2 DE OCTUBRE DE 1968, MÉXICO.

Miedo a lo desconocido. Miedo, comúnmente relacionado con ignorancia. Ignorancia, comúnmente relacionada con la falta de atención. Muchas veces logramos encasillar mediante categorías generales los problemas particulares, problemas que son reales, a la vista. Sin embargo los gobiernos liberales latinoamericanos no padecían del mal de la ignorancia; sabían e interpretaban cuáles eran los problemas reales, cuáles eran las demandas sociales.

“Miedo al avance rojo” no puede ser nunca la explicación que dió lugar a la necesidad de gobiernos dictatoriales o democráticos de tomar las armas para combatir el tal llamado “avance”, ni siquiera en contra de su propia gente.

2 DE OCTUBRE DE 1968, MÉXICO.

Estudiantes, obreros, amas de casa y profesionales se reúnen en la Plaza de Tlatelolco de la Ciudad de México. Una protesta, como otras, tal vez más numerosa pero bajo los mismos preceptos: termina en un tiroteo sangriento de francotiradores y policías infiltrados. La decisión del gobierno fue contundente, no estaría dispuesto a seguir lidiando con estas manifestaciones “de ideas extranjeras e izquierdistas”. Estudiantes, obreros, amas de casa y profesionales.

3 DE OCTUBRE DE 1968, MÉXICO.

“Manos extrañas se empeñan en desprestigiar mexico. El objetivo: frustrar los XIX Juegos”. Así conmemoraba el hecho el diario El Sol de México un día después, haciendo alusión a los Juegos Olímpicos que se celebrarían en aquel país unas semanas más tarde.

“Tlatelolco, Campo de Batalla. Durante Varias Horas Terroristas y Soldados Sostuvieron Rudo Combate” manifestaba el diario El Universal. ¿Batalla? ¿entre quienes? Comúnmente entendemos que las batallas se producen entre dos ejércitos, dos bandos armados. ¿Durante horas? sólo puede haber una posible explicación, que estudiantes, obreros, amas de casa y profesionales estuvieran armados a la par.

“Muertos y Heridos en Grave Choque con el Ejército en Tlatelolco: Entre los heridos están el general Hernández Toledo y otros doce militares. Un soldado falleció. El número de civiles que perdieron la vida o resultaron lesionados es todavía impreciso” dictaminaba el diario El Día. Su expresa forma de enunciar los heridos según rango militar ya devela su posicionamiento.

12 DE OCTUBRE DE 1968, MÉXICO.

Se inauguran los XIX Juegos Olímpicos, “la olimpiada de la paz” según el presidente Díaz Ordaz en su inauguración. La elección de la fecha no es casual y aunque oficialmente fuera para recordar el momento en que Europa “conoció” América su significado por detrás es oscuro. Y tan sólo a diez días después de que el gobierno “conociera” las verdaderas intenciones de estudiantes, obreros, amas de casa y profesionales.

Analizar este hecho como uno de tantos otros de la paradigmática década de los sesenta y setenta -Flower Power, las Panteras Negras, el Mayo Francés, La Noche de los Bastones Largos, La primavera de Praga, Woodstock, las Descolonizaciones Africanas, el Otoño Caliente, el Cordobazo, y la lista continúa- es simplemente una manera de acercarse a algo más profundo.

Aún a 46 años del hecho no se sabe la cifra exacta de los muertos de Tlatelolco. Incluso por aquellos años la cifra que se barajaba era entre 20 y 30 muertos y 50 y 80 heridos. Hoy en día se calcula que podrían ser mas de 250, repito, se calcula porque aún sigue siendo inexacto. Tlatelolco ya pasó, los familiares ya lloraron y las balas ya fueron “recicladas” pero la memoria no debe pasar por alto.

3 DE OCTUBRE DE 1968.

Lima, Perú. El general Juan Velasco Alvarado derroca al presidente electo Fernando Belaúnde Terry. Se inicia el régimen militar entre 1968 y 1980…

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