En las últimas décadas del siglo XIX el movimiento obrero estadounidense continuó creciendo y radicalizándose en consonancia a Europa y otras latitudes. Desde entonces diferentes corrientes políticas y sindicales ligadas al anarquismo, el marxismo o el sindicalismo revolucionario fueron desarrollándose.

A inicios del siglo XX existió un potente movimiento obrero dividido en diferentes escuelas socialistas, pero que compartían deseos de unidad y posiblemente uno de los ideales internacionalistas más consistentes en todo el mundo. Un factor seguramente explicable si pensamos que, al igual que en otros estados que habían recibido millones de migrantes, la clase obrera en gran medida y especialmente entre los trabajos menos cualificados, se forjaba por esos americanos migrantes, los cuales, a inicios del siglo XX y debido a legislaciones que dificultaban el voto para los no nacidos en USA y a los trabajadores sin domicilio fijo, quedaban excluídos de la representatividad electoral y otros derechos.

En 1905 se fundó en la mítica Chicago la IWW, impulsada por elementos del Socialist Labor Party, de la Socialist Trades & Labor Alliance, el Socialist Party of America, la Western Federation of Miners y los restos de la International Working People’s Association, en donde los Mártires de Chicago habían militado. De hecho, Lucy Eraldine Parsons, la compañera del ejecutado en 1887 Albert Parsons, estuvo presente en el congreso fundacioonal de la IWW.

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Fuente: Labadie Collection, University of Michigan

La IWW fue una organización siempre por debajo de la predominante AFL (American Federation of Labor), pero demostró tener mucha fuerza entre los sectores obreros más precarios o en sectores concretos como los estibadores. Fue una organización netamente revolucionaria y con un predominio ya en sus primeros años de las vertientes más anarquistas, no en vano en 1906 en su primera convención se expulsó del sindicato a su primer presidente por ser moderado, mientras que en 1908, en la cuarta convención, los elementos que seguían a Daniel DeLeon, vinculados al SLP (Socialist Labor Party), se escindieron  y crearon otra organización, lo que propició que elementos afines al anarquismo y el sindicalismo sin intermediación asumieran la hegemonía en la organización, con personalidades destacadas como Vincent St. John o J.H. Walsh.

Pese a todo, la IWW no perdió nunca la aceptación de ser una organización abierta a todas las escuelas socialistas sin distinción, de hecho, pese a la escisión de los DeLeonistas, a nivel global -la organización tenía ramificaciones en las islas británicas, resto del continente americano y, no hay que olvidarlo, en lugares como la República de Suráfrica, Australia o Nueva Zelanda-, esos sectores, en lugares como el enclave en continente africano, seguían dentro de la organización.

Su duro activismo sindical se encontró igualmente con la dureza habitual de los cuerpos represivos americanos que, si algo no han perdido en el tiempo, es su más que habitual comportamiento racista. Si a eso le sumamos el fuerte antibelicismo de la organización y el contexto de la Gran Guerra, podemos comprender como episodios como los del Primero de Mayo de Chicago en 1886 se seguían produciendo en la república “más avanzada” en fechas como 1915, cuando se asesinó legalmente al pionero de la canción protesta y sindicalista de la IWW, Joe Hill, de quien se cuenta que sus cenizas fueron enviadas a todos los rincones del mundo en donde existían secciones de la IWW. Murió en un nuevo caso con claroscuros bajo la presión de las élites propietarias de las minas de Utah, en donde Hill, un migrante escandinavo, había ejercido influencia en el seno de la organización. Otros activistas sindicales ni tan siquiera tuvieron derecho a un juicio infamia, como fue el caso de Frank Little, linchado hasta la muerte por orden de los patronos ligados al cobre. Son años que la represión no sólo se concentra sólo en Estados Unidos, en la lejana Australia, por su decidido antibelicismo, la IWW fue declarada fuera de la ley, ya que se opuso a la conscripción bélica.

En 1918 varias decenas de destacados dirigentes sindicales fueron detenidos en Chicago y posteriormente condenados a penas de hasta 20 años de prisión, y al año siguiente, rememorando otras masacres como la de Everett en 1915, en el estado de Washington, en la pequeña localidad de Centralia, dedicada a la explotación y transformación de los abundantes recursos madereros de la zona, y coincidiendo con el desfile de la Legión Americana por el primer aniversario del fin de la Primera Guerra Mundial, éstos, conjuntamente con vecinos y cuerpos policiales, decidieron asaltar el local de la IWW de Centralia, tal y como se había repetido un tiempo atrás.

Entre los militantes de la IWW presentes en el local y los asaltantes se produjeron intercambios de disparos, aunque el establecimiento fue finalmente tomado, iniciándose tras de sí una caza del wobblie (militante de la IWW). Uno de ellos, el veterano de guerra americano Wesley Everest, fue apresado tras un intento de huida y forcejeo. Al parecer fue linchado y ahorcado. Otros fueron condenados a varias años de prisión.

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“The Resurrection of Wesley Everest”. Recreación del mural existente en Centralia en memoria de Wesley Everest y los reprimidos en la masacre del 11 de noviembre de 1919. En el centro de la imagen se aprecia a Everest, quien viste traje de soldado, puesto que fue veterano de la I Guerra Mundial, y mono de obrero. El edificio de la izquierda representa el “Hall” que será asaltado, con la siglas OBU (One Big Unión), obreros leyendo y, al mismo tiempo, armados para defenderse. Sobre el edificio de la IWW, hay un vendedor ciego de prensa socialista, quien en 1918 debió de abandonar el pueblo por sus ideas. El local de la derecha, con figuras como el cerdo capitalista, hace referencia al reaccionario Elks Club de Centralia. Hay otras alegorías y referencias, como los gatos negros que llueven, símbolo éstos de la estrategia decidida de la IWW por el sabotaje. Hay también otras a canciones del malogrado cantautor wobblie Joe Hill o a los pérfidos industriales locales y sus negocios.

Son años de detenciones de wobblies a decenas de miles, de las llamadas Palmer Raids, o de la incipiente criminalización de la IWW más allá del formato papel. A modo de ejemplo, podemos ver un par de vídeos alojados en Internet que muestran pequeños cortos anti-IWW:

 

Los wobblies, por sus simpatías manifiestas hacia la revolución soviética de 1917, el fuerte componente migrante en su bases, su abierto discurso internacionalista y por la radicalidad de sus planteamientos de lucha, fueron tildados como personas ajenas a la naturaleza nacional estadounidense, de igual modo que se hizo unas cuantas décadas atrás con los Mártires de Chicago o ya, como último dato, en el caso de los anarquistas Sacco y Vanzetti, en donde uno de los abogados que los defendió en el caso afirmó que, un italiano en el norte de Estados Unidos, era igual que un negro en los estados del sur.

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Cartel de la IWW en Chicago (1918). Es un llamamiento a un picnic festivo con intervenciones de oradores y debates políticos. La IWW se mostró siempre abierta a todas las corrientes “radicales” como anunciaban en su cartel, al tiempo que su mentalidad cosmopolita hacia de sus actos un punto de encuentro entre trabajadores de diferentes orígenes. Fuente: Labadie Collection, University of Michigan

Posiblemente uno de los aspectos más intrigantes de la IWW, fuese que pese a la fuerte represión que padeció en este primer Red Scare del siglo XX, esto no pareció minar el crecimiento de sus bases, las cuales incluso crecían. La progresiva pérdida de protagonismo de la IWW tendrá más relación con diferentes estrategias internas organizativas enfrentados o con la creciente influencia del medio comunista en el seno de la misma tras la Revolución de Octubre, que provocó finalmente un importante trasvase de militancia, que no únicamente por el peso de la represión que, bajo la lógica de muchos obreros y obreras de entonces, se entendía bajo el prisma de un antagonismo conflictivo entre clases. La represión fue un factor a tener en cuenta, sí, pero no el único para comprender su declive tras la Primera Guerra Mundial.

Más información:

Archivos de Interés:
Documents, Essays and Analysis for a History of the IWW -Marxists Internet Archive-
IWW Historical Archives
Centralia Massacre Collection
Películas y documentales:
Documental sobre Sacco y Vanzetti, Peter Miller (2006)
Película Sacco e Vanzetti, Giuliano Montaldo (1971)
Película Joe Hill, Bo Windberg (1971)
Lecturas:
ALPEROVITZ, D.J. IWW’s Killed List – Updated . Members of the Industrial Workers of the World Killed for Organizing, Striking, Taking Direct Action, or For Carrying a Red Card. n.c: n.c.
BEAULIEU, Michel S. Essays in Northwestern Ontario Working Class History: Thunder Bay and its environs. Thunder Bay, Ontario, Canada: Lakehead University Centre for Northern Studies, 2008.
BEAULIEU, Michel S. Labour at the Lakehead. Ethnicity, Socialism, and Politics, 1900-35. Vancouver-Toronto: UBC Press, 2011.
CANNON, James P. “The I.W.W“. En: Fourth Internacional, Verano de 1955.
CHAPLIN, Ralph. The Centralia Massacre. Corvallis Today, n.c.
COLE, Peter. Quakertown Blues: Philadelphia’s Longshoremen and the Decline of the IWW. n.c: n.c.
DAVIDSON, Jared. Remains to be seen. Tracing Joe Hill’s Ashes in New Zealand. Oakland: AK Press, 2011.
DAVIDSON, Jared. Sewing Freedom: Philip Josephs, Transnationalism & Early New Zealand Anarchism. Oakland: AK Press, 2013.
HIRSCH, Steven & VAN DEL WALT, Lucien (eds). Anarchism and Syndicalism in the Colonial and Postcolonial World, 1870-1940. The praxis of National Liberation, Internationalism, and Social Revolution. Leiden-Boston; Brill, 2010.
PHILIPS-HIROSAKI, John. “The South African Wobblies: The Origins of Industrial Unions in South Africa“. En: Ufahamu: A Journal of African Studies, 8(3), 1978.
SALERNO, Slvatore. Red November, Black November. Culture and Community int he Industrial Workers of the World. Albany: State University of New York, 1989.
THOBURN, Nicholas. “The Hobo Anomalous: class, minorities and political invention in the Industrial Workers of the World”. En: Social Movements Studies, Vol. 2, n1º, 2003, pp. 61-84

Escrito por Fran Fernández

Francisco Fernández Gómez. Doctor en Historia, investigador y docente. Apasionado de la historia social, los estudios sobre nacionalización, las nuevas tecnologías y la confrontación de pareceres.

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