Entrevista realizada por Ser Histórico previa al acto “Ingeniería de la represión” Un espacio para analizar cómo se construye y aplica el llamado “Derecho del enemigo” contra el anarquismo, con la presencia del compañero Gabriel.
Viernes, 5 de junio a las 19:00h. C.S. La Piketa: C/ Alfredo Castro Camba, 24 – Entrevías
Más información sobre el caso del compañero en ¡No a la extradición a Italia del compañero Gabriel Pombo da Silva!
¿Cómo es posible que sigan existiendo las cárceles en pleno siglo XXI, qué intereses hay en que existan?
La mentalidad punitivista de nuestras sociedades occidentales requieren del encierro y la concentración para sacar rentabilidad de la miseria. Así, hoy en día tenemos reformatorios para menores, «centros» para menores extranjeros, centros penitenciarios varios… Y centros de día y atención geriátrica, centros de salud mental y de educación especial. La respuesta es que el encierro se ha vuelto un negocio lucrativo y, obviamente, quien alza la voz y se enfrenta a la tiranía acaba preso o muerto.
¿La izquierda y parte del anarquismo por qué no se implican más en la denuncia de las condicioens de las prisiones y por qué no hay campañas más contundentes de para abolir las prisiones?
La izquierda y el anarquismo pueden ver la cuestión anticarcelaria (abolición de las jaulas) del mismo modo. Dado que la izquierda, por «radical» o «progre» que sea, lleva a su ADN estatista la cárcel como profilaxis social, como tampoco van a abolir las comisarías y poner en pie milicias.
El anarquismo debiera ser antipunitivista. Los cuidados son un espectro muy amplio donde tratar todo tipo de daños y reparaciones. La socialdemocracia de hoy en su día es indiferente al sufrimiento de los pobres o explotados. Se cree en clase media. No obstante, se está moviendo mucho el tema del antipunitivismo, incluso desde el punto de vista académico. Foro de los Comunes, Iñaki Beiras, etc.
¿Qué piensas del trabajo dentro de las cárceles y sus condiciones?
No puedo hablar mucho de eso porque me han tenido casi toda la vida en aislamiento y no he estado en esos poquísimos escasos talleres que tienen por ahí de super explotación laboral. Pues les pagan una miseria, básicamente, y… básicamente es un trabajo embrutecedor sin ninguna compensación económica y habría que dejárselo mirar muy bien eso de trabajo ahí dentro.
Pero bueno, como no estoy a favor de regularizar los campos de concentración o este tipo de sitios al margen de cualquier ley, pues no tengo mucho que argumentar. Yo, la verdad, no creo en el trabajo como redención de la pena ni de nada. O sea, eso es una cosa muy cato-fascista que viene de aquí también. Por eso el lenguaje de la cárcel española es así tan cristiano. La redención de la pena… el indulto, el centro penitenciario, donde uno tiene que hacer una penitencia, en fin, todo este rollo martirológico.
Y sí, hay mucha gente también así progre que les he visto trabajar la cárcel porque creen que pueden cambiar la cárcel desde dentro, pero aparte de algún alivio individual que pueda tener una persona cuando conoce a un ser normal dentro de la prisión, aparte de esas anécdotas, no le veo más asunto ahí a la cosa.
De la siempre citada COPEL hasta ahora el resto de colectivos que ha tratado el tema de las prisiones no son tan conocidos. Puede que a la gente le suene más la campaña de denuncia de los FIES pero ¿qué colectivos o campañas destacarías después de la COPEL?
Estoy viendo aquí lo de la siempre citada Copel. La COPEL ha hecho su propaganda y viene de un contexto muy determinado, que son los años 70 y los años 80. Para mí, al menos en mi vida, sí que ha afectado la COPEL, pero porque la cárcel era el vertedero donde acababa toda la gente que se rebelaba contra el estado de las cosas que mantenía el régimen. Así que sí, fue un peso real en esa época y porque todos los que luchábamos con, no sé cómo decirlo, igual es un poco frívolo, pero sí, los que empuñábamos las armas ya fuera para atacar un banco para subvencionar nuestra existencia, como los que expropiamos bancos, para sustentar la existencia de los nuestros.
La COPEL fue una organización bastante importante. Y tuvo una larga vida. Y luego cada militante, pues algunos acabaron siendo unos delincuentes de mierda. otros acabaron pues ingresando en el GRAPO, otros siguieron independientes y con unas unas ideas, digamos, bastante libertarias. que abarca digamos una década de finales de 70 hasta o menos de una década, mediados de los 70, muy principios de los 80, 81, 82, que ya fue el último coletazo que pegó. Y sí, bueno, yo también formé parte de, sin ser militante de nada, porque nunca me gustaron las afiliaciones a ningún tipo de organización, sí que les colaboré y conocí también al máximo responsable de la COPEL, el de Vigo, que era el Tito de Matamá, que murió ahorcado en una cárcel portuguesa.
Cuando me toque escribir el libro pues tendré que hablar también de este personaje histórico, al menos en cuanto se refiere a la Copel y el sistema anti… o sea, las ideas anticarcelarias y que este Tito de Matamá también protagonizó en los 80… un secuesto con armas en la cárcel de Vigo, una recortada y un 9mm. Y yo de aquella contribuí desde la calle también a que los compañeros tuvieran las armas dentro de prisión. Así que la COPEL para mí fue muy importante. Fue muy importante descubrir que la rebelión no acababa detrás de unos muros de una prisión.
Luego lo que vino en los FIES ya vino en los años 90 y eso también desgraciadamente me pilló, pero ya en los FIES había habido un salto cualitativo en cuanto a los medios represivos. en los que habían cambiado las estructuras de las cárceles, digamos de cárceles antiguas a cárceles modernas, un modelo alemán, donde la sociabilidad, la comunidad quedaba anulada por la propia arquitectura de la prisión se hace más complicado hacer motines colectivos entonces ahí por eso siempre salen los mismos nombres parece como si fuéramos siempre pues no sé 20 o 30 personas los que estamos ahí en el tinglao, pero no básicamente porque la mayoría a medida que fueron profesionando la arquitectura de la prisión pues fue cambiando también las tácticas para combatir a la misma prisión. Entonces la campaña de FIES en la que también participé, fuero acogidas por el movimiento libertario. La del FIES al final, yo me acuerdo incluso cuando hicieron algunos sabotajes en Italia contra Iberia, contra el Instituto Cervantes, contra la Catedral del Duomo y algunas más. donde hacían referencia a los presos FIES y luego aludían también a Xose Tarrío, porque habían leído el libro y sabían la realidad del Estado español a nivel carcelario.
Al final, digamos que, como yo lo veo, la COPEL, el FIES, el anarquismo insurrecto, los sabotajes y muchas de esas cosas tiene un hilo negro que se puede seguir tranquilamente donde no hay ninguna contradicción. Al contrario, es donde la razón se va armando a sí misma para defenderse de la agresión, de la agresión que es múltiple y que es el sistema en su conjunto. No solamente la cárcel, el aislamiento, sino también el sistema, la civilización y todo lo que la comprende.
¿Cuál es tu situación ahora?
Bueno, mi situación legal ahora es esperar a que esto se vaya concretando jurídicamente en el Estado español y desde las propias leyes de aquí, pues contrastar lo que hay. Pero bueno, esa es una idea mía. De eso se encarga en estos momentos el abogado. Y ya está. Y ya me irá contando y nosotros iremos, como siempre, actualizando lo que vaya saliendo. Sea lo que sea, lo importante es que de momento no lo hemos quitado encima [la extradición a Italia NdE]. Y ahora evitamos también el que España me quiera encarcelar y ya está.


