Reseña

¡Corea del Norte! Ese lejano estado que compagina al mismo tiempo una dictadura comunista de partido con una familia de dirigentes que hereda el poder, dejando a lo de los hermanos Castro en Cuba como una simple broma. Sí, un sitio en el mundo que no me gustaría vivir dada mi naturaleza humana. Sin embargo, la información real que poseemos sobre lo que allí pasa es escasa: Corea del Norte aparece normalmente en los grandes medios por dos motivos, para ser ridiculizada y para ser presentada como una amenaza militar en manos de alocados y déspotas dirigentes.

The Propaganda Game, dirigido por el santanderino Álvaro Longoria, es un documental que nos da una visión muy interesante de la realidad norcoreana, rehuyendo de los tópicos e intentando mantener la neutralidad. El resultado final es muy positivo, porque da voz a diferentes puntos de vista y nos hace comprender que lo que vemos en nuestras televisiones tampoco dista, en cuanto a manipulación propagandística, mucho de la propia manipulación que reciben los norcoreanos. Entre Corea del Norte y el resto del mundo hay una “guerra propagandística”.

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Alejando Cao de Benós, nacido en España pero norcoreano de adopción. Personaje aquí tomado en broma, pero muy conocido en Corea del Norte y que resulta ser, dada su colaboración como fuente en el documental, una de las mejores sorpresas del mismo.

Las imágenes que aparecen de las calles, barrios y plazas de Corea, distan mucho de lo que cualquier occidental se puede imaginar en base a apriorismos inducidos. Corea del Norte no es el comunismo final que le hubiese gustado a Marx, de hecho ni tan siquiera es la dictadura del proletariado que hubiese defendido Engels, más bien es una mezcolanza de culto al líder y su familia, cual monarca o emperador, doctrinas marxistas y, evidentemente, un fuerte y potente nacionalismo coreano que lo impregna todo. Pero tampoco es el sitio que nos venden con gente muriéndose de hambre por las calles, jaurías de perros comiéndose a disidentes en estadios o soldados sedientos de sangre a cada esquina. Es, como muestra el documental, un estado extraño y, hasta cierto punto, un incomprensible lugar aislado del mundo.

La dificultad para entender a Corea es algo que se plasma en el documental, ya que la ideología subyacente tras el régimen norcoreano es deliberadamente incomprensible, y esto es algo que se muestra en boca de varios investigadores e investigadoras entrevistados por Longoria, así como por las preguntas realizadas a los mismos coreanos, quienes, al ser interpelados por la ideología del régimen, rehuían en sus respuestas, con dudas e incluso cierto nerviosismo, para coincidir, normalmente, en que lo mejor para entender su ideología es ver cómo viven. Y en parte, este es uno de los méritos de The Propaganda Game, el mostrarnos esa vivencialidad norcoreana. Un documental muy recomendable.

 

 

Escrito por Fran Fernández

Francisco Fernández Gómez. Doctor en Historia, investigador y docente. Apasionado de la historia social, los estudios sobre nacionalización, las nuevas tecnologías y la confrontación de pareceres.

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