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LANDAU, Kurt [Paolo Casciola]

Kurt Landau nació en Viena el 29 de enero de 1903 en una familia hebrea acomodada. A los 18 años, en 1921, se adhirió al Kommunistische Partei Österreichs (KPÖ, Partito comunista austríaco) y, un año después, llegó a responsable de sección del barrio vienés de Währing. A principios de 1923 criticó duramente la consigna de “gobierno obrero” adoptada en noviembre-diciembre de 1922 en el IV Congreso Mundial de la Tercera Internacional Comunista (Komintern). Rechazó la posibilidad de formar gobiernos de coalición con los socialdemócratas, en cuanto tal posición constituía para él una revisión de la teoría marxista del Estado. Su actitud le colocó de este modo en posiciones de “ultraizquierda” similares a las de Amadeo Bordiga. Fue nombrado jefe del departamento de agitación y propaganda del Comité Central del KPÖ y responsable de las páginas culturales del órgano del partido Die Rote Fahne (La Bandera Roja), asumiendo la defensa de Trotsky, mientras la dirección del KPÖ iniciaba la campaña antitrotskista, en el contexto de la así llamada “bolchevización”.

A continuación del debate desarrollado en el seno del KPÖ, en los años 1923-25, entre la tendencia “de izquierda” dirigida por Josef Frey y la “de derecha” liderada por Karl Tomann, los emisarios de la Komintern impulsaron la creación de una fracción fiel al partido soviético. Siguiendo un esquema aplicado también, en el mismo período, en otros países, esa fracción, guiada por Johann Koplenig y Gottlieb Fiala, inició una lucha interna con métodos burocráticos con el objetivo de asumir el control del KPÖ. Para impedir tal giro, los grupos alrededor de Frey y Tomann se unificaron en agosto de 1925, con vistas al VIII Congreso del partido, que debía celebrarse en septiembre. En marzo de 1926 Landau se adhirió a esta oposición unificada.

Los opositores fueron expulsados del KPÖ entre finales de 1926 y comienzos de 1927 y, durante el mes de enero, formaron la Kommunistische Partei Österreichs-Opposition (KPÖ-O, Partido comunista austríaco-Oposición), que tenía como órgano el periódico Arbeiterstimme (Voz Obrera). En el seno de ese grupo, Landau sostuvo la idea de que no se debía luchar por recuperar el KPÖ, sino combatir para que la oposición se convirtiese ella misma en el auténtico Partido comunista austríaco. En abril de 1928 la dirección del KPÖ-O expulsó por “desviacionismo de izquierda” a Landau y a toda una serie de militantes de Graz, cercanos a sus posiciones. Los expulsados crearon entonces un nuevo grupo, la Kommunistische Opposition/Marxistisch-Leninistische Linke (KO-MLL, Oposición comunista-Izquierda marxista-leninista), que publicó inicialmente el diario Klassenkampf (Lucha de Clases) y a continuación, a partir de mayo de 1929, Der Neue Mahnruf (La Nueva Advertencia).

La lucha política entre los dos grupos de oposición – la KPÖ-O y la KO-MLL – se hizo extremadamente áspera, con Frey y Landau arrojándose recíprocamente violentos ataques personales. Landau acogió a Alfred Rosmer durante su visita a Viena en julio de 1929. Acto seguido Trotsky convenció a Landau para que se estableciera en Berlín con su compañera Julia Lipschitz Klein, llamada Katja Landau, que había conocido seis años antes. El fundador del Ejército Rojo quería alejarlo de la densa atmósfera fraccionalista de la Oposición austríaca y hacerle participar activamente en la construcción de la Oposición alemana. En septiembre de 1929 Landau se trasladó a Berlín, en el barrio rojo de Wedding. Sin embargo las relaciones entre Landau y los militantes del Leninbund – organización formada en 1929 bajo la dirección de Hugo Urbahns –, que estaban más próximos a las posiciones de Trotsky, se revelaron tan difíciles que Landau prefirió dedicarse al pequeño grupo berlinés de la Oposición de Wedding.

Cuando los partidarios de Trotsky fueron expulsados del Leninbund, Landau se empeñó, bajo presión de Trotsky y de sus emisarios Pierre Naville y Max Shachtman, en conseguir la unidad de los trotskistas alemanes, que en marzo de 1930 se unificaron bajo el nombre de Vereinigte Linke Opposition der Kommunistische Partei Deutschlands (Bolschewiki-Leninisten) [VLO, Opposición de izquierda unificada del Partido comunista alemán (Bolcheviques-leninistas)]. Landau fue elegido en la dirección nacional provisional de la nueva organización y colaboró asiduamente en su órgano Der Kommunist (El Comunista). La primera reunión internacional de la Oposición de Izquierda Internacional (OII) se celebró en París el 6 de abril de 1930, y Landau fue elegido, junto a Rosmer, Shachtman, Andreu Nin y Lev Sedov, en su Buró Internacional.

La VLO tuvo que combatir, desde su nacimiento, en dos frentes: por una parte, contra el auge del nazismo, y de otra, contra el estalinismo. La creciente influencia ejercida por la VLO sobre la base del Kommunistische Partei Deutschlands (KPD, Partito comunista alemán) empujó a los estalinistas a ejercer la violencia física contra los opositores y a infiltrarse en su organización, con el objetivo de debilitar y destruir a la propia VLO. Uno de estos agentes, el lituano Ruvin Sobolevicius – más conocido por los seudónimos de Roman Well y Robert Soblen – se había adherido en octubre de 1928 a un grupo de oposición. En 1930 se había convertido en uno de los dirigentes más importantes de la VLO y en el principal adversario de Landau. El enfrentamiento entre ambos se prolongó durante más de un año. Trotsky prestó su apoyo a Sobolevicius/Well (sin saber que era un agente estalinista) y, después del fracaso de los intentos de conciliación, la VLO se dividió el 31 de mayo de 1931 en dos grupos rivales. La ruptura definitiva de Landau con el movimiento trotskista se había consumado de esta manera.

El nuevo grupo dirigido por Landau, la Linke Opposition der KPD (Bolschewiki-Leninisten) [LO, Oposición de izquierda del Partido comunista alemán (Bolcheviques-leninistas)], comenzó entonces un auténtico trabajo internacional, en competencia con la OII trotskista, atacando en primer lugar los métodos organizativos de Trotsky que, según Landau, estaban impregnados de burocratismo. En abril de 1932 esto condujo a la fundación, en Berlín, del “Grupo de trabajo internacional de los grupos de oposición de izquierda en la Komintern” (GTI), que computaba en sus propias filas – en cuanto grupos afiliados, o ligados al GTI por relaciones de amistad política – formaciones como la Kommunistische Linksopposition austriaca, el grupo griego Spartakos liderado por Pantelis Poliopoulos, la Communist League of Struggle de Estados Unidos dirigida por Albert Weisbord, la Gauche Communiste francesa de Claude Naville y Michel Collinet, la Ligue des Communistes Internationalistes belga de Adhémar Hennaut y la Frazione di Sinistra del Partito Comunista d’Italia, esto es, la organización bordiguista que, sin embargo, no se adhirió formalmente a tal organismo internacional.

En el plano nacional la LO, que, Landau aparte, contaba entre sus dirigentes más importantes a Hans Schwalbach y Alexander (Sascha) Müller, no se limitó a una actividad teórica y de propaganda, sino que se esforzó incluso en intervenir directamente en las luchas del proletariado alemán; intentó concluir acuerdos de frente único con los partidos comunista/estalinistas y socialdemócratas, y participó en la gran huelga del transporte de noviembre de 1932 en Berlín. Después de la llegada al poder de Hitler, la LO sobrevivió durante más de un año desafiando la represión nazi. Con ocasión de una conferencia clandestina, en marzo de 1933, la organización decidió iniciar un trabajo de fracción en el seno del KPD, trabajo extremadamente peligroso, puesto que, precisamente en 1933-34, el aparato de ese partido tenía la costumbre de publicar “circulares” en las que hacía públicos los nombres de los opositores y sus escondrijos; cuando esas “circulares” caían en manos de la Gestapo, ayudaban a los jefes estalinistas a desembarazarse de los elementos que criticaban a la dirección del partido (cfr. Erich Wollenberg, “Der Apparat – Stalins Fünfte Colonne”, Ost-Probleme, n.19, 12 mayo 1951, pp. 575 y siguientes). Al mismo tiempo los militantes de la LO, rebautizada Linker Flügel der KPD (Marxisten-Internationalisten) [LF-MI, Ala izquierda del KPD (Marxistas-internacionalistas)], empezaron discusiones políticas con otras agrupaciones de izquierda, entre las que estaba el Sozialistische Arbeiterpartei (SAP, Partito obrero socialista).

Mientras tanto, en el mes de marzo, Kurt Landau y Katja habían dejado Alemania para establecerse en París, donde se les unió en junio Schwalbach, que había sido el secretario de la organización. Frente a la quiebra del KPD, derrotado por los nazis sin luchar, el 12 de marzo de 1933 Trotsky abandonó su batalla por el enderezamiento del partido alemán y avanzó en la perspectiva de construcción de un nuevo partido comunista. En el mes de julio extendió ese viraje a la Komintern y a todas sus secciones nacionales, iniciando así una batalla independiente por la construcción de la Cuarta Internacional. Landau, por el contrario, empezó a desarrollar, ya desde finales de marzo, la idea de un “nuevo Zimmerwald”, sosteniendo que era necesario formar un agrupamiento en el seno de la Komintern estalinista para batirse desde el interior por su renacimiento y por la reconstrucción de los partidos comunistas, en cuyo seno era necesario construir tendencias de izquierda para conquistarlos a un nuevo programa.

Tal fue la idea de fondo del Der Funke (La Estrella), órgano de la LF-MI publicado en París baja la dirección de Landau – pero impreso en Viena – a partir de mayo de 1933, periódico que era redactado casi por completo por el propio Landau. Pero la ilegalización de los partidarios austríacos de Landau, en febrero de 1934, puso fin a la posibilidad de imprimir un diario en alemán: el último número de Der Funke apareció ciclostilado, en julio de 1934. La organización alemana también sufrió los golpes de la represión. En la primavera de 1934 la Gestapo nazi consiguió infiltrarse en la LF-MI y destruir casi completamente la organización. Sus militantes más destacados fueron arrestados, procesados y condenados en el mes de julio. Estos durísimos golpes comportaron el aislamiento de los cuadros y de los militantes que habían huido de la represión y provocaron también una drástica reducción de la actividad de la Auslandvertretung (Delegación en el extranjero) animada por Landau en París.

En paralelo a esta reducción de las posibilidades de realizar un trabajo político en Alemania y Austria, Landau intensificó sus propios contactos con el grupo comunista disidente francés, que se había formado en la primavera de 1934, reagrupándose luego en torno a la revista Que Faire? (¿Qué hacer?), lanzada en diciembre. Esta organización se proponía agrupar a todos los comunistas dispuestos a batirse, en base a los principios de la Komintern, por el restablecimiento de la democracia en el partido. Landau se convirtió en colaborador de la revista Que Faire? e intentó, en vano, la conquista de ese grupo a sus propias posiciones políticas. Durante su exilio francés, escribió también el folleto titulado La guerre civile en Autriche, fechado en marzo de 1934, publicado en París con el seudónimo de Wolf Bertram, en las ediciones de la Librairie du Travail. Landau hacía un balance de la reciente historia política en su país, y sobre todo de las vicisitudes del movimiento obrero austríaco, desde el nacimiento de la República austríaca en noviembre de 1918 hasta la “Comuna de Viena” de febrero de 1934, que terminó con la derrota de los proletarios insurrectos, aplastados por las fuerzas armadas del régimen clerical-fascistizante del canciller Engelbert Dollfuss.

En la época del primer gran proceso-farsa, celebrado en Moscú en agosto de 1936, bajo la égida de Stalin, contra varios representantes de la vieja guardia bolchevique – proceso que concluyó con la condena a muerte de los dieciséis imputados, entre los que se encontraba Valentin Pavlovič Olberg, que había militado en el grupo de Landau en Berlín en 1930-1931 –, Landau tomó la iniciativa de organizar, entre los emigrados políticos en París, una campaña de solidaridad con las victimas designadas. El agrupamiento dirigido por Heinrich Brandler, la Kommunistiche Partei-Opposition (KP-O, Partido comunista-Oposición) alemana, fundada en diciembre de 1928 y afiliada a la Internationale Vereinigung der Kommunistischen Opposition (IVKO, Unión Internacional de la oposición comunista) “comunista de derecha” – rechazó la propuesta de Landau, ya que creía que ese proceso era un acto justificado por la necesidad, para la URSS, de defenderse de un complot contrarrevolucionario. En cuanto al SAP, empeñado desde 1933 en perseguir una orientación de tipo frentepopulista, también rechazó la hipótesis de trabajo de Landau. Finalmente, la invitación de Landau sólo fue acogida por los trotskistas de la OII y por el grupo ultraizquierdista Die Internationale, que se había constituido en septiembre de 1935 en torno a Elfriede Eisler, conocida como Ruth Fischer y a Isaak Čemerinskij, llamado Arkadij Maslow, los cuales – en cuanto respecta al análisis del régimen estalinista – habían roto con la OII con posiciones “capitalistas de Estado”.

El estallido de la guerra civil española en julio de 1936 abrió, para todos los exiliados políticos refugiados en Francia, la posibilidad de salir de la casi inactividad forzosa en la que se veían ceñidos, para participar en la que se anunciaba como una profunda revolución social. Landau se dirigió entonces al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), solicitando ser acogido en Barcelona. A continuación, gracias al trotskista italiano Nicola Di Bartolomeo, llamado Fosco, que en esa época se encontraba en la capital catalana y colaboraba ya con el POUM, Landau y Katja llegaron a Barcelona a primeros de noviembre de 1936, estableciendo luego contactos con Andreu Nin y Juan Andrade, miembros del Comité Ejecutivo de ese partido, y también con Mika Feldman, la compañera del argentino Hipólito Etchebehere, conocido como Juan Rustico, que en París había colaborado con Landau, y que había sido uno de los fundadores de la revista Que Faire? (fue muerto mientras estaba al mando de una columna motorizada del POUM, en el frente de Sigüenza, el 16 de agosto de 1936).

En Barcelona, Landau trabajó para el POUM – organización “centrista de izquierda” afilada al Buró de Londres –, publicó algunos artículos en La Batalla con el seudónimo de Spectator y desempeño múltiples funciones: desde el mantenimiento de relaciones con los milicianos y los periodistas extranjeros, hasta la organización práctica de su vida (alimento, alojamiento, etcétera), pasando por su formación política. Landau esperaba que la revolución española se convirtiera en el punto de partida para una reorientación del movimiento obrero europeo, y que el POUM hubiese podido ser la piedra angular del “nuevo Zimmerwald”, que Landau seguía planeando, siempre en la perspectiva de un enderezamiento de los partidos comunistas (estalinistas). Por esta razón consagró una parte importante de sus propias energías – en colaboración con el Secretariado Internacional del POUM, dirigido por Julián Gorkin – en la organización de una conferencia internacional que había sido decidida en octubre-noviembre de 1936 en la Conferencia de Bruselas, convocada por el Buró de Londres. Esa conferencia internacional debería haberse celebrado en Barcelona en febrero de 1937, pero fue sucesivamente aplazada al Primero de mayo y luego al 18 de julio, aunque finalmente nunca se reunió.

El objetivo era crear un organismo mundial de lucha sobre una mínima base de acuerdo político, definida de este modo por Landau: rechazo de la política estaliniano-reformista del Frente Popular, en cuanto la auténtica lucha contra el fascismo debía ser conducida con la perspectiva de instaurar la dictadura del proletariado; necesidad de batirse de forma revolucionaria contra la amenaza de una guerra imperialista; finalmente, reconocimiento del carácter obrero del Estado soviético, que desembocaba en una política de defensa de la URSS con métodos de lucha de clases, y por lo tanto contra la burocracia estalinista. Tales debían ser, desde el punto de vista de Landau, las bases políticas del “nuevo Zimmerwald”, esto es, del nuevo y “necesario reagrupamiento del proletariado”; se trataba, según él, de una plataforma “suficientemente amplia para incluir a todas las corrientes revolucionarias del socialismo, del comunismo y del anarquismo” (Wolf Bertram [K. Landau], La revolución española de 1936 y la revolución alemana de 1917-18, Editorial Marxista, Barcelona 1937, p. 39).

La posición de Landau era sin embargo parcialmente contradictoria, en cuanto el POUM, con el que se identificaba, en lugar de oponerse al Frente Popular, había participado en él activamente, en Cataluña, durante el período crucial del 27 de septiembre hasta el 16 de diciembre de 1936, con la optimista aprobación de los representantes del SAP en Barcelona. Todavía en el contexto de su oposición a la política de los Frentes Populares, Landau criticó la disolución de las milicias y la creación de un “ejército popular”. En el número 7 de la revista teórica del POUM, La Nueva Era, de marzo-abril de 1937, Landau publicó un sobresaliente artículo titulado La dictadura del proletariado y el partido del marxismo revolucionario” en el que reconocía que anarquistas y marxistas revolucionarios “fueron el alma del período dictatorial y terrorista de nuestra revolución”, pero que al no destruir totalmente el viejo aparato estatal “tenemos hoy un gobierno burgués”. Tras rechazar rotundamente la concepción estalinista que confundía la dictadura del proletariado con la del partido único, exponía sus tesis sobre el papel que debía jugar un partido marxista revolucionario, que no tenía el monopolio político de la dictadura del proletariado, y que debía obtener la hegemonía entre otros partidos y organizaciones de la clase obrera, en lucha constante contra el reformismo estalinista, ligando revolución y victoria bélica sobre el fascismo.

Después de las jornadas de mayo de 1937 en Barcelona, y frente a la extensa represión desencadenada en Cataluña por las fuerzas policíacas del Frente Popular y por los servicios secretos estalinistas contra los insurrectos revolucionarios, Landau tuvo que refugiarse – aconsejado por Agustín Souchy – en la sede del Comité Regional de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) anarcosindicalista. Por razones que nunca ha sido posible esclarecer, algún tiempo después Landau decidió dejar su escondrijo. Mientras tanto, el 16 de junio de 1937 todo el Comité Ejecutivo del POUM había sido arrestado, y el partido había sido ilegalizado.

En el número 1 y único de la revista Juillet (Julio), revista internacional del POUM, editada en francés en París y Barcelona, con el objetivo de preparar la ya mencionada conferencia internacional del POUM, convocada para el 18 de julio de 1937, Landau, usando su seudónimo de W. Bertram, publicó un artículo titulado “De Bruxelles à Barcelone”, en el que hacía un balance de la conferencia reunida en Bruselas, mencionada más arriba, al tiempo que avanzaba los objetivos de creación de una nueva Internacional, que se plantearía en la próxima reunión internacional a celebrar en Barcelona. Se trataba de un número excepcional, en el que también publicaron artículos Andreu Nin, Julián Gorkin, Narcís Molins i Fábrega, Jordi Arquer, Juan Andrade, John McNair, Albert Weisbord, William Krehm, H. van Amstel (seudónimo del militante holandés Theo van Driesten), etcétera. El artículo de Nin, titulado “El problema de los órganos de poder en la Revolución Española”, era una respuesta a las críticas de Josep Rebull y de Trotsky a la política llevada a cabo por el POUM desde el inicio de la guerra civil. Landau también era, muy probablemente, el autor del artículo firmado con el nombre de la revista “Juillet”, titulado “Trotsky y la Revolución española”, en el que se hacía un análisis muy crítico de sus tesis sobre la revolución española, descalificando al líder ruso por su crónica desinformación y por el absoluto desprecio que manifestaba respecto a cualquier oponente o crítico. Las repetidas menciones al austromarxista Otto Bauer, a la lucha de clases del proletariado austríaco y al Partido comunista de Austria señalan la autoría de Landau.

El 28 de junio de 1937 las autoridades dieron orden de arresto de Landau en el caso de que hubiese intentado cruzar la frontera española. En la más estricta clandestinidad, continuó escribiendo sobre la situación política, esbozando también una profunda crítica del bolchevismo y polemizando agriamente con Trotsky y sus partidarios. Pese a su dificilísima situación personal, Landau no dejó de manifestar un sorprendente optimismo de fondo a propósito del futuro de la revolución española, como testimonia la siguiente cita de una carta que envió a Karl Daniel, un compañero austríaco, el 28 de julio de 1937:

Pese a esta situación desgraciadamente tan dura, me siento como pez en el agua… Es una lucha a muerte, la que se ha declarado ahora entre nosotros y los estalinistas. Ellos son diez veces más fuertes que nosotros, pero hasta ahora sólo se han enfrentado con hombres domesticados (en la URSS), o con un solo hombre de letras (Lev [Trotsky]), o con pequeños grupúsculos. Pero aquí tendremos la posibilidad de desarrollar contra el estalinismo, no una pequeña batalla fraccional, o un enfrentamiento literario, sino la lucha de clases de los trabajadores contra el estalinismo. Aún en el caso de una derrota, que no creo que llegue, aunque todos fuésemos aniquilados, nosotros, los que participemos en esta lucha, dejaríamos trazas tan profundas que, en una nueva situación, la lucha entre la revolución y el estalinismo se encendería de nuevo en cuanto lucha de clases del proletariado revolucionario contra la contrarrevolución estalinista. Contra nuestros sólidos huesos, Stalin se romperá al menos algún diente… El POUM representa a la única gran fuerza política sobre la cual puede actualmente basarse el marxismo. Aunque el partido haya desvelado mil debilidades, los mejores compañeros extranjeros, y sobre todo nuestros milicianos, están entusiasmados con el partido como raramente ha podido verse”.

En la clandestinidad, Landau continuó siendo objeto de investigación por parte de los servicios secretos estalinistas, que finalmente le dieron caza. El 25 de agosto de 1937 el máximo dirigente de la NKVD en España, Aleksandr Michajlovič Orlov, transmitió a Moscú un informe en el que se lee: “El liternoe delo [expresión rusa que significa ‘asunto reservado’, esto es, la liquidación física] de Kurt Landau se ha revelado más difícil que el de todos los casos precedentes. (…) Ha entrado en una estricta clandestinidad y, aunque durante diez días hemos mantenido bajo vigilancia a una importante anarquista, que, según ha revelado ella misma a una de nuestras fuentes, es su correo y lo ve cada día, hasta ahora no hemos sido capaces de encontrarlo” (cit. in John Costello–Oleg Tsarev, Deadly Illusions. The KGB Orlov Dossier Reveals Stalin’s Master Spy, Crown Publishers, New York 1993, p. 286). Orlov informó además a sus propios superiores que, si las investigaciones hubieran sido infructuosas, habría intentado atraer a Landau a una cita y, después de haberlo seguido para espiarlo, lo habría capturado en los días siguientes. Y proseguía: “Pese a la difícil situación creo que, teniendo en cuenta la importancia de Landau, no deberíamos dudar en llevar a cabo también este liter [abreviación de liternoe delo, esto es, asesinato] del modo que nos habéis ordenado” (ibidem).

El nuevo escondrijo de Landau – una casa de un militante del POUM situada en un suburbio de Barcelona – fue finalmente localizado y, el 23 de septiembre de 1937, fue raptado por dos hombres vestidos de civil, y por un tercero que llevaba un uniforme de la Guardia de Asalto, desapareciendo para siempre. En la época de su desaparición tenía solamente 34 años. A partir de los interrogatorios a los que fueron sometidos los compañeros extranjeros que militaban en las filas del POUM, se pudo apreciar lo fantásticas que habían sido las acusaciones que los agentes de Stalin en la España republicana imputaban a Landau: la pertenencia al Comité Central del POUM y la creación de un grupo terrorista “trotsko-fascista” que había hecho estallar la insurrección del mayo de 1937 y que se habría planteado el objetivo de asesinar a Stalin y a los dirigentes de la Komintern.

También Katja fue capturada poco tiempo después que Landau. Detenida en la Prisión de Mujeres de Barcelona, se dirigió al presidente catalán Lluís Companys, al ministro del Interior y a las autoridades competentes con una carta en la que pedía noticias de Landau, exigiendo saber si había sido encarcelada como rehén, o bien le comunicasen cuáles eran las acusaciones existentes contra ella. Ante la falta de respuesta, el 8 de noviembre de 1937 emprendió una huelga de hambre, lucha con la que se solidarizaron 500 compañeras presas. Katja, trasladada al Hospital General, bajo custodia, fue visitada el 22 de noviembre por el Ministro vasco de Justicia, Manuel de Irujo, que le prometió investigar la desaparición de su marido y le quitó la guardia que la vigilaba, poniendo así final a la huelga de hambre. El 27 de noviembre Mika solicitó permiso para visitarla en ese mismo hospital.

Arrestada por segunda vez a principios de diciembre, fue encarcelada en diversas prisiones secretas estalinistas y amenazada de ser procesada por espionaje militar. Su liberación definitiva se debió probablemente a las presiones ejercidas sobre el aparato estalinista por personalidades del calibre de Otto Bauer, Friedrich Adler y Marceau Pivert. Katja nos ha dejado un importante relato de testimonios sobre la represión estalinista en Cataluña: Le Stalinisme en Espagne. Témoignages de militants révolutionnaires sauvés des prisons staliniennes [El estalinismo en España, Testimonios de militantes revolucionarios] (con un prólogo de Alfred Rosmer), Spartacus, Paris 1938; sucesivamente reimpreso bajo el título: Le stalinisme bourreau de la révolution espagnole 1937-1938 [El estalinismo verdugo de la revolución española 1937-1938], René Lefeuvre/Spartacus, Paris 1971.

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En cuanto a la suerte de Landau – cuyo nombre, en la carpeta abierta sobre él por la Comissaria General d’Ordre Públic de Catalunya, fue escrito erróneamente: “Kur-Landau” llamado “Bertran-Vols” –, existen tres versiones diferentes. Según el citado artículo de Wollenberg, habría sido arrestado por orden de Walter Ulbricht y André Marty, por funcionarios alemanes que lo torturaron hasta la muerte en una prisión de los servicios soviéticos en Barcelona. En una carta, Gorkin explicó que había encontrado, en el momento de su detención en la Prisión del Estado de Barcelona, a un amigo que también estaba preso, que le aseguró que Landau había sido conducido al Hotel Colón – sede del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), el partido estalinista catalán –, muerto en los subterráneos del mismo hotel y luego quemado. Katja, por su parte, no excluía la posibilidad de que su compañero hubiese sido llevado a la Unión Soviética. No podemos saber qué hipótesis es la verdadera. De lo que no cabe duda es que Landau fue una de las numerosas víctimas de la terrible caza al hombre desencadenada en todo el mundo por la contrarrevolución estalinista contra sus opositores de izquierda. Pero es posible que algún día incluso los archivos más secretos del régimen estalinista sean abiertos por fin, y que entonces se pueda conocer con certeza toda la verdad sobre su final.

Paolo Casciola

Publicado en Biografías del 36,
Ediciones Descontrol, 2016

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