Ezequiel Endériz fue un periodista, autor y sindicalista olvidado pero que sin duda merecería una biografía en condiciones. Por desgracia, prácticamente sólo se le recuerda en ciertos blogs desperdigados y en alguna web socialista o anarcosindicalista. Pero hay al menos un trabajo muy completo sobre su vida y obra, Más noticias sobre Ezequiel Endériz, del que vamos a citar varios fragmentos.

El objetivo de este texto es recordar la primera huelga de periodistas, aunque en su dilatada carrera Endériz estuvo vinculado también a la primera Sociedad General de Autores de España y en su primera escisión, como relatamos Ainara LeGardon y quien suscribe estas líneas en SGAE: el monopolio en decadencia. Endériz fue también el pricipal impulsor de la primera y única huelga general de periodistas que ha habido en este país, exceptuando la que se produjo tras el atentando en El Papus.

En Más noticias sobre Ezequiel Endériz se reflejaba lo siguiente:

[…] hasta 1919 no nació efectivamente el primer sindicato español de periodistas; y nacía adscrito a la UGT y bajo la presidencia de Ezequiel Endériz, redactor de “El Liberal”. La chispa que hizo prender el descontento entre los periodistas y les hizo tomar una mayor conciencia profesional fue el reestablecimiento provisional de la censura previa motivada por una gran huelga que los obreros de La Canadiense, empresa de suministro eléctrico, habían llevado a cabo en Barcelona en el mes de febrero.

La Huelga de la Canadiense es una de las más importantes de la historia del sindicalismo a nivel mundial: el Decreto de la jornada de ocho horas de trabajo con el que se acabó el conflicto convirtió a España en el primer país que promulgaba esta histórica reivindicación obrera. Al calor de este enorme éxito sindical los periodistas impulsaron una huelga de sector, ya que:

Los redactores estaban generalmente mal pagados y muchas veces ni siquiera cobraban puntualmente, podían ser despedidos sin indemnización en cualquier momento, no tenían derecho a vacaciones pagados, etc.

Al observar las reivindicaciones de la huelga de 1919 parece que el sector del periodismo sigue teniendo unas condiciones paupérrimas, pero por desgracia las reivindicaciones de los sindicatos actuales son ridículas en comparación con las de la época. De hecho, el verdadero choque entre patronal y periodistas no fue por temas económicos, con los que se podría haber llegado a un acuerdo. Fue una verdadera lucha por el poder obrero en los centros de trabajo, en este caso los periódicos:

Ante estas demandas, las empresas editoras convocaron una asamblea de directores de toda España en la que estuvieron presentes 21 diarios madrileños y 39 del resto de España. Aunque la prensa estaba atravesando un mal momento, no pusieron los directores muchos reparos a las peticiones de tipo económico. […] Con lo que no estaban dispuestas a transigir las empresas era con las reivindicaciones que suponían ceder parte de su poder al sindicato, como la sindicación obligatoria o que la fijación de las plantillas se hiciera de acuerdo con el sindicato.

La huelga estalló al no llegarse a un acuerdo:

Tras duras negociaciones, el sindicato convocó una huelga a las once de la noche del 5 de diciembre. Sólo cuatro periódicos —ABC, El Debate, El Universo y El Socialista— salieron al día siguiente a la calle. Esos cuatro y un quinto periódico —“Nuestro Diario”—, no tenían director nominal, pero la dirección legal era ejercida, según parece, por el propio presidente del sindicato, es decir, por Ezequiel Endériz.

Por desgracia, la huelga se perdió, aunque contribuyó a mejorar algo las condiciones laborales de los periodistas. La derrota y su posterior cese dentro del Sindicato de Periodistas y Empleados de la Prensa hizo que Ezequiel Endériz se alejara de UGT y comenzara su acercamiento al anarquismo y a la CNT.

Escrito por David García Aristegui

David García Aristegui nació en 1974 y es Licenciado en Ciencias Químicas (Bioquímica) por la Universidad Complutense de Madrid. Publicó el libro ¿Por qué Marx no habló de copyright? (Enclave de Libros) en 2014, y desde entonces desgrana sus pensamientos a través de sus ya habituales artículos críticos en varios medios de comunicación. Destaca entre sus textos el capítulo sobre SGAE en CT o la Cultura de la Transición (DeBolsillo, 2012) o el prólogo para Criminales del copyright (Hoja de Lata, 2014). Fue el creador de uno de los pocos programas dedicados en exclusiva a la propiedad intelectual, Comunes. Actualmente imparte la asignatura de Propiedad Intelectual en el Grado de Creación Musical en la Universidad Europea de Madrid; colabora en Barrio Canino, realizado desde Ágora Sol Radio, y con los colectivos Ciencia Para el Pueblo y la Unión de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras. Su último trabajo ha sido el autoeditado Sin mono azul. Breve historia del sindicalismo en el trabajo cultural (1899-2015) y en el 2017 se publica, junto a Ainara LeGardon, SGAE: el monopolio en decadencia.

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