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Benito Pabón, “el Diputado anarquista” (II)

   Fracasado el golpe militar de julio de 1936 en Madrid, Benito Pabón fue el encargado de organizar la Columna Águilas de la Libertad, milicia de 400 hombres formada en el Ateneo Libertario del Sur, con Salvador Sediles como Consejero militar, el capitán Morales como Jefe técnico, y Francisco Tortosa y el propio Pabón formando parte del Comité de guerra como consejeros políticos. La milicia intervino en el asedio del Alcázar de Toledo, participando Pabón en el Gobierno civil de la localidad[1].

   Poco después, en octubre, a requerimiento de Joaquín Ascaso y de la Regional aragonesa de la CNT, Pabón se marchó a Alcañiz y se  involucró en el proceso formación del Consejo de Defensa de Aragón. Partidario de mantener ciertas apariencias de democracia burguesa a nivel internacional, convenció a sus camaradas de que lo mejor era legalizarlo[2]. Fue redactor de los estatutos y disposiciones que crearon su marco legal (El Consejo de Defensa de Aragón. Motivos de su constitución), donde se establece la necesidad de contar con un organismo rector de las actividades sociales, económicas y políticas del territorio ante la inexistencia de un Gobierno civil, Diputación y demás instituciones. También se acordó el sometimiento de las columnas de milicianos que ocupaban el territorio a una disciplina para sostener la producción y la moral de los habitantes[3].  Junto a su Presidente (Ascaso) y Miguel Chueca, Pabón formó parte de la delegación del Consejo que negoció con la Generalidad de Catalunya y su presidente Lluis Companys,  con el Presidente de la República, Manuel Azaña, y con el Presidente del Gobierno, Largo Caballero. El 20 de noviembre el Consejo fue oficialmente reconocido, dando entrada en el mismo a socialistas y comunistas. Pabón, en representación del PS, fue su Secretario general[4]. Su actividad, sin embargo, se fue reduciendo desde 1937.

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   Y es que en diciembre de 1936 ocupaba la Presidencia la Comisión Jurídica Asesora del Ministerio de Justicia, encabezado entonces por García Oliver[5]. A mediados de abril de 1937, Pabón se desplazó con una delegación de dicha Comisión a Montreaux (Suiza) para asistir a la Conferencia internacional para la abolición del régimen de capitulaciones. Y en septiembre firmó los informes sobre la constitucionalidad de la tarea legislativa desplegada por la Generalitat de Catalunya desde el inicio de la guerra.

   Tras el fin del gobierno de Largo Caballero y el consiguiente desplazamiento de la CNT de los órganos de poder, Pabón permanecerá en Valencia durante un tiempo. En junio participó en el mitin de la CNT en París, en el Velódromo de Invierno («Vel d’Hiv»), junto con García Oliver, David Antona y Federica Montseny, en defensa de la revolución española. Durante este año dio una serie de conferencias en la ciudad del Turia, entre las que destaca el acto organizado por la CNT a finales de julio, en el Gran Teatro, sobre la lealtad de todos los sectores antifascistas. Allí, precedido por Federica Montseny, que abrió el mitin, se mostró partidario de hacer compatibles la guerra y la revolución, y expuso su punto de vista sobre conceptos tan difusos como la libertad y la patria:

Desde el 1 de julio soy partidario del silencio por respeto a aquellos millares de trabajadores que en silencio sabían morir por la causa antifascista […]

Vengo a decir verdades, con un sentido íntimo de la cordialidad. Mi actitud está en contraste con tanta discusión bizantina como enturbia la retaguardia […] La tragedia del Pueblo español es no haber encontrado su fórmula adecuada. EI político en España iba al extranjero e importaba soluciones que por su exotismo no convenían a nuestras características propias. Nunca se pensó en nuestra realidad nacional, llena de personalidad ni se tuvo en cuenta la circunstancia histórica entrañable de nuestro pueblo […]

Si de verdad luchamos por la libertad, no hay más libertad ni puede existir otra que la de intervenir todos en la política. [Censurado] es proceder con una deslealtad que no la merece el pueblo que vierte su sangre en los campos de batalla. El presidente de la República, señor Azaña, ha pronunciado hace pocos días una frase sobre el hecho de que la victoria no podía ser patrimonio exclusivo de una parte de los españoles. Ni la victoria, digo yo, ni la administración de la misma, así como tampoco la acción gubernamental. No hay otra manera de garantizar la victoria para todos los españoles que la participación en el Gobierno de las dos Centrales sindicales UGT- CNT.

… La libertad no es la facultad de poder gritar por gritar sin fundamento. La libertad de las colectividades y de los individuos es más alta; arranca del conocimiento de las realidades y reside en la posibilidad de elegir.

Se habla también de patria. Los anarquistas no traicionan su ideal universal al hablar de patria. Si les hubiéramos puesto de acuerdo sobre el concepto patria, no ocurriría lo que ocurre. Porque la patria no es la Geografía ni el idioma ni nada que pueda crear nacionalidades. Esa justamente es la definición fascista y ya veis lo que ellos aman a su patria cuando han provocado una guerra espantosa, y destruido el pueblo de España, asolados sus campos, destrozada su riqueza artística. La patria es un sentimiento común que funde las voluntades individuales. La Patria exige unión colectiva. Que no haya odios. Los que crean odios van contra la patria. Los millares de hermanos que luchan en las trincheras nos exigen unidad. El que Ia rompa será el traidor de esta guerra magnífica de España. Yo sí digo que el camino es uno sólo: El de aceptar en todas partes las organizaciones antifascistas. ” [6]

   En el terreno laboral, fue el abogado defensor de varios cenetistas así como del Comité ejecutivo del POUM tras los Hechos de Mayo de 1937. Acusado de espía, amenazado de muerte por los estalinistas y víctima de un atentado,  se refugió en Francia. Comentando lo sucedido, en mayo de 1938 escribirá:

Es muy difícil para quien parte tan activa tomó, como me sucede, en los acontecimientos de España desde el 19 de julio, romper sin esfuerzo supremo todas las ligaduras afectivas, nacidas a través de esta actuación. Había puesto en ella tal dosis de cordialidad que hasta el momento — ¡caso raro!— tenía la seguridad de no haberme creado un solo enemigo […]

… El afán de hegemonía de ciertos sectores y destacadísimamente del comunista, ha hecho que donde se debió llegar a una armonía y compenetración perfectas, sólo existían odios, desavenencias y luchas sordas e intestinas que acabarán por dar al traste, ayudado por notorios errores de gobierno, con la capacidad de resistencia de nuestra retaguardia […]

El Partido Comunista —a fuer de leal he de reconocerlo— tiene sobre todos los demás partidos y organizaciones la ventaja —a pesar de la mediocridad de sus dirigentes— de las minorías bien organizadas […] Y en virtud de estos factores, reorganizar las fuerzas coercitivas del Estado, es el absoluto dueño de la situación […]

Y esta hegemonía del Partido Comunista supone, y los hechos lo demuestran, la implantación de los métodos políticos característicos de Rusia. La desaparición y asesinato de Andreu Nin fue un síntoma alarmante y trágico. La organización comunista, con la complicidad de los sectores de la Dirección General de burlar la buena fe del señor Julián Zugazagoitia -tan buen periodista como detestable ministro de la Gobernación-, secuestró y asesinó. Y no bastándole con ello, inventó el absurdo cuento, muy apropiado para niños o idiotas, de haber sido arrebatado a la policía por una organización fascista, con la que el ex-secretario de la Internacional Sindical Roja -según ellos- estaba de perfecto acuerdo. Lanzados por este camino, los secuestros se repiten y poniendo empeño en acabar con todos los que no se someten a sus propósitos los comunistas usan no ya sólo de la violencia, sino lo que aún es más repugnante de todos los resortes que Maquiavelo pudiera soñar como empleados contra los enemigos de los dueños del poder. La vida, la libertad y la honra, el prestigio de cualquiera por muy alto que esté, no merece el menor respeto. A diestro y siniestro, falsificando si es preciso documentos e inventando historias, lanzan las excomuniones calificando de traidores o de espías a los hombres de más clara historia revolucionaria. El caso de Trotsky se repite cien veces. Largo Caballero, el hombre íntegro y honrado por excelencia entre los políticos españoles; ídolo de las masas marxistas por ellos mismos elevado a tal categoría, es hoy un traidor a quien no se le permite el derecho de hablar en su defensa. Y así todo.

A veces el gobierno quiere dar sensación de su parecer adverso a estos procederes estalinianos. Nombran a un juez especial, un fiscal y unos funcionarios auxiliares y se empieza un proceso con vistas a dar sensación de la legalidad y orden en el exterior. Como consecuencia de ello se impone alguna dimisión; el dimisionario pasa a otro cargo tan pingüe y honorífico como el dimitido; se procesa algún desgraciado de tercera categoría, con la seguridad para el mismo de que nada en definitiva habrá de ocurrirle a veces, como en el caso de los procesados con motivo de la desaparición de Nin, al ser encarcelados por orden del juez, de la Dirección general de Seguridad sale un piquete que los excarcela por la violencia y los pone en seguridad y buen recaudo, con la amenaza al juez de repetir en él la historia del alguacil alguacilado.”[7]

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  Después de una breve estancia en Francia, Pabón partió desde Marsella hacia Filipinas, en noviembre de 1937.

(Agradecimientos al Centro de Investigación y Estudios Republicanos (CIERE) por  propocionarnos documentación, y a la Dra. Eulàlia Vega y a Pepe Gutiérrez-Álvarez por responder amablemente a nuestras dudas.)

 

 

Vía: https://partidosindicalista.wordpress.com/

 

Citas:
[1] “Parece inminente la rendición del Alcázar”; en La Voz, 26-8-1936, Madrid; p. 4.
[2] Martínez Lorenzo, César (1969): Los anarquistas españoles y el poder. Ed. Ruedo Ibérico, París; p. 122.
[3] Ezquerra, Alberto: “Benito Pabón. El diputado anarquista”; en El Agitador. Una publicación de Bajoaragonesa de agitación y propaganda, 18-6-2014 (consultado el 30-5-2017).
[4] Carrasquer Launed, Félix (1986): Las colectividades de Aragón. Un vivir autogestionado, promesa de futuro. Ed. Laia, Barcelona; pp. 80 y 82.
También en:
Peirats, Josep (1978): La CNT en la revolución española (tomo 1). Ruedo Ibérico, Madrid; p. 215.
Martínez Lorenzo, César (1969): Los anarquistas… Op. cit.; p. 122.
[5] García Oliver, Juan (1978): El Eco de los pasos. Ruedo Ibérico, París; pp. 344-345.
[6] “Ayer en el Gran Teatro, la grandiosa conferencia de Benito Pabón”; en Nosotros, 31-7-1937, Valencia; p. 8
[7] John Mac Govern: “La terreur communiste en Espagne. Une lettre significative”; en La révolution prolétarienne, nº263, 25/1/1938, París; pp. 7-23.  Reproducida en El proceso del P.O.U.M. (Junio de 1937 – Octubre 1938). Transcripción del sumario, juicio oral y sentencia del Tribunal Especial. Documentos Judiciales y Policiales. [presentación y notas de Víctor Alba y Marisa Ardevol; con la colaboración de Manuel Alberich et al.] Ed. Lerna, Barcelona, 1989.

Bibliografía:

  • Bolloten, Burnett (2015 [1989]): La Guerra Civil española: Revolución y contrarrevolución. Alianza Editorial, Madrid.
  • Carrasquer Launed, Félix (1986): Las colectividades de Aragón. Un vivir autogestionado, promesa de futuro. Laia, Barcelona.
  • Díez Torre, Alejandro R.: “Proyecto y guía regional del primer presidente del Consejo de Aragón” [prólogo]; en Ascaso, Joaquín (2006): Memorias (1936-1938). Hacia un nuevo Aragón. Prensas Universitarias de Zaragoza, Larumbe Clásicos Aragoneses nº 42, Zaragoza.
  • García Oliver, Juan (1978): El Eco de los pasos. Ruedo Ibérico, París.
  • De Guzmán, E. (1938): Madrid rojo y negro: milicias confederales [prólogo de J. García Pradas]. Tierra y Libertad (Unión Gráfica, Cooperativa Obrera), Barcelona.
  • El proceso del P.O.U.M. (Junio de 1937 – Octubre 1938). Transcripción del sumario, juicio oral y sentencia del Tribunal Especial. Documentos Judiciales y Policiales. [presentación y notas de Víctor Alba y Marisa Ardevol; con la colaboración de Manuel Alberich et al.] Ed. Lerna, Barcelona, 1989.
  • Íñiguez, M. (2008): Enciclopedia histórica del anarquismo español,  II. Asociación Issac Puente, Vitoria.
  • Lera, Ángel Mª de (1978): Ángel Pestaña. Retrato de un anarquista. Argos Vergara, Barcelona.
  • Martínez Lorenzo, César (1969): Los anarquistas españoles y el poder. Ed. Ruedo Ibérico, París.
  • Sierra, G. y Gracia, F. (2012): Zaragoza en el Congreso de los Diputados. Parlamentarios durante la Segunda República. Institución «Fernando el Católico» (C.S.I.C.), Diputación de Zaragoza, Zaragoza.
  • Peirats, Josep (1978): La CNT en la revolución española. Ruedo Ibérico, Madrid.
  • Peláez, Manuel J.: “El diputado anarquista Benito Pabón y Suárez de Urbina (1ª parte)”; en Cuadernos republicanos, nº 41, 1-1-2000.
  • Santos Santos, M.C. (2003): Ángel Pestaña “Caballero de la Triste Figura”; Editorial Académica Española, Saarbrücken (Alemania).
  • Sierra, Gabriela; y Gracia, Francisco (2012): Zaragoza en el Congreso de los Diputados. Parlamentarios durante la Segunda República. Ed. Institución «Fernando el Católico» (C.S.I.C.), Diputación de Zaragoza, Zaragoza
  • Villa García, Roberto: “«Obreros no votéis». La CNT y el Frente Popular en las elecciones de 1936”; en Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, nº 13, 2014.

Webgrafía:

“Benito Pabón y Suárez de Urbina”; en estelnegre.org (consultado el 8-6-2017).

– Ezquerra, Alberto: “Benito Pabón. El diputado anarquista”; en El Agitador. Una publicación de Bajoaragonesa de agitación y propaganda, 18-6-2014 (consultado el 30-5-2017).

– Gutiérrez-Álvarez, Pepe: “Benito Pabón, el abogado de los obreros de la CNT” ; en alasbarricadas.org y kaos en la Red (consultado el 27-5-2017).

– Rodríguez Caparrini, Bernardo: “Antiguos alumnos del colegio San Luis Gonzaga. José Manuel Pabón, humanista”; en diariodecadiz.es, 26-2-2017 (consultado el 29-5-2017).

9 comentarios

  1. Interesante. Nunca había leído nada sobre el exilio en Filipinas y la coordinación de los japoneses con el régimen franquistas en cuanto a represión, en este caso. Menos aún de la existencia de falangistas en Filipinas, lo cual si se piensa no suena raro. Hasta se me ocurren un apellido, si los falangistas eran filipinos.

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