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El campo de concentración de San Pedro de Cardeña y el Gen Rojo

Introducción

Tal como recoge en su estudio Joan Pinyana Mormeneo,1 resulta evidente que la dictadura franquista no fue obra única de Franco, dado que junto a él, colaboraron otros muchos personajes, que en su caso fueron los encargados de organizar y dar forma a un régimen de terror y de represión colectiva del pueblo español, con total desprecio de los conceptos de libertad, justicia y democracia. Cuyos efectos y secuelas todavía perviven en nuestra sociedad, al haber conseguido implantar el miedo durante generaciones. Y para lograr aquellos fines la dictadura utilizó todos los medios a su alcance, incluida la propia ciencia médica, que fue usada como medio para intentar transformar la raza española, como fue en el caso concreto del doctor Vallejo-Nájera.

De ahí que resulte muy sorprendente que en el actual Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia, renombrado ahora Historia Hispania, y en la biografía del autor de las teorías del Gen rojo, firmada por el doctor Manuel Díaz-Rubio García, no se mencione el papel principal jugado por doctor Vallejo-Nájera en los experimentos que tuvieron lugar en el campo de prisioneros de San Pedro de Cardeña (Burgos), o las posteriores consecuencias negativas de sus trabajos, dejando también en el olvido reseñar como corresponde las publicaciones realizadas por el biografiado al respecto del mismo asunto.

Experimentos que plasmó en 7 detallados artículos, firmados por Vallejo-Nájera que aparecieron en la Revista Española de Medicina y Cirugía de Guerra, los cuales abarcaron en el tiempo los años 1938-39, donde dio a conocer los resultados de sus estudios realizados con diferentes grupos humanos: “Biopsiquismo del Fanatismo Marxista, Grupo de Internacionales Hispano-Americanos”, “Biopsiquismo del Fanatismo Marxista. Grupo de Internacionales Norteamericanos”, “Psiquismo del Fanatismo Marxista. Grupo Internacionales Ingleses”. “Psiquismo del Fanatismo Marxista. Grupo de Internacionales Portugueses”. “Psiquismo del Fanatismo Marxista. Grupo Internacionales Británicos”. “Psiquismo del Fanatismo Marxista. Investigaciones Psicológicas en Marxistas Femeninos Delincuentes”.

Aquella pesadilla se inició en las primeras décadas del siglo XX en España, cuando un grupo de intelectuales, vinculados de modo u otro al fascismo, del que destacó el médico Antonio Vallejo-Nágera Lobón, (Paredes de Nava,1889 – Madrid, 25 de febrero, 1960), al cual el 7 de julio de este mismo año de 2026, el actual gobierno español le ha revocado, a título póstumo, la Gran Cruz de Sanidad, otorgada por el régimen franquista en 1947, con motivo de sus trabajos.2

Grupo que trató de “mejorar” los rasgos hereditarios españoles manipulándolos, basados en una corriente de pensamiento entonces muy en boga: la eugenesia,3 y por distintos motivos. Uno de ellos, posiblemente el principal, fue el intentar “mejorar” la raza española, y otro el de legitimar y ser garante del nuevo orden establecido por Franco, tras su victoria en la guerra civil. Para ello hizo uso de distintas escuelas de pensamiento que en aquel tiempo desarrollaban de forma teórica aquel concepto.

Cabe recordar que una de las experiencias más perversas ligadas a estos mismos planteamientos que no se puede olvidar, es el comportamiento de numerosos médicos alemanes, cuyas ideas de higiene de la raza y eugenesia se fueron radicalizando hasta llegar al límite de utilizarse para respaldar «científicamente» el genocidio llevado a cabo por los nazis durante la II guerra Mundial.

Los inicios

Su impulsor en España Antonio Vallejo-Nájera había obtenido su licenciatura de medicina en 1909, momento en que pasó a prestar servicio en Marruecos en el Cuerpo Militar de Sanidad, obteniendo por sus servicios diversas condecoraciones . En 1917, y en plena I Guerra Mundial fue nombrado agregado de la embajada de España en Berlín, con la misión de inspeccionar los campos de prisioneros de guerra.

Durante aquella misma estancia en Alemania Vallejo-Nájera conoció las clínicas psiquiátricas, y de paso a los médicos más eminentes en aquella especialidad, circunstancias que debieron determinar su vocación por la Psiquiatría, dado que después tradujo al español diversas obras de dicha especialidad. A su regreso a España en 1930 pasó a dirigir una clínica psiquiátrica en Ciempozuelos.

En 1931 fue nombrado profesor en la Escuela de Aplicación de Sanidad Militar. Afecto al nazismo, durante la Guerra Civil, el entonces coronel Vallejo-Nájera fue puesto al cargo de los Servicios Psiquiátricos del Ejército franquista, escribiendo extensamente sobre la supuesta degeneración de la raza española, catástrofe que según él había acaecido durante la República.4 Postura y opinión compartida también por otros conocidos psiquiatras españoles tales como Juan José López Ibor, Ramón Sarró, José Solé Segarra, Marco Merenciano, militantes todos del bando franquista.

A principios de 1936 y a modo de avance de lo que serían sus trabajos, Vallejo-Nájera escribió su libro Eugenesia de la Hispa­nidad y regeneración de la raza, cuyo título inicial era Programa de higiene racial, obra que se publicará en 1937 y en Burgos. Y su objetivo era e poder desarrollar un trabajo científi­co sobre la “higiene de la raza”, y la “moral” en España.

De ahí que dicha obra refleje sus opiniones racistas sobre la sociedad española y su progresiva “deprava­ción”, justificando tanto la supervivencia de los “selec­tos” como la eliminación social de los “imbéciles” y “degenerados sociales”. En la última categoría se encontraban, según su opinión, los socialistas, los anarquistas y los comunistas.

Pero de hecho y de forma muy forzada, en aquella misma obra Vallejo-Nájera pretendió unir los postulados de la higiene racial de la Alemania nazi, con la moral católica española, que en su caso se oponía a la eugene­sia, corriente ideológica de la que él era un defensor a ultranza. De ahí que su pro­puesta alternativa fuera la eugamia, o lo que es lo mismo, las uniones matrimoniales mediante un diagnóstico biopsicológico previo de los novios, dictamen compuesto por tres factores: los biológicos, los psicológicos y los sociales.

Propuesta que no dejaba de ser una mala copia de la Orden del Ma­trimonio establecida por Heinrich Himmler para las SS hitlerianas. De lo que se desprender que Vallejo-Nájera durante la guerra civil vislumbró la gran oportunidad que se le presentaba para poner en marcha sus ideas, clasificando a población española, y utilizando como criterio los “valores espirituales” mostrados por cada individuo en la contienda.5

Petición a Franco

Por otra parte, durante la guerra y bajo la dirección del psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera, jefe por entonces de los Servicios Psiquiátricos del Ejército de Franco y coronel del Ejército, decidió el 10 de agosto de 1938 escribir una carta al propio Franco, solicitando permiso para poder crear lo que él denominó como: Gabinete de Investigaciones Psicológicas, para investigar las raíces biopsíquicas del marxismo” (sic).

En aquel texto dirigido directamente a Franco, hacía hincapié que en el caso de aprobarse su petición, la misma serviría para: “el mejor aprovechamiento científico del material humano que las vicisitudes de la guerra pone a disposición de la Ciencia”, refiriéndose con aquel comentario al uso indiscriminado que se podría dar de los prisioneros republicanos, de todo tipo, al tener la intención de utilizarlos como cobayas humanos para sus experimentos. Poniendo así en práctica lo recogido es su publicación de 1937, referido a la regeneración de la raza. 6

Propuesta que dos semanas más tarde recibió la preceptiva autorización por parte de Franco. El propósito de Vallejo Nagerá era en resumen, patologizar las ideas de la izquierda. Es decir tratar la militancia política de los “rojos” como si se tratara de una vulgar enfermedad. De ahí que los resultados de sus investigaciones con los prisioneros, sirvieran al mando militar franquista, ya que de acuerdo con su particular punto de vista, sus argumentos «científicos» permitían justificar el por qué se presentaban a sus adversarios como una especie infrahumana.

En su escrito a Franco, Vallejo-Nájera también remarcaba en las misiva que en el supuesto de crearse el organismo de gestión que él pretendía, la oficina debería depender de la Inspección General de Campamentos de Prisioneros, organismo militar creado en España el 5 de julio de 1937, que en su caso era el encargado de la recepción y la posterior clasificación política de los detenidos desafectos al régimen franquista. En el cual los prisioneros eran evaluados y subdivididos: y donde los considerados con responsabilidades penales graves pasaban a ser juzgados en tribunales militares, mientras que los calificados como «desafectos o afectos dudosos» y sin delitos de sangre, eran asignados a Batallones de Trabajadores , con los cuales se realizaban todo tipo de trabajos forzados.

Organismo más que ideal para las ideas de Vallejo Nájera, dado que dicha selección le permitiría trabajar con un material humano ya cribado, al tener Vallejo-Nagerá la intención de investigar las raíces del supuesto gen rojo, “por si radican en constituciones biosíquicas [sic] patológicas o en individuos normales dotados de determinadas cualidades caracterológicas”.

De ahí que Vallejo-Nájera también propusiera a Franco que el equipo de médicos que deberían conformar dicho gabinete, deberían ser escogidos, “entre los especialistas patriotas que con carácter voluntario y gratuito se ofreciesen a una colaboración de tan enorme interés nacional”, indicando que personal resultante podría en su caso incluso militarizarse. Dado que con dicho estudio se tenía la pretensión de encontrar entre los prisioneros una predisposición biológica al “marxismo”, actitud mental que Antonio Vallejo-Nájera como psiquiatra calificaba como el “Biopsiquismo del Fanatismo Marxista”.7

De ahí que el propósito de dicha investigación se encaminara a demostrar de manera irrefutable que tanto el comunismo como las ideologías democráticas no eran el resultado de una elección consciente, sino más bien de una “tara” biopsiquica hereditaria. Inferioridad mental que podía ser perfectamente identificada por profesionales como él.

Gracias a dichas ideas Vallejo-Nájera, médico, militar, y primer catedrático numerario de Psiquiatría en la Universidad de Valladolid, y conocido más tarde de forma vulgar como «el Mengele español» 8 a causa de sus teorías y por su participación en las depuraciones del franquismo, fuera por excelencia un “médico” del franquismo.

Ya que al igual que los nazis, no dudó en utilizar las prisioneras o a los prisioneros republicanos, con la clara intención de tratar de extirparles lo que denominaba como el “gen rojo”, que según su teoría degradaba la pureza de la raza española. Adjudicando a dicho “gen rojo” el carácter de una enfermedad mental propia de personas “intelectualmente débiles, moralmente despreciables”, al tratarse de un “gen “contagioso” y además transmisible a la futura descendencia del paciente.

Teoría que quedó plasmada en su libro, Eugenesia de la hispanidad y regeneración de la raza, donde Vallejo-Nájera defendía la “eugenesia positiva”, (1937) cuyo fin era “multiplicar los selectos y dejar que perezcan los débiles”, o que en su universo científico particular eran los “rojos”, a quienes consideraba “individuos mentalmente inferiores y peligrosos en su maldad intrínseca”.

Iniciando sus “trabajos” durante la Guerra Civil y los primeros años de posguerra, realizó una extensa investigación con los prisioneros de guerra, especialmente con brigadistas internacionales, con la intención de determinar “las relaciones que puedan existir entre las cualidades biopsíquicas del sujeto y el fanatismo político-democrático-comunista”.

Con dichos trabajos Vallejo-Nájera pretendió responder a la pregunta: “si el rojo nace o se hace”. 9 Con la idea de poder determinar qué malformación podía llevar a un individuo a pensar afiliarse y militar en sindicatos o en los partidos de izquierdas de la época, reflexionando que: “La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento, promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos (sic) donde sólo triunfan los mejores.

Tal como se puede ver en los artículos que aparecen en la Revista Española de Medicina y Cirugía de Guerra, bajo el título de ‘Biopsiquismo del Fanatismo Marxista’. Vallejo en uno de ellos describía las características del proyecto que acometía: “iniciamos investigaciones seriadas en individuos marxistas, al objeto de hallar las relaciones que puedan existir entre las cualidades biopsíquicas del sujeto y el fanatismo político democrático-comunista”

El campo de Prisioneros de San Pedro de Cardeña

Entre 1936 y 1947 en España se retuvo a casi medio millón de personas en los 188 campos de concentración franquistas que hubo repartidos por todo el país. El último de ellos, situado en Miranda de Ebro, se cerró definitivamente en 1947. Siendo en su caso uno de los más importantes, el que ocupaba parte del antiguo monasterio de San Pedro de Cardeña, situado a unos 10 km al sureste de Burgos. Una lugar con enjundia, ya que en él en 1102 había sido enterrado por primera vez el Cid Campeador, cuyos restos a partir de aquella fecha ira peregrinando hasta finalmente a recalar o reposar junto a su esposa en Burgos en 1921. 10

En 1938 en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña, (Burgos) acabaron presos cientos de brigadistas internacionales. El lugar era un monasterio medieval abandonado, situado a unos 13 km. al sureste de la ciudad de Burgos. Su reclusión en aquel lugar no debió ser fortuita. Ya que detrás de ello, se encontraba la intención del doctor Vallejo-Nájera, de poder realizar con ellos sus experimentos en busca del “gen rojo” que según sus personales teorías, afectaría a aquellos defensores concretos de la República. Así el supuesto objetivo principal de dicho campo, oficialmente era el de la reeducación de los detenidos. Propósito que quedó reducido a la represión, el hambre, las humillaciones y los trabajos forzados.

Por otra parte, dicho material humano, puesto a disposición de Antonio Vallejo-Nágera, le permitió iniciar su programa pseudocientífico, basado en la eugenesia, la psicología xenófoba y la psiquiatría coercitiva. De aquel modo San Pedro de Cardeña se convirtió en su laboratorio particular de experimentación, y en el principal escenario de las actividades del gabinete de investigaciones psicológicas dirigido por él. Donde prisioneros republicanos españoles y brigadistas internacionales fueron sometidos a pruebas con el fin de «descifrar» la psique comunista, contando también con el apoyo de observadores de la Alemania nazi, en su caso gentes de la Gestapo, que por su parte también realizaron experimentos con los prisioneros.

El supuesto trabajo de reeducación de los prisioneros, uno de los supuestos objetivos, quedó limitado básicamente a obligarles a desfilar, entonar gritos y consignas franquistas y a un cursillo religioso de seis semanas que nadie superaba y que se repetía de continuo durante el todo el período de cautiverio. Fruto de aquellos “estudios”. entre diciembre de 1938 y octubre de 1939 publicó una serie de seis informes con los resultados obtenidos durante la investigación. Cinco de ellos referidos a los brigadistas internacionales y uno a las presas políticas españolas. Por el contrario no se publicó ningún informe relativo a los presos españoles, a pesar de haberlo anunciado en su proyecto inicial.

Cada uno de los cinco informes sobre los brigadistas se refería a un grupo nacional distinto: hispanoamericanos (Vallejo, 1938), norteamericanos (Vallejo, 1939), ingleses (Vallejo, 1939), portugueses (Vallejo, 1939) y británicos (Vallejo, 1939). Todos estos informes llevan el subtítulo de: Investigaciones Biopsicológicas en Prisioneros Internacionales.

 El estudio, financiado y aprobado por Franco,  se desarrolló a lo largo de diez meses, y durante aquel tiempo se analizaron a aquellos prisioneros de guerra por mediación de test psicológicos, mediciones antropomórficas y evaluaciones conductuales. Y las conclusiones del trabajo fueron publicadas parcialmente en la Revista Española de Medicina y Cirugía de Guerra. Del mismo modo que dichas conclusiones también sirvieron como justificación para una de las políticas más brutales del franquismo.

En su caso como excusa para la separación sistemática de los hijos de republicanos de sus respectivas familias, cuya explicación fue que era para evitar su temprano «contagio ideológico«, o para la segregación de prisioneros y la consolidación de una dictadura que apoyada en la manipulación científica como sistema, en un intento por erradicar del país la disidencia política.

Los análisis a todos los grupos también incluyeron mediciones craneales, estudios faciales y test de personalidad, todo ello con la intención de comprobar la existencia de rasgos físicos y psicológicos comunes entre los marxistas. Los resultados no solo eran sesgados, algo obvio, sino que también sirvieron como base ideológica para justificar la persecución y el exterminio del elemento republicano.

Los grupos humanos sometidos a estudio

La fama de dicho campo de concentración, empezó al conocerse que el mismo era de ordinario el destino principal de los brigadistas internacionales y otros prisioneros extranjeros capturados a todo lo largo de 1938-1939. Sin embargo, antes de aquello aquel campo ya había desempeñó un importante papel dentro del sistema de reclusión franquista, ya que al producirse la ofensiva rebelde de 1937 contra las provincias costeras del norte de Vizcaya, Santander y Asturias, controladas por los republicanos, la derrota de la República en aquellos combates, tuvo como consecuencia la consiguiente remesa de prisioneros de las fuerzas leales destinados a San Pedro de Cardeña.    

Por otra parte las condiciones de vida en aquel campo de Cardeña eran infrahumanas, Aun así, los presos internacionales sometidos a “reeducación”, fueron más afortunados que los propios españoles, ya que los franquistas procuraban mantenerlos con vida, con la intención de utilizarlos en los eventuales intercambios con prisioneros italianos en poder de la República, tras la batalla de Guadalajara.

Sin embargo dicha regla tuvo una excepción: dado que a los brigadistas italianos y alemanes apresados se les trataba con la mayor brutalidad, o de normal eran entregados con mucha frecuencia a sus autoridades nacionales respectivas, lo que provocaba al final que muchos de ellos fueran repatriados camino de la ejecución directa o más prolongada, al ser internados en los campos de exterminio.

Y todas aquellas actividades del equipo de Vallejo-Nájera fueron descubiertas cuando un pequeño grupo de norteamericanos fue intercambiado en 1938, y la prensa extranjera se dedicó a divulgar su odisea en las cárceles de España, incluida las condiciones de vida sufridas en San Pedro de Cardeña. Conocida aquella publicidad el gobierno de Franco paralizó de forma radical el intercambio de prisioneros de dicha nacionalidad. Medida que se prolongó hasta el final de la guerra, en un intento encaminado a cercenar la información de lo que estaba acaeciendo en dicho campo.

Con indiferencia de los internacionales, otros de los grupos sujetos también a estudio fueron los prisioneros vascos y catalanes, que fueron también tratados como especímenes especialmente interesantes para el estudio del ‘Biopsiquismo del Fanatismo Marxista’. Para llegar a sus conclusiones, Vallejo los estudió mediante los habituales test psicológicos y mediciones antropomórficas, estudios que se prolongaron desde diciembre de1938 y hasta octubre de 1939, tanto con los activistas catalanes independentistas como con los vascos.

En el caso de los catalanes, aquel subgrupo le resultó especialmente interesante para su estudio, al unirse en el caso de los mismos, su catalanismo, su fanatismo marxista y su antiespañolismo. Y en el caso vasco, su origen racial, y el catolicismo amalgamado con el elemento revolucionario.

Entre las varias conclusiones de Vallejo-Nájera, sacadas de aquellas experiencias, nos permite conocer su concepto de la raza o espíritu español, que para él se trata del “militarismo social, que quiere decir orden, disciplina, sacrificio personal, puntualidad en el servicio, porque la redoma militar encierra esencias puras de virtudes sociales, fortaleza corporal y espiritual” (sic).

Por lo tanto, para mejorar la raza española, el régimen franquista debería, según sus ideas, buscar “la militarización de la escuela, de la Universidad, del taller, del café, del teatro, de todos los ámbitos sociales”. De ahí las formas militaristas que se usaron en los primeros tiempos del franquismo, con izadas de banderas e himnos, o con el correspondiente brazo en alto, tanto en las escuelas públicas como en los espectáculos públicos, o con el uso de marchas militares en el tiempo de la asignatura de gimnasia, en los patios de los institutos, practica que muchos todavía sufrimos.

Analizados los internacionales, las catalanes y los vascos, entonces le llegó el turno a las mujeres, grupo que en su caso fue el que más mal parado salió, por una simple cuestión de género. Ya que para buscar una explicación a “la activa participación del sexo femenino en la revolución”, el psiquiatra realizó un estudio sobre 50 mujeres prisioneras de guerra bajo el título de ‘Investigaciones psicológicas en marxistas femeninos’. De hecho existe un acuerdo común entre los expertos actuales, que aseguran que, si dura fue la represión del régimen franquista para los hombres, durísima fue para las mujeres republicanas, a las que había que añadir en su sufrimiento un plus misógino. 11

De hecho aquel fue el único trabajo de Vallejo Nájera, cuya dirección compartió con otro autor, en este caso con Eduardo M. Martínez, teniente médico, director de la Clínica Psiquiátrica de Málaga y Jefe de los Servicios Sanitarios de la Prisión. El objetivo de aquel estudio fue extraer conclusiones del estudio sobre la personalidad de cincuenta mujeres condenadas a graves penas.

De aquellas cincuenta reclusas malagueñas seleccionadas ( 33 de las cuales estaban condenadas a muerte, 10 a cadena perpetua, y siete a penas entre 10 y 20 años), concluyendo a modo de resumen que: Nuestras investigaciones psicológicas en marxistas femeninas delincuentes nos permiten comprender que se trata de libertarias congénitas12 revolucionarias natas, las cuales, impulsadas por sus tendencias biopsíquicas constitucionales, despliegan un intenso dinamismo cuando se suman a la horda roja masculina”.

Pero la segunda parte del estudio resulta aún peor, puesto que según sus conclusiones, “la mujer participa en política para satisfacer sus apetencias sexuales”(sic). La razón de este alto grado de participación femenino, según Vallejo Nájera, había que buscarla en “la característica debilidad del equilibrio mental de la mujer, la menor resistencia a las influencias ambientales y la inseguridad del control sobre la personalidad”.

Por todo ello, era fundamental que la religión católica impusiera a la mujer sus estrictas normas a modo de “freno” a su tendencia animal (sic). “Cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer […] se despierta en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas, característica de la crueldad femenina que no queda satisfecha con la ejecución del crimen, sino que aumenta durante su comisión”, justifica la participación de las mujeres en las revueltas políticas porque en ellas tienen la ocasión de “satisfacer sus apetencias sexuales latentes”.13 Resumiendo, según Vallejo Nájera, la mujer en general era un ser inferior, sujeto a las más bajas pasiones.

Los estudios de Vallejo-Nájera utilizados para fundamentar la posible reeducación de las vencidas/os, también sirvieron para promover la segregación de las niñas/os, en las prisiones, con sus madres y como justificante del robo de bebés que se estaba produciendo. Ya que las mujeres, además de ser sometidas al mismo sistema de “reeducación” que los hombres, intentaban ser captadas por la redes de Auxilio Social y de la Sección Femenina de Falange.14

Dado que en aquellas prisiones, auténticos campos de exterminio donde las malas condiciones higiénicas y de alimentación provocaban una gran mortandad, sobre todo de bebés, las madres sólo podían estar con sus hijos e hijas hasta los tres años, e incluso durante este periodo se limitaban los contactos con ellos. A partir de los tres años, si la madre no tenía a nadie fuera de la cárcel a quien confiar a su hijo/a, éste/a acababa en un orfelinato de Auxilio Social o bien acogido en una institución religiosa y, entonces era el momento en que la familia de la criatura perdía su rastro.

Todo lo anterior referido a las mujeres, prueba que el régimen franquista intentó destruir todo vestigio de aquella nueva mujer que había ido surgiendo durante la breve vida de la II República Española. Y para ello desempolvó los manidos tópicos ultraconservadores de siempre ,referidos al estereotipo tradicional femenino, forzando su vuelta al hogar, bajo la autoridad del marido, y dedicada a sus labores y a sus oraciones, sin mayores horizontes ni expectativas.

Y la sumisión y obediencia se volvieron a situar en el ábside de las virtudes femeninas, y su sexualidad fue acallada y culpabilizada, su vestimenta controlada, y en definitiva fue de nuevo anulada, gracias a las “nuevas “ ideas del régimen franquista, y uno de sus firmes impulsores fue Vallejo-Nájera.

Y entre sus postulados más extremos, destacaban aseveraciones tales como que el marxismo estaba firmemente vinculado con la inferioridad mental. Ya que según su opinión, los comunistas eran en su mayoría «psicópatas antisociales» y  su segregación desde la infancia evitaría que la sociedad «sufriera su plaga«.

Subrayando de paso que las democracias promovían el resentimiento. Y desde su particular visión, Vallejo-Nájera afirmaba que los regímenes democráticos permitían que los «fracasados sociales» triunfaran a través de políticas públicas, en contraste con los regímenes autoritarios, que favorecían a los más aptos. También afirmaba que el marxismo era un fenómeno racial. Y por ello influenciado por la ideología nazi, Nájera propuso la necesidad urgente de una «purificación racial» como medio de poder erradicar a los elementos considerados «peligrosos» para España.15

Pero lo cierto fue que, durante décadas, las investigaciones de Vallejo-Nájera quedaron en el “olvido”, en buena medida al ser protegidas por el silencio impuesto a la fuerza por el franquismo. Así no fue hasta 1996, cuando los investigadores Rafael Llavona y Javier Bandrés publicaron su trabajo: La Psicología en los Campos de Concentración de Franco,16 mediante el cual se reveló con mayor profundidad todo lo acaecido en San Pedro de Cardeña.

En dicho trabajo se pudo observar lo más obvio: que aquel experimento había sido un fracaso total, al no haber conseguido demostrar la existencia de ninguna base biológica para el marxismo. Pero por encima de ello lo peor habían sido sus efectos secundarios: al legitimar la represión, o el justificar la separación de familias, y de paso perpetuó la visión racista y clasista de la sociedad. De ahí que «Biopsiquismo del Fanatismo Marxista» fue uno de los experimentos “científicos” más aberrantes del franquismo, al ser un vulgar coctel de pseudociencia, racismo y represión política que para lo único que sirvió fue para ser una base ideológica más, en el intento por perpetuar la persecución de los republicanos.

La obra escrita

En su libro, Vallejo-Nájera, Eugenesia de la hispanidad y regeneración de la raza, (1937) ya defendía la “eugenesia positiva”, cuyo fin era “multiplicar los selectos y dejar que perezcan los débiles”, que en su universo obsesivo eran los rojos, a quienes consideraba “individuos mentalmente inferiores y peligrosos en su maldad intrínseca”.

La conclusión de sus extravagantes teorías las dejo expuestas en La locura y la guerra: psicopatología de la guerra española,(1939). Volumen que concluía que para «sanar» a la raza española y liberarla de lo que él llamaba una «plaga temible», era necesario segregar y separar a los hijos de los padres marxistas desde la infancia para evitar que estos heredaran o fueran contagiados por el temible «gen rojo».

Separación que Franco ensalzo, mostrándose entusiasmado con la obra de caridad llevada, según él, a cabo con los “huérfanos republicanos” por Auxilio Social, ya que la veía como pieza esencial para la definitiva “redención” (sic) de los errores izquierdistas, cometidos por el pueblo español.

Propuesta de Vallejo-Nájera que resultó ser el origen del tráfico de niños denunciado por el juez Baltasar Garzón, que en su histórico auto judicial de 2008, en cual se declaró competente para investigar los crímenes del franquismo Por ello Garzón denunció la existencia de una trama sistemática e institucionalizada para la sustracción de hijos de familias republicanas (o contrarias al régimen) para entregarlos a familias afines al bando vencedor. En nuestro caso fuimos pioneros, al ser imitados hace pocos años, por las dictaduras latinoamericanas.

Del mismo modo que aquella publicación de Nájera en 1939, propició que el 14 de diciembre de 1941 se promulgara en España una ley específica que permitía el cambio de nombre de los huérfanos republicanos, de los hijos de prisioneros, que obviamente no podían hacerse cargo de sus hijos, y de los bebés separados de sus madres en las prisiones, inmediatamente después de nacer. Y lo cierto fue que a muchos niños se los llevaron por la fuerza.

Antes, en 1938 Vallejo-Nájera había publicado ‘Divagaciones intrascendentes’, un panfleto propagandístico del nacionalcatolicismo, donde se exalta a quienes combatían bajo el mando de Franco en la «Cruzada» de liberación. Proponiendo la creación de una Inquisición para la prensa, la tribuna y la radio. O presentado la guerra como necesaria para reconquistar los principios del cristianismo, todo ello con profusión de expresiones racistas-antisemitas.

Finalizada la guerra civil, Vallejo ocupó muy pronto la cátedra de Psiquiatría de la Universidad de Madrid por oposición, tras la destitución del profesor López-Ibor, que había mostrado escaso fervor franquista en la posguerra. Cátedra que ocupó en 1947, y puesto que desempeñó hasta 1959,y por tanto, siendo el primer catedrático numerario de dicha especialidad en la Universidad española, convirtiéndose así en una de las figuras más influyentes de la Psiquiatría y la Psicología en la España durante los años 40 y 50, y por ello su nombre se cuenta entre los 16 fundadores de la Sociedad Española de Psicología.

Epílogo

En resumen, esperamos que se comprenda la necesidad de recordar cómo se puede manipular la ciencia, tal como en la actualidad estamos viendo, utilizándola como justificante para todo tipo de opresión, o la gran importancia de rescatar del olvido los episodios más oscuros de nuestra pasada historia, como es el caso visto, a modo de aviso para que en un futuro no se vuelva a repetir la misma.

1 Joan Pinyana Mormeneo, Cómplices del franquismo: “Antonio Vallejo-Nájera, psiquiatra militar y médico torturador” Nº369. Julio-Agosto 2022 | Rojo y Negro.

2 Boletín Oficial del Estado (BOE) el 9 de julio de 2026 (Real Decreto 580/2026).

3 Eugenesia, es una corriente de pensamiento que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos a nivel social mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos de humanos.​​ Siendo los países pioneros Estados Unidos (1907), Alemania, Colombia, Noruega y Suecia. Todos ellos desde 1917.

4 Claudio Francisco Capuano, Alberto J. Carli, Antonio Vallejo Nagera (1889-1960) y la eugenesia en la España Franquista. Cuando la ciencia fue el argumento para la apropiación de la descendencia, Rev. Bioética y Derecho  no.26 Barcelona sep. 2012.

5 Juan José Martín García, Marta Fernández Viejo, Buscando el “Gen Rojo”: Los experimentos interesados del Doctor Vallejo-Nájera sobre los brigadistas internacionales de Cardeña, Historia Actual Online, 50 (3), 2019: 7-20.

6 Vallejo-Nájera A. (1937). Eugenesia de la Hispanidad y Regeneración de la raza.

7 Juan José Martín García, Marta Fernández Viejo, Buscando el “Gen Rojo”: Los experimentos interesados del Doctor Vallejo-Nájera sobre los brigadistas internacionales de Cardeña”. Historia Actual Online, 50 (3), 2019: 7-20.

8 “El Mengele español”, Wikipedia.

9 Mal remedo del dicho inglés, “Are redheads born or made?»

10 Federación Guías, Los restos del Cid Campeador. Los numerosos traslados de los restos del Cid Campeador, https://visitasguiadascastillayleon.es/los-restos-del-cid-campeador/

11 Esperanza Bosch Fio, Victoria A. Ferrer Pérez, Capilla Navarro Guzmán: La psicología de las mujeres republicanas según el Dr. Antonio Vallejo Nájera, Revista de Historia de la Psicología, 2008, Vol. 20, núm. ¾ octubre9, pp. 35—40. Valencia

12 Congénito: trastorno o anomalía física, funcional o metabólica que está presente desde el momento del nacimiento. Es decir, según Vallejo-Nájera, la mujer desde el nacimiento ya es una libertaria. O sea, que defender la libertad individual como valor supremo de las sociedad y rechazar o minimizar la intervención del Estado en la vida privada y en la economía, equivale a tener un “tara” mental.

13 Vallejo y Martínez, 1939, pp. 398-399).

14 Vallejo-Nájera A., Martínez E. M. Investigaciones Psicológicas en Marxistas Femeninos Delincuentes. Revista Española de Medicina y Cirugía de Guerra. Año II 9, BNE Z/2271. 1939. Valladolid, España. Págs.. 398-413.

15 Miguel Jorge, En 1938 Franco encargó un experimento con prisioneros en un monasterio de Burgos. Así comenzó la búsqueda del gen “comunista”, Xataca, febrero 2025.

16 Rafael Llavona Uribelarrea, Javier Bandrés Ponce, La psicología en los campos de concentración de Franco,: Psicothema, Vol. 8, núm. 1, 1996, págs. 1-11.

17 Biopsiquismo, es un concepto teórico que estudia la interrelación entre los procesos biológicos y los fenómenos psíquicos u orgánicos de la mente

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