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La CNT de Castellbell i el Vilar durante los años 30. Del republicanismo a la revolución social [Miguel G. Gómez]

La vida de los pueblos a menudo queda relegada por la historia con mayúsculas que emana de las grandes capitales. En cuanto a la memoria histórica el gran peso que tiene Barcelona eclipsa lo que pudo suceder en las comarcas, a menudo con características propias (tradiciones políticas, personalidades, correlación de fuerzas, etc.). Si además se realizan estudios pueblo a pueblo, las casuísticas son aún mayores y más diversas. Concuerdo plenamente con lo que afirma Agustín Guillamón, que en el 36 “existieron varias CNTs”.

En este sentido quiero traer a la luz la historia del movimiento obrero de una pequeña población catalana, Castellbell i el Vilar. Se trata de un municipio de la comarca del Bages, bañada por el Llobregat. Como tantos otros pueblos éste fue uno de los que acogieron colonias textiles. Las fábricas de la Bauma, el Borràs o el Burès fueron de tal importancia que marcaron para siempre la fisonomía del pueblo. De hecho Castellbell i el Vilar es un pueblo con varios núcleos, no siempre colindantes, a menudo bastante separados entre sí. En los años 30 tenía unos 3.000 habitantes.

Como es conocido, la industrialización trajo consigo el nacimiento del movimiento obrero. En el caso de Castellbell, sus primeras apariciones en escena tuvieron lugar en 1871 con la adhesión de la plantilla de la fábrica de la Bauma a la federación de las Tres Clases del Vapor. A su vez esta federación sería parte de la Federación de la Región Española, adherida a la Internacional. Las Actas de la Primera Internacional indican que el año siguiente la sección del pueblo tenía 202 federados. El pueblo tuvo también una importante participación en las huelgas de 1890 también bajo la dirección de Las Tres Clases del Vapor 1. Algún anarquista ya existiría a partir de aquella época, ya que el periódico La Tramontana de Josep Lluís Llunas recibió algunas cartas desde allí relatando la vida cotidiana.

A partir del cambio de siglo la federación de Las Tres Clases del Vapor fue sustituida por la Federación del Arte Fabril y Textil y desde Castellbell i el Vilar se enviaron delegados. Esta organización sectorial fue absorbida por la Confederación Nacional del Trabajo en la década de 1910 al 1920. De hecho en el Congreso de la Comedia de Madrid (diciembre de 1919) consta una sección de Monistrol-Castellbell con una afiliación de 1.200 personas2. En cuanto a grupos anarquistas no se tiene noticias de ninguno anterior a 1930, aunque sí que proliferaron por los pueblos vecinos.

Después de la proclamación de la Segunda República se creó un Sindicato Único de Trabajadores (SUT) de la CNT en asamblea del 12 de julio de 1931. La primera junta tuvo como presidente a Valentí Casajuana Serrahima, vicepresidente Esteve Biosca Sánchez, secretario Pau Caballol Reguant, vicesecretario Ignasi Soler Santaeularia, tesorero, Andreu Vilatarsana Castells, contador, Estanislao Anguita Carrasco, vicecontador, Josep Alsina Codina, bibliotecario Ginés Jódar Belmonte y vocales, Josep Puig Oller, Ramon Valette Casaponsa y Jaime Avilés García3. El sindicato tuvo unos comienzos poco activos, dedicándose a organizar los locales y su funcionamiento interno. En poco tiempo abrieron tres locales, uno en cada barrio con fábrica (Burés, Borràs y Bauma). Y su actividad se enfocaba sobretodo al sector del textil. En el Pleno de Sabadell, de abril de 1932, tomaron parte en nombre de 1.000 afiliados de Castellbell i el Vilar, los militantes Ramón Cornadó y Delfín Soler4. También tenían 1.000 afiliados en las votaciones para elegir el director de Solidaridad Obrera a finales de aquel año5. En cambio en otro escrutinio más adelante ya caen a 8006.

La insurrección de enero de 1932, de tanta importancia en la comarca del Alto Llobregat, no tuvo repercusión en el pueblo. Sin embargo sí que la tendría en la vida orgánica de la Confederación. El SUT de Castellbell i el Vilar tomaría parte por el sector treintista, de carácter sindicalista. En la comarca ese sector de la CNT tendría un peso mayoritario. Llevaban la batuta de este sector los sindicatos de Manresa y Puig-reig pero contaban con los sindicatos de pueblos como Gironella, Navás, Sant Vicenç de Castellet, Callús, Pont de Vilomara o Castellbell i el Vilar. De resultas de esta división la CNT perdió muchos efectivos en la comarca. A partir de la insurrección en muchos pueblos no pudo existir un sindicalismo eficaz y por ello el lugar de la CNT fue ocupado por sindicatos autónomos afectos a partidos marxistas como el Bloc Obrer i Camperol o el Partit Comunista de Catalunya. Tenemos el ejemplo de poblaciones como Suria, La Pobla de Lillet, Sant Vicenç de Castellet o Fígols, en las que al estar clausurados los sindicatos confederales, los obreros se fueron acercando a las organizaciones marxistas. Sin embargo, en otros casos, la naturaleza autóctona de los sindicatos, muy propia del municipio, imposibilitó cualquier arraigo de los partidos marxistas. Un ejemplo fue Castellbell i el Vilar, pero se daría también en otros lugares como Callús, Navàs o Gironella.

Los miembros de la Junta del SUT de Castellbell i el Vilar de los años 30s se relacionaban con otros sindicatos de Oposición de la comarca o con la Federación Obrera de Sabadell, también de carácter treintista. Discutían sus manifiestos y aceptaban sus decisiones ya que estaban en sintonía. Pero si tuviéramos que encontrar un detonante más allá de las relaciones personales será la Comisión de Investigación de la labor del Comité Comarcal del Alto Llobregat y el Cardoner.

Esta comisión se crea a partir del pleno comarcal de Sant Vicenç de Castellet del 11 y 12 de junio de 1932. Los miembros de la comisión (entre ellos Esteve Biosca Sánchez, presidente del SUT de Castellbell i el Vilar) denunciaron las dilaciones y la falta de transparencia en el traspaso de las cuentas por parte de los investigados. Las cuentas de la comarcal tenían un déficit de 14.000 pesetas. Pidieron a todos los sindicatos que les pasaran las cuentas y después de cotejar los resultados se vislumbró un descubierto de 12.000 pesetas que no justificaban los atrasos de los sindicatos. Por tanto el comité comarcal anterior quedaba en evidencia.

El comité comarcal – destituido en el pleno de Sant Vicenç de Castellet estaba compuesto por Joan Figueras7, Joan Puig y Leoncio Sanllehí8, y el tesorero Joan Bernich. Los tres primeros culparon al tesorero. Pero éste se había trasladado a Sevilla a raíz del movimiento insurreccional de enero de 1932 llevándose consigo la caja del comité. La comisión de investigación denunció el bloqueo de la reclamación y culpaba al Comité Regional de Catalunya. Hay que decir que tanto el comité regional como el comité comarcal depuesto tenían carácter “faísta”, mientras que la comisión investigadora tenía un carácter treintista9. Tendría sentido ver que este suceso era una mancha más en la credibilidad del faismo de la comarca y a su vez servía para unir a los sindicatos de la Oposición. La Comisión no publicaría sus deliberaciones hasta julio de 1933, cuando la escisión ya era un hecho. Por ello, al recibir finalmente los sindicatos sevillanos la reclamación, la ignoraron.

Desde finales de 1932, ya bajo presidencia de Esteve Biosca, el SUT de Castellbell i el Vilar aparece como donante de fondos para el periódico Sindicalismo, el portavoz de los Sindicatos de Oposición (treintistas). Además algunos de sus militantes escriben en el semanario El Trabajo, que era el portavoz de la CNT de la comarca del Alto Llobregat desde 1931 y que se posicionó rápidamente a favor de la Oposición. En esta publicación se pueden leer artículos de Francesc Muns, Esteve Biosca, Joan Codina, J. Galobart y algún militante que firmaba bajo el pseudónimo de Mio Caro. Entre otros, se pueden leer ataques durísimos contra la FAI, a quienes acusarán de aventureristas y hasta de criminales de los bajos fondos comprando el discurso de la prensa burguesa.

En Solidaridad Obrera en cambio aparecen otros nombres, como por ejemplo, Antonia Tarragó, Marcel Campins, Luis Abelló, Sebastián Caballol, Rosendo Ventura o Ginés Jódar. Será Ginés Jódar quien lidere el sector anarquista en el seno del sindicato. Nunca llegó a promover una escisión y participó en la mayoría de las asambleas del SUT a menudo como voz crítica. Se sentía en posición minoritaria y a pesar de ello no se sintió impedido a exigir la dimisión del presidente del sindicato, Esteve Biosca, por haber “ido a un pleno con unos acuerdos y defendido allí otros” y lo calificó de dictador10. A raíz de esta exigencia, recibió la hostilidad por parte de otros militantes del sindicato de Castellbell que a su vez pidieron su expulsión. Este episodio fue zanjado por el mismo Biosca diciendo que en el sindicato tenían cabida todos los obreros, sin importar si eran católicos o anarquistas11. Esto da una muestra del talante de Biosca y porqué era tan respetado. También indica un liderazgo moral fuerte, como el que solía existir en los sindicatos de pueblo pequeño.

El mismo Ginés Jódar escribe en la Soli un episodio donde relata que un militante llamado José Fábregas (el “Jep”) le pidió el carnet a una compañera por no cotizar y que ésta le dijo que cotizaría cuando el sindicato pagase el sello confederal y que no quería tener nada que ver con los treinta. Ante esto Fábregas le respondió que la CNT se gastaba el dinero en armas y bombas y que el SUT nunca se prestaría a esto12. Fábregas repetía los argumentos que circulaban entre los treintistas que salían de la prensa sensacionalista y que solían emitir los líderes del sindicato de Castellbell. Jódar pedirá crear un grupo pro-cultura en 1934, pero quedará rápidamente en suspenso hasta la primavera de 1936. Estos grupos pro-cultura de los pueblos solían ser precursores de los grupos de afinidad de la FAI.

Por Castellbell fueron diversos oradores del movimiento libertario a realizar conferencias y mítines. Por ejemplo Tomás Cano Ruiz, Josep Anselmo, Llorenç Griñó, Emili Mira, Pedro Corrons, Joaquín Cortés, Sebastián Flor, J.R. Magriñá, Robusté, etc. En Solidaridad Obrera se pueden leer duras críticas a algunos de estos mítines, por ejemplo al de Corrons, que venía a presentar la Federación Sindicalista Libertaria en 1934, que era la organización política del treintismo (distinta del Partido Sindicalista de Ángel Pestaña). Éste Corrons trataba de pistoleros y asesinos a los confederales, como denunciaba la corresponsal de la Soli (Antonia Tarragó).

Respecto a Tarragó, se trata de una militante interesante. De tendencia anarquista, escribió para la Soli diversos artículos sobre juventud, mujer, sobre la fábrica Borràs, etc. Atacará duramente la trayectoria de Esteve Biosca como veremos. Y será ella la encargada de comunicar el reingreso del SUT a la disciplina confederal en 1936. En la guerra será la secretaria de las Juventudes Libertarias y representará a la FAI en algunas asambleas públicas.

No fue Tarragó la única mujer que participaba en las asambleas. En los años 30 el rol de las mujeres en los sindicatos aparecía como secundario, aunque éstos reconocían la importancia de su actividad. Por lo general se trataba de militantes de los comités de fábrica. Conocemos muchos nombres, ya que aparecen en los libros de actas13, pero principalmente fue Tarragó la mujer más destacada de aquella CNT.

Pero antes analicemos a Biosca. En diciembre de 1933 la FAI y la CNT desencadenaron una insurrección contra la formación de un gobierno de derechas. Habían ganado las elecciones las derechas y esto puso en marcha muchos movimientos distintos en todo el país. Enseguida se extendió la idea del antifascismo y de crear un frente único de organizaciones antifascistas para poder enfrentarse con las derechas, cada día más escoradas hacia el fascismo. En enero de 1934 se celebraron unas elecciones municipales. En Castellbell i el Vilar se formó una candidatura de Esquerra Republicana de Catalunya encabezada por Esteve Biosca, a la sazón presidente del sindicato. Por este motivo presentó su dimisión unas semanas antes, tanto de su cargo de presidente del sindicato (retomándola entonces Valentí Casajuana), como de miembro del comité de fábrica de la Bauma. El sindicato tuvo que hacer una declaración pública desmarcándose de unas octavillas que aparecieron en el pueblo con ocasión de las elecciones municipales donde se señalaba la relación entre la candidatura republicana y la CNT14.

La candidatura de la izquierda, Esquerra Republicana, ganó las elecciones y Biosca pasó a ser alcalde. En el pueblo se lo recuerda como un “alcalde anarquista”, pero es muy dudoso que por aquel entonces fuese anarquista. No se debe confundir esta alcaldía con una especie de municipalismo libertario que aún nadie había desarrollado a nivel teórico. Su paso por el ayuntamiento era más bien producto de la adhesión de Biosca (y de otros militantes del sindicato) al republicanismo. Se trata de un republicanismo obrerista ya que en tanto a activista sindical reclamaba la aplicación de las bases del textil, el retiro obrero o del seguro de enfermedad15. Por sus discursos y escritos consultados se deduce su filiación sindicalista revolucionaria. Siguieron su mismo camino otros militantes sindicales del pueblo como Josep Alsina, Elissi Giralt y Anselm Gurrera entre otros.

Biosca ejerció de alcalde hasta la destitución de todo el ayuntamiento tras los hechos de Octubre de 1934 en los que no participaron. En estos hechos no constan más detenidos que Isidre Colldeforns16, del Sindicat Agrícol Cooperatiu, recién formado aquel año por los rabasaires de la localidad – aunque otras fuentes solo dan a Ramon Berenguer Miralles como preso del pueblo17. Apartado del poder municipal y con los sindicatos clausurados, Esteve Biosca aprovecharía para casarse por lo civil con María Casas.

En enero de 1936 el ayuntamiento fue repuesto y nuevamente Biosca fue nombrado alcalde. Y ya que por aquel entonces volvía a ser presidente del SUT, tuvo que volver a dimitir. Se trata del alcalde que tuvo que afrontar el 18 de julio en el pueblo, y por eso no hubo discusión alguna sobre si había que armar milicias, de si había que incautar las propiedades de las personas de derechas o colectivizar las fábricas. En esto compartía plenamente la opinión de sus compañeros de sindicato.

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Esteve Biosca está en primer plano a la izquierda, con sombrero. Arxiu El Brogit (revista de Castellbell i el Vilar), reproducción de Valls Pueyo, 2011, p. 140

Pero no todo fueron alabanzas a su gestión. En un artículo de El Trabajo se criticaba la frialdad o la pasividad de ERC hacia una violación de una niña de 11 años, Pepeta Civit, por parte del párroco, el Mossèn Badia. Se echaba en cara la frase que habían escrito los republicanos en su propaganda en el pueblo sobre que defenderían las leyes laicas18. En otro artículo, esta vez de 1936, Antonia Tarragó ataca el treintismo diciendo que querían vivir de la política y tener cargos retribuidos en el sindicato. Denuncia – si bien no lo nombra – la trayectoria de Biosca, y sentencia: “¿por los sucios senderos de la política queréis depurar a la antipolítica C.N.T.?”19. Se puede ver un malestar latente, si bien minoritario.

En el medio quedaban militantes de gran capacidad organizativa como Francesc Muns Novensà. En una asamblea de 1933 abogó por escindirse de la CNT. El sindicato ignoró su petición, quedando vinculados a lo que decidieran los Sindicatos de Oposición, por orientación de Biosca. Y como en 1936 la Oposición decidió reingresar en CNT en lugar de crear otra central sindical, pues esto harían en Castellbell. Muns será quien presida el sindicato durante la Guerra Civil, y demostraría posiciones ácratas a lo largo de su trayectoria, en especial cuando le tocó ser consejero municipal representando a la CNT.

Respecto a la actividad orgánica del SUT dentro de la órbita de los Sindicatos de Oposición, la organización de Castellbell i el Vilar siempre tuvo problemas económicos. A duras penas lograban cotizar a la federación catalana de Sindicatos de Oposición. Tenían que hacer esfuerzos importantes para cumplir con las cuotas, lo que implica una mala gestión del cobro de las cuotas de los afiliados. En 1934 llegaron a temer el ser expulsados de la Oposición por este motivo. Aún así para colaborar con la Oposición se suscribieron al periódico Sindicalismo, portavoz de esta tendencia. Y se prepararon para suscribirse al periódico Combate, que iba a ser el diario de la Federación Sindicalista Libertaria, que era la organización específica o política de la Oposición treintista. Este diario no salió a la luz debido a una prohibición gubernamental en abril de 1934. Además de todo esto el Sindicato Único participó en 1934 en el Frente Único de Trabajadores junto con otros sindicatos antifascistas (es decir, con sindicatos adheridos a la UGT, otros de la Oposición de CNT y otros sindicatos autónomos).

Castellbell no envió representantes al Congreso de Zaragoza pero cuando recibieron el informe de los Sindicatos de Oposición no hubo grandes debates. A primeros de julio la asamblea aprobó reingresar en la CNT y no se molestaron en acudir al pleno comarcal de Sindicatos de Oposición donde Puig-reig y otros de Manresa pusieron pegas a volver a CNT (acabarían durante la guerra en la UGT). Antonia Tarragó fue la encargada de anunciar el reingreso en la Soli20. El 9 de mayo de 1936 se renueva la Junta del sindicato siendo compuesta por Francesc Muns, presidente; Joan Codina Casafont, vicepresidente; Isidre Coll Soler, secretario; Cristóbal Mayor Aliern, vicesecretario; Domènec Bargalló Paloma, cajero; Josep Puig Ollé, contador; Salvador Morera Gil, bibliotecario; y vocales: Vicente Morros Pons, Pedro Pérez Masot y Alejandro Pujol Escalé21.

Respecto a los conflictos laborales a destacar durante la República cabe decir que las grandes fábricas siempre tuvieron unas complicadas relaciones con la dirección de las mismas. Sin llegarse a dar la situación de huelgas generales, en ocasiones sí que se daban paros en los talleres. Generalmente el sindicato siempre resolvió todos los conflictos mediante la negociación con los patrones. Un conflicto destacado fue la huelga de contramaestros del textil de 1934, que tuvo un impacto en las fábricas del pueblo. En este caso el sindicato la apoyó.

La situación de crisis en la que entró todo el sector del textil desde 1933 hizo que se rebajasen el número de días de trabajo, primero a 5 días a la semana, y en 1936 a 3 días. Por tanto existía una situación de penuria económica en la mayor parte de la población. Hay que destacar que el sindicato contaba con comités de fábrica en todas las fábricas grandes.

La fama del SUT de Castellbell i el Vilar traspasó las fronteras municipales y de esta manera hacia 1934 los obreros de la fábrica Serra y Balera del vecino pueblo de Sant Vicenç de Castellet pidieron ser miembros del sindicato de Castellbell, que tras celebrar algunas asambleas los admitieron. En este caso habría que constatar que el sindicato vecino no funcionaba bien, y debido a ello arraigó una UGT bastante potente para lo que solía ser esta central sindical en los pueblos.

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Fiesta de las Caramellas de 1936. Observemos el detalle de la bandera roja y negra triangular en la parte izquierda de la foto. Arxiu El Brogit (revista de Castellbell i el Vilar), reproducción de Valls Pueyo, 2011, p. 139

La Guerra Civil

 

La guerra civil supuso una catarsis en la vida de todos los pueblos. En muchos se conformaron grupos de obreros armados que evitaron cualquier confluencia de personas de derechas con los militares sublevados. En Castellbell rápidamente se formó una milicia local para controlar la retaguardia. Participaron decenas de libertarios y republicanos.

En el ayuntamiento se destituyeron todos los consejeros de derechas, por decreto de Lluís Companys, y en pocas semanas se fueron creando comisiones para gestionar las contribuciones industriales (impuestos), la gestión de las aguas (que se municipalizaron), la educación (gestionada a través del CENU), la seguridad (externalizada en el comité antifascista) o el matadero (muncipalizado también). En aquellos meses del verano de 1936 la actividad fue frenética en todos los aspectos.

Biosca sufrió un accidente de coche y fue sustituido por Salvador Vila Selga, de Esquerra Republicana. Provenía de una familia de rabasaires y también participó en la vigilancia armada de los primeros días de la guerra. No tenía mala relación con los libertarios. Durante la guerra fue el presidente del sindicato agrícola. Sería fusilado por el franquismo.

El Comité Revolucionario Antifascista, a diferencia de otros pueblos en los que existía cierta pluralidad de tendencias políticas y sindicales, era un monopolio de la CNT. Destacaban Jaume Casas Maüll, Francesc Ibáñez Domènech, Sebastià Caballol Serra, Esteve Sáez Garcia o Lluís Abelló Castells entre otros22, muchos de ellos fueron fusilados tras la guerra. Se los acusaba de la muerte de unas 11 personas de derechas, entre ellas los alcaldes de 1935, Francesc Forrellat Grané y Ramon Badia Utzet, el juez de paz y algunos concejales de aquel momento. De los 11 asesinados en la retaguardia hay 6 que tuvieron parte en la represión contra los hechos de Octubre del 34.

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Listado de los milicianos de retaguardia durante septiembre de 1936. Todos los milicianos de la retaguardia cobraban un sueldo semanal del ayuntamiento. Arxiu Municipal de Castellbell i el Vilar, carpeta Milícies Populars, 1936.

Pero es que además de estos asesinatos en el municipio tuvieron lugar varios más. Se trataba de varias ejecuciones masivas achacadas a los comités de otros pueblos con la connivencia del de Castellbell y el del vecino Monistrol de Montserrat: el 6 de agosto aparecieron 6 cuerpos de personas de derechas de Olesa de Montserrat. El 16 de agosto aparecieron otros 6 cuerpos de personas de Sallent. El 23 de agosto otros 9 muertos de Olesa de Montserrat y el 17 de septiembre 4 muertos de Navàs. Además de ello, 6 cuerpos más de personas de otros pueblos. Las ejecuciones en los alrededores de la montaña de Montserrat fueron una constante en los primeros meses de la guerra. Se relatan algunos casos de personas quemadas vivos.

En aquellos momentos se estaba librando una cruenta guerra. Todos estos asesinatos no eran vistos como tales por quienes los realizaban o, de hecho, por toda la gente más politizada del bando republicano independientemente de la ideología que profesaran, los consideraba como sucesos de la guerra.

Dejando atrás esta etapa luctuosa nos centraremos en la vida municipal. El ayuntamiento tuvo iniciativa para confiscar las propiedades de los elementos del pueblo considerados “facciosos”. Se iniciaron las obras de construcción de una nueva escuela. También se cambian algunos nombres de calles a la nomenclatura revolucionaria. Más adelante, en la primavera se propuso el cambio de los nombres de los barrios, aunque la iniciativa no cuajó. Así a la Bauma se la iba a llamar Buenaventura Durruti, al Borrás, Lluís Companys, al Burés Joaquim Maurin, al Vilar Avinguda Ascaso y a Sant Cristófor, 19 de juliol.

Pasado el verano, a partir del 8 de octubre quedarían disueltos los comités revolucionarios creados en julio mediante un decreto de la Generalitat aceptado por la CNT a nivel de Catalunya. En adelante los ayuntamientos se transformarían en consejos municipales, que integrarían las distintas fuerzas antifascistas de cada localidad. En Castellbell el nuevo ayuntamiento se conformó el día 3 de noviembre. El nuevo alcalde o primer conceller, fue Salvador Vila Selga, de ERC. Además Esquerra tenía los consejeros Esteve Biosca y Elissi Giralt Morera, ambos pertenecientes a la CNT también, con cargos en la junta del sindicato durante la etapa anterior republicana. Unió de Rabassaires por su parte estaría representada por Isidre Vila Subirana, el POUM por Antoni Fainé Ricart (y más tarde por Vicenç Morros, que era miembro en la junta del sindicato en 1936). La CNT estaría representada por Jaume Casas Maüll, Pere Codina y Alexandre Pujol. Además se crea la Junta de Defensa, que sustituirá al Comité Revolucionario. La junta estará monopolizada por 6 miembros de la CNT.

Se puede observar el predominio de la CNT, aunque repartida entre todas las fuerzas políticas. El único que no tenía relación con el sindicato único era Isidre Vila, rabassaire. Como se intuye, la CNT tuvo un protagonismo claro en estos primeros meses de la guerra civil. Estaba llevando a cabo su propósito revolucionario. Aun así estaban sucediendo tantas cosas a la vez que el sindicato celebró su primera asamblea el 20 de septiembre, a dos meses de comenzada la guerra.

La junta quedó presidida por F. Muns, y formada por Joan Codina, Pau Caballol, Cristóbal Mayor, Domingo Bargalló, Josep Puig, Salvador Morera y de vocales, Vicente Morros, Pedro Pérez, Alejandro Pujol y Francisco Polo.

En un principio el sindicato se centró en organizar los comités de fábrica que se tenían que encargar de la gestión y la colectivización de las mismas23. Además el sindicato tenía que participar de la vida orgánica de la CNT de aquellos momentos bulliciosos. El SUT participaba en el ayuntamiento y en el comité revolucionario e impulsaba milicias, tanto en el frente como en la retaguardia. Por si esas labores fuesen pocas también ejercía labores culturales, impulsaba el CENU local a través del maestro racionalista Josep Carol, y creó algunas cooperativas, como la de la construcción (presidida por Josep Riudalles) o la cooperativa confederal de consumo (inaugurada en agosto de 1937).

La cooperativa de consumo sería un quebradero de cabeza para el sindicato, puesto que tuvieron que cambiar varias veces de personal hasta dar con la plantilla adecuada. Además el sindicato disponía de un horno de pan, que era uno de los cinco del pueblo.

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Lista de las panaderías del pueblo. 14/03/1937. Arxiu Municipal de Castellbell i el Vilar.

 

 

Otra de las iniciativas fue el envío al frente de un grupo de milicianos. En realidad se trataba de varios grupos distintos que sumaban 24 milicianos, todos ellos de CNT. El 4 de agosto salieron 7 milicianos para el Frente de Aragón. Allí se unieron a la Columna Ascaso, 4ª Centuria. Formaron el llamado “grupo fantasma”, como aparecía en Solidaridad Obrera24. El 10 de septiembre partió un grupo con la Columna Tierra y Libertad. Eran 12 milicianos25 y en este grupo había dos mujeres: Caterina Cano Fernández y Joana Casajoana Enrich. Para febrero de 1937 solamente quedaban dos personas del pueblo con la columna Tierra y Libertad, que fue desplazada a los frentes que rodeaban Madrid. El resto fueron volviendo al pueblo, mientras que iban al frente los reclutas de las quintas de 1932, 1933 y 1934, entre ellos un gran número de cenetistas aunque ya de todas las tendencias políticas del pueblo. El ayuntamiento aprobó el pago de varios miles de pesetas para las milicias en noviembre de 1936.

En un acta del mes de febrero de 1937, toma la palabra algún militante (no aparece ningún nombre) representando a los milicianos que habían abandonado el frente. En las actas se nombra un “grupo Alba”, que deberá dar sus armas al comité de defensa confederal26. Podríamos deducir que algunos habían traído sus armas consigo desde el frente. Asimismo podemos dar por armado el comité de defensa del pueblo. La duda sería si se trata de lo mismo que la Junta de Defensa de Castellbell o si era una entidad únicamente dependiente de CNT.

Será a partir del cambio de año cuando surgen algunos conflictos entre las distintas fuerzas antifascistas, como estaba sucediendo en otros pueblos. En primer lugar Muns denuncia que hay un vecino comunista que recluta chicos de 15 y 16 años para enviarlos al frente. El ayuntamiento intervendrá en este caso. En segundo lugar Esteve Biosca que había sido el encargado de gestionar los abastos, dimite el 9 de febrero de 1937 y queda Joan Codina (de la CNT) a cargo. La consejería de aprovisionamiento y abastos sería una fuente de problemas en el futuro.

Otro conflicto ocurrió el 13 de febrero. El consejero cenetista Muns denuncia en el pleno municipal que Biosca retiró la bandera rojinegra que ondeaba en el ayuntamiento. Éste responde que por ley solo pueden ondear la bandera catalana y la republicana. Al parecer la bandera rojinegra estaba colgada del ayuntamiento desde el inicio de la guerra. A pesar de la queja, Biosca seguirá participando con total normalidad en las asambleas del sindicato. Ese mismo día se nombra una patrulla de vigilancia de 8 hombres (2 por CNT, 2 por ERC, 2 por Rabassaires y 2 por el POUM).

En el primer trimestre de 1937 existió mucha variación de los cargos del ayuntamiento. De tal manera que pocos duraron en un mismo cargo lo suficiente como para ejercer una gestión eficaz. Se daba una imagen de improvisación. No habían pasado ni dos semanas cuando Lluís Abelló (CNT) fue nombrado para la consejería de abastos. En mayo es Francisco Camarero (CNT) quien ocupará esta consejería. Pero Abelló no pasaba ni el estado de cuentas ni da las 22.000 pesetas de la caja hasta principios de julio. Y esto provocó las protestas de Biosca. Van pasando los meses y la situación de los abastos se agrava. Faltan productos, se controlan los gastos y crece el malestar entre la población.

Además entra en escena un nuevo factor, el de los refugiados, que llegan a finales de 1936. La CNT asume la acogida de las familias de refugiados y para dejar constancia celebran Asambleas Populares masivas en marzo y abril de 1937. En las distintas asambleas que se celebraron se exigía el pago de cuotas por trabajador o contribuciones por empresa al sustento de los refugiados. En abril se llegó a un acuerdo de que los trabajadores y trabajadoras de las fábricas aportasen el 3% de su salario semanal a este fin, y que los campesinos, que no tenían un jornal, aportasen una cantidad fija de 50 pesetas a la semana, por un tiempo indeterminado. Al resto de vecinos del pueblo se les asignaría una cuota de conveniencia27.

Pero esta decisión levantó ampollas entre los trabajadores. El 30 de abril se volvió a celebrar una nueva asamblea donde se comentaba el malestar generado por la decisión anterior, de tal manera que incluso había habido una manifestación. La situación tensionó tanto a los responsables de esta decisión (fue aprobada en asamblea popular, pero quienes iban llevando adelante los debates eran miembros destacados de las organizaciones antifascistas y del ayuntamiento) que éstos presentaron su dimisión en bloque. Durante la primera semana de mayo todas las organizaciones confirmaron su apoyo a sus representantes en el ayuntamiento, que volvieron al cargo. El tema de los refugiados quedó arreglado tras la llegada de una partida económica de la Generalitat, aunque los trabajadores siguieron pagando cuotas de apoyo hasta el mes de julio.

No sabemos si tiene alguna influencia en los hechos relatados, pero es en esta época cuando aparece en escena la UGT y el PSUC. La primera vez que piden entrar en el consistorio es el 20 de marzo de 1937. En esta ocasión tanto el POUM como la CNT amenazaron con retirarse del ayuntamiento si se admitía al PSUC. No querían saber nada “en este pueblo es imposible la combibencia con dicho partido”28. La UGT había comenzado a organizar a los técnicos de las fábricas y exigía tener un lugar en la sociedad castellvillarenca, que la CNT le denegaba. El 25 de junio fue atropellado uno de los fundadores del PSUC, Francesc Tort i Bonet. No se puede confirmar el motivo, si fue por desavenencias personales o cuestiones políticas. El PSUC entraría en el ayuntamiento en agosto de 1937, con Jaume Garcia Duarri y Josep Playà Torres como representantes. Tanto CNT como el POUM se retiraron del ayuntamiento como protesta porque según ellos, el PSUC no estaba debidamente formado en el pueblo. Entendían que era una entidad muy pequeña y que no tenía legitimidad para estar en el ayuntamiento. Se acordó enviar una delegación a hablar con la Generalitat. Sin embargo, por presiones del comité comarcal y por la respuesta de la Generalitat, la CNT de Castellbell acabó aceptando la presencia del PSUC en el ayuntamiento. En ese mismo pleno se votó la nueva alcaldía para Esteve Biosca29.

Otro asunto curioso, que levantó polémica, fue el papel de un falangista, Antonio Mérida, que trabajaba en el matadero. En primer lugar, éste personaje fue destituido en septiembre de 1937. La CNT intentó meter gente suya en su puesto y por alguna razón no lo consiguieron. Sin embargo, Mérida acaba manteniendo su cargo, acaso porque se había afiliado a la CNT o acaso por contactos personales. El 22 de mayo de 1937 en el pleno del ayuntamiento Francisco Camarero (CNT) pide un aumento de sueldo para el personal del matadero. Isidre Vila (Rabassaires) le contesta que es curioso que la CNT antes quisiera la cabeza de Mérida y que ahora le suban el sueldo30. En la postguerra Antonio Mérida sería el jefe de la milicia de la Falange en el pueblo. Su familia trabajaría en el ayuntamiento hasta los años 80, y según parece, era como si fuese su casa. Sería interesante investigar las relaciones de Mérida con la CNT a ver qué sucedió.

En marzo de 1937 se iniciaron los debates en el ayuntamiento para municipalizar la vivienda en el pueblo. Se nombró a un parado que pedía una ayuda para subsistir al ayuntamiento, como encargado de cobrar los alquileres. Más tarde, a iniciativa de la Generalitat se constituyó una caja inmobiliaria. Las peleas en el ayuntamiento entre las diferentes fuerzas retrasaron su aplicación.

En septiembre de 1937 el ayuntamiento constata la falta absoluta de provisiones. Se genera una situación de excepcionalidad y se pide aportaciones monetarias rápidas de las empresas. El 24 de septiembre se acuerda pedir 47.458, 71 pesetas a las fábricas. Éstas pagan pronto pero se encuentran con la inacción del ayuntamiento. El 20 de octubre se tiene que devolver el dinero a las fábricas porque en un mes el ayuntamiento no había comprado los víveres que necesitaba. Se reprobó al consejero que había gestionado los abastos, Francesc Pubill Call (CNT). A finales de septiembre fue asaltado el local del horno del sindicato31.

Lo que estaba sucediendo era que existían dos bloques confrontados, por un lado ERC, UR y PSUC y por el otro, la CNT y el POUM. Además el POUM por decreto de la Generalitat tenía que abandonar todos sus cargos en todos los ayuntamientos. Estos cambios, no fueron todos, el 26 de octubre asumía la alcaldía representando a ERC, Francesc Camarero, a quien antes vimos como consejero de la CNT.

En aquellos momentos el PSUC tomó la iniciativa y el consejero Josep Santamaría Agut pidió que el ayuntamiento se hiciera responsable de los abastos. En pocos días se volvieron a hacer las cuentas y se pidieron 40.000 pesetas a las fábricas, que dieron rápidamente. En aquellos mese finales todos los trámites municipales están relacionados con el mantenimiento de los refugiados y con la compra de provisiones. En enero de 1938 se constituyó la junta agraria del pueblo cuya misión a corto plazo fue la de intentar paliar la necesidad de verduras y carne.

El sindicato reconoce en octubre que ha padecido un retroceso. Por ejemplo pagan cuotas al comité de zona por 1.083 afiliados. Se puede notar que algunos afiliados han ido a la UGT, pero no son muchos. El 12 de abril de 1937 la UGT da cuenta de 30 afiliados en el pueblo, mientras que en el tercer trimestre son 9032. En estos momentos el presidente del SUT de CNT es Josep Rosell Solé, que vino de Manresa. En la década de 1910-1920 había sido el presidente del poderoso sindicato del fabril y textil manresano, y en ocasiones presidente de la Federación Local de Manresa.

Y llegamos al 22 de febrero de 1938. En este pleno, es elegido para la alcaldía Ramón Cornadó (CNT). Pero la rechaza. Por tanto en segunda votación sale elegido Francesc Ibáñez (CNT), que también rechaza la alcaldía. En tercera votación salió Santamaría (PSUC), quien no rechazó la alcaldía. En el pleno siguiente asumió el cargo por el PSUC Francesc Tort, quien acaba siendo elegido alcalde el 24 de abril siguiente. La causa era que Santamaría fue reclutado para el ejército. Podemos seguir viendo que la guerra se impone a la normalidad y que son muchos los consejeros de todos los ayuntamientos de la España republicana que acaban siendo reclutados para ir al frente. No se libraron ni alcaldes ni otros cargos políticos.

Hasta el final de la guerra el ayuntamiento siguió estando encabezado por Tort Bonet. Como imitación de la política catalana en junio se constituyó el llamado Frente Popular Antifascista de Castellbell i el Vilar, que intentaba mejorar la moral de la retaguardia, muy mermada por la cuestión de los abastos y por la guerra.

Castellbell i el Vilar cayó un 28 de enero de 1939 bajo el poder de las tropas nacionales. Los republicanos en retirada incendiaron algunos depósitos ferroviarios, y volaron el puente del ferrocarril.

En la postguerra no fueron pocos los que cambiaron de chaqueta y comenzaron las delaciones llevando a los tribunales a decenas de personas. En aquellos años fueron fusilados 9 personas del pueblo: Salvador Vila Selga, Isidre Vila Subirana, Domènec Bargalló Paloma, Esteve Biosca Sánchez, Francesc Muns Novensà, Joan Esquius Costa, Francesc Ibáñez Domènech, Antoni Franch Tarragó y Rossend Ventura Gomà. Salvo los dos primeros el resto tenían carnet de la CNT33.

La postguerra implicó unas condiciones de vida muy duras. Tan es así que los líderes de la Falange temían una rebelión de la gente y que la Guardia Civil no llegase a tiempo desde el vecino Monistrol de Montserrat para sofocarla. Los centenares de huidos a Francia, una auténtica marea, fueron volviendo a cuentagotas a partir del final de la Guerra Mundial para rehacer sus vidas bajo un régimen franquista que los vigilaba estrechamente34. Poco pudieron hacer para reconstruir sus organizaciones35.

Conclusiones

Tras este repaso, más o menos detallado, de la vida de un pueblo concreto quiero resaltar la importancia del contexto tanto a la hora de seguir líneas de actuación como en el ambiente y la moral de la población y de los militantes de cualquier organización. Un contexto de auge revolucionario crea las condiciones para que florezcan las organizaciones revolucionarias y para que éstas se atrevan a plasmar todos sus ideales. En cambio, un contexto de retroceso, genera un clima de desánimo que mina los proyectos e impide que se plateen nuevas ideas.

En el caso de Castellbell i el Vilar podemos ver que el Sindicato Único siguió tuvo varias etapas. En primer lugar, una etapa sindicalista posibilista, coincidente con los años republicanos. En segundo lugar, una etapa revolucionaria, que nace ya en la primavera de 1936 y que se agota en el verano de 1937. En tercer lugar, una etapa derrotista, que se plasma a lo largo de 1938, coincidente con el declive de la Guerra Civil. La cuarta etapa sería la mera supervivencia en la postguerra.

En la época posibilista, se puede reconocer el peso de las ideas republicanas en el seno del sindicato, encabezadas por Esteve Biosca, pero no sería el único. De hecho se puede intuir que el hecho de que no entrase en el pueblo ningún partido marxista se debió a que Biosca y su grupo de afines nunca se interesaron por aquellas ideas. De lo contrario, sería esperable que hubiesen formado sindicatos autónomos o la UGT, como ocurría en otros lugares de la comarca.

El republicanismo de Biosca, según lo que escribía en los periódicos o según lo que decía en los mítines, no se intuye independentista catalán sino más bien federalista. Esquerra Republicana de Catalunya fue un partido muy plural, compuesto por varias fuerzas republicanas, unas nacionalistas, otras izquierdistas, otras federalistas. Por ejemplo se suele asumir que el partido Estat Català, que solía integrarse dentro de Esquerra Republicana, era una organización que odiaba el anarquismo y a la FAI. En cambio quienes venían de los entornos federalistas, colaboraban, o incluso militaban con los anarquistas dentro de las cooperativas obreras, en los sindicatos o en los ateneos y otros espacios culturales. El treintismo inicial de Biosca derivó en estas posiciones. Y nunca decidió tampoco seguir los pasos de Ángel Pestaña y su Partido Sindicalista, que no tuvo ninguna presencia en el pueblo.

Ante una personalidad tan fuerte como la de Biosca, durante la Guerra Civil, ERC de Castellbell i el Vilar aparece como un partido que permitió y animó la revolución. No sólo eso, si no que se nutrió de cuadros de la CNT para los que la colectivización de las fábricas o la expropiación de propiedades de la gente de derechas era algo de justicia básica. No sabemos si el sector de ERC que provenía del Sindicato Agrícola pensaba lo mismo, seguramente eran las dos almas dentro de aquella organización local. De todas formas, según avanzaba la guerra y el ambiente general cambiaba ERC también se enfría y congela las iniciativas revolucionarias. Eventualmente chocan con los libertarios que son hegemónicos y Biosca será también un factor.

La etapa revolucionaria se da cuando España vive una situación de gran auge revolucionario, a partir de marzo o abril de 1936. Las masas se politizan, se movilizan, se organizan. En todas partes hay un flujo enorme hacia las organizaciones de la izquierda revolucionaria. Y en el pueblo de Castellbell i el Vilar esto se nota en la CNT, donde hay un cambio de orientación bastante claro. La revolución social que se produce tras el levantamiento militar es resultado de este clima. Y como es lógico este ambiente da lugar a muchísimos proyectos e iniciativas. Pero en el año 1937 las perspectivas de una larga guerra y la situación de las provisiones, cada día más escasas y a repartir con los refugiados, es un agente desmoralizador. Las sucesivas reclutas para ir al frente privan a los libertarios de muchos de sus cuadros. Al menos de los más motivados y de muchos jóvenes. Tras el verano de 1937 la organización anarcosindicalista cae en crisis y se paraliza hasta octubre. Tiene que tomar las riendas del sindicato un veterano militante (Josep Rosell) que además – según alguna documentación de los franquistas – pertenece al POUM.

En el consejo municipal los libertarios pasan de bloquear la entrada del PSUC (una organización numéricamente insignificante, según ellos) a regalarles la alcaldía. Entiendo que esto es producto del derrotismo del momento. No esperaban nada de estar en el consejo municipal, que ya era un mero órgano administrativo y no un foro de debate entre las tendencias políticas que conformaban la sociedad. La era revolucionaria deriva en derrotismo casi de forma natural según la organización y sus militantes más destacados se impregnan del ambiente general que existía en el pueblo. Los anarcosindicalistas pasan de intentar eliminar a un miembro del PSUC a hacerle alcalde.

18oLsW
Recordatorio a Biosca, 11/09/2010. Nació Digital. https://www.naciodigital.cat/manresa/noticia/13554/castellbell/vilar/recorda/esteve/biosca/diada

Bibliografía

 

Gómez, Miguel. Teixint el fil roig i negre. Història de l’anarquisme de l’Alt Llobregat I el Cardener. Centre d’Estudis Josep Ester i Borràs, 2019.
Valls i Pueyo, Joan. La CNT a Castellbell i el Vilar (1931-1938). Ajuntament de Castellbell i el Vilar, 2005.
Valls i Pueyo, Joan. La Segona República a Castellbell i el Vilar (1931-1936). Ajuntament de Castellbell i el Vilar, 2006.
Valls i Pueyo, Joan. Història de Castellbell i el Vilar, el mirador de Montserrat. Ajuntament de Castellbell i el Vilar, 2011.

Notas

1 Ver Valls Pueyo, 2011, pp. 126-127.

2 Gabriel Sirvent, Pere. Classe obrera i sindicats a Catalunya […], p. 405-417.

3 Valls Pueyo, 2006, pp. 14-15.

4 Solidaridad Obrera, 26/04/1932, p. 1

5 Solidaridad Obrera, 09/07/1932, p. 4

6 Solidaridad Obrera, 22/11/1932, p. 6

7 Se trata de Joan Figueras Rossinyol. Tuvo un papel en el atentado contra unos militantes del Sindicato Libre ocurrido en el café-bar La Alhambra de Manresa en 1923. Figueras fue detenido por este atentado, que provocó cuatro heridos graves, junto a Joan García Oliver miembro relevante del grupo anarquista Los Solidarios. Joan Figueras tenía un hermano, Jaume, que cayó víctima de los pistoleros del Libre en Barcelona en aquellos años. En el año 1931, Figueras fue nombrado secretario del comité comarcal del Alto Llobregat y Cardoner y por ello se lo vio dando numerosos mítines por todos los pueblos, como se puede constatar en Solidaridad Obrera o en El Trabajo. En la guerra partió al frente con la Columna Tierra y Libertad.

8 Leonci Sanllehí fue detenido en la revuelta del Alto Llobregat de enero de 1932. Pasó unas semanas preso y pudo participar en el Pleno de Sabadell de abril de 1932. Posteriormente estará ligado a los sindicatos de la CNT afines a la FAI, participando en el comité propresos de la comarcal.

9 “A todos los sindicatos de la Comarcal Cardoner – Alto Llobregat. El Trabajo, 22/07/1933, p. 4.”. La comisión estaba formada por Valentí Piñol del fabril-textil de Manresa, José Antonio Robles de Puig-reig, Marcel Augés del metal de Manresa, Aniceto Vilalta de Puig-reig, Emili Riu de Gironella y José Planas de la madera de Manresa, además del citado Biosca de Castellbell i el Vilar.

10 Acta del Sindicato de Trabajadores, 09/04/1933, recogida en Valls Pueyo, 2005, p. 41.

11 Acta del Sindicato de Trabajadores, 11/6/1933, recogida en Valls Pueyo, 2005, p. 43.

12 Solidaridad Obrera, 15/08/1933, p. 4

13 Por ejemplo, Leocada Biosca, Rafaela Vallés, Dolors Ventura, Asunción Muñoz, Teresa Solernou, Luisa Alsina, María Gusí, Elisabet Sáez, Carme Anguera… son nombradas en los comités de fábrica anteriores a 1936.

14 Acta del Sindicato de Trabajadores, 19/01/1934, recogida en Valls Pueyo, 2005, p. 61

15 “Gran Mítin de Orientación Sindical”. El Trabajo, 17/12/1932, p. 4

16 López Esteve, Manuel. Els fets del 6 d’Octubre de 1934. Annex II. p. 61

17 Valls Pueyo, 2006, p. 54.

18El laicisme d’Esquerra”. El Trabajo, 05/05/1934, p. 4.

19 “Marcando posiciones”. Solidaridad Obrera, 14/01/1936. p. 6

20 Solidaridad Obrera, 12/07/1936, p. 6. “Al fin el Sindicato de Trabajadores de Castellvell y Villar con 1.200 afiliados, tomó el acuerdo en firme de reingresar en la C.N.T. en asamblea general del 5 del corriente, por reconocer que es hoy en único baluarte de las masas oprimidas.”

21 Acta del 9/5/36, recogida por Valls Pueyo, 2005, p.80.

22 La Causa General del pueblo dice que pertenecían al comité las siguientes personas: Abelló Castells, Lluis; Barceló Rovira, Gaspar; Caballol Serra, Sebastià; Cabrina Vilaseca, Valentí; Cano López, Esteve; Casajuana Serrahima, Valentí; Casas Maüll, Jaume; Costa Puig, Rafael; Esquius costa, Joan; Garcia Berzuela, Florenci; Ibáñez Domènech, Francesc; Morales Garrido, Leocadi; Muns Novensà, Francesc; Sáez García, Esteve

23 Acta del 7/11/1936. Valls Pueyo, 2005, p. 99

24 Solidaridad Obrera, 03/11/1936, p. 6. Aquí aparecen 6, pero en el listado de milicias del pueblo son 7 los que parten el 4 de agosto hacia Aragón: Salvador Camí, Octavio Gómez, Joaquín Saez, Josep Torrens, Miquel Prades y Rossend Ventura.

25 El resto de milicianos: Antonio Avilés Garcia, Llorenç Belmonte Cano, Ramon Berenguer, Josep Fábregas Roig, Florenci García Berzuela, Joan García López, Alonso Manzanares, Cristòfor Montoya Mayor, Esteve Sáez García, Pere Sáez López. Arxiu Municipal de Castellbell i el Vilar.

26 Actas 13-14/02/1937, Valls Pueyo, 2005, p. 109

27 Resumen del Acta de la Asamblea Popular del 17 de abril de 1937. Arxiu Municipal de Castellbell i el Vilar.

28 Valls Pueyo, 2011, p. 150

29 Acta del Ayuntamiento, 14/08/1937

30 Acta del Ayuntamiento, 22/08/1937

31 Actas del SUT de Castellbell i el Vilar, 29/09/1937, recogidas por Pueyo Valls, 2005, p. 123

32 Estadística per al III Congrés de les organitzacions de la Unió General de Treballadors de Catalunya, 23/10/1937.

33 Valls Pueyo, 2011, p.162

34 Se comenta que alguien tan destacado como Ginés Jódar no tuvo muchos problemas con la justicia franquista tras volver al pueblo, cosa que le comportó sufrir el ostracismo por parte de sus antiguos compañeros por posible delator.

35 Como curiosidad decir que el pueblo tiene una Biblioteca pública llamada Maria Malla, de las Juventudes Libertarias, inaugurada en 1991. <https://castellvilarenc.info/2015/04/28/la-biblioteca-maria-malla-compleix-15-anys-i-estrena-logotip/>

5 comentarios

  1. Me ha encantado la historia local que hace Miguel G. Gómez. Como dice, muchas veces nos desmonta interpretaciones demasiado gruesas del pasado. Estoy seguro de que hay muchísimos más casos como éste; sólo hace falta investigarlos. El caso de Félix Morga, alcalde de Nájera, está muy bien estudiado por Jesús Ruiz Pérez.

    En cuanto al treintismo y su enfrentamiento con la línea anarquista de la CNT, hay que ponerse en situación: se reventaban actos, se amenazaba a secciones sindicales, e incluso hubo muertos de por medio. Sin duda, otro tema más que daría para otra investigación.

    Habla el autor de prensa sensacionalista. En efecto, la batalla interna también se dio en la propaganda y en la prensa, y muchos treintistas, como Pestaña, colaboraban y escribían en prensa republicana. Ahora bien, lo que no hace Miguel G. Gómez es hablar del sensacionalismo del otro bando. Por ejemplo, tras los hechos revolucionarios de 1932, acusaciones de la Montseny a los treintistas de colaborar con la policía, etc, etc. El Comité de la CRT de Cataluña manda una comisión a hablar con ella para aclarar el asunto y no es capaz de aportar una sola prueba; solo dice que está segura de ello. En el fondo, como dice Ealham (2005), las acusaciones a los moderados desviaban la atención de las misarías propias, como la mala organización de las insurrecciones.

    La reunificación de tendencias de 1936, en el fondo, supone la admisión de errores propios POR LAS DOS CORRIENTES. La estrategia insurreccional fue un fracaso, del mismo modo que la FSL y los Sindicatos de Oposición no lograron calar hondo entre los confederales. Y en 1936 se vuelve a retomar la dinámica de los años de la Dictadura, es decir, colaborar con otras fuerzas obreristas y republicanas, que será la tónica dominante durante la guerra.

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    1. Gracias Sergio,

      Llevo tiempo estudiando la historia local de la comarca del Bages, pueblo por pueblo. Ya he sacado algunos artículos. Pero como tantos historiadores, nos fijamos primero en lo espectacular, y en la comarca esto son los pueblos mineros como Cardona o Sallent. Evidentemente que la historia manresana tiene mucha más miga, y me quiero meter en el fregado. Pero quería escribir primero la historia local de otros pueblos como Castellbell o Navàs (en proceso).

      Yo por lo que he ido encontrando es que la CNT se dividió fuertemente en el Bages y el Berguedá entre faístas y treintistas. De esto no hay duda. Por causa de las insurrecciones gran parte de los sindicatos fueron clausurados por la autoridad y pasaron meses o años cerrados. Esto lo supieron aprovechar los marxistas que implantaron sus organziaciones y formaron sindicatos. Alli donde los sindicatos seguian siendo legales se da la circunstancia de que existia buen rollo con ERC o los republicanos que conformaban ese espacio politico que acabó en ERC. El caso de Navàs es claro, tenian un alcalde entre 1931 y 1933 que habia sido miembro de la junta de la CNT. En Callús o el Pont de Vilomara el presidente del Sindicato Único era también presidente de la agrupación de ERC. En Gironella me he encontrado con lo mismo, solo que el sindicato negaba rotundamente que esto sucediera.

      Quiero estudiar es qué pasó en Puig-reig y en Manresa para que estos sindicatos acabaran en la UGT y sus lideres estalinistas convencidos. Seguramente un factor sería que ERC no tenia buen rollo con CNT en estos sitios y me falta confirmarlo. O quizás que eran demasiado amigos del Moix de Sabadell y éste los fue convenciendo para que entrasen en UGT. Son especulaciones.

      El rol de la familia Urales en la escisión, en 1932, no está muy trabajado y fue central para entender la escisión. Y yo no lo tengo trabajado por que no tengo acceso a esa prensa 🙂

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  2. En cuanto al tema del “municipalismo”, lo cierto es que la Federación Sindicalista Libertaria se posiciona en su primer Pleno nacional, a mediados de 1934. Hay propuestas de participación local en ayuntamientos, como la de Zaragoza y otras de personalidades como Eleuterio Quintanilla (quizà sea otro, hablo de memoria). Pero la proposición es rechazada. Es decir, por mucho que se quiera mantener lo contrario, los treintistas se mantuvieron en los parámetros del anarcosindicalismo. Máxime en un momento en que ya ha aparecido el Partido Sindicalista, pues había que demostrar que no se caía en la participación política. De hecho Juan López, que sustituye a Pestaña cuando se marcha en la secretaría de la FSL, fue tan crítico con él y lo insultó tanto como pudieron hacerlo la Montseny, García Oliver, Felipe Aláiz o Ricardo Sanz.
    El PS vino a ocupar ese espacio político y ya era una corriente diferenciada, con un ideario propio. Hay prensa de la época que lo deja claro:”Pestaña se separa del grupo treintista”. De hecho, entre los militantes más conocidos del Manifiesto de los 30 y alguno posterior, sólo 5 ó 6 aceptan la propuesta pestañista.
    En Cataluña el PS no tuvo mucho saque, pues ese espacio ya estaba ocupado, como destaca Miguel G. Gómez, por la Esquerra. El federalismo del PS, no catalanista, tenía más campo en Madrid, adonde se traslada la edición de El Sindicalista en 1935.

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  3. Me ha gustado el artículo porque recoge bien la influencia de los factores locales en el desarrollo de la revolución de 1936, Una característica generalizada que impregnó, determinó y condicionó el desarrollo de la acción revolucionaria en cada agregado de población, municipio, villa o lugar.

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