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MÁLAGA, FEBRERO DE 1937: LA DESBANDÁ

El martes 7 de febrero del 2006, el Ayuntamiento de Málaga, gracias al impulso del escritor Jesús Majada, inauguró el paseo de los Canadienses en homenaje al médico Norman Bethune (Gravenhurts, Canadá, 1890-Tang, China, 1939), a sus ayudantes y al país americano que sufragó los gastos.1

Jesús Majada había recogido casi 3.000 firmas para que la ciudad andaluza rescatara del olvido la figura de Bethune, por la extraordinaria tarea humanitaria que llevó a cabo durante la llamada Desbandá, la escapada de decenas de miles de refugiados hacia Almería como consecuencia del asedio y ocupación de Málaga por parte de las tropas italo-franquistas.2

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Norman Bethune posando para su graduación de 1922. Fuente: Wikimedia

La Desbandá fue una de las más masivas huidas de población civil en Europa y una de las mayores tragedias, sino la mayor, de la Guerra Civil olvidada interesadamente por todos, según los historiadores Miguel Alba y Antonio Somoza. Este afirma que los republicanos dejaron abandonada la ciudad cuando era perfectamente posible defenderla al tener un solo acceso por carretera y estar rodeada en los demás flancos por el mar y la montaña. Alba, por su parte, sostiene que “fue una vergüenza para todos, tanto para los fascistas, que fueron los ejecutores (de la carnicería), como para la República3”. Volveremos sobre el particular al final de este artículo.

Las órdenes de operaciones para la toma de Málaga y la zona oeste de Granada se firmaron el 30 de enero de 1937 por parte de Mario Roatta Mancini (Módena, 1887-Roma,1968), comandante en jefe del Corpo di Truppe Volontarie (CTV) italiano y el 2 de febrero por Gonzalo Queipo de Llano y Sierra (Tordesillas,Valladolid, 1875-Sevilla, 1951)4.

En los momentos previos a la ofensiva contra la urbe costasoleña había en España cerca de 50.000 italianos (30.000 milicianos y 20.000 regulares). Contaban, además, con abundante equipo motorizado, carros de combate y el apoyo aéreo de los Savoia5.

Desde su llegada de los militares transalpinos a territorio de la España sublevada, los enfrentamientos con los franquistas sobre la táctica militar a seguir habían sido una constante. Ya se produjeron en agosto y septiembre de 1936 en Mallorca cuando Arconovaldo Bonaccorsi (Bolonia, 1898- Roma, 1962), conocido como el Conde Rossi, ninguneaba a menudo a las autoridades golpistas de la isla y pretendía, incluso, contra la voluntad de aquellas, ocupar Menorca, entonces en manos republicanas. Encontraremos a tan controvertido personaje también en el frente de Málaga como jefe directo de las tropas junto a Roatta cuando este resultó herido el 5 de febrero en un brazo, percance que llevó al coronel Emilio Faldella a hacerse cargo del mando de las unidades italianas.6 

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Mario Roatta

Pocas semanas antes, Roatta, siguienso órdenes del Duce, decide operar de forma independiente de las fuerzas del coronel Borbón, el cual ejercía el mando directo de las tropas franquistas. Aquel había entrado con sus soldados a mediados de enero en Marbella y, por otra parte, las tropas de la guarnición de Granada, al mando del coronel Muñoz, en su avance, se habían apoderado de Alhama y de los territorios circundantes al norte de Málaga. Roatta, aplicando una táctica diferente, emprende una ofensiva rápida para que los italianos obtengan una victoria clara y de importancia estratégica sobre objetivos decisivos, según las pautas acordadas por el ministro de Exteriores de Mussolini, Galeazzo Ciano (Livorno,1903- Verona, 1944) y los subsecretarios de los ministerios militares. Es la guerra celere o relámpago7

Por aquellas fechas (enero de 1937) había en Málaga, con una población de más de 150.000 habitantes en la época, unos 50.000 refugiados que habían ido llegando a la ciudad huyendo del avance de las tropas franquistas las cuales el 16 de septiembre de 1936 habían ocupado Ronda amén de otros pueblos del interior de la provincia y del campo de Gibraltar. La ofensiva de los rebeldes no hizo más que aumentar la afluencia de refugiados. La situación llegó a ser tan acuciante que la catedral se abrió como refugio en octubre y se amontonaron en su interior de manera infrahumana centenares de refugiados. Para añadir mayor dramatismo al panorama, entre septiembre y octubre de aquel año, Málaga sufrió casi a diario ataques aéreos algunos tan mortíferos como el del 24 de octubre de 1936 que causó 50 muertos y grandes destrozos en la calle Martínez..8

La capital costasoleña estaba en el punto de mira de los sublevados desde hacía tiempo como lo demuestran las charlas de Queipo de Llano entre las que destaca la del 23 de agosto de 1936.

“Y como colofón de esa serie de tonterías que dicen los marxistas del Comité Rojo de Málaga, han dirigido un telegrama al Gobierno de Madrid, al que felicitan entusiásticamente “por todos los éxitos obtenidos” que demuestran las dotes extraordinarias de mando y esperamos que con ellos nos llevarán pronto a la victoria”, ¡idiotas!, os van a salvar para que continuéis cometiendo crímenes, pero ya tendréis vuestro merecido, aunque os escondáis debajo de la tierra. Porque de allí os sacaré. Continuad vuestras hazañas que más pronto o más tarde. pagareis los crímenes cometidos. ¡Canallas!

¡Cobardes!9

La urbe andaluza era un un feudo de la izquierda lo que, evidentemente, no la hacía atractiva a los ojos de los sublevados. En las elecciones del 16 de febrero de 1936 el Frente Popular había arrasado en ella obteniendo 55.290 votos frente a los 14.452 de las derechas y los 1.510 de los radicales. La totalidad de los diputados elegidos en la ciudad (2 del PSOE, 1 de Izquierda Republicana y otro del PCE) pertenecían a formaciones republicanas. De ahí que, por aquel entonces, se la conociera como “Málaga, la roja10”.

Queipo de Llano se explayaba en sus famosos discursos radiofónicos desde Sevilla sobre las atrocidades cometidas por los rojos en los pueblos de la provincia malagueña y en su capital. En ellos se informaba de las personas que se despeñaban por el barranco de Ronda, de los hombres a los que se empalaba vivos y a quienes se obligaba a presenciar cómo a sus mujeres y sus hijas “primero las violaban y después las rociaban con gasolina y las quemaban”; de las monjas a las que se exhibía desnudas en los escaparates de los comercios de Antequera; de los sacerdotes a los que se abría en canal y se les llenaba el estómago de cal viva; de que en las costas de Málaga flotaban los cadáveres decapitados de los todos los que no eran anarquistas… (la capital se encontraba en manos de un Comité de Salud Pública dominado por la CNT-FAI).11

La sed de revancha era, pues, muy evidente y los que había sucedido en las localidades ocupadas por los franquistas no permitía presagiar nada bueno ni ningún tipo de benevolencia por parte de los nacionales cuando entrasen en la ciudad.

Gamel Woolsey, esposa del escritor Gerald Brenan describe en su libro “El otro reino de la muerte. Los primeros días de la Guerra Civil en Málaga” (Editorial Librería Ágora, S.A, 2006) el clima de pánico que se apoderó de la gente cuando se hizo evidente la proximidad de los atacantes.

“Un siniestro rumor que nos hizo olvidar a todos la quema de casas se propagó por el pueblo: ¡El tercio, que viene el tercio! Por el tono de las voces que oímos en la calle, era como si hubieran dicho: ‘Se ha abierto el infierno, Lucifer y su legión están sobre nosotros. Esta legión, digna de Lucifer, era lo que esperaban y la expectativa corría como una ola fría de horror sobre el campo. Nadie se acostó, todos estaban fuera en la carretera, viendo la llamarada roja de Málaga e intentando escuchar a lo lejos los pasos del enemigo que acercaba’12“.

El 7 de febrero los camisas negras llegan a los suburbios de Málaga y al día siguiente, junto a los españoles de Borbón entran en la desolada capital. Es el inicio de la desbandada. Los barrios populares se quedan vacíos y una caravana compuesta por miles de personas, animales y carros que arrastran sus pertenencias personales (muebles, máquinas de coser, mantelerías, radios, etc) se agolpa en el paseo del Parque y avanza hacia El Palo y Rincón de la Victoria. No existe unanimidad entre los especialistas en lo que concierne a la cifra de refugiados, oscilando la misma entre las 90.000 y las 150.000 (Bethune) según las fuentes. La historiadora Encarnación Barranquero aseguraba en el 2017 al diario Sur (con motivo del 80 aniversario de los hechos) que lo más probable era que los 50.000 refugiados que vivían en la ciudad desde hacía meses procedentes de los pueblos ocupados huyeran todos. Y a ellos se habrían sumado miles de personas de las localidades de los alrededores y muchas otras por el camino. Queipo de Llano, por su parte, se refería a “250.000 cobardes que huyen”.13

Hay, sin embargo, nuevas aportaciones históricas que elevan el número de desplazados hasta los 300.000. Es lo que afirman Maribel Brenes y Andrés Fernández en su libro 1937. Éxodo Málaga-Almería: Nuevas fuentes de investigación (Arístipe Ediciones, 2016). Según los autores “el número de personas víctimas del éxodo es muy superior a 150.000, cifra que hasta hoy se había dado por válida. De la interminable lista de desplazados que partió de Málaga solo en el tramo de Adra a Almería quedaban cerca de 200.000 personas14”.

Al amanecer del día 8 de febrero, mientras era ocupada la ciudad, la columna de malagueños alcanza ya Torre del Mar donde se les suma una marea de refugiados procedentes del interior de la provincia. La N-340 Málaga-Almería por la que avanzan está pegada a la costa y cortada en Motril por una inundación y desde la playa (e incluso a pocos metros de distancia) los buques Canarias, Baleares y Almirante Cervera lanzan bombas sin que la marina republicana haga acto de presencia en ningún momento. Al mismo tiempo, como explica el historiador Francisco Espinosa Maestre, presidente de la Asociación Contra el Silencio y el Olvido Memoria Histórica Málaga, la aviación italiana “comienza el ataque aéreo y el ametrallamiento a una caravana de familias indefensas” y desde el agua “la escuadra sublevada cañonea y dispara sobre blancos humanos que huyen aterrorizados15”.

Queipo de Llano en su charla del día 9 de febrero se refería al trágico episodio con estas palabras:

“(..) A los tres cuartos de hora, un parte de nuestra aviación me comunicaba que grandes masas huían a todo correr hacia Motril. Para acompañarles en su huida y hacerles correr más a prisa, enviamos a nuestra aviación que bombardeó incendiando algunos camiones16“.

El corresponsal del Daily Worker, el escritor y filósofo Arthur Koestler (Budapest, 1905- Londres, 1983), describía como sigue el drama que se vivía en la costa mediterránea andaluza.

“Hacia las dos de la tarde comienza el éxodo desde Málaga. La carretera es un río de camiones, coches, mulas, carros, gentes asustadas que riñen entre ellas. Esta riada lo chupa y lo arrastra todo: civiles, milicianos desertores, el gobernador civil, algunos oficiales del Estado Mayor… Corren algunos extraños rumores por Málaga: que los rebeldes han ocupado ya Vélez, la siguiente población hacia el este, a unos 50km; el río de refugiados se dirige a una trampa mortal. Según otro rumor, la carretera está todavía abierta, pero bajo el fuego de los barcos de guerra y aviones que ametrallan a los refugiados. Nada, entonces, puede ya deterner al río: fluye y fluye , y se alimenta sin cesar de los arroyos del miedo”.17

SpanishTestament

Uno de los rumores de que habla Koestler no era tal. En efecto, en el tramo entre Nerja y Almuñécar las familias que avanzan con más lentitud o que salieron posteriormente de Málaga ven interrumpido el camino por las tropas italianas, que les impiden el paso y les conminan a volver a sus hogares donde, les aseguran, no tendrán nada que temer si no tienen las manos manchadas de sangre. En algunas poblaciones como Almuñécar se fletan incluso autobuses para llevar a los refugiados de regreso; otros deberán desandar el trayecto a pie. Darío Ferri, como combatiente de esa columna de la costa relata la situación: “Una vez en la carretera de Almería nos encontramos frente a una matanza de civiles y militares (…) columnas de hombres, mujeres y niños agotados. Aviones italianos vinieron directamente desde el mar hacia ellos y los ametrallaron. Estaban paralizados, asesinados con una facilidad sorprendente. Una carnicería18”.

Los refugiados que no habían sido interceptados por los italianos prosiguen su marcha. En su camino, entre Salobreña y Motril, se encuentran con que el puente que atraviesa el río Guadalfeo, que llevaba un caudal muy crecido, había sido volado. Un fuerte temporal de lluvia había azotado la provincia la semana antes de la huida. El río se convierte así en un obstáculo casi insalvable. A pesar de todo son muchos los refugiados que se adentran en sus aguas para intentar cruzarlo; algunos lo hacen incluso de noche y con sus familiares en brazos. Este es uno de los episodios más evocados por los supervivientes y en el que se producen innumerables víctimas.19

Los que consiguieron atravesar el curso fluvial y sobrevivieron no contaron con más ayuda que la de Norman Bethune. El médico canadiense llega a Almería el 10 de febrero y se encuentra allí con la tragedia de la población que huía de Málaga. En pleno éxodo, Bethune trató de organizarse entre la riada de personas, muchas de ellas gravemente heridas y enfermas. Decidió descargar los aparatos de la furgoneta para hacer hueco a los niños en peor estado y llevarlos con prontitud a Almería. El material médico se cargaría en la primera ambulancia que circulase por la zona. Bethune se había percatado a su llegada a España ,en Madrid y Guadalajara, que para la mayoría de los heridos que llegaban a los hospitales ya era demasiado tarde y adoptó una idea nunca antes puesta en práctica hasta entonces: llevar sangre hasta los frentes de guerra con una unidad móvil de transfusión.20

Fueron 200.000 los que siguieron la ruta hacia Almería a partir de Adra. El resto se reparte entre los que dieron marcha atrás y los que fueron asesinados, lo que da buena cuenta de las dimensiones de la tragedia. Una tragedia que no se terminaría con la llegada a la ciudad almeriense de los refugiados a partir del 10-11 de febrero ya que la aviación sublevada les recibió con un intenso bombardeo. Entre sus objetivos estaba el de hundir el acorazado Jaime I que se encontraba fondeado en el puerto, pero las bombas impactaron sobre otras zonas de la capital provocando decenas de muertos.21

La historiadora Encarnación Barranquero afirma que entre los refugiados “hay numerosísimos niños. La mayoría de la población son mujeres, ancianos, puesto que los varones en edad de luchar estaban en el frente. Y la mayoría de estas personas eran analfabetas, no estaban sindicadas, no pertenecían a partidos políticos aunque fueran o aunque temieran a lo que entonces se consideraba el fascismo, pero no eran realmente militantes de partidos políticos22”.

Algunos testimonios de aquel drama recogidos en el ya mencionado libro de Maribel Brenes y Andrés Fernández 1937: Éxodo Málaga-Almería: Nuevas fuentes de investigación son verdaderamente impresionantes como el de Amparo Gallardo (nacida en 1925):

“El día siete de febrero de 1937 toda mi familia partió de Vélez-Málaga hacia Almería ante el avance de las tropas fascistas, porque había muchos rumores de que cuando llegaban asesinaban, violaban y saqueaban a la población. Fuimos bombardeados por dos barcos de guerra mientras continuaban los ametrallamientos desde el aire. No había escapatoria, porque a la izquierda teníamos la montaña y a la derecha un enorme barranco. Nos tirábamos en las cunetas y mi padre nos cubría con su cuerpo para protegernos23.”

O este otro de Juana y Josefa Muñoz (13 y 10 años respectivamente por aquel entonces):

“Lo que más me impresionó fue una mujer en la orilla de la carretera, con un niño mamándole en la teta y ella muerta, Y seguimos para adelante. Un chófer, llorando, decía ‘yo no puedo encender la luz, porque si enciendo la luz, el Cervera y el Canarias que están allí… somos víctimas seguras.’24

No menos desgarrador es el relato que del trágico éxodo hizo el conductor de Norman Bethune y futuro novelista inglés T. C. Worsley, recogido por Paul Preston en El holocausto español.

“La carretera seguía llena de refugiados, y cuanto más avanzábamos peor era su situación. Algunos tenían zapatos de goma, pero la mayoría llevaba los pies vendados con harapos, muchos iban descalzos y casi todos sangraban. Componían una fila de 150 km de gente desesperada, hambrienta, extenuada, como un río que no daba muestras de disminuir…Decidimos subir a los niños al camión, y al instante nos convertimos en el centro de atención de una muchedumbre enloquecida que gritaba, rogaba y suplicaba ante tan milagrosa aparición. La escena era sobrecogedora: las mujeres vociferaban mientras sostenían en alto a los bebés desnudos, suplicando, gritando y sollozando de gratitud o decepción.25

¿Cuántas muertes se produjeron durante La Desbandá? Aunque no haya unanimidad en la cifra, lo cierto es que fueron millares. El historiador Miguel Alba habla de 5.000 asesinados en la carretera26. Paul Preston, por su parte, afirma que “aunque es imposible conocer el número exacto de víctimas, parece seguro que hubo más de 3.00027”. Otras estimaciones, sin embargo, sitúan la cifra entre las 5.000 y las 15.000.28

En cualquier caso, es lícito preguntarse si el movimiento de pánico que provocó que una marea humana huyera de Málaga en dirección a Almería en unas condiciones tan difíciles estaba o no justificado.

Según Hugh Thomas, después de la entrada de los italianos de Roatta y de los españoles del coronel Borbón en la capital costasoleña, se produjo la represión más feroz ocurrida en España desde la caída de Badajoz. Afirma el hispanista británico que la desencadenó el recuerdo de los 2.500 muertos en Málaga durante los meses bajo dominio republicano, acompañados de la destrucción de iglesias y del saqueo de propiedades. Un testigo ocular al que se refiere el historiador inglés (aún advirtiendo de su posible exageración) aseguró que, en la primera semana después de la toma de la ciudad, mataron a 4.000 personas.29

Preston en El holocausto español pone de manifiesto, asimismo, la amplitud de la represión.

“En las siete semanas que siguieron a la toma de Málaga, 3.401 personas habían sido juzgadas, de las cuales 1.574 habían sido ejecutadas. Con el fin de pode juzgar a tantísimas personas en un lapso de tiempo tan corto, fue preciso desplazar a Sevilla a un equipo de jueces militares muy numeroso. Entre ellos se encontraba el presidente del último gobierno de Franco, Carlos Arias Navarro (Madrid, 1908-1989), apodado El Carnicerito de Málaga. Su dureza guardaba relación con el hecho de que había sido hecho prisionero en la capital cuando esta se hallaba bajo el control republicano. Los juicios, que a menudo decidían el destino de varias personas a la vez, no proporcionaban medios para defenderse a los acusados y solían durar apenas unos minutos.30

En el verano del 2008, jóvenes voluntarios desenterraron en el antiguo cementerio de San Rafael de la ciudad andaluza el mayor conjunto de fosas comunes de la Guerra Civil y el franquismo. El trabajo de archivo reveló una cifra de, con datos actualizados en el 2016, 4.471 fusilados en San Rafael, de los que se habían recuperado 2.840 restos. En el camposanto hubo ejecuciones desde el mismo momento de la entrada de los nacionales en febrero de 1937 hasta el año 1951.31

¿Hubiese podido Málaga ser defendida? ¿Existió un abandono fáctico por parte de las autoridades de Valencia? Así lo manifiesta el escritor Arthur Koestler en su ya citado libro Spanish Testament

“La ciudad fue traicionada por sus líderes: abandonada, entregada a la masacre. Los cruceros rebeldes nos bombardearon y los barcos de la República no se presentaron. Los aviones de los sublevados sembraron el pánico y la destrucción, pero los de la República no vinieron. Los rebeldes tenían artillería, vehículos blindados y tanques; las armas y el material de guerra de la República no llegaron (…) La sucesión de eventos presentaba todas las señales de una crisis inminente, pero nos mintieron sobre el momento decisivo. Izaron en el mayor de los secretos la bandera blanca sobre la torre de Málaga. Al día siguiente, cuando los cruceros y los aviones del enemigo llegaron, nosotros esperábamos que abrirían fuego, sin comprender que ya no había enemigo, que ya vivíamos bajo el yugo de la bandera de los Borbones.32

Algunos, como el escritor e investigador Luis Melero, autor de la novela La Desbandá (Roca Editorial, 2008) dan visos de credibilidad a la creencia extendida entre algunos especialistas que Largo Caballero, entonces jefe del gobierno y ministro de la Guerra, había dado órdenes de no dar “ni una bala más para Málaga.33

La convicción de que Málaga no importaba al gobierno republicano, que hubiera podido ser defendida, pero que hubo interés en no hacerlo, por diferentes razones (entre las cuales hay quien apunta el hecho de que fuera “un foco anarquista”) estaba también extendida entre los que huían por la carretera a Almería. Es el caso del combatiente republicano Antonio Torres Muralna: “Málaga me parece a mí que no la querían (…) Muchos de Madrid, Valencia y Barcelona no querían a Málaga. Málaga estaba muy bien para defenderla. Estaba rodeada de montañas y no se pegó ni un tiro ¿por qué? Yo era miliciano y no llegué a coger un fusil para defenderla34”.

Como se ha señalado al inicio de este escrito entre los barcos que bombardeaban a a la columna de refugiados en la llamada “Carretera de la Muerte” se encontraba el crucero Baleares. El 6 de marzo de 1938 en lo que, a la postre, se convertiría en la mayor batalla naval de la Guerra Civil, el buque insignia de los franquistas fue torpedeado por el destructor republicano Lepanto a la altura del cabo de Palos, frente a las costas de Cartagena. La nave y sus casi 800 tripulantes fueron enviados al fondo del mar. Una semana después, José Tous Ferrer, propietario del diario Última Hora de Palma, inició una suscripción popular (además de las obligadas colaboraciones de los presos republicanos) para construir un monumento a los marinos fallecidos en el ataque, algunos de los cuales eran mallorquines.35

Monolito en honor de los caídos en el crucero Baleares

La obra, con un presupuesto de 100.000 pesetas de la época, fue inaugurada por Francisco Franco y las autoridades fascistas el 16 de mayo de 1947. El monolito y su conjunto arquitectónico, a pesar de las variaciones experimentadas a lo largo del tiempo -como la supresión de la inscripción “Mallorca a los héroes del crucero Baleares. Gloria a la Marina Nacional. Viva España” durante el mandato de la socialista Aina Calvo, entre el 2007 y el 2011-, aún permanece en pie. A pesar de las exigencias de derribo por parte de la asociación Memòria Històrica de Mallorca, su defensa por parte de la derecha y de algunas asociaciones vecinales, ha llevado el contencioso a los tribunales.

El crucero Baleares, que cuenta también con otro monumento dedicado en Ondárroa (Guipuzcoa), participó, igualmente, en el bombardeo de poblaciones costeras como Tarragona, Castellón, Sant Feliu de Guíxols, Mataró, Dénia, Gandia, Málaga capital y Palamós.

Notas

1 Andrés Aguayo “España rinde homenaje al doctor sangre.” En: El País, 05/02/2006 (en línea) (consulta 01/03/2018). Disponible en: https://elpais.com/diario/2006/02/05/domingo/1139115154_850215.html
2 Ibidem.
3 David Bollero “La Desbandá,la mayor tragedia de la Guerra Civil, encerrada políticamente.” En: Público. 06/02/2014, (en línea) (consulta 01/03/2018). Disponible en: http://www.publico.es/politica/desbanda-mayor-tragedia-guerra-civil.html
4 Antonio Navas Muñoz “La Italia fascista en Málaga durante la guerra civil española: acciones militares y diplomáticas entre 1936-1937.” En: Tiempo y Sociedad. Revista de Historia y Humanidades, núm 28, julio-octubre 2017, p.87, (en línea) (consulta 02/03/2018). Disponible en: https://issuu.com/tiempo_y_sociedad/docs/tiempo_y_sociedad_28
5 “Mario Roatta Mancini (1887-1968).” En: Guerra Civil Española día a día, (13/11/2012), (en línea) (consulta 02/03/2018). Disponible en: http://guerracivildiadia.blogspot.com.es/2012/11/mario-roatta-mancini-1887-1968.html
6 Antonio Navas Muñoz “La Italia fascista en Málaga durante la guerra civil española: acciones militares y diplomáticas entre 1936-1937.” En: Tiempo y Sociedad. Revista de Historia y Humanidades, núm 28, julio-octubre 2017, p.88, (en línea) (consulta 02/03/2018). Disponible en:
https://issuu.com/tiempo_y_sociedad/docs/tiempo_y_sociedad_28
7 “Mario Roatta Mancini (1887-1968).” En: Guerra Civil Española día a día, (13/11/2012), (en línea) (consulta 02/03/2018). Disponible en:
http://guerracivildiadia.blogspot.com.es/2012/11/mario-roatta-mancini-1887-1968.html
8 Estimación de la historiadora Lucía Prieto en el documental de TVE “La carretera de la muerte (Málaga, 1937).” 2006, minuto 10:30. Juan Madrid “ La Desbandá. La masacre de la carretera Málaga-Almería.” Encarnación Barranquero, Lucía Prieto (asesores históricos). En: La Opinión de Málaga, (en línea) (consulta 04/03/2018). Disponible en:
http://mas.laopiniondemalaga.es/especiales/ladesbanda/index.html#inves
9 “Málaga en las charlas de Queipo de Llano (1936-1937)” Revista Jaberga, nº 24, 1978, Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (en línea) (consulta 05/03/2018).Disponible en:
http://www.lopezcuenca.com/malaga1937/malaga_queipodellano.pdfb
10 Carles Lozano “Resultados y diputados por circunscripciones 1936.” En: història electoral (en
línea) (consulta 05/03/2018). Disponible en:
http://www.historiaelectoral.com/e1936c.html
11 Paul Preston “Violencia institucionalizada en la zona rebelde.” En: El holocausto español. Catalina
Martínez Muñoz, Eugenia Vázquez Nacarino (traducción). Barcelona: Debate, p.250.
12Elena de Miguel “80 aniversario: la carretera Málaga- Almería, la masacre silenciada de la Guerra Civil.” En: Sur
06/02/2017, (en línea) (consulta 07/03/2018). Disponible en:
http://www.diariosur.es/malaga/201702/06/aniversario-carretera-malaga-almeria-20170206212948.html
13Ibidem.
14 Juan Miguel Baquero “Una investigación duplica las cifras del mayor crimen de guerra del franquismo, La Desbandá.” En: eldiario.es 06/02/2016, (en línea) (consulta 07/03/2018). Disponible en:
https://www.eldiario.es/andalucia/mayor-crimen-guerra-franquismo-desbanda_0_480852402.html
15Ibidem.
16“Málaga en las charlas de Queipo de Llano (1936-1937)” Revista Jaberga, nº 24, 1978, Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (en línea) (consulta 05/03/2018).Disponible en:
http://www.lopezcuenca.com/malaga1937/malaga_queipodellano.pdfb
17 Arthur Koestler “Dialogue with the death “ En: Spanish Testament (Gollancz, 1937).Citado por:
Elena de Miguel “80 aniversario: la carretera Málaga- Almería, la masacre silenciada de la Guerra Civil.” En: Sur
06/02/2017, (en línea) (consulta 07/03/2018). Disponible en:
http://www.diariosur.es/malaga/201702/06/aniversario-carretera-malaga-almeria-20170206212948.html
18 Antonio Navas Muñoz “La Italia fascista en Málaga durante la guerra civil española: acciones militares y diplomáticas entre 1936-1937.” En: Tiempo y Sociedad. Revista de Historia y Humanidades, núm 28, julio-octubre 2017, p.93, (en línea) (consulta 02/03/2018). Disponible en:
https://tiemposociedad.files.wordpress.com/2017/07/italia-fascista-en-la-guerra-civil.pdf
19Elena de Miguel “80 aniversario: la carretera Málaga- Almería, la masacre silenciada de la Guerra Civil.” En: Sur
06/02/2017, (en línea) (consulta 07/03/2018). Disponible en:
https://issuu.com/tiempo_y_sociedad/docs/tiempo_y_sociedad_28
20 Patricia Campelo “Norman Bethune : el cirujano que llevó sangre a los campos de batalla en la Guerra Civil.”En:
Público, 07/12/2014, (en línea) (consulta 10/03/2018). Disponible en:
http://www.publico.es/actualidad/norman-bethune-cirujano-llevo-sangre.html
21“La carretera de la muerte (Málaga, 1937).” En: La memoria recobrada, 2006, minuto 10:30. Juan Madrid “ La Desbandá. La masacre de la carretera Málaga-Almería.” Encarnación Barranquero, Lucía Prieto (asesores históricos), Alfonso Domingo (director) En: La Opinión de Málaga, (en línea) (consulta 04/03/2018). Disponible en:
http://mas.laopiniondemalaga.es/especiales/ladesbanda/index.html#inves
22Declaraciones de la historiadora Encarnación Barranquero al documental de TVE “La carretera de la muerte
(Málaga, 1937).” Minuto 37. En: La memoria recobrada. ”La Desbandá. La masacre de la carretera Málaga-
-Almería.” Encarnación Barranquero, Lucía Prieto (asesores históricos), Alfonso Domingo (director) En: La Opinión de Málaga (en línea) (consulta 13/03/2018). Disponible en:
http://mas.laopiniondemalaga.es/especiales/ladesbanda/index.html#inves
23 Juan Miguel Baquero “Una investigación duplica las cifras del mayor crimen de guerra del franquismo, La Desbandá.” En: eldiario.es 06/02/2016, (en línea) (consulta 12/03/2018). Disponible en:
https://www.eldiario.es/andalucia/mayor-crimen-guerra-franquismo-desbanda_0_480852402.html
24Ibidem.
25 Paul Preston “Violencia institucionalizada en la zona rebelde.” En: El holocausto español. Catalina Martínez Muñoz, Eugenia Vázquez Nacarino (traducción). Barcelona: Debate, 2011, p.252.
26 David Bollero “La Desbandá,la mayor tragedia de la Guerra Civil, encerrada políticamente.” En: Público. 06/02/2014, (en línea) (consulta 11/03/2018). Disponible en:
http://www.publico.es/politica/desbanda-mayor-tragedia-guerra-civil.html
27 Paul Preston “Violencia institucionalizada en la zona rebelde.” En: El holocausto español. Catalina Martínez Muñoz, Eugenia Vázquez Nacarino (traducción). Barcelona: Debate, 2011, p.252.
28Antonio David Bravo Carrasco; Francisco Javier Sánchez García (investigación y guión). “A sangre y fuego,
1936”, 2006. minuto 51.En: La Opinión de Málaga (en línea) (consulta 13/03/2018). Disponible en:
http://mas.laopiniondemalaga.es/especiales/ladesbanda/index.html#inves
29Hugh Thomas “La caída de Málaga y las batallas del Jarama y de Guadalajara.” En: La Guerra Civil Española
Vol.2, Neri Daurello (traducción). Barcelona: Grijalbo Mondadori, 1976, p. 635.
30 Paul Preston “Violencia institucionalizada en la zona rebelde.” En: El holocausto español. Catalina Martínez Muñoz, Eugenia Vázquez Nacarino (traducción). Barcelona: Debate, 2011, p.251.
31 Juan Luis Valenzuela “Localizan una fosa de la Guerra Civil con 12 fusilados por fascistas italianos en Málaga.”
En: El Plural (30/10/2016), (consulta 13/03/2018). Disponible en:
https://www.elplural.com/andalucia/2016/10/30/localizan-una-fosa-de-la-guerra-civil-con-12-fusilados-por-fascistas-italianos
32 Arthur Koestler “Dialogue with the death “ En: Spanish Testament (Gollancz, 1937).Citado en “Testimonio de un horror inolvidable.” El País,04/07/2004, (en línea) (consulta 13/03/2018). Disponible en:
https://elpais.com/diario/2004/07/04/domingo/1088913157_850215.html
33Néstor Cenizo “¿ Qué pasó Después de la Desbandá?” En: eldiario.es,06/02/2016, (consulta 14/03/2018).
Disponible en:
https://www.eldiario.es/andalucia/Desbanda-terror-ficcion_0_481202412.html
34 Antonio David Bravo Carrasco; Francisco Javier Sánchez García (investigación y guión). “A sangre y fuego,
1936”, 2006. minuto 39.En: La Opinión de Málaga (en línea) (consulta 13/03/2018). Disponible en:
35“Monumento homenaje la crucero Baleares de Sa Feixina, Palma de Mallorca”. En: Haciendo-Memoria (en línea)
(consulta 14/03/2018). Disponible en:
http://mas.laopiniondemalaga.es/especiales/ladesbanda/index.html#inves

2 comentarios

  1. La terrible matanza de “La Desbandá” y la posterior tras la toma de Málaga, fueron posibles porque la cudad andaluza había quedado completamente indefensa a pesar de las misivas remtidas por los confederales al mando miltar republicano advirtiendo de ello… además, entregar Málaga supuso regalar a los fascistas su entrada por el mar y que pudieran abrir cuña desde allí hacia el interior, hecho de gran importancia en el inmediato desarrollo de la guerra, quién sabe si en el posterior también.
    Animo al historiador firmante u otros a que investiguen el tema.
    Gracias por el artículo.
    Salud

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias a usted por leerlo y por el comentario.En efecto, parece ser que Málaga fue abandonada a su suerte, cuando, según afirman diversos historiadores, hubiera sido posible defenderla.Evidentemente la intervención italiana también fue decisiva, como es bien sabido sin la cual, probablemente, a pesar de la dejadez de las autoridades de Valencia, la ciudad no habría caído. En mi opinión, este episodio trágico se ha olvidado durante muchos años y desde hace algunos se ha recuperado del olvido, pero todavía todavía no lo suficiente.

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