Elecciones Obrerismos Republicanismo

Las “tentaciones” políticas del anarquismo español.

Estos diputados se asombran de que yo no tenga cuernos y garras” (Proudhon)

Las “tentaciones políticas” –como las llama Álvarez Junco en su Ideología política del anarquismo español (1976)—han estado presentes en el anarquismo y en el anarcosindicalismo hispanos desde los tiempos de la Federación Regional Española de la AIT (FRE-AIT)  o Primera Internacional (1870-1881). No estamos ante ninguna tendencia propiamente dicha; si así fuera, quizá no podríamos hablar siquiera de anarquismo, más aún  cuando la cuestión concierne precisamente a características que definen al movimiento: la no delegación de la capacidad de decisión y la imprescindible armonía entre procedimientos y objetivos para alcanzar la acracia. Pero resulta interesante comprobar cómo existe un hilo conductor entre las diferentes ocasiones en que la opción se ha puesto sobre la mesa, sobre todo en momentos en que otros modos de lucha (huelgas, insurrecciones…) habían fracasado.

Aunque el tema pueda estudiarse de forma más amplia y tener en cuenta factores como la colaboración con el Estado o su integración en órganos de poder, la aproximación a partidos y organizaciones políticas,  o el abstencionismo electoral en relación con el pantanoso terreno del voto de los anarcosindicalistas en diferentes comicios, el presente artículo se centra en su mayor parte en diferentes episodios en que militantes adeptos al anarquismo se plantearon la necesidad de entrar en el Parlamento o en Ayuntamientos de manera circunstancial, sin renunciar a su meta final; esto es, la destrucción del capitalismo y del Estado.

Cronológicamente, el estudio llega hasta la II República por dos motivos: el golpe del 18 de julio de 1936 creó una situación extraordinaria que multiplicó –pese a no haber sido convocadas elecciones— los casos de colaboracionismo anarcosindicalista en las instituciones de poder en todos los niveles, sin cuyo análisis algunos casos posteriores serían difíciles de comprender; el otro es que el triunfo franquista dejó herido de muerte al republicanismo, en especial al federal, que tan fecundo había sido en España desde la segunda mitad del s. XIX.

foto_merlino_5
Fuente: Centro Studi Francesco Saverio Merlino (http://www.centrostudifsmerlino.org)

Además de recopilar diferentes ejemplos extraídos de la bibliografía existente –no se pretende, pues, descubrir la rueda en este artículo— trato de contextualizarlos y de explicar los motivos que pudieron tener sus protagonistas para orientarse hacia métodos poco convencionales. Para ello ha resultado interesante echar un vistazo al famoso debate mantenido en Italia (1897) entre F. S. Merlino y E. Malatesta, cuya resonancia se dejó sentir en toda Europa y de cuyos artículos, recogidos con el título Elecciones y anarquismo, conviene extraer algunos argumentos escritos por Merlino que serán recurrentes entre quienes optaron en algún momento por la vía política: aprovechar las prerrogativas e inmunidades con que se beneficia un parlamentario; destacar que se trata de un medio, no de un principio, válido sólo ante determinadas circunstancias; considerar que un mínimo de gobierno o administración lo habrá incluso en la sociedad más horizontal imaginable;  ir al Parlamento o al Ayuntamiento a combatir al gobierno, no a gobernar; considerar  que la corrupción, las ambiciones, los compromisos con partidos, etc, son fruto de la naturaleza humana, por lo que no todos los políticos necesariamente han de caer en ellos; aprovechar que las elecciones dan la oportunidad de propaganda y agitación; sustraer a las clases trabajadoras de su dependencia respecto del patrono e impedir que sean tratados como rebaños en las elecciones (caciquismo); etc.

Conocido es que Giuseppe Fanelli (1827-1877), el enviado de Bakunin a España a finales de 1868 para propagar sus ideas y organizar la sección española de la Internacional, había sido diputado por Nápoles desde 1965. El argumento dado es que de este modo podía beneficiarse de las ventajas económicas (trayectos de tren pagados, entre otras) y de la inmunidad parlamentaria obtenidas a cambio.[1] Fue reelegido por Torchiara en 1870  a la vez que Saverio Friscia hacía lo propio por Sicilia; todo ello con el beneplácito de su mentor, quien en una carta escrita a Gambuzzi, el otro componente del grupo bakuninista inicial italiano, escribía:

Tal vez te maravilles viendo que yo, abstencionista decidido y apasionado, empuje ahora a mis amigos a ser elegidos diputados. El caso es que las circunstancias y las cosas han cambiado. Antes de nada, mis amigos, empezando por ti, se han empecinado de tal manera en nuestras ideas, en nuestros principios, que no hay ningún peligro de que puedan olvidarlos, mortificarlos, sacrificarlos, y volver a caer en sus antiguas costumbres políticas. Y además, los tiempos se han vuelto tan serios, el peligro que amenaza a la libertad de todos los países es tan formidable, que es preciso que en todas partes los hombres de buena voluntad estén en el candelero, y que sobre todo nuestros amigos estén en una posición tal que su influencia sea lo más eficaz posible. Cristoforo [Fanelli] me ha prometido escribirme y tenerme al corriente de vuestras luchas electorales, que me interesan enormemente.”[2]

El abstencionismo para Bakunin no era un principio absoluto e intangible, sino que la estrategia revolucionaria podía aconsejar acudir al Parlamento ante determinadas circunstancias.

bakuninnapols1866
De pie, Fanelli, Bakunin y Friscia. Nápoles, junio de 1866.

También es sabido que Proudhon (1809-1865) había sido elegido diputado a la Asamblea Nacional al proclamarse la Segunda República francesa (1848). Interesa recordarlo porque su influencia en el socialismo y el federalismo españoles había sido importante, en especial sobre Pi i Margall (1824-1901), traductor de algunos de sus escritos al castellano,[3] fomentando indirectamente el naciente anarquismo hispano.

Se comprende así que la Idea se propagara sobre todo en ambientes donde el republicanismo federal más extremo tenía previamente base social; es decir, existía un substrato de republicanismo federal de tipo socialista, compuesto también por grupos fourieristas y cabetianos.

Algunas de las coincidencias teóricas entre dichas corrientes que nos pueden ayudar interpretar el presente texto son: la educación y la cultura como medios de emancipación obrera; la fe en el progreso, entendido éste como una evolución histórica de las sociedades humanas hacia formas cada vez más avanzadas; el anticlericalismo; la protección de los derechos de asociación y propaganda de las organizaciones obreras; y, sobre todo, el libre pacto entre individuos y municipios como base de la organización social. En este sentido, los republicanos federales se fundamentaron tanto en la tradición hispánica del municipio libre como en el reciente “principio federativo” de Proudhon (no estamos ante una concepción federalista que busca establecer múltiples Estados centralizados, como por ejemplo los Estados Unidos de América). El sistema se basa en las autonomías municipales y en su libre asociación desde abajo, conformando una escala que va desde el individuo al municipio y de éste al Estado. Su diferencia fundamental con el anarquismo es que de entrada no eliminaría el sistema económico capitalista.

Además, en la vida cotidiana de la segunda mitad del s. XIX, los militantes de ambas corrientes compartían muchas veces espacios culturales (ateneos, diarios, escuelas racionalistas) y sindicatos. Así fue en la sección española de la AIT, donde coexistieron junto a otras tendencias como la marxista hasta que en 1871-1872 la corriente antiautoritaria o bakuninista, organizada externamente en la rama española de la Alianza Democrática socialista, fue la que terminara predominando.

Proclamada la I República española (1873), la FRE-AIT mantuvo una postura crítica desde el principio, sin duda aleccionada por el fracaso del levantamiento federal de otoño de 1969 y la decepción frente a la política del general Prim, quien mantuvo el servicio militar obligatorio para todos aquellos que no disponían del dinero suficiente para librarse, lo que generó disturbios en Barcelona en abril de 1870 y su posterior castigo; sin olvidar tampoco la brutal represión del movimiento de la Comuna parisina (1871) por parte de la república vecina. Aun así, hubo candidatos internacionalistas en las elecciones, y en Jerez llegaron a ocupar el poder local en coalición con los federales. Mayor cantidad se sumará a la revuelta cantonalista y será posible encontrar a muchos de ellos en las Juntas revolucionarias junto a diputados y oficiales. [4]

La restauración de la monarquía borbónica (1874) colocó a la FRE-AIT en la lucha clandestina y no pocas veces violenta, convirtiéndose en una organización con pocos adherentes y más parecida a una sociedad secreta conspirativa que a un sindicato abierto a las clases productoras. En este ambiente, en 1877 algunos militantes catalanes manifestaron la necesidad de un cambio táctico y sugirieran organizarse en un partido y presentar candidatos a diputados.[5]

La siguiente década comenzó con un período de legalidad del sindicalismo revolucionario que arranca en 1881 con el ascenso al poder del liberal Sagasta. Fue posible una recuperación de la corriente más sindicalista y la  reestructuración de la extinta FRE-AIT en la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE, 1881-1888). Pero el regreso a la clandestinidad y con graves disensiones internas entre anarcocolectivistas y los seguidores de los postulados del nuevo y vigoroso anarcocomunismo, volvió a plantearse la cuestión.  En una reunión acontecida en Madrid el 19 de septiembre de 1886, el sastre anarquista Enrique Borrell Mateo, años antes Secretario de la Comisión de Relaciones de la disuelta FRE y afín a las tesis antiparlamentarias, encabezó un grupo que solicitó la intervención de los anarquistas en las luchas electorales. La propuesta, lanzada en un ambiente marcado por la sublevación de Villacampa,[6] de la que Borrell era partícipe, fue rechazada y provocó la consiguiente reacción doctrinal de militantes como Anselmo Lorenzo, Fernando Tarrida de Mármol, Ricardo Mella y Francesc Tomás.[7]

800px-Fanelli_Madrid
Grupo de fundadores de la Primera Internacional, en Madrid, a finales de 1868. Giuseppe Fanelli aparece arriba, en el centro, con una larga barba; la cabeza de Enrique Borrell está situada junto a su brazo izquierdo.

enrique borrell

Recién comenzado el nuevo siglo, ante el fracaso de las huelgas generales de 1901 y 1902, algunos anarquistas se plantearon participar en política junto al sector republicano próximo a Alejandro Lerroux, cuyo discurso obrerista y anticlerical fue capaz de atraerse el voto de las clases más desfavorecidas (tanto fue así, que fue elegido diputado en 1901 y 1903 en la circunscripción y distrito de Barcelona). En el semanario anarquista pucelano El Cosmopolita aparecieron varios textos denunciando a esos anarquistas de doublé:

[…] el mayor peligro para la idea está en esa bohemia literario-periodística que como la asquerosa lepra comienzan (sic) a corroer el campo de la anarquía.”[8]

Entre ellos se cita a un tal Riquelme, periodista del diario lerrouxista El Progreso que en esos días publicaba una serie de artículos bajo el título “Los anarquistas en el parlamento”. Es posible que se refiera a José Riquelme Flores, un espiritista, autor de la novela Vida Eterna. (Cuentos extraños) (1896) y que había sido parte de la redacción de El País.

En 1905, otro grupo de Barcelona se coaligó con los republicanos en la llamada Liga de Defensa de los Derechos del Hombre con objeto de protegerse con medios legales ante las detenciones arbitrarias que se estaban llevando a cabo en la ciudad en relación con los atentados anarquistas allí perpetrados. Lorenzo Pahissa, maestro racionalista seguidor de las tesis neomalthusianas, escribía lo siguiente en El Productor:

[…] yo no quiero decir con esto que los libertarios hagan política, pero sí digo que es conveniente para la libre exposición de nuestras doctrinas aceptar de ella la ayuda de aquellos elementos que, aunque más por interés propio que por el altruismo de que (sic) blasonan, nos ofrezcan un valioso apoyo.”[9]

El fracaso de la coalición en su objetivo propició su inmediata desaparición. Pero los contactos entre este sector republicano y algunos anarquistas continuaron.[10]

A escala municipal vale la pena recordar el caso de Félix Morga en  Nájera (La Rioja), muy bien estudiado por Jesús Ruiz Pérez. Destacado miembro del primer sindicato de clase de la localidad, Fraternidad Obrera, en 1921 Morga pasará a representar, desde posiciones inequívocamente ácratas, al recién creado Sindicato Único de Trabajadores, adherido a la CNT. En septiembre de 1923, destituidos los Ayuntamientos tras el golpe de Primo de Rivera, entró en la política consistorial, como miembro de Junta de Asociados, por sorteo entre los contribuyentes de la población;[11] pero la experiencia duró apenas 3 meses. Involucrado junto a elementos republicanos en diferentes conspiraciones contra la dictadura primorriverista, en 1930 lo encontramos en el Comité Republicano de Nájera y también como Delegado Provincial de la Federación Republicana riojana. Sobre esto aclarará:

 […] que mi unión con ellos era circunstancial, la cual terminaría en el momento de proclamarse la República, yendo yo entonces a defender mis ideales comunistas y libertarios.”[12]

 

FelixMorga
Félix Morga Rocandio (1891-1936).

A las elecciones municipales de abril de 1931 presentó candidatura y fue elegido concejal. Y fue más allá; poco después, todavía como Secretario del Sindicato Único, se afilió al Partido Republicano Radical Socialista. A finales de 1932 o inicios de 1933 fue expulsado de la CNT, pasando el sindicato local a llamarse Sindicato Autónomo, donde seguirán adscritos la mayoría de los anarcosindicalistas locales. Alcalde de Nájera desde mayo de 1932 a octubre de 1934, y repuesto tras el triunfo del Frente Popular en 1936, cayó muerto en una emboscada en los primeros compases de la Guerra Civil.

Los fundamentos ideológicos de Morga para su participación política fueron: la concepción de la democracia burguesa parlamentaria como fase intermedia a la consecución del comunismo libertario, para lo cual la formación cultural de los productores en el Sindicato, creador de una conciencia ciudadana, será primordial; el apoliticismo estricto del Sindicato, organismo con una función social propia al margen de la lucha política con el poder; la necesidad de consolidar la II República, pues lo contrario –según su idea de república, necesariamente justa e igualitaria— suponía el avance de la reacción conservadora; y la legitimidad de la actuación política a nivel municipal, poniendo más reparos a la participación en la Diputación Provincial, un pequeño parlamento  (de hecho Morga, aunque en 1936 formó parte de la Diputación en representación del distrito de Nájera-Torrecilla, en 1933 había rechazado una vacante).

Existen más ejemplos sobre participación política municipal que podríamos añadir.  El debate sobre la autosuficiencia del sindicalismo revolucionario y la conveniencia no sólo de otorgar importantes funciones al municipio en la administración de la futura organización social, sino de participar directamente en él,  estuvo presente en el treintismo y en su organismo principal, la Federación Sindicalista Libertaria. De hecho, en su Primer Congreso Nacional, acontecido en julio de 1934, la delegación de Zaragoza se mostró favorable a la participación de los militantes, en especial en las localidades rurales.[13] Sin embargo, la propuesta no prosperó. Otros anarcosindicalistas, como el destacado cenetista gallego José Villaverde, anduvieron entonces por la misma senda.[14]

Volviendo a las estrechas relaciones apuntadas más arriba entre el republicanismo federal heredero de Pi y Margall y el anarcosindicalismo, hay que añadir que, en 1919, el componente obrerista mencionado  se plasmará en su programa al introducir el denominado federalismo integral –la única novedad desde 1894—; esto es, incluir a los sindicatos como órganos de participación administrativa, reclamando así una república social de base sindical.[15]Un modelo, en suma, que permitiría a las clases productoras acceder a decisiones sobre cuestiones más cercanas e inmediatas, aproximándose a la democracia directa.

Aquí cabe citar nombres como el de los abogados de la CNT Ángel Samblancat, Benito Pabón o Eduardo Barriobero; sobre todo este último, quien en un intento de convertir al Partido Federal en el sector parlamentario de la CNT, después de un periodo de intensa colaboración entre ambos sectores en aras de acabar con la dictadura primorriverista, llegó a proponer a Joan Peiró y a Ángel Pestaña integrarse en la candidatura federal que se presentó a las municipales que dieron paso a la II República. La oferta fue rechazada aunque se comprometieron a no hacer campaña en favor de la abstención.[16]

Por último, otro episodio digno de mención es el del apoyo del médico cenetista Pedro Vallina y otros anarquistas a la candidatura a Cortes Constituyentes de la Coalición Republicana Revolucionaria Federalista Andaluza, presentada en junio de 1931 en Sevilla. Estaba formada por integrantes de distintas opciones republicanas federales de extrema izquierda: el comandante Ramón Franco, quien fue elegido diputado con el 20% de los votos; Blas Infante; el capitán Antonio Rexach; Pascual Carrión; el mecánico Pablo Rada, otro de los héroes del Plus Ultra junto con Ramón Franco; y José Antonio Balbontín, afiliado al recién creado Partido Social Revolucionario, que se quedó las puertas de obtener escaño y escogido finalmente diputado en una segunda convocatoria en octubre, tras la renuncia de Ramón Franco al haberse presentado y ser elegido también en Barcelona.[17]

17006086_1326436317443456_1218233376_n

Vallina no fue candidato. Él mismo explica en sus memorias que el motivo que lo impulsó a acudir a las asambleas de la coalición, donde se desgañitaba explicando a la multitud enfervorecida que aquello, más que de unas elecciones, se trataba de llevar a cabo una auténtica revolución, fue que se hallaba comprometido con sus organizadores para llevar a cabo un movimiento revolucionario, que conocemos como el Complot de Tablada. Mucho se ha escrito para intentar conocer los entresijos de aquella fracasada intentona, que aún siguen siendo un misterio. Es llamativo, por ejemplo, que Blas Infante negara pocos después del suceso (La verdad sobre el complot de Tablada y el estado libre de Andalucía, 1931)) que tuvieran intención alguna de llevar a cabo actos de fuerza, atribuyendo el complot a una campaña de desprestigio de la candidatura republicana revolucionaria por parte de Migue Maura, Ministro de Gobernación. Sea como fuere, Vallina asegura que intentó por todos los medios que el golpe se adelantara a la fecha de las elecciones, añadiendo que:

Todos los esfuerzos que hice para hacer desistir a aquellos hombres de su participación en las elecciones a diputados, fueron inútiles, y entonces comprendí que con la política padecían una enfermedad mental que no podía curarse como no fueran confinados y sometidos a un régimen muy severo, como, por ejemplo, a los morfinómanos.[18]

Pedro Vallina (4)
Vallina, en el centro, en un acto de la candidatura de republicanos revolucionarios, el 25 de Junio de 1931.

(Para profundizar en la vinculación entre el federalismo y el anarcosindicalismo a través de figuras como la de Eduardo Barriobero, o para conocer el episodio de un grupo de cenetistas que decidió presentarse con el nombre de Grupo Sindicalista Parlamentario a las elecciones municipales de noviembre de 1917, en Gijón, se puede leer en esta misma web Algunos precedentes del Partido Sindicalista de Ángel Pestaña).

Bibliografía:

Álvarez Junco, José (1976): La ideología política del anarquismo español (1868-1910). Siglo XXI, Madrid.
Beltrán Dengra, Joaquín (2010): La ideología política del anarquismo a través de El Productor (1887-1893) [prólogo de Francisco de Paula Fernández Gómez]. Aldarull, Barcelona.
Carretero Miramar, José Luis (2017): Eduardo Barriobero. Las luchas de un jabalí. Queimada, Madrid.
Íñiguez, M. (2008): Enciclopedia histórica del anarquismo español. Asociación Issac Puente, Vitoria.
Malatesta, E. y Merlino, S. (1897): Elecciones y anarquismo.  Polémica en torno a la lucha electoral y el abstencionismo [1ª edición online, 2004]. Biblioteca virtual Antorcha. Disponible en www.antorcha.net
Martínez de Sas, M. T. y Pagès Blanch, P. [coord.] (2000): Diccionari biogràfic del moviment obrer als Països Catalans; Ed. Abadia de Montserrat, Barcelona.
Martínez Lorenzo, C. (1972): Los anarquistas españoles y el poder. Ruedo Ibérico, París.
Romero Maura, Joaquín (2000): La romana del diablo: ensayos sobre la violencia política en España, 1900-1950. Marcial Pons, Madrid.
Ruiz Pérez, Jesús: “Fundamentos ideológicos del posibilismo libertario bajo la II República. Las razones de Félix Morga, Alcalde de Nájera, «comunista y libertario»”; en Brocar. Cuadernos de investigación histórica nº 25 (2001), Universidad de La Rioja.
Ruiz Pérez, Jesús: “República y  anarquía: el pensamiento político de Eduardo Barriobero”; en revista Berceo nº 144 (2006).
Ruiz Pérez, Jesús: “El anarcosindicalismo español, entre el posibilismo y el fundamentalismo”; en revista Polémica nº 89 (julio de 2006.)
Vallina, P. (2000): Mis memorias. [1ª ed. 1968]. Centro Andaluz del Libro, Sevilla/ Libre Pensamiento, Madrid.

Notas:

[1] Lorenzo, A. (1901): El proletariado militante. Libro Primero (edición digital de 2008). Biblioteca Virtual Antorcha; p. 29. Disponible en: http://www.antorcha.net
[2] Carta de Mijail Bakunin a Gambuzzi (Locarno, 6-9-1870).
[3] Pi i Margall conoció su Filosofía de la miseria (1846) que ejerció una notable influencia en su pensamiento, llegando a traducir al castellano El principio federativo (1863) y La filosofía del progreso (1865).
[4] En Barcelona, en un mitin de 13-2-1873, los internacionalistas manifestaron su adhesión a la República federal y a la autonomía total de los municipios. También en marzo y el 11 de junio repetirán proclamas parecidas. El 20 de junio, encabezados por José García Viñas y Paul Brousse, ocuparon el Ayuntamiento de Barcelona para implantar el municipio libre.
Es posible localizarlos en toda España: Menéndez y José López Montenegro en Cartagena; Mingorance en Sevilla; Fermín Salvochea en Cádiz; Mariano Rodríguez en Granada; Rosell en Valencia; José Torralvo y Pedro Vázquez en Jerez; en Sanlúcar de Barrameda, con cientos de internacionalistas entre sus habitantes, donde el Comité local de la Federación regional sustituyó al Ayuntamiento;  en Alcoy, sede del Consejo federal de la Federación regional obrera, que pasó a conformarse en Comité de Salud Pública , con Severino Albarracín y el albañil mallorquín Francesc Tomás; etc.
Extraído de Martínez Lorenzo, C. (1972): Los anarquistas españoles y el poder. Ruedo Ibércio, París; p.16.
[5] Nettlau, M. (1969): La Première Internationale en Espagne (1868-1888). D. Reidel, Dordrecht; p. 288. Citado en Álvarez Junco, J. (1976): La ideología política del anarquismo español (1868-1910). Siglo XXI, Madrid; p. 420.
[6] Pronunciamiento republicano fracasado que estuvo planeado por Ruiz Zorrilla, entre otros, y fue protagonizado por el brigadier Manuel Villacampa ese mismo 19-9-1886.
[7] Nettlau, Max (1969): La Première… Op. Cit.; p. 516. Citado por Álvarez Junco, José (1976): La ideología… Op. cit.; p. 421.
[8] “¡Alerta libertarios!”; en El Cosmopolita nº 6, 14-9-1901, Valladolid; p. 4.
[9] El Productor nº 20, 1905. Citado por Álvarez Junco, J. (1976): La ideología… Op. cit.; p. 422, nota 62.
[10] La línea de demarcación volvió a ser traspasada por gente como Joaquín Coca, zapatero barcelonés con fama de exaltado que empezó a escribir artículos contra sus antiguos compañeros ácratas en La Rebeldía (14-11-1907, etc.); Luis Bertran, que se pasó al lerrouxismo por considerarlo más práctico y revolucionario que el anarquismo, según explicó años después en su obra Yo acuso: el testamento de Ferrer (1911); M. Arbós, años atrás contrario al sindicalismo, partidario de la acción violenta y cabecilla del segundo Comité de Acción anarquista, dijo que el radicalismo (lerrouxismo) era distinto de la “política” que criticaban los anarquistas (El Progreso, 24-2-1907); Ignacio Clariá, antiguo director de La Huelga General, en 1908 será jefe de los talleres de El Progreso; el mencionado Lorenzo Pahissa, que entró en ese mismo diario como corresponsal de cuestiones laborales (El Progreso, 18-7-1908); y un largo etcétera.
[11] Real Decreto 30-9-1923, por el que los Consistorios eran sustituidos por Juntas de Asociados.
[12] Comisión Organizadora del Partido Republicana en Nájera [Félix MORGA (atrib.)]: Al Pueblo [hoja suelta (Nájera)], febrero de 1930. Archivo particular de Armenia Morga. Citado por Ruiz Pérez, J.: “Fundamentos ideológicos del posibilismo libertario bajo la II República. Las razones de Félix Morga, Alcalde de Nájera, «comunista y libertario»”; en Brocar. Cuadernos de investigación histórica nº 25 (2001), Universidad de La Rioja; p. 169.
[13] Vega, E. (2004): Entre revolució i reforma. La CNT a Catalunya (1930-1936). Pagès Editors, Lleida; p.303.
[14] Carta de José Villaverde a Ángel Pestaña de 11 de enero de 1933. Citado en Santos, M.C (2003): Ángel Pestaña “Caballero de la Triste Figura”; Editorial Académica Española, Saarbrücken (Alemania); p. 312.
[15] Millares Cantero, A. (1994): Barriobero contra Franchy. Los federales de Pi y Margall en la Segunda República española [tesis doctoral]. UNED; pp. 83-84. Citado por Ruiz Pérez, J.: “República y anarquía: el pensamiento político de Eduardo Barriobero”; en revista Berceo nº 144 (2006); p. 190.
[16] CNT-AIT: Memoria del Congreso extraordinario celebrado en Madrid del 11 al 16 de junio de 1931. S.n., s.a.
[17] “Política Sevillana: Una nueva candidatura sensacional republicano-revolucionaria”; en El Liberal, 19-6-1931, Sevilla; p. 5.
[18] Vallina, P. (2000): Mis memorias. [1ª ed. 1968]. Centro Andaluz del Libro, Sevilla/ Libre Pensamiento, Madrid; p. 266.

One comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s