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Morir bajo fuego amigo: los bombardeos aliados sobre Francia en la II Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial centenares de miles (e incluso más de un millón de personas, según las fuentes) murieron como consecuencia de los ataques aéreos que padecieron ciudades como Manila, Tokio, Dresde, Hamburgo, Berlín, Londres, Coventry o Rotterdam por citar solo unas cuantas.

El ataque más mortífero tuvo lugar en Dresde y se inició la noche del 13 de febrero de 1945 en el cual, según el periodista e historiador Jesús Hernández en su obra Las cien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial (Roca Editorial de Libros, 2015) pudieron fallecer más de 300.000 personas “casi el doble de víctimas de Hiroshima y Nagasaki,” en palabras del experto.1

La ciudad sajona quedó arrasada después de varias oleadas de bombardeos (en dos días) y muchas de las víctimas sucumbieron asfixiadas, calcinadas o cocidas según determina el también historiador Allan Mallinson en uno de sus múltiples estudios sobre el tema. En palabras de Andrew Roberts, autor de La tormenta de la guerra (Siglo XXI de España, 2012), la utilización aquí del término “cocido” no es un eufemismo: “Hubo que extraer pilas de cadáveres de un gigantesco depósito de agua contra incendios al que había saltado para escapar de las llamas gente cocida viva.2

Tokio sufrió también en marzo del mismo año 1945 los devastadores efectos de los ataques aéreos aliados. En la madrugada del 9 al 10 de marzo 334 bombarderos norteamericanos B-29 arrojaron 1665 toneladas de bombas incendiarias sobre la capital japonesa. Quedó arrasada la cuarta parte de la urbe. La temperatura de la ciudad subió hasta los 980 grados. El ataque hizo hervir el agua de los ríos y canales y fundió los cristales de las ventanas. Unos 260.000 hogares fueron destruidos hasta los cimientos y al menos 105.400 personas (de un total de tres millones de habitantes) murieron.3

Por supuesto otras poblaciones de los países del Eje fueron castigadas por la aviación aliada como Colonia (46.000 civiles muertos) o Nápoles (6.100 víctimas mortales en 1943), por citar solo dos ejemplos más.

De lo que casi no se ha hablado hasta hace muy poco es de los bombardeos aéreos efectuados por los aliados sobre territorio de países que habían combatido con ellos hasta 1940 -cuando fueron ocupados por los nazis-, de estados amigos como Francia y Bélgica y de otros que, sin ser aliados, padecieron también las consecuencias de la invasión nazi, caso de Yugoslavia.

El territorio francés empezó a ser atacado desde el aire por los británicos ya desde 1940. De hecho, inmediatamente después de la llamada Operación Dínamo, la evacuación de Dunkerque, hubo una incursión aérea sobre la ciudad flamenca si bien de escasa envergadura. Durante ese mismo año el litoral galo del norte también fue objetivo de la Royal Air Force (RAF) aunque se trató de ataques de poca intensidad.

En 1941 se intensificaron las incursiones y ciudades como Brest, Cherbourg, Rouen y Nantes fueron blanco de ellas con un balance de 1650 civiles franceses muertos. Hay que decir que los pilotos también pagaron un alto precio ya que 635 fueron abatidos. De hecho, entre los aviadores ingleses, Brest era conocida como “el precipicio de la muerte.” Además, la eficacia de los ataques era cuestionada incluso por un informe de la propia RAF que constataba que las bombas eran lanzadas a más de 8 km de su objetivo. Sorprende, igualmente, que no se llevaran a cabo raids contra las obras de construcción del Muro del Atlántico, que se iniciaron al año siguiente 4

El primer bombardeo massivo sobre una ciudad francesa tendría lugar, sin embargo, el 3 de marzo de 1942 sobre las fábricas Renault en Boulogne-Billancourt, situadas en la región parisina al oeste de la capital. Fueron arrojadas sobre sus instalaciones -que resultaron parcialmente destruidas- 461 toneladas de bombas. Ahora bien según Boris Leval-Duché, en su artículo “Le bombardement de Paris, 3 Mars 1942: crime ou châtiment?” más de la mitad de los artefactos explotaron fuera de su blanco en los municipios limítrofes de Neully, Clamart e Issy- les-Moulineaux e incluso en Villejuif, situada a más de 10 km. Leval-Duché habla de más 400 muertos mientras el historiador británico Andrew Knapp, autor del libro Les Français sous les bombes alliées (Tailander, 2014) la reduce hasta los 371, entre los cuales 66 niños.

Las fábricas Renault de Billancourt eran consideradas un lugar estratégico de la colaboración industrial y militar. Eran sospechosas de fabricar material de guerra para los alemanes, concretamente motores de aviación esenciales a la Luftwaffe así como un número importante de camiones y de blindados que las tropas aliadas se encontrarían después en el frente ruso. Arthur Harris (Cheltenham, Inglaterra, 1892- Goring, Oxfordhire, 1984) el nuevo responsable de los bombardeos británicos, presentaba así la fábrica Renault como “una de las fábricas francesas más activamente comprometidas en la producción de equipamiento de guerra para el enemigo.5

Ahora bien, los bombardeos de Francia no podían responder a la misma lógica que los de las ciudades alemanas. El método del area bombing que consisitía en tomar como objetivo directamente a los civiles no podía aplicarse tal cual a la Francia ocupada. Las ciudades del Hexágono no podían ser atacadas de la misma manera que las alemanas cuya destrucción era considerada un fin en sí mismo. Es por lo cual que se forjó una distinción entre bombardeo de zona que debía utilizarse únicamente en Alemania y bombardeo de precisión reservado para la Europa ocupada y donde los únicos blancos debían ser las infraestructuras útiles para los alemanes. Es esta segunda categoría que cabría incluir, teóricamente, el raid en Renault Billancourt, aunque, como ya se ha visto, la distinción tenía mucho de ilusorio ya que, en la práctica, murieron centenares de civiles y fueron completamente destruidos edificios de los alrededores.

Un informe del Bomber Command sobre el raid del 3 de marzo (Air Ministry, 1942, 38-39) es bastante ilustrativo:

Las dificultades con las cuales (los obreros franceses) sobrellevan sus desgraciadas existencias son bien conocidas y han sido siempre reconocidas. Atacar las zonas en las cuales los obreros bajo dominicación alemana llevan a cabo su tarea es desgradable. Nadie no lo comprende mejor que las tripulaciones del Bomber Command. El efectuar su misión sin fallos es la prueba de su sentido elevado del deber, aunque este deber pueda acarrear la muerte o el sufrimiende ciudadanos de potencias amigas, pero también esclavas6.”

En los meses posteriores, los bombardeos se intensificaron. El 17 de agosto de 1942 se produjo el primer raid americano en Europa y tuvo lugar sobre Rouen siendo atacada la estación de mercaderías. Hubo un total de 54 muertos.

A principios de 1943, por orden de Churchill, Lorient y Saint-Nazaire son prácticamente arrasadas, En Saint-Nazaire las bombas caen sobre un astillero y 143 aprendices que trabajaban en él mueren despedazados.

Un año después de la primera incursión sobre las fábricas de Renault-Billancourt, el domingo 4 de abril de 1943, las instalaciones fueron de nuevo atacadas. Las bombas cayeron de manera bastante imprecisa ya que algunas lo hicieron sobre el hipódromo de Longchamp. Otra estalla en la estación de metro Pont-de Sèvres en el momento en que un tren estaba estacionado. Solo en la estación murieron 80 personas y , en total, la cifra de víctimas mortales se aproximó a las 300, según Andrew Knapp.7

El régimen de Vichy saca provecho del dolor de los familiares de las víctimas y de la consternación que provocaban en el resto de la población civil lo que, años después, se conocería con el nombre de “daños colaterales,” consecuencia de los ataques de países supuestamente aliados de Francia.

Se filman los funerales y se distribuyen fotos de linchamiento de pilotos capturados por parte de los ciudadanos auque en realidad, no eran tales, se trataba de figurantes.

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Fuente: cairn.info

En marzo de 1942, tras la primera incursión aérea sobre Renault-Billancourt se crea por unos sindicalistas el Comité ouvrier de secours immédiat (COSI) bajo la égida de los nazis. Estos financian generosamente hasta 1945 dicho organismo colaboracionista pluralista dominado por el Rassemblement national populaire (RNP) en parte gracias al dinero confiscado a los judíos franceses.8

Paradójicamente el fundador del COSI, Charles Vioud, había militado en el PCF hasta el año 1929 para, en los años treinta, convertirse en un furibundo anticomunista. Entre sus miembros, como ya se ha comentado, predominaban los afiliados al RNP, al Parti populaire français (PPF), pero encontramos, igualmente a algunos antiguos sindicalistas de izquierdas, pacifistas e incluso anarquistas9.

Durante el año 1943 se produjeron, además del raid sobre Renault-Billancourt, ataques aéreos sobre Rennes, ciudad que fue reiteradamente atacada siendo particularmente sanguinario el bombardeo efectuado por aviones B17 americanos el 8 de marzo. Su objetivo era la gare de triage, es decir, el patio de maniobras10 de la capital bretona. Se trataba de un verdadero nudo ferroviario que aprovisionaba a los soldados del III Reich en los puertos de Brest, Lorient y Saint-Nazaire. El ayuntamiento anunció la muerte de 274 personas entre las cuales 40 ferroviarios.11

Hubo, asimismo, decenas de víctimas mortales en las incursiones de la aviación sobre Rouen y Sotte (200) y las fábricas de Le Creusot y Sochaux, en Borgoña, el 15 de julio (94).12

El raid más mortífero de 1943, sin embargo, lo llevó a cabo la aviación aliada sobre Nantes el 16 de septiembre tomando como blanco las infraestructuras portuarias, los puentes, las fábricas y el aeródromo de la ciudad bretona. No obstante el diluvio de fuego no se abate sobre los lugares señalados y arrasa el centro de la ciudad.

El balance es trágico: 1.463 muertos y 2.500 heridos (sumando las víctimas del día 16 a las que produjo otro raid ocho días después). Los destrozos materiales, además, son colosales resultando totalmente destruidos 700 inmuebles; 1.300 quedan gravemente dañados y 2.000 necesitan reparaciones.13

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Efectos de los bombardeos sobre Nantes en 1943. Fuente: Life in France

En septiembre la pequeña localidad de Le Portel, situada en el Nord-Pas- de- Calais sufrió varios ataques aéreos siendo particularmente devastadores los que se produjeron el día 8 y el 9.El pueblo quedó reducido a ruinas en un 90% por las incursiones realizadas por aviones procedentes de Inglaterra. No había ni agua ni gas ni electricidad y, aparte de los enormes daños materiales, está el trágico balance humano de un gran número de muertos, unos 500, además de numerosos heridos, muchos de los cuales quedaron atrapados durante días entre los escombros de los edificios. Cuenta Guy Bataille en Boulogne-sur- Mer 1939-1945 (Éditions des Beffrois, 1984) que en 1948 Guy Mollet, entonces secretario general de la Section Française de l’Internationale Ouvrière (SFIO) y que llegaría a ser primer ministro en 1956, le había confesado que él no se explicaba estos bombardeos y que nadie en Inglaterra los reinvindicaba. La única razón, a veces, aducida por los británicos, era que se trataba de una maniobra de diversión en ocasión de un intento de desembarco en el sur de Italia14

Al final de 1943 se estima en aproximadamente 12.000 el número de víctimas civiles de los ataques aéreos sobre territorio francés.15

Lo peor, sin embargo, estaba por llegar y sería en 1944. En el marco de la preparación del desembarco en Normandía los aliados se plantearon la necesidad de ralentizar los refuerzos alemanes que se dirigiesen a las playas de la región francesa. Es en este contexto que el científico británico Zolly Zuckerman (Ciudad del Cabo, 1904- Londres, 1993) propone lo que se convertiría en el Transpotation Plan (TP) cuyo objetivo era el de paralizar el conjunto del sistema ferroviario francés gracias a una potente flota de bombarderos estratégicos que empezaría a operar tres meses antes del desembarco (previsto para junio). Se trataba, pues, de destruir los hangares de las locomotoras y sus instalaciones de reparación, punto de mira de los bombardeos. Las bombas tenían, igualmente, que golpear otras infraestructuras: vías de tren, equipos de señalización, reservas de agua para locomotoras, estaciones eléctricas, túneles, cables, etc. Se elabora una lista de cerca de 80 centros ferroviarios a atacar en Francia al norte del Loira, con algunos objetivos, asimismo, en Bélgica y en Alemania, en las proximidades del Rin.

Hay que tener en cuenta que las estructuras de mantenimiento y los patios de maniobras en los grandes centros ferroviarios estaban situados, a menudo, en el corazón de las ciudades. Este plan de bombardeos tenía en el punto de mira, pues, infraestucturas civiles cuya destrucción implicaba la muerte de miles de ciudadanos que esperaban, en muchos casos al menos, su liberación de aquellos que les bombardeaban.16Concretamente, la cifra estimada en el TP era de 40.000 fallecidos.

La aplicación del TP será motivo de discusión entre los aliados. La controversia oponía Eisenhower, jefe supremo de Overlord –nombre en clave de la operación de desembarco en Normandía-, al mariscal del Aire, Arthur Tedder, vicejefe supremo, al mariscal del Aire Arthur Harris, jefe del Bomber Command británico, al general del Aire Carl.A. Spaatz, jefe de las fuerza aéreas americanas en Europa, al mariscal Alan Brooke, jefe del estado mayor imperial británico, al general George Marshall, jefe del estado mayor general del ejército americano y a Winston Churchill, primer ministro británico. Algunos de ellos apoyan el TP; otros, lo condenan. Al final quien, a requerimiento de Churchill y de Eisenhower, toma una decisión es el presidente norteamericano. Roosevelt, en efecto, pone fin a tres meses de debates declarándose favorable a la implementación del TP y en marzo de 1944 este empieza a ejecutarse.17

El 19 de abril, un nuevo bombardeo sobre la estación de Rouen provoca una carnicería. El objetivo era el patio de maniobras de Sotteville-Lès-Rouen. La mayor parte de las bombas caen, sin embargo, sobre el casco urbano de Sotteville arrasando una parte de la ciudad y sin dañar tanto como se esperaba los blancos escogidos. Varios artefactos impactan a 3 km sobre el centro de Rouen devastando el barrio des Carmes y varias calles como la del Vieux palais y la de Eau de Robec. Balance del ataque: 900 muertos, 2.000 heridos y 20.000 personas sin hogar.18

Al día siguiente, el 20, tiene lugar un raid sobre el patio de maniobras de La Chapelle en el norte de París. Las bombas se esparcen hasta Saint-Denis e incluso el montículo de Montmartre resulta afectado. Los aliados habían anticipado la muerte de 100 personas pero, al final, hubo 600 fallecidos.19

El régimen de Vichy saca el máximo partido posible de la situación para alimentar la propaganda contra los ingleses. El nuevo ministro de la Información Philippe Henriot (Reims, 1889- París, 1944) miembro de la Milice, 20 interviene dos veces al día como editorialista del Radio Journal de France en Radio París. Al micrófono acusa a los anglosajones, a los judíos y a los gaullistas de haber convertido Francia, a su pesar, en campo de batalla de Europa, en beneficio de los rojos. Las incursiones aliadas de abril le van como anillo al dedo a Henriot para insisitir en su discurso.

Franceses, habéis padecido la dura prueba de la derrota. Habéis padecido la prueba del abandono por parte de vuestros amigos y la dura prueba de la ocupación. Pues bien nada de todo esto no era suficiente. Francia, agotada, exangüe, sangrante, se ha convertido para el señor Churchill, en un simple objetivo militar, un país a arrasar, a despoblar, a destrozar y al que hay que convertir en una especie de tierra de nadie de tal manera que los liberadores desembarquen en un desierto.21

Philippe_Henriot_1934
Philippe Henriot en 1934. Fuente: Wikimedia

En abril Churchill pide a Einsehower que interrumpa las incursiones sobre Francia ya que temía que su prosecución podía arruinar las relaciones ulteriores entre París y Londres. El comandante supremo aliado en Europa occidental no da, sin embargo, su brazo a torcer y el TP seguirá ejecutándose.

El 6 de mayo le toca el turno a Saint-Étienne. El bombardeo es breve ya que tan solo dura dieciocho minutos. La misión es considerada un éxito porque un 10% de los artefactos caen sobre los objetivos y, además, el patio de maniobras de la capital del Loira permanecerá inutilizable durante meses. Una vez más, no obstante, el balance humano es trágico: 1000 muertos, 1.500 heridos y 20.000 personas sin hogar.22

Días después, el 27 de mayo, un diluvio de fuego se abate sobre Marsella. Cerca de 800 bombas son arrojadas sobra la ciudad mediterránea en algunos minutos por 130 aviones americanos. Se contabilizan 1.750 muertos, cerca de 3.000 heridos y 20.000 personas pierden su casa. Una cincuentena de incendios se declaran un poco por todas partes en la ciudad y los cortes de agua complican la intervención de los socorros.23

El día anterior, el 26, los aviones aliados, (la U.S Force procedente del Giola del Colle, cerca de Bari, en el sur de Italia), se habían cebado con Lyon. Más de 1.500 bombas explosivas e incendiarias fueron arrojadas sobre la ciudad del Ródano durante 25 minutos. Los objetivos eran Lyon-sud con las instalaciones ferroviarias de Perrache, Lyon Guillotière y Vénisseux, pero también Lyon-nord con la estación de Vaise. Esta última es completamente destruida y con ella la línea de ferrocarril de París, pero las estaciones de Perrache, Guillotière y Vénissieux lo son solo parcialmente. En cuanto al balance humano hubo 717 muertos, 1.129 heridos y 25.000 personas perdieron sus hogares. La gravedad de algunos de los heridos haría aumentar a 1.000 fallecidos, según algunas fuentes, la cifra de víctimas mortales en los días posteriores.24

Ese mismo día 26 tuvo lugar también una incursión aérea aliada sobre Niza que había provocado la muerte de 300 personas, centenares de heridos y había dejado a 5.000 personas sin casa.25

Al finalizar mayo de 1944, toda Francia estaba bajo las bombas. En dos meses los artefactos lanzados para preparar el desembarco habían provocado más de 16.000 muertos.26

El régimen de Vichy sigue, mientras tanto, sacando rédito político de la situación. El alcalde de Lyon, Pierre Bertrand, un cirujano de profesión, dirigente de la Légion française des combattants, califica de asesinato el bombardeo. El 5 de junio, Pétain visita los lugares afectados por el raid, va a los hospitales, se encuentra con el empresario automovilístico Marius Berliet (Lyon, 1866. Cannes, 1944) y termina en el ayuntamiento lionés donde felicita al comandante Rossignol, jefe de los bomberos. Desde el balcón consistorial y al lado del primer edil de la ciudad, el mariscal pronuncia estas palabras:

…He visto vuestros barrios bombardeados, he visto las destrucciones abominables, he deplorado la actitud de nuestros antiguos aliados. Se comportan como adversarios que, sin titubear, masacran ciudades y sus habitantes en una Francia sin defensa. Se puede aplastar el país, pero no se aplastará el alma de Francia.

Hay que decir que la condena a los raids vino también de la Resistencia. De hecho, desde febrero de 1944, el Comité du Rhône de la Libération difunde consejos par evitar los horrores de los bombardeos haciendo un llamamiento a sabotear la producción y pidiendo que los aviadores aliados se concentren sobre Alemania. Algunos resistentes lamentaban el “efecto moral más devastador aún que el material del ataque a Lyon y consideraban que se exigían sacrificios enormes para resultados insignificantes. Sin embargo el miedo a que el régimen pudiera explotar estas disensiones hizo que, públicamente, se insisitiera en culpabilizar a Vichy de no haber dado voluntariamente la alerta hasta que la incursión ya había terminado.27

Al día siguiente del discurso de Pétain en el ayuntamiento de Lyon, el 6 de junio, se produce el desembarco aliado. En las primeras 24 horas del mismo, mueren 3.000 civiles en bombardeos cuya utilidad será, posteriormente, contestada. Localidades como Lisieux, con 16.000 habitantes en la época, registran 800 muertos (un 5% del total de la población), 150 desaparecidos y 3.000 personas pierden sus hogares. Alrededor del 75% de los edificios de la localidad son destruidos.28

Y Lisieux no era un caso aislado. Otras localidades de la Baja Normandía serían también arrasadas: Saint-Lô, Coutances, Flers, Argenton, Falaise, Montebourg, Caen, Évrecy y Aunay-sur-Odon.

La ciudad de Caen en el departamento de Calvados fue particularmente castigada ya que sufrió más de 1.000 alertas aéreas durante la guerra. El mismo 6 de junio una incursión provoca más de 300 muertos. Una semana después del desembarco, de los 60.000 habitantes con que contaba entonces la localidad, solo permanecían en ella 20.000. El peor bombardeo, sin embargo, tuvo lugar el 7 de julio. Ese día 460 aviones de la RAF arrojaron más de 2.300 toneladas de bombas explosivas sobre la urbe, hubo centenares de muertos y tres cuartas partes de Caen quedaron arrasadas.29

¿Para qué sirvió esta incursión aérea? ¿Estaba justificada? Un informe de investigación de los efectos del bombardeo de la ciudad del Stanmore Bombing Committee en Caen el 12 de julio sacó una conclusiones abrumadoras:

El potente bombardeo ha tenido un efecto psicológico estimulante en nuestras tropas y depresivo en el enemigo. Se han observado pocos cadáveres alemanes. Se han cortado, ciertamente, las comunicaciones del enemigo con sus bases, pero también nos ha dificultado la progresión. Los oficiales se han soprendido de no ver ninguna defensa en las carreteras, ninguna obra fortificada. Se interrogan sobre los objetivos del bombardeo.

Los franceses interrogados así como los oficiales del ejército en el lugar el 7 de julio no dan parte de la presencia de ninguna zona de defensa ni de ningún bastión particular delante de Caen en el cuadrilátero de bombardeo. Ningún resto de cañón o de tanque enterrados, marcados en el mapa por el 2º ejército en justificación de la solicitud de intervención, no puede ser encontrada para ser fotografiada. El Comité llega a esta conclusión: que nada justificaba tal operación, nada justificaba la pérdida de 300 vidas civiles y la destrucción de un vasta zona de construcción urbana

(…).

Firmado : AVM Robert Dickinson Oxland, Bomber Command; Edgard James Kingston – Mc- Cloughry, Air Commodore;

Solly Zuckerman, profesor; Group Commander Lucas AEAF; Beunett, mayor shaef; Col. Hobbs 21st Army Group.30

El 25 de agosto de 1944 París era liberado de los ocupantes nazis. Ello no significó, sin embargo, el fin de los raids en las zonas de Francia todavía bajo control hitleriano. En efecto, pocos días después, el 5 de septiembre, un diluvio de bombas cae sobre Le Havre. Millones de toneladas de explosivos son arrojados sobre la ciudad entre los cuales los temibles artefactos de fósforo. El ataque aéreo dura hasta el día 10. Cerca de 10.000 casas son destruidas, 2.000 personas pierden la vida y 80.000 se quedan sin sus hogares. Le Havre contaba, es cierto, con una importante guarnición militar de 12.000 hombres dispuestos a resistir. No obstante estos estaban situados en las alturas que rodeaban la localidad. Por lo que hace referencia al estado mayor, se alojaba en las lujosas villas residenciales de la costa, lejos del centro de la ciudad. El historiador y teniente de alcalde en el 2014, Jean- Baptiste Gastinne, desautorizaba aquel año la acción de los aviones británicos en estos términos:

El bombardeo de los barrios centrales durante los dos primeros días es incomprensible, tanto más cuanto que los aliados tenían toda la información a su disposición. Desde el desembarco los políticos pierden el control sobre las operaciones, los militares tienen todo el poder de decisión. Sin duda, los británicos quisieron darse prisa en tomar Le Havre (…). La ausencia de justificación de la destrucción de su ciudad ha sido siempre difícil de comprender por sus habitantes. No podíamos construir una memoria colectiva sobre estos acontecimientos trágicos. Hoy, quizás, esta herida empieza a cerrarse (…).31

¿Cuántas víctimas mortales civiles provocaron las incursiones de la aviación aliada sobre Francia? La cifra oscila entre las 60.000 y las 75.000, según las fuentes. Hubo en torno a 73.000 heridos, 85.000 edificios fueron destruidos y 183.000 resultaron dañados. Más de 9.000 raids se efectuaron entre 1940 y 1945, el 80% de los cuales en el año 1944.32

Fuentes consultadas y notas de entrada (página siguiente)

BIBLIOGRAFÍA

2 comentarios

  1. Lo peor, Eulalio, es el olvido al que estuvieron sometidas, por razones de estado, las víctimas de los bombardeos aliados en Francia. Como los muertos los habían ocasionado los “amigos” ingleses y americanos, había que correr un tupido velo de silencio.Una especie de segunda muerte, vaya. A la física se añadió la ignorancia deliberada de su suerte,

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  2. Las guerras son una mmm, por definición. Pero luego vienen los vencedors y las pintan de colores y quedan muy bonitas. Cuando lees un libro genérico sobre la S.G.M. se raro que te encuentres como los “aliados” dejaron en una noche Dresde como la palma de la mano. O el puerto de Rotterdam, se cuenta de lo que hicieron los nazis y parece que lo que hicieron los otros está justificado. Otro punto es, desde el punto de vista “occidental” es esfuero tan tremendo para ocultar el enorme esfuerzo de guerra que hicieron los rusos y lo que tuvieran que soportar, por no hablar de todos los pueblos que hay desde Rusia a Berlín, de lo que no quedo piedra sobre piedra…. Pero parece que no escarmentamos, con mirar un poco a nuestro alrededor…

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