Artículo modificado en fecha de 3 noviembre en base a las aportaciones de Luisito, quien ha hecho notar un error en el mismo.

El Primer Certamen Socialista, 1885.

El Primer Certamen Socialista está plenamente documentado gracias a la publicación La Tramontana, impulsada especialmente por el librepensador y colectivista Josep Llunas i Pujals. De hecho Llunas, conjuntamente con el “Centro de Amigos de Reus”, fue impulsor del Certamen de Reus de 1885. De igual modo, las actas del certamen se publicaron y aún, en instituciones como la Fundación Salvador Seguí o en la Biblioteca Pública Arús, se conservan.

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Llunas había sido uno de los principales impulsores de la legalidad de la Federación de Trabajadores de la Región Española, nacida en 1881 en Barcelona y heredera de la sección española de la Primera Internacional.

Llunas desde su cargo en la Comisión Federal, tras los procesos de La Mano Negra a inicios de los ‘80 del siglo XIX, atacó duramente a quienes utilizasen métodos basados en la fuerza, fomentó expulsiones e incluso fue acusado de delación de elementos radicalizados. Llunas siempre se mantuvo cómo un colectivista y, pese a participar en los dos Certámenes, el de Reus en 1885 y el de Barcelona en 1889, no apoyó los proyectos organizativos surgidos de la renovación teórica que se producían en el seno del anarquismo por entonces, que desembocarían en la disolución de la FTRE y la creación de dos organizaciones en 1888; los Pactos de Unión y Solidaridad o Federación de Resistencia al Capital, estructura básicamente sindical, y la Organización Anarquista de la Región Española, de carácter específico.

Llunas escribió en muchas publicaciones importantes, tales como Acracia o El Productor, pero siempre se mantuvo en el timón de La Tramontana. Sin embargo, con el paso de los años y la evolución consiguiente del anarquismo estuvo cada vez más aislado, llegando a ser rebatido incluso por compañeros cercanos, como se puede observar a través de diferentes artículos aparecidos en El Productor o la misma revista Acracia, o en otras publicaciones en la década de los ’90, en donde se le llegaba a insultar o acusar de delator. De hecho, tras ser detenido durante unas pocas horas en el contexto de 1896, cuando se produjo el famoso atentado del Corpus, abandonó la militancia anarquista, al tiempo que aparecía el último número de La Tramontana, en el cual, en la misma portada, se criticaba abiertamente el dinamiterismo, comparándolo con la mera delincuencia. Curiosamente Llunas, poco años después, fue impulsor de la prensa deportiva (un precedente de El Mundo Deportivo), que vista su evolución, resulta difícil admitir que ayudase en algo al progreso humano.

La historia oficial que nos ha llegado sobre el origen de la celebración de este Primer Certamen afirmaría que lo que lo impulsó fue una obra presentada por Llunas y rechazada en uno de los típicos y recurrentes certámenes literarios “burgueses”. Se enfadó y decidió montar un Certamen hasta la fecha no realizado: uno específicamente anarquista. Para Max Nettlau, este Primer Certamen nació por otros motivos, como el asegurar la preponderancia ideológica del colectivismo de tipo legalista en un contexto en donde el anarcocomunismo y los posicionamientos coletivistas críticos crecían:

“J. Llunas fué la fuerza impulsora y así hizo aparecer su trabajo ‘Organización y Aspiraciones de la F. de T. de la R.E.’, fechado el 30 de diciembre de 1883, cuando ya no formaba parte de la Comisión Federal. Ricardo Mella en ‘Diferencias entre el Comunismo y el Colectivismo’ (págs. 205-251) escribe exclusivamente una refutación del comunismo autoritario y el lector no aprende una palabra de lo que había desde 1880 -para no insistir sobre los precedentes de 1886- un comunismo libertario formulado por Reclus, Kropotkin, Cafiero, Malatesta y tantos otros y expresado continuamente en las publicaciones anarquistas de lengua francesa e italiana. Mella no tiene ni una sombra de idea sobre su existencia y sólo parece haber visto el comunismo, probablemente poco elaborado aún, de Rubio en el Congreso de 1882. El ‘primer certamen’ es, pues, más bien un documento que retiene fielmente la utopía de la sociedad futura en crisálida en la Federación Regional y la afirmación de superioridad absoluta del colectivismo, que un trabajo basado en la verdadera situación de 1885: la gran decadencia de esta Federación Regional y la duda de que la teoría económica era exclusivamente la única correcta”.1

También cabe pensar que otro motivo para realizar el certamen fuese el buscar una alianza entre diferentes corrientes socialistas y, al mismo tiempo, entre la clase obrera y ciertos sectores de las clases medias cercanos a los postulados republicanos, especialmente los federales y catalanistas, ante un sistema de la Restauración que los marginaba en el mejor de los casos. De hecho y en la misma línea debemos de tener en cuenta que se decidió celebrar dicho certamen en unas fechas próximas a la efemérides de la Toma de la Bastilla, un símbolo político compartido por todo el espectro liberal e incluso los socialismos, puesto que consideraban a dicha revolución como la primera revolución de tipo moderno.

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Imagen aparecida en La Tramontan tras la celebración del Certamen Socialista

Tampoco se tiene que olvidar que en el mismo año, y pese a la epidemia de cólera que existía, en Barcelona se tenía que celebrar el llamado Congreso Cosmopolita, que sectores de la FTRE más legalista promocionaron, siendo el caso de Reus, una muestra más de lo que se podría llamar la última ofensiva de un colectivismo, legalista y moderado, ante un contexto de evidente decadencia.

El Primer Certamen, al igual que el Congreso Cosmopolita, fue recibido con cierta indiferencia en muchos ambientes libertarios extranjeros. Pese a todo, el Certamen podía presumir de haber sido un acto con aportaciones teóricas de gran calidad y todo un ejemplo de buena organización.

El Congreso de Barcelona, en donde más allá de la asistencia o no de delegados de otros estados, lo importante era sentar en una misma mesa a las familias internas de la FTRE, la escisión de Los Desheredados y a los incipientes grupos anárquico-comunistas, este hecho se produjo, pero a expensas de insultos y demás lindezas que generaron un clima poco agradable. Para Max Nettlau, el Congreso Cosmopolita de 1885 fracasó porque “semejante cálculo era prácticamente erróneo. No se estaba ya en 1881, cuando todos en todas partes impulsaban a la celebración del Congreso revolucionario de Londres, en 1883-1885, los que habían tomado una gran parte en el Congreso de 1881, estaban o encarcelados, perseguidos o desterrados, como Kropotkin, Malatesta, Merlino, Johan Neeve y otros muchos, o bien habían practicado la antiorganización hasta el extremo de hallarse atomizados en grupos o individuos y a seguir un supremo desdén por los Congresos (…) Los representados se distinguen en: anárquico-comunistas-revolucionarios (los italianos), anarquistas de acción y anárquico-colectivsta. Hay una ‘proposición incidental’, en que se habla de la ‘intemperancia de algunos delegados que con sus protestas interrumpen a cada momento la discusión (…)’” 2. En cualquier caso, para los anarcocomunistas catalanes, el congreso cosmopolita fue una de las primeras ocasiones en poder mostrar sus ideas públicamente, y el recuerdo fue distinto al mostrado por Nettlau, el cual se fundamentó, básicamente, en viejos colectivistas en lasa primeras décadas del siglo XX, como sería el caso de Josep Vives Terrades, amigo de Llunas y colaborador en El Productor.

En este sentido, el Certamen de Reus fue completamente diferente y destacó por su éxito de asistencia y su alto nivel de organización. Posiblemente fue una metáfora de unos de los últimos coletazos del colectivismo anarquista frente a los envites no sólo del comunismo anárquico, también de una suma de experiencias que ponían en duda la vigencia de los planteamientos legalistas de aquel colectivismo.

Citas (1)

1 NETTLAU, Max, “Impresiones históricas sobre el socialismo en España”. En: La Revista Blanca, Año VII, 2ª Época, núm. 140, 15/03/1929.

2 NETTLAU, Max, “Impresiones históricas sobre el socialismo en España”. En: La Revista Blanca, Año VII, 2ª Época, núm. 140, 15/03/1929.

El Segundo Certamen Socialista. Barcelona, 10 de noviembre de 1889.

Entre los dos Certámenes, pese a florecer del mismo tronco común, se nos muestran detalles que nos pueden servir para descubrir que las cosas se encaminaban a la liquidación pública del colectivismo legalista. La tesis que triunfó finalmente fue la de la Anarquía sin adjetivos, en cierta manera un revisionismo de raíz colectivista, no dogmático y crítico, igualmente, con la gestión de 1881 a 1883 de la Comisión Federal de la FTRE. Incluso podría ser interpretado como un ejercicio de autocrítica por alguno de sus promotores. Si el primero fue organizado por Llunas y el Centro de Amigos de Reus y fue el paradigma de afirmación del colectivismo, el segundo fue una iniciativa del grupo 11 de noviembre, seguramente activo en la recién nacida OARE (en 1888 en el Congreso de la FTRE de Valencia), y dominaron los planteamientos del anarquismo sin adjetivos. El primero se celebró en honor a la Revolución Francesa, considerada cómo el origen de las revoluciones modernas y un símbolo político compartido por todas las ideologías que se reclamaban liberales. Y el anarquismo según sus organizadores, por entonces, se consideraba la sublimación del liberalismo. El segundo se celebró, por contra, en honor a los obreros mártires de Chicago. De hecho, ya en el mismo grupo que organizaba el acto se rendía homenaje a los mártires; el nombre que tenía hacia referencia a la fecha de la ejecución en 1887 de dichos obreros. Como vemos, ya en el plano simbólico habían algunas diferencias.

En toda la prensa libertaria las referencias a los mártires fue uno de los temas que más al unísono se difundieron. Los mártires de Chicago eran una metáfora de un anarquismo que se mostraba ya enemigo abierto del liberalismo. Estados Unidos de América, considerado por una parte importante del anarquismo como uno de los símbolos del progreso humano y de las libertades, uno de los estados menos malos existentes, refugio de personas perseguidas por sus ideas políticas, una tierra de oportunidades, y un largo etcétera de adjetivos positivos se transformó en lo contrario. Fue la constatación que hasta en Estados de Unidos de América se producían las mismas cosas que en la Europa del sur caciquil, la Francia de Thiers o la reaccionaria Prusia: la muerte de personas que, más allá de sus más que probables inocencias, morían por ser anarquistas.

En toda la prensa anarquista, sin excepción, se puede apreciar este proceso de radicalización doctrinal, incluso en La Tramontana, que solía destacar por sus críticas a muchas formas de violencia política, se reprodujeron incendiarias frases de los mártires de Chicago y cubrió los sucesos con una gran indignación hacia la república norteamericana. En este contexto, el Segundo Certamen Socialista representaba un anarquismo bastante diferente al de 1885 y con un perfil más distanciado de otras corrientes políticas. Pero eso no significaba que fuese un movimiento cerrado o dogmático, todo lo contrario, era una muestra de maduración teórica y de las expectativas de llevar a la práctica la teoría. No debemos, por lo tanto, caer en generalizaciones y ver en este proceso una ruptura total entre lo nuevo y antiguo. Más bien habría que verlo como los cambios y ajustes necesarios para configurar una ideología y práctica antiuatoritaria con aspiraciones autogestionarias diferentes a otras corrientes socialistas o republicanas federales. Y esto, en aquel momento, se materializó en un mayor radicalismo del discurso anarquista. Por ejemplo, las palabras de L. Lingg reproducidas en varias publicaciones ácratas, uno de los encausados en Chicago y que se suicidó antes de ser sometido a la horca, serían un ejemplo de esta radicalización del anarquismo : “os declaro franca y abiertamente que soy partidario de los procedimientos de fuerza. Recientemente declaré al capitán Schack que si nuestros enemigos empleaban contra nosotros el cañón, nosotros debíamos usar la dinamita contra ellos. Repito que soy enemigo declarado del orden actual y que lo he de combatir con todas mis fuerzas, mientras me quede un soplo de vida. (…) tengo la completa seguridad de que centenares y millares de personas a quienes he propagado mi idea, se acordarán de mis palabras y harán bombas explosivas después de nuestra muerte. Con esta esperanza, sólo me queda deciros que os desprecio, desprecio vuestra organización, vuestras leyes, vuestro principio de autoridad. Matadme”.3

El perfil propio del anarquismo quedaba patente en artículos diversos que exhortaban al republicanismo de buen corazón a abandonar ese barco y a enrolarse en las filas del socialismo anarquista. Por ejemplo, en un artículo aparecido en “El Productor” el 15 de noviembre de 1889 se afirmaba:

(…) Lo más avanzado de vuestro sistema político, lo más democrático del gubernamentalismo republicano, ha perdido los estribos de la tranquilidad, ha olvidado descaradamente su procedencia, su base del ‘derecho del hombre’, y entre las convulsiones estentóras de una agonía lenta y desesperada, declara guerra sin cuartel á las ideas del proletariado, sin reparar que en sí representa la emancipación de la humanidad esclavizada (…).

¿A dónde van esas Repúblicas? Responded, sectarios de la democracia.

¡Pretendéis, aún, disculpar sus actos, mucho más criminales que la Inquisición que maldecís y que el dominio absoluto de los tiranos? (…) vuestro sistema de gobernar, que entona himnos á la autonomía del individuo, que dice garantir los derechos del hombre, que afirma respetar las manifestaciones del ser pensante, ya emplee la imprenta, el escrito ó la tribuna para la consecución de los fines que persigue, toda tentativa que hagáis contra la libre emisión del pensamiento humano, toda autoridad que impongáis para reprimir las protestas y los lamentos de los que sufren víctimas de la organización social, de cuyos desaciertos soys tan responsables como las monarquías, es atentatorio a la marcha del Progreso, y por ende, más criminal que los actos del feudalismo de que nos habláis para asustarnos y tener miedo á las testas coronadas.

Vuestro sistema de gobierno está deshonrado antes de un siglo de existencia (…)4.

Retornando al Segundo Certamen Socialista, cabe decir que adquirió bastante eco en la prensa anarquista y que incluso, como veremos, tuvo un mayor seguimiento, en comparación con el primero, en prensa no anarquista. Al parecer el lugar escogido fue el Palacio de Bellas Artes de Barcelona, el cual, un año antes, había acogido en sus instalaciones actos y muestras en el marco de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. Según parece, se consiguieron las llaves del Palacio gracias a un joven José Prat, un decidido anarcosindicalista que trabajará en la primera década del siglo XX en la creación y desarrollo de Solidaridad Obrera y creación de la CNT. Según Juan Ferrer, Prat las consiguió porque era “hijo del conserje del Palacio de Bellas Artes de Barcelona, a Prat le fue dable conseguir el Palacio para la celebración del Certamen Socialista de 1889 y para la de los citados Congresos regional de 1907, y nacional de 1910, amén de otras reuniones nuestras importantes5.

Fue una demostración, al igual que el Certamen de Reus de 1885, de la capacidad organizativa del anarquismo y del eco que tenia en la población. Ese éxito, de hecho, no sólo se reconocía desde la propia prensa anarquista, desde publicaciones como La Tramontana, La Anarquía o El Productor., también quedó visible en otras publicaciones no anarquistas. Rastreando un poco sobre el certamen, podemos encontrar en El Diluvio, un periódico diverso, crítico con la Restauración y de inclinaciones republicanas, el anuncio de la convocatoria del Certamen cuando ésta se difundió. Igualmente, el 11 de noviembre de 1889, al día siguiente de la celebración, así mostraron el encuentro:

En el Salón de Bellas Artes del parque se celebró ayer tarde la publicación de los nombres de los autores premiados en el Certamen socialista, cuyo programa insertamos en 19 de septiembre último. El salón estaba completamente lleno: la concurrencia pertenecía casi en su totalmente á la clase obrera. Aun cuando las condiciones acústicas del salón impidieron que centenares de concurrentes oyesen los discursos, la concurrencia permaneció en el local con la mayor compostura.

En el testero figuraban varias inscripciones y una bandera de luto. Algunos oradores ensalzaron a los anarquista condenados á muerte y a presidio en Chicago hace dos años, luego se leyó la Memoria del Jurado y la Comisión organizadora del Certamen y se proclamaron los nombres de los autores de los trabajos premiados. Recordamos los nombres de los ciudadanos Lorenzo (Anselmo), Llunas, Nieva (si no entendimos mal). Otros nombres de escritos socialistas premiados no los recordamos. Varios de los trabajos laureados iban firmados con iniciales solamente. Algunos de los premiados lo fueron por dos o tres Memorias como el ciudadano Anselmo Lorenzo y otros que no recordamos.

El orden y la compostura fueron notables, muchos de los concurrentes asistieron con sus esposas, hijas, hermanas, (…) dándo á la reunión un carácter familiar y apacible: la reunión que nos ocupa honra mucho a nuestra clase obrera, como el nutrido Certamen que la motivó, cuyos trabajos premiados deseamos se publiquen.

Nuestros lectores conocen la gran capacidad del salón y de su galería: los dos estaban completamente llenos y así estuvieron durante toda la sesión, guardando la más correcta actitud tantos centenares de obreros, con todo y que cinco sextas partes de la concurrencia no oia los discursos y Memorias por las condiciones acústicas”6.

Encontrar esta información y apreciar el trato favorable del acto por parte de un medio no anarquista nos demuestra que, pese a existir un distanciamiento más marcado entre republicanismo federal y anarquismo que en 1885, tal y como anteriormente planteaba, esto no significaba que los contactos entre los dos movimientos, de la noche a la mañana, desapareciesen. Incluso, en personalidades como Josep Llunas, en la década de los ‘90, se apreció una mayor aproximación a una concepción clasicista del colectivismo y una aproximación a los liberales de extrema izquierda mediante el fomento del librepensamiento o por su vinculación a la masonería.

Los Certámenes Socialistas: su contenido

Entre los dos certámenes se puede apreciar el devenir teórico del método organizativo anarquista. De un Primer Certamen en donde Llunas presentaba claramente sus planteamientos colectivistas y legalistas para la FTRE, en el Segundo, tuvieron más fuerza los planteamientos antiadjetivistas.

También son una muestra de otros temas de interés del anarquismo: cómo sería la sociedad futura, la cuestión de la mujer, la creación de una cultura simbólica propia (con el reciclaje de elementos anteriores y la creación de nuevos), así como otros planteamientos típicos del anarquismo finisecular.

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Una de las temáticas que a día de hoy puede generar más interés y que demostraría los planteamientos bastante avanzados del anarquismo lo encontraríamos en referencia a la explotación de la mujer.

Avances en el plano cultural u organizaciones específicas de mujeres, en forma de sindicatos o ateneos, se produjeron entonces, indicando el florecimiento de un ideario feminista y anarquista que mostraba que si una cosa tenían en común la mayor parte de los anarquismos era que su programa revolucionario no se centraba única y exclusivamente en la liberación económica por parte de la clase trabajadora. Otras explotaciones, como la estatal, la clerical, la patriarcal e incluso la lucha por la conservación de la naturaleza tenían en el anarquismo finisecular un movimiento social impulsor de estas reivindicaciones ya que formaban parte de su ideario. En este sentido, incluso, podemos encontrar a mujeres con cierta conciencia de su rol bajo parámetros proudhonianos que participaron en conflictos y organizaciones anarquistas y feministas.

En el I Certamen Socialista, en 1885, a proposición de La Federación Igualadina uno de los temas a concurso era “La influencia de la mujer en las luchas del socialismo Revolucionario”. También destacaba otro tema, a proposición de las obreras manufactureras del Carme8, que versaba sobre “Cómo debe de ser el considerada la mujer del porvenir, bajo el punto de vista de Madre, Esposa e Hija”.

Se recibieron diferentes composiciones en ambos temas, con contribuciones destacadas de Fernando Tarrida del Mármol, Teobaldo Nieva o Léonide Rouzade. En las composiciones se apreciaban las diferentes propuestas que se encaminaban hacia lecturas emancipatorias antipatriarcales. Léonide Rouzade, una socialista no anarquista, se mostraba contraria al matrimonio, abogaba por la instrucción femenina, y pedía como medidas indispensables en la sociedad actual y futura toda una serie de subsidios o ayudas para las mujeres, por ejemplo mediante subsidios en épocas como la maternidad. Rouzade aventuraba un feminismo que a día de hoy se podría considerar igualitarista.

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Detalle de El Productor sobre el recibimiento de una composición como himno anarquista

Teobaldo Nieva, por entonces un joven colectivista, descalificaba de facto la visión de la mujer proudhoniana. Consideraba a la mujer como un ser libre de cualquier tutela, mostrándose en contra del matrimonio y apostando por lo que se conocerá como amor libre. También consideraba que “las tareas domésticas”, si se tenían que realizar, deberían de ser consideradas como una forma de trabajo más.

En el Segundo Certamen, entre los diferentes temas propuestos, la preocupación sobre la condición de la mujer o el tipo de relaciones entre personas eran unos de los temas más destacados. A instancias del Centro de Amigos de Reus se propuso el tema de los “Beneficios o prejuicios que obtendría la humanidad con el planteamiento del amor libre”. Otro tema fue el requerido a instancias de la Sociedad de Tintoreros de Barcelona, un poema en verso que girase entorno a “La mujer en la historia y en la humanidad”. Ambas propuestas recibieron destacadas aportaciones, de figuras como Anselmo Lorenzo o Teresa Mañé, la cual recibió el premio en el tema del Centro de Amigos de Reus.

E incluso, en aportaciones de otros temas, la temática crítica con el patriarcado quedó plasmada, especialmente en el terreno de la configuración de la familia y en la apuesta por el amor libre. Teobaldo Nieva, otra vez, sería un ejemplo de ello en su trabajo sobre las pasiones humanas: “La institución absurda del matrimonio, ya religioso, ya civil, en que la mujer queda supeditada y enajenada como cosa, sin el ‘derecho a la carne’, privada de desarrollar libremente sus apetitos; la violencia que ejerce a veces el varón y otras la hembra, a causa de la temeridad de estos lazos antinaturales con que se contrata y pacta sobre amor y las atracciones sexuales de suyo libres en el determinismo de la materia, según los temperamentos y los organismos, han hecho de esta pasión, noble y social por su esencia, foco y semillero de crímenes, insociabilidad y desdichas.”9.

También en la ensoñación de la sociedad futura y revolucionaria el tema de la mujer aparece inmerso, así como críticas al patriarcado y la familia tradicional. Una composición de un tal Burgués expresa claramente lo aquí reportado y las aspiraciones teóricas anárquicas: “Hace tres años vivimos vida en común y no he tenido que lamentarme jamás de haberlo acordado así. Tú ya sabes que me separé de mi primer compañero por sus celos, que no me dejaban un momento sin ser espiada de todo cuanto hacía, decía y pensaba, y no quise continuar siendo ofendida en mi dignidad de miembro humano… Durante estos tres años de vivir contigo he tenido dos hijos varones, y, como quiera que yo deseo tener una niña…, me separaré de ti para escoger otro compañero que yo crea me de satisfacción. (…) Yo respetaré tu voluntad, co mo quiero que se respete la mía, y dominaré el afecto que por ti siento, Camelia, el día que dispongas la separación por tal motivo. (…) A los dos meses, ‘El Diario’ llevaba la siguiente noticia: ‘Camelia Proletaria, de 31 años de edad, desea hacer vida en común con un individuo sano y robusto de 33 a 37 años de edad……A los tres días, publicaba nuevamente el periódico de noticias de la Costa Sur Iberia: ‘Desde mañana, Camelia Proletaria hará vida en común por tres años, mientras no se falte por una de las partes a lo pactado, con Liber Jauno, e invitan a sus amigos a una fiesta campestre el mismo día”.10

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Suscripción del 1 de noviembre de 1889 de El Productor para la creación de un Himno Anarquista

La ensoñación y las propuestas sobre una sociedad futura era uno de los temas predilectos y en todos ellos existía un cierta mistificación de la misma. Al igual que otros movimientos sociales, como podrían ser las diferentes vertientes republicanas, en la llamada Revolución se aspiraba al fin de todas las problemáticas humanas. El escrito de Burgués, más allá de su estilo, nos muestra el funcionamiento práctico de las teorías del amor libre basadas en el libre pacto, concepto que, por otro lado, era la base de la OARE y la FRC-PUS, y el cual, en cierta manera, podía ser entendido como una forma de autogestión no necesariamente seguidora de los planteamientos democráticos.

El libre pacto fue una de las bases teóricas de aquéllos que se reclamaban antiadjetivistas y que se podría considerar próximo o en conexión al concepto de afinidad clásico del anarquismo. La teoría del libre pacto, sin ser tampoco una novedad en el marco del movimiento anárquico, representaba la constatación de un movimiento que empezaba a cuestionarse y a perfilarse como una alternativa seria a los modelos estatistas liberales, extendiendo la crítica, incluso, entre los modelos más liberal-democráticos. En el libre pacto o en la afinidad no existía una definición clara de representatividad, la soberanía siempre la tenía la individualidad y si llega a acuerdos, no es por delegación de su soberanía, es porque sencillamente esa individualidad quiere hacerlos de manera libre y revocable. Nada era, por lo tanto, de obligado cumplimiento, pero la organización era posible ya que se suponía que con la práctica y la propia naturaleza humana los acuerdos serían posibles y necesarios.

Sin duda los planteamientos anarquistas se volvieron más doctrinarios, más claramente enemigos del orden social establecido y esto, en el caso del Estado español, sucedió en un momento próximo en el tiempo a la dura represión contra las personas inculpadas en los procesos derivados de la Mano Negra, de miles de trabajadores y trabajadoras reprimidas a raíz de cientos de huelgas en las que Estado, Iglesia y burguesía siempre iban unidas de la mano, en definitiva, en un contexto de consolidación del sistema polítco caciquil y corrupto de la Restauración. Siempre quedaba, entre aquellos más benévolos y optimistas, el consuelo de la excepcionalidad española, pero, tras el suceso de Haymarket y los mártires de Chicago, ese consuelo se constató como falso. Hasta en los Estados Unidos de América morían inocentes por sus ideas, porque, para el poder establecido, el ser anarquista significaba ser culpable. Pocos años después, uno de los padres de la criminología, Ezechia Marco Lombroso (1835-1909), más conocido como Cesare Lombroso, afirmaba “científicamente” que ser anarquista era sinónimo de ser un criminal nato. Considerando, en consecuencia, que para éstos sólo existían dos salidas: el encarcelamiento o la “supresión”.11

Sin embargo, si dejamos de lado la caricatura presente en el seno de la cultura occidental del anarquista matacuras y/o con una bomba bajo el brazo, vemos que el anarquismo era profundamente racional. Si analizamos las composiciones enviadas a los dos certámenes sobre la vida en la sociedad futura, por ejemplo, el tono se vuelve tremendamente optimista, bajo el amparo del racionalismo y el empirismo. En “La nueva utopía” presentada por Ricardo Mella en el Segundo Certamen, así como en “Pensativo”, del suegro de Mella, Juan Serrano y Oteiza, presentada en el Primer Certamen, la sociedad futura sería transparente y racional. En ambas se apostaba por una descentralización productiva en paisajes a medio camino de la vida de campo y la vida de ciudad. Se perfilaban entonces sociedades que mediante la instrucción y la fuerza de la razón funcionaban por si mismas sin demasiados problemas, en dónde existía abundancia, siendo el trabajo12 y la fe en la Ciencia y el Progreso, los dos pilares básicos que configurarían la sociedad futura, la cual, pese a todo, era algo no definido y que se configuraría en base a la experiencia y el respeto a la libertad, fórmula compartida por todas o casi todas las interpretaciones anarquistas existentes, desde la de los colectivistas como Llunas o Serrano y Oteiza, a discípulos suyos como Mella, a los antiadjetivistas y futuros malatestianos cómo Pedro Esteve o Tarrida del Mármol, o en los Malatesta13, Kropotkin o Reclus, los anárquico-comunistas de Gracia, etc. Todas estas sensibilidades estaban de acuerdo en que la experiencia, la razón y la fraternidad humana serían las bases de la sociedad del porvenir y la que finalmente impondría uno u otro modelo de sociedad futura en base a un cierto utilitarismo práctico al considerar que la mejor fórmula de vida sería la que finalmente se impondría en el devenir del tiempo.

Los Certámenes Socialistas: lo que se decía de ellos

Anteriormente señalaba sobre el Segundo Certamen la visión de una parte del republicanismo en base a la publicación de tendencia republicana conocida como El Diluvio. La visión con la que se narra el Certamen es bastante favorable al mismo y parece que incluso busca estrechar lazos con el anarquismo organizador de ese acto y con el proletariado que acudía al mismo. Sin embargo, más allá de la intencionalidad primaria del texto, nos abre una vía de investigación que hasta el momento ha sido poco estudiada, como sería el analizar el trato que recibió el anarquismo por parte de la prensa no anárquica.

En un primer momento la impresión que tenemos recae en la mala prensa que solía recibir el anarquismo en base a algunas contestaciones a otras cabeceras de la órbita de otros movimientos sociales que se pueden encontrar, de manera habitual, en las mismas publicaciones anarquistas. La visión que nos ha llegado hablaría de una prensa no anarquista que al unisono criticaría al anarquismo, sin embargo, viendo las páginas de El Diluvio parece ser que no siempre esto fue así. ¿Fue El Diluvio una excepción o, más bien, fue la norma?

Del Primer Certamen no se habló demasiado en la prensa no anarquista, aún así, la convocatoria del acto sí que fue recogida por diferentes cabeceras próximas a los ideales republicanos federales. En este sentido, y cómo visión preliminar, el Primer Certamen obtuvo un escaso eco entre la prensa no anarquista. Sólo se comenta el anuncio del mismo y de manera muy breve, de forma bastante benevolente o paternalista, aspecto coincidente entre las cabeceras próximas a posturas liberales de izquierdas. Por ejemplo, La República, una cabecera federalista de Madrid, en noviembre de 1884 se hacia eco de la iniciativa, afirmando que: “El Centro de Amigos de Reus ha convocado un certámen socialista para el domingo 18 de Marzo, que se celebrará en aquella ciudad, y ha publicado los premios que han de obtener y los trabajos sobre temas referentes al problema social”14. Unos días antes, la cabecera madrileña El Liberal se comentaba la celebración del certamen de la siguiente manera: “El ‘Centro de Amigos’ de Reus, convoca á un certámen socialista para el 18 de marzo, ofreciendo trece premios para otros tantos temas. Entre los más curiosos figura éste: una hoja litografiada, dónde a manera de acta se consigne el ofrecimiento de amistad y el título de socio del Ateneo obrero de Sabadell, al autor del trabajo que defina claramente las palabras ‘ateísmo, anarquía y colectivismo’, consideradas como base de emancipación del cuarto estado15.

Como vemos, en esta primera aproximación son escasas las referencias al Certamen, aunque de las pocas encontradas, tampoco habían demasiadas referencias negativas, aunque sí que las había en la prensa conservadora, y al igual que en la prensa más liberal y de izquierdas, en formato de noticia breve. Por ejemplo en la cabecera conservadora barcelonesa de La Dinastía se afirmaba: “En Reus se trata de celebrar un certámen socialista. ¿También en España ha de prosperar semejante plaga?16. Una visión, ciertamente, negativa de las ideas socialistas en general.

Estas fuentes analizadas corroboran que la primera intención del Certamen era hacerlo en honor a la Comuna de París de 1871, al hacerlo coincidir con la efemérides del 18 de marzo. Finalmente se realizó en honor de la Toma de la Bastilla, el símbolo de la Revolución Francesa.

El Segundo Certamen parece ser que sí recibió algo más de interés en la prensa no anarquista. Como anteriormente he comentado, en El Diluvio se plasmó la convocatoria del mismo y se hizo un reportaje bastante favorable. Aunque, en general, las noticias referidas al mismo no son demasiado extensas, pero sí mayores que en referencia al certamen anterior.

En la publicación de El Día, de Madrid, se publicó la convocatoria del Certamen el 22 de agosto y el 22 de septiembre se ratificaba la celebración del mismo. El tono, pese a ser una cabecera liberal-monárquica, en general, es neutro y con una visión benevolente. En fecha del 22 de agosto de 1889, la cabecera republicano-progresista El País, recogía de forma similar a El Día la convocatoria del certamen. La Vanguardia incluso hizo una breve crónica posterior al acto: “En el gran salón del palacio de Bellas Artes se verificó ayer tarde la anunciada sesión con motivo de la proclamación de los autores premiados en el certamen sociológico. Después de la lectura del telegrama y varias cartas de adhesión, el señor Roig pronunció el discurso de apertura, en el que hizo un examen de los partidos republicanos de toda Europa y de los partidos políticos en general, sosteniendo que no se ocupan de la cuestión social y afirmando que el socialismo llegará tarde o temprano a imponerse. Usaron la palabra otros oradores en defensa de los ideales socialistas, procediéndose luego al reparto de los premios á los autores laureados en el Certamen sociológico. El señor Goberna ejecutó algunas piezas de música en el magnífico órgano eléctrico del citado Palacio17. Justo debajo de esta crónica, en donde resalta la crítica de los organizadores contra todos los partidos políticos, hay otra noticia que se titula “Reunión de anarquistas”: “Para celebrar el aniversario de la muerte dada en Chicago á ocho anarquistas, reuniéronse ayer, á las diez y media de la mañana en el Circo Ecuestre, buen número de obreros. Pronunicáronse varios discursos animados del mismo espíritu irritado contra el capital y la burguesía. Después, el señor Álvarez leyó el proceso de los ajusticiados y el señor Moreu un discurso titulado ‘La Revolución’. El presidente señor Cels, resumió dedicando un cariñoso recuerdo á los ahorcados de Chicago y diciendo que los anarquistas de toda la tierra no olvidaran jamás la fecha del 11 de noviembre de 1887. Como representante del gobernador asistió don Martín Sellés”.18

La conclusión preliminar sobre los Certámenes Socialistas es que no obtuvieron excesivo eco en otros medios. Otras noticias, tales como Los Procesos de la Mano Negra, los mismo ahorcamientos de Chicago o referencias a huelgas, manifestaciones y otros actos del movimiento obrero y del anarquismo, seguramente, nos permitirían valorar en un grado bastante convincente la visión que se tenía del anarquismo desde fuera del mismo. Sin embargo, aparentemente, los Certámenes generaron poco eco siendo el caso de la publicación “El Diluvio”, en referencia a la amplia cobertura del Segundo Certamen Socialista, un caso excepcional dentro de la prensa no anarquista.

Citas (2)

1 Como curiosidad decir que ese Congreso, el que hará nacer a la II Internacional, se celebró en París y se inició un 14 de julio. Otra muestra que, como mínimo a nivel de imaginario colectivo, el socialismo de raíz marxista también se sentía identificado con la Revolución Francesa.
2 Josep LLunas fue una excepción, ya que siempre se mantuvo firme en su vinculación con la tradición liberal.
3 “11 de noviembre”. En: El Productor, nº170, 8 de noviembre de 1889.
4 “Republicanos, ¡escuchad!”. En: El Productor, nº171, 15 de noviembre de 1889.
5 FERRER, Juan, “Noticia breve sobre el autor”. En: PRAT, José, El Sindicalismo, Toulousse, Ediciones CNT, 1974, p.2
6 “Certamen Socialista”. En: El Diluvio, 11 de noviembre de 1889. Edición de la tarde.
7 Juan Montseny (Federico Urales), el anarquista originario de Reus, a inicios del siglo XX afirmará que la obra teórica de Pi i Margall era perfectamente asumible por el anarquismo, no así, pero, su obra política. Véase: URALES, Federico, La Evolución de la Filosofía en España. Estudio preliminar de R. Pérez de la Dehesa, Barcelona, Ediciones de Cultura Popular, 1968.
8 Obreras que en el marco de un conflicto obrero en Carme, una población cercana a la industriosa Igualada, fueron encarceladas por el radicalismo del conflicto. Fueron un símbolo de mujeres que luchaban por su emancipación.
9 NIEVA, Teovaldo, “Las Pasiones Humanas”. En: MORALES MUÑOZ, Manuel, Cultura e ideología en el anarquismo español (1870-1910), Málaga, CEDMA, 2002, p. 157-158.
10 MORALES MUÑOZ, Manuel, Cultura e ideología en el anarquismo español (1870-1910), Málaga, CEDMA, 2002, p. 133-134
11 LOMBROSO, Cesare. “Le più recenti scoperte ed applicazioni della psichiatria ed antropologia criminale”, Torino, Fratelli Bocca, 1893.
12 Un trabajo que no será pesado ya que estará libre de explotación, estará tecnificado, con buenas condiciones y escaso en horas, no más allá de unas 2 ó 3 horas al día.
13 Para conocer el pensamiento de Errico Malatesta resulta imprescindible la siguiente obra: MALATESTA, Errico, Escritos, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 2002.
14 “Noticias generales”. En: La República, diario federal, nº249, 16 de noviembre de 1884, p. 2
15 El liberal, nº1946, 12 de noviembre de 1884, p. 2.
16 La Dinastía. Diario político, literario y mercantil, nº649, 15 de noviembre de 1884, p. 4.
17 La Vanguardia, 11 de noviembre de 1889. -www.lavanguardia.es-.
18 La Vanguardia, 11 de noviembre de 1889. -www.lavanguardia.es-.
19 “Disturbios en Valencia”. En: El Correo Militar, nº3987, 21 de enero de 1889

Rafael Carratalá e Hijos del Pueblo.

En el Certamen de Reus Barcelona, como en el de Reus, participaron numerosos autores y autoras, no estrictamente libertarios. Entre ellos destacó Rafael Carratalá Ramos, quien fue premiado por su himno “Hijos del Pueblo” en 1889, en la categoría de himno revolucionario.

Carratalá había nacido en Alicante en 1859, y desde 1881 había formado parte de la Sociedad de Obreros de Alicante dicha localidad, adherida a la Federación de Trabajadores de la Región Española, de tendencia colectivista. Aunque, en el contexto alicantino, como en otras ciudades, gran parte de su militancia no era estricamente libertaria, siendo por entonces Carratalá un republicano federalista de corte socializante, o directamente partidario del marxismo, ya que unos pocos años después, en 1891, formará parte de la Agrupación Socialista de Alicante, adherida al PSOE. Carratalá también formaba parte de la masonería, al igual que Josep Llunas, y militó en agrupaciones anticlericales cercanas a los postulados del controvertido Bartolomé Gabarró y Borrás. Sobre él, mi director de tesis, Pere Gabriel, siempre me comentó que, en el contexto de 1885 1889, era miembro de la banda musical militar de Barcelona, pero es una referencia que nunca he podido contrastar, aunque podía ser pausible, ya que más allá de ser tipógrafo, Carratalá fue también periodista, compositor de obras literarias y tenía conocimientos musicales.

Así pues, el himno más popular del anarquismo, históricamente más importante que la canción “A las Barricadas”, no fue obra de un libertario. Un dato curioso, si tenemos en cuenta que en pocos años será, a lo largo y ancho del globo, el himno anárquico más utilizado y popular entre los anarquistas de todas las tendencias.

La canción, con el paso de las décadas, tendrá diferentes versiones, pero la original de Carratalá sigue siendo a día de hoy la más conocida y cantada.

Escrito por Fran Fernández

Francisco Fernández Gómez. Doctor en Historia, investigador y docente. Apasionado de la historia social, los estudios sobre nacionalización, las nuevas tecnologías y la confrontación de pareceres.

6 Comentarios

    1. Pues Luis, he de decirte que estoy equivocado, un cagada monumental, es un tema que trabajé hace años y enlacé la figura de Carratalá con Llunas y el Certamen de Reus al realizar esta entrada. He leído tu comentario y no puedo más que pedir disculpas. En todo caso,actualizo la entrada, pues tenía pensado hacerla en dos partes, sobre los Certámenes Socialistas de Reus y Barcelona, y en uno de ellos utilizar la anécdota del himno anarquista.

      Una de las ideas de este portal es la de una revisión pública y que, en base a ella, se mejore el conocimiento histórico. Gracias por la aportación, cito en la nueva corrección que se ha realizado gracias a los comentarios.

      Un saludo

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  1. Muy interesante todo lo que cuentas.

    En este artículo, sacado de un folleto que a su vez creo que está sacado de una versión antigua de Wikipedia da una fecha distinta (1889) y Segundo Congreso y detalles que parecen no cuadrar: http://madrid.cnt.es/cultura.php
    Que si era un concurso, que si había premio,… Si hay actas sería curioso saber qué otras canciones se presentaron.

    En la antología documental del anarquismo español (http://www.cedall.org/Documentacio/IHL/Antologia%20Documental%20del%20Anarquismo%20espanol_Bibliografia.pdf), si buscas por Carratalá Ramos vuelve a incidir en lo de 1889 y Segundo Congreso.

    En Wikipedia se citan otros himnos que creó. (https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Carratal%C3%A1_Ramos) e Hijos del Pueblo se data en 1885. En 1889 se habla de el 2º Certamen del Centro de Productores de Barcelona y el himno “El Trabajo”.

    En la entrada biográfica de la Fundación Pablo Iglesias tienen información. No me queda claro en la antología documental del anarquismo español donde está disponsible su obra “Socialismo y anarquismo”, quizá ellos lo tengan.

    Me resulta muy curioso lo de la presentación de canciones en certámenes obreros, con concursos y demás. Muy distinto a lo de hoy en día, no como lo de las discusiones dentro del anarquismo XD.

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