Índice. Historiadores en la era Digital:

El impacto de Internet en el oficio de historiar

¿Qué es la Historia Digital?

Problemas de Internet como fuente histórica

A modo de reflexión

Recursos y Fuentes

Los orígenes de Internet se tienen que situar en los Estados Unidos de América a finales de la década de los años sesenta del siglo XX, dentro del contexto de Guerra Fría que separaba el mundo en dos bloques. La idea que motivaba este invento era crear una red descentralizada de ordenadores, conectados entre ellos y capaz de sobrevivir a un posible escenario de conflicto nuclear. Así, el 29 de octubre de 1969 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos fundó ARPANET, el embrión de la actual Internet. Esta red, en sus inicios con muy pocos nodos, progresivamente se fue extendiendo y perdiendo su primigenio enfoque militar hasta llegar a ser lo que actualmente conocemos. Pero más allá de sus orígenes, fue la implantación del World Wide Web (WWW) a inicios de los noventa lo que inició su adopción masiva dentro de la sociedad. A partir de entonces su uso ha crecido de manera exponencial, siendo la funcionalidad de creación y consulta de páginas web la más conocida de sus facetas, haciendo olvidar a menudo que, tanto los IRC (chats), como el correo electrónico, compartir ficheros, una videoconferencia, juegos en linea, el streaming de contenidos u otros tipos de redes más cerradas también forman parte del medio.

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El historiador Anaclet Pons en El Desorden Digital, un excelente manual sobre el rol de la Historia y las Humanidades en la era digital, explicaba que los cambios en las diferentes disciplinas humanísticas se han ido produciendo de manera progresiva en el contexto de un proceso que tiene ya varias décadas de existencia. Refiriéndose al terreno de las Humanidades -la Historia sería una rama-, afirmó que desde medios del siglo XX, gracias a iniciativas como las de Roberto Busa, quien con IBM inició el proyecto de computación lingüística y literaria de la obra de Tomás de Aquino, se iniciaba la Literary & Linguistic Computing, caracterizada por la computación y la elaboración de modelos matemáticos y estadísticos en base a datos procesados por una o varias computadoras. Posteriormente y, especialmente, entre la década de los ochenta e inicios de los noventa del siglo XX, predominará la Humanities Computing, caracterizada por los usos de las nuevas tecnologías aplicadas a las Humanidades antes de la aparición del WWW, por ejemplo, con análisis computacionales de tipo económico o demográfico, la experimentación con contenidos de cariz multimedia en formatos como el CD o adoptándose los primeros usos de Internet cómo serían los casos del correo electrónico o el uso de redes científicas. Finalmente Pons explicó que con la aparición de los navegadores y con la llamada web 2.0, se habría entrado de lleno en las llamadas Digital Humanities, las cuales aprovechan las características de las nuevas tecnologías para establecer nuevos parámetros para la obtención, análisis y difusión de datos. Unos cambios tan potentes que provocaron que una parte de los humanistas se definieran como integrantes de una nueva disciplina: las Humanidades Digitales.

En el ámbito estricto de la Historia, parte fundamental y base de disciplinas humanísticas y de las Ciencias Sociales, esta realidad también ha creado posicionamientos diferenciados y casos de quienes se consideran parte de una nueva disciplina del conocimento, tal y como relataba uno de estos intrépidos pioneros, Daniel J. Cohen:

“UNA PROPUESTA PARA EL EXAMEN Y LA REPRESENTACIÓN DEL PASADO QUE TRABAJA CON LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS COMUNICATIVAS DEL ORDENADOR, DE INTERNET Y DE LOS SISTEMAS DE SOFTWARE. POR UN LADO, LA HISTORIA DIGITAL ES UN ESPACIO ABIERTO A LA PRODUCCIÓN Y COMUNICACIÓN ACADÉMICAS, QUE ENGLOBA EL DESARROLLO DE NUEVOS MATERIALES DIDÁCTICOS Y DE RECOPILACIONES DE DATOS ACADÉMICOS. POR OTRO LADO, SE TRATA DE UN NUEVO ENFOQUE METODOLÓGICO ENMARCADO POR EL PODER HIPERTEXTUAL DE ESTAS TECNOLOGÍAS PARA HACER, DEFINIR, CONSULTAR Y ANOTAR ASOCIACIONES EN EL REGISTRO HUMANO DEL PASADO. HACER HISTORIA DIGITAL, ENTONCES, ES CREAR UN MARCO, UNA ONTOLOGÍA, MEDIANTE LA TECNOLOGÍA PARA QUE LA GENTE EXPERIMENTE, LEA Y SIGA UN RAZONAMIENTO SOBRE UN PROBLEMA HISTÓRICO” [DANIEL J. COHEN, OP. CITADO EN: A. PONS, EL DESORDEN DIGITAL. GUÍA PARA HISTORIADORES Y HUMANISTAS, MADRID, SIGLO XXI, 2013, PP.63-64].”

Escrito por Fran Fernández

Francisco Fernández Gómez. Doctor en Historia, investigador y docente. Apasionado de la historia social, los estudios sobre nacionalización, las nuevas tecnologías y la confrontación de pareceres.

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