Anarquismo Herstory Historia Social

Las trabajadoras ante la actividad societaria de 1891

En abril de 1891 fue fundada la Sociedad Autónoma de Trabajadoras de Barcelona y su Plano, por un grupo de obreras que se movían entre el movimiento societario y el anarquismo. Durante todo el mes de abril, este grupo de mujeres, entre las que destacaban Teresa Claramunt y Soledad Gustavo, trabajó para organizar al elemento femenino en sociedades obreras, formadas y dirigidas exclusivamente por ellas mismas, con la finalidad de asociarse a sus compañeros en el movimiento reivindicar el derecho de las obreras a un trabajo digno.
El 1º de Mayo de 1890 tuvo importantes repercusiones dentro del movimiento obrero de la ciudad de Barcelona. Los trabajadores vieron como la decisión tomada por los obreros asociados, de parar todos los trabajos el día 1, desembocaba en la paralización de la ciudad. Al mismo tiempo que contemplaban como diferentes sociedades obreras obtenían algunas de las demandas presentadas al patrón en dicha fecha. Por lo tanto, muchos obreros contemplaron con nuevos ojos la sociedad de resistencia; así como la jornada del 1º de Mayo de 1891 fue visto como el punto de inflexión en las relaciones sociales existentes entre obrero y patrón[i].
La consecuencia inmediata de esta situación fue la proliferación de sociedades obreras y una importante actividad societaria. De este movimiento no quedaron al margen las obreras y en especial un grupo de mujeres, que queriendo aprovechar el momento favorable hacia el asociacionismo, se dispusieron a trabajar en pro de una organización obrera compuesta y dirigida por ellas mismas. El primer paso se dio el mes de marzo de 1891, momento en el que se registró, en el Gobierno Civil, la Sociedad Autónoma de Trabajadoras de Barcelona y su Plano. A la cual seguiría la formación de cuatro sociedades de oficio poco antes del 1º de Mayo de 1891: La Sociedad de Sastras, La Sociedad de Zapateras, La Sociedad de Costureras y la Sociedad de Oficios Varios.
En las líneas siguientes pretendemos adentrarnos, dentro de lo posible, en los principios en que se fundaron, en los problemas a los que tuvieron que hacer frente y en el resultado obtenido. Todo ello teniendo en cuenta la posición de las mujeres en la sociedad del siglo XIX, la cual estaba supeditada a un discurso social basado en el género. La función social de la mujer quedaba restringida al hogar: al cuidado de los hijos y el buen funcionamiento del hogar.

La Sociedad Autónoma de Trabajadoras de Barcelona y su Plano

-Fundación y objetivos

La Sociedad Autónoma de Trabajadoras de Barcelona y su Plano fue registrada en el libro de Asociaciones del archivo del Gobierno de Barcelona el 18 de marzo de 1891[ii]. La proximidad de la fecha con el 1º de Mayo revela la intención de aprovechar un momento de máxima actividad sindical, pero dejando claro, desde un primer momento, que dicha sociedad de Trabajadoras pretende ser autónoma respecto del resto de sociedades obreras, donde el elemento masculino mantiene copado todos los cargos. Por tanto, defienden su derecho a participar en “la próxima” lucha junto a sus compañeros en las mismas condiciones, al mismo tiempo que afirman que su objetivo era conseguir su propia emancipación, tanto en la vida familiar como dentro de la fábrica. En consecuencia, la organización de la Sociedad Autónoma de Trabajadoras de Barcelona y su Plano por obreras exclusivamente para obreras era la verificación de que entre las mujeres trabajadoras empezaba a germinar la conciencia de una identidad propia, como mujer y como obrera.

Pero hay otro factor importante para tener en cuenta, el hecho de que la Agrupación no fue una asociación simplemente de mujeres trabajadoras, sino que se hizo hincapié en la necesidad de que las mujeres se asociaran por oficios primero, asociaciones que posteriormente se adherirían a la Agrupación. Una de las razones puede ser, tal y como afirma Pere Gabriel, el predominio dentro del movimiento obrero barcelonés de un asociacionismo basado en los oficios y poco cohesionado, dado que ninguna de las grandes organizaciones obreras había conseguido imponerse[iii]. Lo cual significaba que para el 1º de Mayo de 1891 se presentaban diferentes programas reivindicativos basados en las diferentes situaciones laborales. Así, este grupo de mujeres obreras, considerando que la situación de la mujer trabajadora había sido olvidada completamente en los diferentes conjuntos de demandas, al mismo tiempo que se tenía constancia las diferencias entre oficios, elaboraron dos tipos de programas reivindicativos diferentes: uno a nivel general en el que se reclamaba para las obreras el puesto que le pertenecía en la sociedad, y un segundo que le tocaba elaborar a las diferentes sociedades a partir de las situaciones concretas de los oficios.

-Presentación del proyecto a las obreras.

Una vez legalizada, la Agrupación empezó a trabajar para llevar adelante la participación de las obreras en el 1º de Mayo como ente autónomo respecto del resto de sociedades obreras. El primero y más importante paso era dar a conocer e involucrar a las trabajadoras de la ciudad en el proyecto de la Agrupación. Con este objetivo se convocó el primer mitin par el 12 de abril.

El lugar elegido fue el Círculo Ecuestre y se fijó como hora de inicio las tres de la tarde. Antes de dicha hora ya había una importante presencia de público; lo que es sintomático de la atracción que dicha convocatoria levantó no sólo entre las obreras de Barcelona, ya que hubo una importante presencia de obreros también[iv]. El protagonismo de la mujer obrera en este mitin era total. La mesa presidencial estaba compuesta únicamente por mujeres: la presidenta era Joaquina Matas, a la cual acompañaban Teresa Claramunt, Isidra Tegero, Palma y Faré[v]. Junto a ellas estaban Dolores Jené y Francisca Malañá, quienes participaron como oradoras[vi]. Y para terminar se leyó un escrito de “una compañera” de la cual solo conocemos las siglas, V.L.[vii]

La primera en tomar la palabra fue Joaquina Matas, quien señaló que el objetivo del mitin era “la necesidad de esta asociación de mujeres de todos los oficios”[viii], dado que todas las mujeres sufrían las mismas penalidades en las fábricas y tenían que asumir los mismos deberes dentro de la familia. Una necesidad, también remarcada por Francisca Malañá, con la que se conseguiría evitar que las mujeres ocupasen las plazas de trabajo de los hombres a cambio de un salario inferior[ix]. Por estas razones la mujer, como obrera, tenía el derecho a participar en la lucha y por tanto en la organización social. Pero este derecho sólo lo encontraría en la anarquía, según palabras de Dolores Jené. De esta manera, aparecían los ideales anarquistas en el mitin y que Teresa Claramunt se encargó de consolidar con un discurso basado en los principios ácratas de la época: el origen del 1º de Mayo se encontraba en los acontecimientos que se produjeron en Chicago el 1º de Mayo del año 1886. Por tanto, la fecha tenía un significado de lucha, en la cual la mujer obrera tenía un doble papel según Teresa Claramunt: defender sus propios intereses, al mismo tiempo que tenía que alentar a sus compañeros obreros para que declarasen la huelga general y mantuvieran la lucha hasta el final[x]. Un punto que también defendía V.L. en su ensayo que se leyó posteriormente, dado que “sin nosotras, es decir sin la mujer, el trabajador no se emancipará”[xi]. En un ensayo, en el cual también se remarcaba las esperanzas que el movimiento obrero en general tenían en el 1º de Mayo de 1891:

…la jornada de ocho horas que va á exigirse desde el día 1º de Mayo nos va á traer una modificación total en todas las relaciones sociales[xii].

-La necesidad de la solidaridad

Una vez finalizado el mitin y establecidos los objetivos, empezó el trabajo. Un trabajo que se presentaba difícil y arduo, ya que se trataba de concienciar a la mujer de la necesidad de organizarse para plantear a los patronos sus más elementales derechos: una jornada y un salario acorde. El trabajo iniciado con la constitución de la Agrupación se consolidó entre las reuniones del 12 y el 26 de abril, con la formación de las sociedades de Sastras, Zapateras y Costureras[xiii].

El trabajo de estas mujeres se encontró con dos dificultades, la escasa conciencia asociativa entre sus compañeras y la falta de financiación. Problemas a los que también tenían que hacer frente las asociaciones masculinas, pero en el caso de las mujeres estas cuestiones eran más relevantes dado por la posición dominante del hombre respecto a la mujer. A nivel financiero, se basaba en el control del salario de la mujer por parte del padre o del marido; A nivel de concienciación se daba en el hecho de que como el trabajo de la mujer fuera del hogar era considerado transitorio, sólo necesario hasta que el salario masculino resultase suficiente para el mantenimiento del hogar, los dirigentes obreros no se habían preocupado del nivel de concienciación de las mujeres como obreras como sí de los hombres.

Ante esta situación y el convencimiento de que sin la ayuda económica y moral de los obreros no sería posible llevar adelante el proyecto, se tomó la decisión de pedir ayuda al resto de sociedades obreras. Por esta razón apareció en las páginas de El Productor, el día 23 de abril, una circular, de dos días antes, firmada por la Agrupación y dirigida “A la sociedad de…”, forma con la que reclamaban la atención de todas las sociedades obreras de la ciudad. En dicha circular Josefa Fornells, quien firmaba la carta en nombre de la Asociación, hacía un resumen del mitin del 12 de abril y de la constitución tanto de la Agrupación como de las sociedades de oficios. Para dar constancia a las obreras de la presencia y objetivos de dichas sociedades, se había organizado un nuevo mitin para el día 26 de abril en el Teatro Circo Barcelonés. El objetivo de la circular era, en definitiva, por un lado, exigir “á todos los compañeros [que] procuren la asistencia de sus esposas, hermanas e hijas”, por otro, “encarecemos con insistencia el nombramiento de una delegación de esa digna sociedad para cumplimentar este ferviente deseo nuestro, no dudando del espíritu de solidaridad y generosos sentimientos emancipadores que caracterizan á los compañeros de vuestro oficio”. La circular terminaba con la demanda de ayuda económica dada la falta de fondos de la Agrupación, por lo que “por ahora no nos queda otro remedio que contar con los recursos de nuestros hermanos de fatigas”[xiv]. A esta circular siguió otra, el día 25, destinada exclusivamente a las mujeres, en la cual se leía:

¡Mujeres! Trabajadoras de todos los oficios. Compañeras. Para tratar de nuestras pésimas condiciones de trabajo y de la organización de los oficios propios de la mujer, se os invita á una reunión pública que se celebrará el domingo, 26, á las tres de la tarde en punto., en el Teatro Círculo Barcelonés, calle Montserrat. Obreras. Por la asociación podremos contrarrestar la codicia patronal que nos condena á la más vergonzosa miseria y continuos sufrimientos.

-El mitin del 26 de abril de 1891.

Mientras las plateas y los palcos se llenaban de obreras, el escenario era ocupado por la mesa presidencial. Una mesa, que al contrario que el mitin precedente, contó con la presencia masculina, delegados de las asociaciones adheridas.

Otra diferencia se dio en las oradoras, en mayor número que el anterior mitin, representaban una mayor diversificación de posturas, mientras que en el anterior el anarquismo era la dominante. La postura de la defensa de la asociación como medio para mejorar la situación de la mujer obrera, defendida por Joaquina Matas y Inés Ventura, se encontró entre dos frentes: uno representado por Carme Abreu, Carmen Demota, Camen Llovera y Isabel Vila, quien envió un texto leído por Consuelo Roqueta, quienes defendían la anarquía como el medio para lograr la emancipación de la mujer trabajadora y la necesidad de la figura de la mujer revolucionaria, cuya presencia era fundamental en la huelga del 1º de Mayo; el segundo frente estaba representado por Francisca Lostaló y Mercedes Fontseré[xv], quienes defendiendo la postura reformista, reclamaron la intervención del estado y el respecto de la burguesía, así mismo como la necesidad de fomentar centros femeninos.

Mención aparte merecen Soledad Gustavo y Teresa Claramunt, dado el importante papel que jugaron dentro del movimiento ácrata. De la primera se leyó un escrito, dado que le fue imposible estar presente en el acto, en el cual abogaba por la asociación de la mujer trabajadora y la anarquía como la fórmula idónea para lograr la emancipación de todos los obreros en general y las obreras en particular. Teresa Claramunt, por su parte, al hablar en último lugar pudo, primero, criticar las palabras moderadas que se habían oído en el escenario, para posteriormente volver a defender los principios expuestos en el Círculo Barcelonés, la asociación y la anarquía, porque representaban el fin de los tiranos; seguidamente acusó a los hombres de ser los culpables de la situación de la mujer obrera dado que no actuaban para evitarla; también, exhortó a intervenir en la importante lucha que se iba a iniciar el 1º de Mayo y defendió la huelga como medio para lograr el objetivo, la emancipación de la mujer, porque “cualquier medio es bueno si se consigue el fin”[xvi].

El punto final de este mitin fue la aprobación de las cinco conclusiones que la misma Teresa Claramunt se encargó de presentar: la necesidad de la asociación obrera femenina; la defensa de la mujer obrera por la propia trabajadora que venía a significar que las direcciones de las sociedades tenían que estar copadas por mujeres; la aprobación definitiva de la constitución de los núcleos de las sociedades de sastras, zapateras y costureras, así como la de la Agrupación de Oficios Varios; y por último daban su apoyo y se asociaban al movimiento del 1º de Mayo.

El final de un sueño

Siguiendo las pautas marcadas en los dos mítines, la Agrupación y las sociedades obreras femeninas se unieron al resto de sociedades para trabajar por la huelga general del 1º de Mayo. Así el 29 de abril la sección de modistas aseguraba que las oficiales de algunos talleres se declararían en huelga el 1º de Mayo[xvii]. Presencia que se manifiesta tras el 1º de Mayo y las subsiguientes acciones de las fuerzas del orden, que fueron desde la detención de obreros hasta el cierre de sociedades, cuando las sociedades obreras de Barcelona favorables a la huelga general, entre ellas encontramos la de la Agrupación, la sección de costureras, sastras y zapateras, enviaron una circular donde protestaban por las arbitrariedades cometidas.

La persistencia persecución del movimiento obrero en los meses previos al 1º de Mayo de 1892 también afectó a estas sociedades femeninas. Entre las sociedades clausuradas estaban la Sociedad Autónoma de trabajadoras y la sociedad de Sombrereros, Armadores y Planchadores y Costureras de Barcelona[xviii]. La presencia de las costureras en una sociedad del ramo masculino evidencia las dificultades a la que hacía frente las mujeres para asociarse. Situación que empeoró con la desaparición de la Sociedad Autónoma, lo que significó el fin de la asociación de género y la aceptación, finalmente, por parte de las trabajadoras de que la única forma sobrevivir que tenían las obreras era seguir el ejemplo de las costureras, o sea unirse a las sociedades de resistencia con liderazgo masculino, dado el escaso nivel de concienciación asociativa existente todavía entre las mujeres.

Por otro lado, el cierre de La Sociedad Autónoma de Trabajadoras confirma la teoría de que el proyecto surgió de trabajadoras vinculadas al anarquismo. Dado que fue dicho sector y aquellas sociedades obreras afines a esta ideología las que sufrieron la represión. Hecho que también hemos constatado en el análisis de los discursos de las diferentes oradoras participantes en los dos mítines.

Por último, hay que señalar que el nombre de dicha sociedad no volvió a aparecer en la prensa. Por lo que se puede confirmar que, finalmente, los esfuerzos por organizar a las trabajadoras en una sociedad dirigida por mujeres acabo en fracaso y que confirma que el proceso de concienciación de las obreras como colectivo social todavía se encontraba en sus primeras fases. Un nuevo intento de reorganizar a las obreras en sociedades exclusivamente compuestas por trabajadoras no se dio hasta después de la Primera Guerra Mundial; dado que dentro de la CNT sindicato anarcosindicalista fundado en 1910, no hubo ninguna sección femenina adscrita[xix].

Notas

[i] La proliferación de las sociedades es recogida por VICENTE IZQUIERDO, Manuel: “El moviment societari obrer a Barcelona i la seva rodalia (1890-1893). Proliferació de societats, activitat societaria i moviment vaguístic”. EN Congrès Internacional d’Història. Catalunya i la Restauració (1875-1923). Manresa: Centre d’Estudis del Bagès, 1992. En cuanto a lo acontecido en las jornadas del 1º de Mayo de 1890 y 1891 está FERRER, Joaquim: El Primer 1er de Maig a Catalunya. Barcelona: 1979; BALLESTER, David; VICENTE, Manuel: “El Primer de Maig a Barcelona”. L’Avenç. 137 (1990), 12-17 y RODRÍGUEZ CALLEJA, María: El 1er de Maig. La jornada del Treballador a Barcelona, Mataró i Manresa de 1890 a 1914. Trabajo de Investigación (inédito): Departament de Història Moderna i Contemporània, U.A.B. , 2000. Para profundizar en el tema del movimiento obrero de la última década del siglo XIX se puede consultar GABRIEL, Pere: “Movimiento obrero y Restauración borbónica”. En DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio (dir.): La Restauración (1874-1902), vol. 10 de la Historia de España. Barcelona: Editorial Planeta, 1990. Pp. 371-447.
[ii] Sociedad domiciliada en la calle Cadena, 32.
[iii] GABRIEL, Pere: Ver referencia 1.
[iv] Tal y como señala La Publicidad, 13 de abril de 1891, el congreso ejerció una “verdadera atracción tanto para las mujeres como para los hombres por su carácter novedoso”.
[v] El Diluvio, 13 de abril de 1891. El periódico sólo da los nombres de Isidra Tegero, Palma y Faré sin señalar sus oficios como se hacía en otros casos.
[vi] La Publicidad, 13 de abril de 1891. El caso de estas dos oradoras es el mismo que en el expuesto en la anterior nota. Pero podemos deducir que Francisca Malaña es modista a partir de su discurso.
[vii] El Productor, 19 de abril de 1891.
[viii] La Publicidad, 13 de abril de 1891.
[ix] Por tanto estas mujeres señalaban la cultura de género imperante en la sociedad española como principal causa de la situación de la mujer. Una cultura que se basaba en el discurso doméstico: la principal función de la mujer se encuentra en el hogar.
[x] Ver referencia 26. Este periódico señalaba que la oradora “habló dando muestras de convicción y dando muestras de verdadera elocuencia”.
[xi]  El Productor, 19 de abril de 1891.
[xii] Ver referencia 29.
[xiii] El Productor, 23 de abril de 1891.
[xiv] El Productor, 23 de abril de 1891.
[xv] De todas estas obreras sólo conocemos los nombres. De la única que se sabe el oficio es de Mercedes Fontseré, quien era sirvienta.
[xvi] El Productor, 30 de abril de 1981. Como se puede observar en los discursos de ambas mujeres es Teresa Claramunt la que defiende la postura de que son las trabajadoras las que tienen que luchar por conseguir su propia emancipación. Mientras, Soledad Gustavo coloca los intereses anarquistas en primer lugar, subordinando los intereses de las trabajadoras a los de clase, a los intereses generales del movimiento ácrata.
[xvii] La Publicidad, 29 de abril de 1891.
[xviii] La Publicidad, 28 de abril de 1891.
[xix] BAR, Antonio: La CNT en los años rojos. Madrid: Akal Editor, 1981.
  • Parte artículo publicado en la revista Arenal, Vol 9, 2 (2002).

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