hijos, en los colegios de La Salle en Barcelona, eran conocidos como los “Hijos del represor”, siempre a sus espaldas, por supuesto. Como “Premio” a su lealtad a España y a los españoles y devolviendo favores, su hijo mayor, con 18 añitos fue colocado en la Diputación de Barcelona, donde evidentemente hizo carrera, donde enchufó, a su vez, a su mujer, a tres hermanos y las mujeres de éstos. Hoy en día, si viviera, estoy seguro que el Teniente Coronel estaría orgulloso de que su hijo actúe como él lo hubiera hecho al frente del Ministerio del Interior, de su primogénito Jorge Fernández Díaz, del “Hijo del represor” que aún recuerdan muchos…”

Cuadro 2: Paralelismo entre el fascismo franquista y el caciquismo

Características

Fascismo franquista

Caciquismo

Conflicto social

Súbdito/dictador

Enchufado/cacique

Lugar del poder totalitario

Estado

Cortijo

Liderazgo

Líder de características sobrehumanas

Líder procedente de lo peor de la sociedad.

Se adapta bien tanto en regímenes dictatoriales como democráticos

Institución de control

Partido político único

Red clientelar

Propaganda

Glorifica al líder y al partido único

Prestigio del cacique y sus favores

Narrativa de control

Narrativa de ‘progreso’ para movilizar a

la población

Tráfico de favores e influencias

Relación con la sociedad

Sumisión de la sociedad al Estado

Censura de la disidencia.

Adopta escrupulosamente, en apariencia, las formas legales y burocráticas del Estado democrático

Relación con el medioambiente

Capitalismo anti-ecológico

Agrarismo anti-ecológico

Expresión ideológica de la violencia

Militarismo, racismo, machismo

Favoritismo, amiguismo, nepotismo

Inconsciente ideológico

Pro-capitalista

Feudo-capitalista

Dimensión capitalista básica

Negación de la lucha de clases

Negación de la lucha de clases

Alianzas de poder

Estado fascista, Iglesia, Ejército y otros grupos

de poder (banca, patronal)

Gobierno local caciquil en la sombra, terratenientes y representantes políticos, clericales, banqueros y otros poderosos

Forma extrema de…

Nacionalismo

Localismo, provincianismo

Autores de referencia

Vicenç Navarro (2006)

Víctor Chamorro (1981-1984), Joaquín Costa (1998) y Manuel Cañada (2008)

Fuente: Elaboración propia.

Así, una característica intangible y pocas veces reconocida de la historia extremeña es su conquista por los poderes caciquiles no para impulsar y gestionar su desarrollo, sino su subdesarrollo, como en cualquier otro fenómeno colonial, sólo que en el caso extremeño hablamos de una doble colonialidad.15 El propio Plan Badajoz fue concebido para el fracaso, en la medida que se dejó en manos privadas el desarrollo industrial, un error que reconocen muchos expertos e historiadores. Y acaso no fue tan error, ya que no había ninguna intención de modernizar Extremadura por parte de los caciques, como nos aclara Víctor Chamorro, que vieron con malos ojos los procesos de industrialización y sus inherentes conflictos laborales de los que querían huir.16 Incluso el propio dictador Franco en 1956 tenía muy claro cuál debía ser la función clasista de la educación:17

“En España no hay necesidad de universidades laborales para que los obreros puedan dominar su oficio y escalar altos puestos de la industria. Precisamente en España es donde la clase media llega a los puestos más encumbrados en todas las profesiones sin universidades especiales para ello. Se ve en el Ejército, en la magistratura, en la medicina, en la ingeniería. Todos los que han sobresalido proceden de la clase media. De nuestras fábricas pueden salir obreros especializados sin tener que ir a ningún centro especial”.

Luego, durante el periodo de reconfiguración fascista, se abandonó el impulso del proceso modernizador del Plan Badajoz para que Extremadura no se convirtiera en potencia económica que rivalizase con otras regiones del norte de España. Así, en Extremadura todavía prevalecen dos hándicaps desde tiempos medievales: el mayor coste relativo del transporte y el régimen latifundista de la propiedad de la tierra.18

En general, los supuestos objetivos modernizadores del franquismo (1939-1975) han sido bien rebatidos por Cazorla (1998).19 La identidad entre caciquismo y franquismo es más amplia de lo que inicialmente pudiéramos imaginar. Entendiendo la ideología fascista según Vicenç Navarro:20 Militarismo, machismo, imperialismo, caudillismo, catolicismo totalitario, corporativismo sindical, anticomunismo y antisocialismo. Ideología ampliamente extendida en el Ejército, en la Iglesia, en los grupos empresariales y en los partidos de derechas. El gobierno franquista elevó el régimen caciquil a su expresión más militar, más cruel y más ajena al control de los ciudadanos de la España republicana previa al golpe militar de Franco en 1936. El refuerzo de las funciones e instituciones del Estado franquista se llevó a cabo para acabar con la enorme movilización política de la República, fenómeno de grandes dimensiones que puso en peligro la hegemonía de las clases dirigentes. Adicionalmente se implantó una cultura de lo público que se revistió de un falso debate moral que era coartada para el desarrollo o el rebrote de la corrupción caciquil.21

Y junto al caciquismo y al fascismo, el capitalismo, por definición, antidemócrata. En particular es “imposible asociar el capitalismo con cualquier forma de liberación o atribuir la longevidad del sistema a su capacidad de satisfacer necesidades humanas. Si el capitalismo ha sido capaz de reproducirse, ello sólo se debe al entramado de desigualdades que ha construido en el cuerpo del proletariado mundial y a su capacidad de globalizar la explotación. Este proceso sigue desplegándose ante nuestros ojos, tal y como lo ha hecho a lo largo de los últimos 500 años. La diferencia radica en que hoy en día la resistencia al capitalismo también ha alcanzado una dimensión global”.22

La mejor confirmación de lo que acabamos de explicar la encontramos en la situación de los obreros (…), éstos son sometidos a una ley de hierro inmutable que no les concede más de lo que es estrictamente necesario, con el fin de que estén siempre obligados al trabajo, conservando justo la fuerza suficiente para trabajar en provecho de sus amos”.23 ¿Hay mejor explicación y constatación de la antidemocracia estructural e institucionalizada de las élites capitalistas?

La relación entre fascismo y capitalismo y su denodado combate contra la democracia es ejemplificado por diversos autores. Así “los grandes representantes de los intereses empresariales más poderosos han mantenido gran parte de los mecanismos de protección nacidos en el franquismo, que en realidad fue un régimen orientado a proteger de forma constante al gran empresariado y a la banca mediante su permanente presencia en el poder político”.24 El control de las grandes empresas españolas por unas pocas familias es un indicador de ello: en 2006 una veintena de grandes familias eran propietarias del 20% del capital de las empresas del IBEX-35 y una pequeña élite de 1400 personas controlaba recursos equivalentes al 80% del PIB. Y a nivel extremeño la situación no es mejor. Hablar de democracia en este contexto resulta éticamente ofensivo y científicamente poco riguroso. Aunque políticamente muy eficiente.

Respecto al papel de la Iglesia Católica, basta recordar su connivencia con el capitalismo, especialmente a partir de su doctrina social y posteriormente, en España, durante el franquismo, en el que los tecnócratas del Opus Dei controlaron la economía y las finanzas españolas a partir de 1959.25 Como decimos, el origen de esta alianza se remonta al pensamiento de la Doctrina Social de la Iglesia. Louis Gill en Fundamentos y límites del capitalismo se refiere específicamente a esta connivencia histórica entre la doctrina capitalista y la doctrina social de la Iglesia católica, ambas basadas en la armonía de intereses y la paz social entre empresarios y trabajadores. Esta doctrina eclesial fue fundada a finales del XIX por el papa León XIII (paradójicamente conocido como el papa de los obreros) siguiendo la filosofía de Tomás de Aquino [1225-1274] sobre la sociedad como cuerpo, como organismo “cuyos diversos componentes tienen funciones complementarias destinadas a asegurar su vida y su preservación”. 26 Esta doctrina (anti)social aparece históricamente como un ataque frontal contra el ascenso del socialismo y de las organizaciones obreras de finales del XIX, que reivindicaban la independencia de clase y la no subordinación a la clase capitalista: “La voluntad de romper este movimiento y de unir el trabajo al capital llevaría a la Iglesia a estimular la creación de sindicatos que reagruparan solamente a los trabajadores cristianos en oposición a los otros sindicatos y al sindicalismo combativo”.27

Esta voluntad de conciliar intereses inconciliables entre capital y trabajo fue transmitida “dentro del movimiento obrero, especialmente por las organizaciones de origen y tradición cristianas. Con el trascurso de los años, el vocabulario ha experimentado ciertas adaptaciones. Se han utilizado nuevas expresiones como la democratización de la empresa y la economía, la autogestión y el poder en la empresa, la participación, la construcción de una sociedad solidaria, la concertación entre colaboradores sociales, la búsqueda de modelos alternativos a la organización jerárquica del trabajo, etc. Más allá de las fórmulas, el contenido sigue siendo el mismo, el del buen entendimiento y la conciliación, el de la unión entre capital y trabajo en la gestión económica, en el respeto de la propiedad privada y, en consecuencia, de los privilegios que le son indisociables”.28

A lo que habría que añadir, enfoques más recientes como el de la mal llamada “responsabilidad social empresarial (RSE) y su retórica neoliberal del win-to-win y de los grupos de interés o stakeholders.

Así, en definitiva, el fascismo es la bisagra entorno a la cual se configura la dictadura del capital a todos los niveles, no sólo económico, también cultural, político y religioso. Un entramado difícil de romper, no sólo por las propias contradicciones capitalistas,29 sino por el propio (pseudo)imperio de la Ley: “Una densa tela de araña jurídico-policial, legislativo-judicial, administrativo-policial, se reteje constantemente, organizando la violencia mítica alrededor de la eliminación de la justicia” (José María Ripalda).30

Los conservadores que tanto cacarean de ser ‘constitucionalistas’ (que no es más que una forma retórica de llamar indisimuladamente ‘terroristas’ a los que no se suman a su ideología) no dudan en saltarse la Constitución y todas las leyes que haga falta a pies juntillas a la menor ocasión que les convenga (desahucios, amnistías fiscales, aforamientos, priorización ‘constitucional’ del pago de la deuda sobre los derechos sociales, entre otras políticas antidemocráticas y prácticas corruptas). La aversión de las oligarquías hacia la democracia es estudiada ampliamente por diversos autores, destacando en España al clásico olvidado Joaquín Costa o a nivel internacional a Jeffrey Winters (2011)31, en particular, este último autor destaca dos tipos de actitudes básicas entre los oligarcas a lo largo de la historia: moderadas y hostiles, para calibrar el nivel de violencia que deben ejercer las élites para preservar y aumentar sus riquezas.

En la medida que los Estados democráticos preservan los privilegios de la propiedad privada, las élites deben ocuparse sólo de aumentar su poder, de ahí que la globalización y financiarización de la sociedad sea un corolario lógico en la dinámica del poder oligárquico y caciquil.

La conexión caciquil en Extremadura

Licenciados de universidad, amas de cría del caciquismo”. (Castelao, 1931).32

La conexión caciquil en Extremadura durante la transición hacia un renovado régimen neofranquista pasa por destacar el papel de la universidad, su papel cómplice con los poderes fácticos. Sigue vigente el lúcido aforismo de Castelao de 1931: “Licenciados de universidad, amas de cría del caciquismo”. El papel de la universidad en el sostenimiento del statu quo ha sido relevante en la historia española y extremeña, desde los inquisidores medievales hasta los neocons postmodernos actuales, pasando por el caciquismo inveterado que ha echado raíces en tierras extremeñas. Recordemos que durante la Inquisición Española [1480-1813] la mayoría de los inquisidores fueron titulados universitarios, aspirantes destacados para progresar en la Iglesia o en el Estado.33 Mientras que en la actualidad el pensamiento económico hegemónico procede de personas que han pasado por las aulas universitarias. En particular un sector de universitarios que han traicionado los ideales y los valores del bien común, aprovechando los resortes del conocimiento para mantener a la sociedad en el engaño y la mentira.

Particularmente, el caciquismo en la universidad pública española y extremeña implica que las rentas bajas son las que financian, vía impuestos, el acceso de las rentas altas a estudios superiores, ya que proporcionalmente son éstos últimos los que más acceden a la universidad.34 Y aunque formalmente se ha democratizado el acceso a los estudios superiores, la maquinaria caciquil y su clientelismo han echado por tierra tales esfuerzos, de manera que mayoritariamente han encontrado mejores trabajos aquellos estudiantes (aunque fueran académicamente mediocres) cuya familia disfrutaba de una amplia red social de contactos, generalmente familias adineradas. Mientras que los estudiantes procedentes de familias humildes, aunque fueran brillantes, pero sin redes sociales, han tenido que o emigrar o permanecer en el paro por largo tiempo o aceptar los peores trabajos y a veces todo a la vez. El éxito particular de algunos de ellos se ha interpretado como legitimación de un casi inexistente e inoperativo sistema meritocrático, como legitimación de los valores individualistas del capitalismo, del triunfador hecho a sí mismo.

En la universidad española y extremeña los escándalos de caciques que han utilizado los departamentos y centros universitarios como sus propios cortijos son voz pópuli (www.corruptio.com), especialmente en los centros más pequeños y aislados del control central. En todos estos lugares el sistema de adjudicación de plazas de profesorado, aunque en apariencia es público, realmente es endogámico, pudiéndonos encontrar auténticas listas de familiares y enchufados que en muchos casos, por ejemplo, ni siquiera tienen la decencia ética de no firmar juntos los artículos científicos o de reconocer las aportaciones al estudio de la historia extremeña (como la del olvidado Víctor Chamorro) o la propia historia del movimiento obrero extremeño (¿quién conoce la huelga más larga de Extremadura incubada durante este periodo de transición a la monárquica cacico-democracia?)

La Asamblea de Yeseros y Escayolistas de Badajoz et al. (2011)35 nos cuenta los pormenores y antecedentes de la huelga más larga ocurrida en Extremadura durante la denominada modélica transición democrática. Seis meses de conflictos y movilizaciones previas a la huelga y 5 meses de huelga desde el 10/08/1988 al 04/01/1989, seguidos de 23 años de resistencia para no retroceder en los derechos conquistados. Previas a esta olvidada huelga del 88 hubo antes otras tres, a mediados de los 70, en el 85 y en el 87, siendo entre éstas la más importante la del embarcadero del Guadiana en Badajoz de 1985 que duró dos semanas.

Destaca la duración de la huelga del 88 porque durante la segunda mitad del siglo XX la tendencia general de las huelgas en Europa era hacia una disminución progresiva, pasando de una duración media de 15 días en 1919 a menos de 7 días en 1963. También fue importante porque al fin en Extremadura se cerró el ciclo de la derrota (en referencia al fracaso de la huelga de la construcción en Badajoz en 1978, del 1 de mayo al 5 de junio). Tras el éxito de la huelga de los yeseros y escayolistas se abrió el camino a todo el sector de la construcción en Extremadura: alicatadores, soladores, pintores, etc., culminando en la huelga general de la construcción de 1990.

Conclusiones

Resulta significativo que mientras los procesos de cambio radical más inspiradores de las últimas décadas, tienen en común que se hacen desde abajo al margen del Estado, en Europa, millones de anticapitalistas, prefieren darse cabezazos una y otra vez con el sistema parlamentario estatal sin conseguir lo que pretenden y renunciando a buena parte de su discurso y valores en el camino, en lugar de priorizar contribuir a la extensión de las iniciativas autogestionarias que con fuerza real, aunque lejos de toda la que se podría si se contara con todos esos apoyos, siguen transicionando desde abajo hacia otra sociedad”. (Enric Duran, 2016).36

A la luz de la historia cacico-democrática extremeña y del proceso de reconfiguración franquista en España durante el periodo de transición parece cada vez más elocuente y acertada la conclusión del activista Enric Duran que encabeza esta sección. Sin embargo, el problema legal del caciquismo en sociedades ‘democráticas’ es una cuestión de prácticas taimadas, difíciles de perseguir y de demostrar su carácter ilegal y delictivo.

Parafraseando a O’Connor (1998)37 podemos decir que hay una discusión mundial por la asociación de la democracia parlamentaria con la doctrina del libre mercado, es decir, la democracia, antes que una cuestión política –en minúsculas– y filosófica, es un tema ideológico y económico.

En Extremadura, tierra de exiliados, tenemos bien aprendida la lección. Así como los adláteres del capital han cantado el triunfo del capitalismo demonizando el comunismo, sin reconocer que realmente nunca ha habido sustancialmente experiencias comunistas reales (mucho menos la horrenda caricatura soviética del mal llamado marxismo-leninismo, como han subrayado numerosos expertos de la obra de Marx, entre ellos Louis Gill, Xabier Arrizabalo o Francisco Fernández Buey), los historiadores del futuro deberán reconocer que sustancialmente nunca hubo democracia real, que siempre estuvo cercada y circunscrita a grupúsculos y experiencias cuasi-significativas, pero minoritarias, sin capacidad de disputar la hegemonía del poder capitalista establecido.

Mientras tanto, en Extremadura se ha ido instalando y consolidando una cultura gerencialista y burocrática basada en la gestión eficiente del subdesarrollo de la región como estrategia para el mantenimiento de los intereses de la clase dominante.

Como señalaba Tolstoi:38 “El Poder, además de corromper a los hombres, debilita al máximo a quiénes padecen su violencia”.

Por ello, y siguiendo a la Asamblea de yeseros y escayolistas de Badajoz et al. (2011)39, es necesario tener presente que “el poder recela siempre de la concupiscencia entre las luchas del pasado y las del presente. ‘A partir de 1830 ya no hay historia. Hay política’. Marc Bloch recuerda cómo uno de sus profesores prevenía de ese modo a los alumnos de Historia sobre los peligros profesionales de descarrío. Pero, como nos advirtiera Gramsci, ‘la historia es siempre historia contemporánea, es decir, política’. Los que mandan registran con meticulosidad cada modificación de las relaciones de fuerza materiales, revisan la historia a cada momento, acicalando el pasado a su medida”.

Notas

1 ASAMBLEA DE YESEROS Y ESCAYOLISTAS DE BADAJOZ; VEGA, Joaquín y CAÑADA, Manuel, La huelga más larga, Málaga, Zambra y Baladre, 2011, p. 29.
2 SÁNCHEZ, M., Ricos por la patria Barcelona, Plaza y Janés, 2001, p. 300.
3 Ibidem, ver anexo III.
4 ASAMBLEA DE YESEROS Y ESCAYOLISTAS DE BADAJOZ; VEGA, Joaquín y CAÑADA, Manuel, La huelga…, op. cit., p. 13.
5 Ibidem, p. 60.
6 SÁNCHEZ, M., Ricos por…, op. cit.
7 DURAN, Enric, “De la vía institucional a la revolución integral”, Publicacio Crisi, 04/07/2016, disponible en https://fair.coop/es/de-la-via-institucional-a-la-revolucion-integral-1/
8 SÁNCHEZ, M., Ricos por…, op. cit. ASAMBLEA DE YESEROS Y ESCAYOLISTAS DE BADAJOZ; VEGA, Joaquín y CAÑADA, Manuel, La huelga…, op. cit. CAÑADA, Manuel, Humos y caciques. La refinería y el clientelismo en Extremadura, Mérida, Zambra y Baladre, 2008.
9 RIESCO, Sergio, “La lucha por la tierra: reformismo agrario y cuestión yuntera en la provincia de Cáceres (1907-1940)”, Madrid, Tesis doctoral, UCM, 2005, p. 73.
10 Ibidem, p. 77.
11 ASAMBLEA DE YESEROS Y ESCAYOLISTAS DE BADAJOZ; VEGA, Joaquín y CAÑADA, Manuel, La huelga…, op. cit., p. 59.
12 COSTA, Joaquín, Oligarquía y caciquismo, Madrid, Cicón Ediciones, 1998 [1901-1902].
13 CAZORLA, A., “La vuelta a la Historia: Caciquismo y franquismo”, Historial Social, 30 (1998), p. 121.
14 HIDALGO, Roque, “Conocer el pasado para entender el presente”, Granada, Seminario ‘Otro Pensamiento es Posible’, Universidad de Granada, E-mail, 08/07/2016.
15 FRANCO, J.A., El vicio de respirar, Cáceres, Anthropiqa 2.0, 2020. Disponible aquí: https://bit.ly/3vZlcNm
16 CHAMORRO, Víctor, Historia de Extremadura, Madrid, Quasimodo (vols. I-III) y Chamorro (vols. IV-VII), 1981-1984, vol. VI, p. 130.
17 SÁNCHEZ, M., Ricos por…, op. cit., p. 131, donde cita a FRANCO SALGADO-ARAUJO, F., Mis conversaciones con Franco, Barcelona, Planeta, 1976, p. 185.
18 GONZÁLEZ DE MOLINA, M., “Environmental constraints on agricultural growth in 19th century Granada (Southern Spain)”, Ecological Economics, 41 (2002), pp. 257-270.
19 CAZORLA, A., “La vuelta a…, op. cit.
20 NAVARRO, Vicenç, “Tergiversaciones de nuestro pasado: Una visión republicana de nuestra historia”, Cuadernos Republicanos, 62 (2006), p. 38.
21 CAZORLA, A., “La vuelta a…, op. cit., p. 132.
22 FEDERICI, Silvia, Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, Madrid, Traficantes de sueños, 2010, p. 32.
23 TOLSTOI, León, El Poder, Valencia, L’Eixam Edicions y Edicions Camacuc, 2005, p. 24.
24 NAVARRO, V.; TORRES, J. y GARZÓN, A., Hay alternativas, Madrid, Sequitur, 2011, pp. 39-40.
25 SÁNCHEZ, M., Ricos por…, op. cit., cap. VI.
26 GILL, Louis, Fundamentos y límites del capitalismo, Madrid, Editorial Trotta, 2002, pp. 238-240.
27 Ibidem.
28 Ibidem.
29 HARVEY, David, Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo, Quito, Traficantes de Sueños, 2014.
30 ASAMBLEA DE YESEROS Y ESCAYOLISTAS DE BADAJOZ; VEGA, Joaquín y CAÑADA, Manuel, La huelga…, op. cit., p. 29.
31 WINTERS, J., Oligarchy, Cambridge, Cambridge University Press, 2011.
32 CASTELAO, A., Nós, Vigo, Galaxia, 1984 [1931].
33LYNCH, J. (coord.), Historia de España, Madrid, Editorial El País, 2007, vol. 11, pp. 82-85.
34 HERNÁNDEZ, F.J. y VILLAR, A., “El hijo del obrero, ¿llegó a la universidad?” Noticias Obreras, 1570 (2015), pp. 10-11.
35 ASAMBLEA DE YESEROS Y ESCAYOLISTAS DE BADAJOZ; VEGA, Joaquín y CAÑADA, Manuel, La huelga…, op. cit.
36 DURAN, Enric, “De la vía institucional…, op. cit.
37 O’CONNOR, James, Natural Causes: Essays in Ecological Marxism, London, Guilford Press, 1998, p. 234.
38 TOLSTOI, León, El Poder, op. cit., p. 24.
39 ASAMBLEA DE YESEROS Y ESCAYOLISTAS DE BADAJOZ; VEGA, Joaquín y CAÑADA, Manuel, La huelga…, op. cit., pp. 149-150.

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