Capitalismo Opinión

Cinco tesis fundamentales sobre el Capitalismo, hoy

1.- El capitalismo es UNA RELACIÓN SOCIAL que se da entre los capitalistas, que compran la mercancía fuerza de trabajo, y el proletariado, que vende su fuerza de trabajo por un salario.

2.- El capitalismo es UNA RELACIÓN HISTÓRICA entre dos clases antagónicas, que obliga y coacciona a la mayoría de la población a vender al capital su fuerza de trabajo por un salario. (Sin este proceso histórico de acumulación primitiva del capital y de expropiación y expulsión del campesino de las comunidades rurales a las fábricas y grandes centros industriales no existiría la relación social del punto 1).

3.- El capitalismo provoca UNA CONTRADICCIÓN, o conflicto, entre el desarrollo SOCIAL de las fuerzas productivas y las actuales relaciones sociales de producción, de apropiación privada del valor, que no se corresponde con el carácter social de esas fuerzas productivas. (Esto se traduce en un reparto desigual de la riqueza en el mundo: en 2007 tres ciudadanos estadounidenses (Bill Gates, Paul Allen y Warren Buffett) poseen, juntos, una fortuna superior al PIB de las 42 naciones más pobres, en las cuales viven 600 millones de habitantes; las 356 personas más ricas del mundo superan la renta anual del 40% de la humanidad; Estados Unidos representa el 6% de la población mundial, pero consume el 48% de la riqueza total del planeta).

4.- El capitalismo se ha convertido en un sistema OBSOLETO, porque el proceso de valorización del capital obstaculiza el propio crecimiento de las fuerzas productivas. El capitalismo ha entrado en una fase de decadencia, y la actual crisis tiene un carácter estructural. No estamos ante una clásica crisis de sobreproducción. Se da, hoy, una crisis de valorización del capital y, por lo tanto, de las relaciones de producción capitalistas, que no garantizan ya el proceso de reproducción de la fuerza de trabajo. Aparece un enorme ejército industrial de reserva (global) a causa de la insuficiente absorción de la fuerza de trabajo en el proceso de producción capitalista.

Esto produce, o puede producir, fenómenos nuevos de difícil catalogación:

  • a. Desmantelamiento de las conquistas sociales del llamado Estado del Bienestar. El trabajador europeo ha de competir, a nivel global, con el salario de subsistencia y la ausencia de cotizaciones sociales de paro, enfermedad o pensiones del trabajador asiático. Las medidas propugnadas por el FMI favorecen al capital financiero, pero ahondan la crisis y el paro.
  • b. Exclusión de países y continentes enteros del proceso de producción capitalista; fenómenos migratorios masivos por motivos económicos, bélicos o catastróficos, sin países o regiones dispuestos a darles más que una acogida parcial y selectiva.
  • c. Finalización de los procesos de acumulación primitiva del capital en Rusia, China, Brasil, Sudáfrica y la India, con la extensión de la clase obrera asalariada en esos países.
  • d. Límites ecológicos a la explotación masiva e indiscriminada de los recursos naturales, sin medidas efectivas contra la contaminación y el cambio climático. Surgen pandemias provocadas por la agricultura y ganadería industriales. Conversión de la naturaleza en basuraleza. Peligro de extinción de la especie humana, sin respuestas adecuadas de prevención.
  • e. Aparición de múltiples focos y sectores de trabajo (en ocasiones infantil) esclavizado.
  • f. Aparición de una economía virtual, fruto de una enorme especulación financiera descontrolada y desregularizada, que provoca un abismo insalvable con la economía real, con el consiguiente riesgo de crisis financieras y depresión económica.
  • g. Aparición de guerras imperialistas por el control del petróleo y unos recursos naturales limitados. Consideración de la guerra como solución económica inmediata a la crisis de la demanda, esto es, la guerra entre potencias como única solución a las crisis internas de todos los protagonistas enfrentados.
  • h. Crecimiento económico sin generación de empleo.
  • i. Nuevas fórmulas de organización empresarial para incrementar la productividad laboral, flexibilizar la fuerza de trabajo (en cuanto a salarios, duración del contrato o disponibilidad espacial), destruir las conquistas sociales del Estado del Bienestar, e impedir las asociaciones sindicales, que no sean de empresa o sumisas al Estado.
  • j. En Japón, el toyotismo apareció en los años cincuenta para atender las necesidades bélicas de los Estados Unidos en la Guerra de Corea. Se destruyeron lo sindicatos nacionales manu militari, sustituidos por dóciles sindicatos de empresa. Las grandes empresas se concentraron en comarcas que dominaban despóticamente. Se crearon equipos de calidad que consiguieron establecer la norma de la competitividad entre los trabajadores para alcanzar los objetivos de la empresa. Aparecieron las subcontrataciones de unas empresas a otras, con una escala salarial que disminuye en cada subcontratación. Es habitual una elevada tensión en el trabajo, que produce al año unas 10.000 muertes por Karoshi). «Karoshi» es una palabra compuesta, formada por «karo» y «shi» que significan respectivamente trabajo excesivo y muerte, y combinadas pasan a significar «muerte repentina como consecuencia del trabajo excesivo»; es decir, muertes por estrés.)
  • k. Ejército, policía, administración, mafias, iglesias, sindicatos y partidos políticos son instituciones estatales al servicio de los intereses del capital, que los financia y sostiene. El primer paso de cualquier lucha obrera autónoma pasa por su destrucción.
  • l. La conciencia de clase perdida puede recuperarse y radicalizarse rápidamente, aunque al principio irá algo retrasada respecto a la ofensiva neoliberal y la legislación antipopular de los gobiernos. Surgirán nuevas formas organizativas populares y de clase, que superarán los desacreditados e inútiles partidos y sindicatos, que mostrarán su verdadera naturaleza estatal, policial y mafiosa.
  • m. En la actual fase de decadencia del capitalismo aparecerán con claridad sus límites y la barbarie que nos anuncia. La propaganda del sistema será cada vez más descarada, despótica e irracional, decantándose hacia salidas socialdemócratas, netamente fascistas o sabiamente dosificadas y combinadas entre sí. Se abandonarán las formalidades democráticas. Aparecerá algún tipo de militarismo radical y obsesivo, ya sea contra un enemigo exterior (por rivalidades comerciales) o interior (por necesidades antisubversivas).
  • n. Los gobiernos siempre han gobernado contra sus propios pueblos en beneficio de la élite financiera y empresarial, sólo que ahora se hará descarnadamente, sin apenas disfraces y velos democráticos, ni la justificación última del bienestar generalizado. Los gobiernos impondrán una economía de guerra, una “eficiente” gestión de las miserias y sacrificios para la que será necesario buscar algún enemigo o chivo expiatorio: los emigrantes, los subversivos del orden establecido, los locos anarquistas, los viejos y enfermos improductivos, las dictaduras, tal o cual Estado enemigo, Rusia, China, los países árabes o el Islam, los marginados y miserables, los parados y “otros gandules”, etcétera, etcétera.
  • o. Primitivismo, ecologismo, antidesarrollismo, y las más diversas, desesperadas y disparatadas alternativas postmodernistas, como el Green New Deal, apenas esbozarán una propuesta socialdemócrata de gestión del caos, el desastre y la miseria en el seno de un capitalismo caduco y obsoleto, incapaz de asegurar el proceso de valorización del capital.
  • p. La solidaridad, la ética y la mera supervivencia colectiva se convertirán en formidables armas de combate de la Humanidad contra un sistema económico obsoleto, corrupto y por propia naturaleza, criminal, enfermizo, depredador, insostenible y apocalíptico.
  • q. Se fomentará una fortísima infantilización social, cultural y política, porque el miedo y la ignorancia son factores determinantes de la servidumbre voluntaria al Estado.
  • r. Se planteará urgentemente la alternativa entre comunismo o barbarie, entre revolución o reforma, entre vida o muerte colectivas… porque lo que está en juego es la propia supervivencia de la especie humana.
  • s. El supermán de turno y su Super-Estado aparecerán como salvadores del planeta y de la especie, aunque sean en realidad sus sepultureros.
  • t. No hay más alternativa que revolución o barbarie.

5.- El comunismo no es un BELLO IDEAL, sino una NECESIDAD MATERIAL, cuyas premisas han sido puestas por el capitalismo, con una productividad que puede asegurar ya una sociedad que cubra todas las necesidades materiales de la humanidad. El proletariado ha de destruir el Estado, porque éste es la organización política de la explotación económica del trabajo asalariado. La destrucción del Estado es una condición sine qua non del inicio de una sociedad comunista. Pero el Estado capitalista no puede destruirse realmente si antes la clase proletaria no siega inmediatamente las condiciones económicas, sociales e históricas de la existencia del trabajo asalariado y de la ley del valor, en un ámbito mundial.

¿Qué sustituye al Estado?: la administración de las cosas en el comunismo. Pero la revolución proletaria no es una cuestión de partidos o de organización. Lo que determina la posibilidad del comunismo es una distribución equitativa de las fuerzas productivas y de la extensión de la condición de asalariado y de proletario.

La experiencia histórica del proletariado internacional señala los soviets rusos, los räters alemanes y los comités españoles, esto es, la organización del proletariado en consejos obreros como la forma organizativa revolucionaria de la clase obrera. Estamos, pues, hablando no de tal o cual forma organizativa de comité o de consejo sino de la organización consejista de la sociedad. Los consejos no representan a los obreros, son el proletariado organizado. Es un órgano de clase y de lucha. No es un órgano político, es la organización de la sociedad en unas nuevas relaciones de producción, y por lo tanto no es democrático, ni dictatorial, está más allá de la política, y evita la separación entre lo público y lo privado, característica del capitalismo. Soviets, räters y comités han sido la respuesta obrera al vacío dejado por la burguesía, más que resultado de la radicalización del combate. Los consejistas sustituyen el concepto “partido” de los leninistas por el concepto “consejo”. Ambas ideologías son estériles. Los consejos serán sólo lo que el proletariado consiga hacer en el combate por destruir el Estado y construir el comunismo libertario. La revolución social es ya la única solución.

Una revolución no sólo ha de ser a la vez económica y política, sino que debe ser total, es decir, a la vez antieconómica y antipolítica, tapiando así cualquier posibilidad de restauración del poder del capital. Antieconómica porque no se limita a la socialización, ni cae en el productivismo, sino que suprime el trabajo asalariado y la plusvalía. Antipolítica porque se organiza en consejos obreros que destruyen todas las estructuras estatales y suprimen todas las fronteras, por lo que es necesariamente de ámbito internacional.

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