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La historia inventada frente a la documentada: El caso de Antonio Martín Escudero

Prólogo

Transcurridos ocho largos años de la publicación de la obra Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña (1936-1939), Antonio Martín, la experiencia libertaria de Puigcerdá y el sagrado mito de Bellver, Descontrol, 2018, es de recibo resaltar que los autores de dicho trabajo no nos hemos quedado dormidos en los laureles, al haber ampliado dicho texto con diferentes artículos monográficos, tanto conjuntos como individuales, que han sido como “botellas” y cada una con su respectivo mensaje1. “Mensajes” que hasta la fecha no han recibido respuesta alguna por parte de sus conocidos destinatarios.

En estas fechas estivales, sabedores de la existencia de un libro de próxima aparición, firmado por dos autores muy involucrados en intentar acallar las rotundas conclusiones aparecidas en la obra mencionada, no es difícil sospechar que dicho trabajo ha contado con la ayuda de una larga lista de revisionistas, dedicados en su mayoría al presentismo histórico, al intentar juzgar el pasado partiendo de criterios actuales, o con la intención de blanquear las responsabilidades, previas al golpe de julio de 1936, de conocidos personajes locales de la época, de los cuales siempre se explican sus supuestas “bondades”, pero ocultando lo sustancial del resto de sus trayectorias.

Prueba de su revisionismo es que los mismos ya han logrado que se repongan, en cierto modo, las viejas placas desaparecidas de iglesias y de los monumentos franquistas, a las cuales los familiares afectados en su momento no hicieron asco alguno, pues no consta,2 por otras más modernas y sesgadas y en su caso lamentablemente financiadas en la actualidad por el Memorial Democràtic.3

Eso sí, siendo sus valedores actuales en algunos casos muy concretos parientes, tanto en su vertiente de víctimas, como de descendientes de responsables políticos que en su tiempo participaron de forma activa en la contrarrevolución, en la emboscada de Bellver en abril de 1937, o en la posterior represión de la Cerdaña revolucionaria.

Por lo mismo, no es difícil imaginar que dicha obra poco de nuevo podrá aportar, salvo volver a ensalzar a los mismos personajes de siempre, justificando de paso sus discutibles intervenciones en aquel drama de la Cerdaña, pero sin explicar el auténtico papel de estos, en las alevosas matanzas de ciudadanos de Puigcerdá, adjudicadas interesadamente a la CNT, asunto ya demostrado como falso, con papeles de la propia derecha golpista,4 o su traicionera intervención en la emboscada de Bellver.

Aportaciones que evidentemente serán contrarrestadas si lo merecen, al seguir apareciendo nuevos documentos y oportunos testimonios que hacen totalmente insostenible mantener viva la “fabula” de Bellver que apareció en una conocida obra de 1988, de manos de un conocido historiador catalán, asunto rebatido en este mismo medio y en el presente año por partida doble.5

La fábula de Bellver

Calificativo de “fábula” que se debe a un comentario del afamado historiador francés Blanchon, que no ha dudado en englobar en ella la “erudita explicación” que hasta hace cuatro días se ha estado dando, al respecto del asesinato de Antonio Martín, en la traidora emboscada de Bellver. 6

Del mismo modo que ahora resulta igualmente insostenible seguir manteniendo, como algunos hacen, que la emboscada de Bellver de abril de 1937, corrió a cargo exclusivo de la gente de dicho pueblo, al igual que acontece en la popular comedia de Lope de Vega Fuenteovejuna. Símil literario español que no dudo en utilizar Joan Solé, el alcalde de Bellver de la época, en un burdo intento por convencer al lector, mediante una carta aparecida en la revista local Rufaca, que había sido del “pueblo llano” el que había asesinado a Martín a las puertas de la población.

Ocultando con ello la activa participación en dicha emboscada de “tiradores” de todas las especies políticas, que conchabados y aposentados en dicho lugar a la espera, y cada uno de ellos por los motivos más dispares, o con las excusas más inverosímiles, pero en la gran mayoría de los casos, vulgares emboscados para no tener que ir a luchar al frente. Olvidando mencionar la activa participación de su propio hermano en aquellos asesinatos, apostado a la altura del puente de entrada a la población. Asunto último cuyo hermano el alcalde trató de encubrir con un folleto, en su caso pagado con buenos dineros del erario público del ayuntamiento de Bellver, acusando a un conocido personaje local, que con todos los evidentes defectos que tuvo, era completamente inocente en aquel asunto concreto de Martín.7

Cómo se crearon las falsas historias

El mismo alcalde, al cual en estos tiempos que corren se le ha dedicado una seudo biografía laudatoria,8 se debe también la espuria utilización de la popular expresión: “te pego siete tiros”, mediante la cual se hacía referencia al uso de la pistola Astra, con cargador de siete balas, el arma más común durante la guerra, que fue utilizada en todo tipo de venganzas, en su propio beneficio. Número cardinal siete, indicativo, según el alcalde de Bellver Solé, de los impactos de bala que recibió en su cuerpo Martín durante la emboscada.

Ocurrencia de Solé, la de los siete tiros, que creó con la clarísima intención de convencer al incauto lector que las heridas sufridas por Martín durante aquella emboscada fueron nada menos que “siete”. Según su argumento, prueba fehaciente de que habían sido varios los tiradores (en su caso asesinos) involucrados en la muerte de Martín, intentado así encubrir con su mentira a su hermano Emili, que a buen seguro fue el verdadero tirador, tal como en su día dimos a conocer.9 Acusación que nadie ha rebatido, y menos aún los supuestos” especialistas”.

“El pueblo” y “los siete tiros”, dos de las patrañas creadas por el alcalde Solé, a las que se puede responder, utilizando otro autor clásico, con una popular sentencia que afirma rotunda que: Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. Admitiendo que la misma, proviene de la tragicomedia de Calisto y Melibea, atribuida a Fernando de Rojas, obra publicada en 1499. Obra más conocida como La Celestina, en la cual ya se sentenciaba: “Toman antes al mentiroso que al que coxquea (La Celestina XVII). Afirmación que ponía sobre aviso al lector avisándole de que al mentiroso se le descubre con suma facilidad, al incurrir siempre en inexactitudes o en contradicciones, como ha sido el caso de Solé.

La ocultación de pruebas como arma ideológica

Otro de los ardides de Solé, creado con la palmaria intención de intoxicar, fue la alevosa ocultación de pruebas con la intención de reforzar su marrullero relato. Lo que no ha privado de que poco a poco sus apaños hayan visto la luz de la verdad. Por ello haciendo buena la sentencia de la Celestina, ha llegado el momento de desmontar un cúmulo de patrañas, al estar en posesión del documento que aclara de forma definitiva todos los detalles inherentes a la muerte de Martín.

Documento que nos ha llegado a las manos, procedente de un conocido común, al cual le adeudamos el favor, dado que con el mismo se descubre que determinadas personas han estado ocultando durante años, con evidente con mala fe, la prueba fundamental que sirve para esclarecer las circunstancias de dicha muerte, con la falaz intención de mantener viva su elaboradaverdad”, basada evidentemente en una larga sucesión de mentiras que se han prolongado hasta nuestro tiempo. Mentiras que se empezaron a urdir en los despachos oficiales 89 años atrás, con la intención de ocultar y justificar un asesinato. El de Antonio Martín Escudero. “el Durruti de la Cerdanya

Manipulación histórica que se realizó con la aquiescencia, hoy lo sabemos, de varias autoridades republicanas muy conocidas en aquel tiempo. Concretamente con la del alcalde de Bellver, Joan Solé, y el delegado de Orden Público en Lérida, Francesc Viadiu. Historia que se intentó reforzar a posteriori Solé con la oportuna publicación de un folleto institucional editado con el dinero del erario público aportado por Ayuntamiento de Bellver.

Mentiras que hoy se desploman al aparecer la prueba de cargo de dicha muerte, y no precisamente en los términos que hasta el presente se han mantenido, al desaparecer, entre otras cuestiones, la afirmación de los siete tiros, o la de Fuenteovejuna, creaciones “intelectuales” interesadas, obra ambas del alcalde Solé. De hecho el responsable también del folleto.

La solución a un engaño casi centenario

De sintetizar en grueso una vida humana, en su aspecto civil, la misma queda de forma simple enmarcada en cualquier biografía entre dos documentos concretos, que permiten resumir todo su ciclo: La Partida de Nacimiento y la Partida de Defunción. Y en el caso de Antonio Martín Escudero, del primero no tenemos constancia documental, pero sí en el caso del segundo.

Circunstancia que hoy presta el poder conocer mediante documento público, hasta ahora inédito, las causas auténticas del fallecimiento de Antonio Martín. Así como la fecha y la hora concreta del mismo. Incluso el lugar preciso donde se produjo el deceso. Y finalmente la causa. Desmintiendo todo ello lo anteriormente escrito o argumentado una larga recua de personajes intelectualmente “desinformados”, a causa de sus pasiones políticas.

Documento que concluye de forma radical con las “fábulas” creadas entorno al hecho de la muerte de Martín Escudero, por el alcalde Solé, como ha sido la de “Fuenteovejuna”, al haber sido Martín alcanzado por una única bala, motivo por el cual los “siete tiros” nunca existieron, tal como intentó hacernos creer en su día el alcalde.

Ni fue abatido por un agente de la Generalitat, tal como se afirmaba en una conocida obra de Benavides,10 como mentira es lo que recogió Pons Garlandís, un conocido político catalán, que afirmó sin rubor alguno que Martín había sido “herido en una pierna y en el corazón”, o “que tenía una pierna de madera”, al estilo del pirata John Silver, “El Largo” el conocido protagonista de la Isla del Tesoro, según Segalás, un antiguo soldado pirenaico. El mismo personaje que creó la maniquea tesis sobre la existencia en Puigcerdá de anarquistas “buenos”, en su caso los catalanes, y los anarquistas “malos”, por el defecto de ser foráneos. 11

Maniqueísmo que se han encargaron de difundir sin prueba alguna distintos historiadores, entre otros Solé Sabaté y otros, tesis que incluso ha recogido un despistado cronista francés. Del mismo modo que Martín tampoco murió en la Farga Vella de Bellver, tal como también afirmó por escrito el alcalde Solé, que al final ha resultado ser el principal fabulador al que se debe todo un largo rosario de mentiras, con tal de ocultar su responsabilidad en aquel asesinato, o su gestión municipal tras la cual se ocultaba los beneficios de determinada cooperativa lechera, mediante la cual se ganaba muy bien la vida mucha gente del pueblo incluido su alcalde, y motivo principal de su “resistencia” a los cambios revolucionarios. Asunto que se puede conocer gracias a un artículo de 1933, que aparece en una revista especializada de Madrid,12 pero asunto oportunamente “olvidado” en la última hagiografía.

Registro Civil

Conocido lo anterior se hace imprescindible transcribir literal sic el documento que hace al caso: “Registro Civil, número 4687, Nombre y Apellidos: Antonio Martín Escudero

En Puigcerdà 29 de abril de mil novecientos treinta y siete.

D José Clot i Oliu, alcalde de Puigcerdà, y don Francisco de la Hija secretario interino, se procede a inscribir la defunción de D. Antonio Martín Escudero, de 38 años, natural de Cáceres, de estado viudo, falleció en el Hospital el día 27 de abril a las 23 horas, a consecuencia de herida por arma de fuego en el Pulmón derecho.

Según reconocimiento practicado, y su cadáver habrá de recibir sepultura en el cementerio de Puigcerdà Esta inscripción se practica en virtud de manifestación del director del Hospital

Otra realidad incontestable es que Antonio Martín Escudero, el auténtico, según figura en el Registro del cementerio de Puigcerdá, fue enterrado en el nicho B-48-1, propiedad de Josefina Marangues Gisves, nicho desde el cual sus restos pasaron a la fosa común el 21 de febrero de 1957. 13

En resumen: Antonio Martín Escudero falleció en el Hospital de Puigcerdá el mismo día de la emboscada, el 27 de abril de 1937, pero a las 23 horas. Y no por herida en el corazón como se dijo, ni por caída del puente de Bellver, como también se dijo, y tampoco en la Farga Vieja, como se afirma el alcalde Solé. Pero si como consecuencia de una única herida de arma de fuego en su pulmón derecho. Herida que en aquel tiempo era casi mortal de necesidad, dada la medicina de la época.

Conclusiones

Conocido el documento legal de su defunción, queda desmentido que Martín muriera en Bellver, durante los supuestos combates en el transcurso de un hipotético asalto anarquista a dicha población, o que muriera en la Farga vieja de Bellver tras una larga agonía a causa de las siete heridas que supuestamente le habrían infringido los defensores.

Versión con la cual se el alcalde Solé trato de justificar la intervención masiva del pueblo de Bellver en aquel asesinato, utilizando la obra de Lope de Vega, Fuente Ovejuna. Versión que difundió mediante la revista Rufaca, una publicación mensual de la comarca de la Cerdaña, en su número de enero de 1980 en el apartado del correo del lector, con carta titulada en catalán: “Qui va mata el Cojo de Málaga”, firmada con las iniciales JSC, tras las cuales no es difícil de ver que se ocultaba, Joan Solé Cristòfol, el antiguo alcalde de Bellver en la época en que ocurrieron los Hechos de Bellver.

Afirmando rotundo al final de aquella misiva: “Yo sostengo que fue el pueblo, y no fue específicamente nadie. Llevaba a su cuerpo siete heridas cuando murió en la fragua vieja después de haber sido asistido por un médico de Puigcerdá que se desplazó a dicho sitio.”14

El falso testimonio del alcalde Solé

Pues bien, ahora también podemos afirmar con total certeza que en las líneas anteriores redactadas por Solé, contienen tres flagrantes mentiras. La primera que el “pueblo” no asesinó a Martín, pero sí lo hizo el hermano del acusador. Por lo mismo se supone que por ello se ha mantenido durante años que el asesino había sido el famoso Penja-Robes, asesino de Martín “inventado” al alimón con la ayuda de Solé y Viadiu, el delegado de Orden Público de Lérida.

Un tiempo después Viadiu se arrepintió de aquella mentira, tal como veremos. La segunda mentira es que con aquella carta Solé intentó convencer a los lectores que el cadáver de Martín, fallecido, según él, en la Fragua Vieja de Bellver, mentira, presentaba “siete heridas”, Hecho último totalmente falso, con el que intentó justificar que fue “Fuente Ovejuna” el que lo había matado, es decir el pueblo, y como testigo de su versión menciona a un médico que se desplazó allí, que según él fue el que confirmó aquella historia.

Otra mentira más del alcalde Solé, ya que el único médico que acudió a Bellver desde Puigcerdà, después de la emboscada, fue el doctor Córdoba, el facultativo del pueblo, que fue recibido a tiros por los elementos de Bellver, y que por supuesto no vio morir allí a Martín, al haberse trasladado al herido mucho tiempo antes a Puigcerdá, donde Martín falleció. En resumen Solé o era un mentiroso compulsivo, o era un hombre muy interesado en mantener su fraudulenta y retorcida versión de los Hechos de Bellver.

Versión de Solé que Francesc Viadiu, el que había sido cuando la guerra, Delegado de Orden Interior de Lérida, se encargó de desmentir en una carta en 1979,15 que apareció en el diario Avui, en la cual explicaba que él había escrito en su libro que el asesino de Martín y de Fortuny había sido un tirador anónimo, porque así se lo habían dicho a él, al ser aquella versión la que le habían dado las autoridades municipales” y “la gran mayoría de los elementos significados” que se habían enfrentado a los “incontrolados” que habían atacado Bellver.

Pero la sorpresa saltaba en el párrafo siguiente de la misma carta, cuando Viadiu revela que todos esos protagonistas, autoridades municipales y elementos significados, tenían, según él, un interés muy especial en mantener el anonimato del tirador, con la intención de evitarle posibles represalias por parte de los “incontrolados” de Puigcerdá. Pero sin citar Viadiu que el anónimo tirador “anónimo”, no era otro que el hermano del alcalde Solé, tal como ahora ya sabemos.

Dentro del capítulo de los “indocumentados”, destaca el caso de Alfons Segalàs Solé, y su obra Carnet de un Milicià-Soldat, en lo que pretendió ser una aproximación a la historia de Regiment Pirinenc nº 1 de Catalunya, pero vistadesde el prisma particular de su autor.16 De hecho el hipotético conocimiento que Segalás tenía de Antonio Martín, provenía de su breve estancia en el Chalet de La Molina en diciembre de 1936, al ser un miembro más de la Compañía de Esquís de aquel Regimiento Pirenaico, apresado por los hombres de Martín y devuelto a Barcelona. Sin embargo la extravagante fantasía de Segalás le lleva a afirmar sin recato, por ejemplo, que Martín había trabajado en el ferrocarril, hecho falso, o que llevaba una pierna de madera (sic), demostrando con ello que no lo había visto en su vida, y que por lo mismo su conocimiento de Martín fue un puro y duro invento del autor.

Otro conocido político catalán. Pons Garlandi se dedicará también a fabular afirmando sin prueba alguna que: “Dos balas, la una en la pierna y la otra en el corazón17, acabaron con la vida del “Cojo de Málaga”. Un patriota, conocido como el “descamisado” (sic), tirador de gran renombre en la comarca, colocado en un lugar estratégico, lo hirió mortalmente, poniendo fin de aquella manera al pillaje, al terror y al crimen en aquella comarca.18

En dicha versión, según Garlandí, “el descamisado” citado, no es otro que Joan Jordá Mallarach, alias “El Penja-robes”, que en su caso fue el chivo expiatorio de aquel asesinato de Martín, al ser utilizado por el alcalde Solé, al que todo el mundo creerá.

Personaje del que se sospecha tuvo cuando menos una triple militancia. Al ser abiertamente nacionalista catalán, al haber participado activamente en la Sublevación de Octubre de 1934 en Puigcerdà, y ser procesado por las autoridades españolas, para pasar en julio de 1936 a ser miembro de la CNT de Puigcerdà, para después huir a la carrera de Puigcerdá, y sin dudar pedir el favor de engrosar al enemigo en abril de 1937 en Bellver, eso sí, en compañía de grupo de guardias de asalto, por motivos hoy todavía desconocidos. Fallecido Martín, Jordá se pasó después al PSUC, acabando por ser la mano derecha de Josep Más Tió, el catalanista-estalinista “depurador” de Ripoll en 1936. junto al cual lucharía ya en Francia contra los ocupantes alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. 19

Entre la literatura aneja a la historia de Antonio Martín tal como acabamos de ver, corren testimonios poco o nada fiables, sin más aval que unas supuestas vivencias personales, bajo excusa siempre de haber participado en determinados hechos, que sólo sirven para ensalzar el ego del protagonista de turno, como fue el de Solé, de Viadiu de Garlandís o de Segalás. En resumen, abundantes fantasías y engendros sin documentar. Llegando al hecho chusco y ridículo —como la historia de la pata de palo—, pero presentadas siempre como rigurosamente históricas, cuando es evidente que son testimonios inconsistentes. También sobran muchos supuestos testigos, casi siempre dudosos y poco fiables. En resumen “incontrolados” de la historia, cuyos testimonios se intentan mantener ad eternum

La versión de Bellver según Manuel Cruells20

Desmentido de Viadiu a Solé al respecto de los Hechos de Bellver, que se substanció con una carta pública de Manuel Cruells que apareció en la revista Destino en 1972,21 en la cual Cruells desmentía la versión de Francesc Viadiu y su obra.22 Teniendo en cuenta que Cruells había sido un conocido y activo militante de Estat Catalá, y que por lo mismo estaba muy bien informado del atentado de Bellver. Carta de la cual entresacamos varios comentarios que el autor redactó a propósito en modo interrogativo, al respecto de los Hechos de Bellver, lo que le permitió hacer las pertinentes preguntas a las que nadie nunca le respondió, y menos aún Viadiu.

Pero ¿nos dice (Viadiu) toda la verdad, o solamente la verdad oficial de aquel momento? // ¿Murió el Cojo de Málaga” en combate o fue muerto antes de que se produjese? // ¿Hubo de verdad combate? // ¿El ataque a Bellver de “mil quinientos incontrolados” se produjo con “el Cojo de Málaga” al frente o simplemente fue un intento de sus compañeros por vengar la muerte?”.

Y a modo de remate Cruells escribió: “…No obstante, tengo que reconocerlo, algún miembro de este partido político(se refiere al suyo, en su caso Estat Catalá)se vanagloriaba de haber intervenido en su muerte,23 y no precisamente en combate, sino más bien en una simple emboscada, podríamos decir, previa 24

Preguntas de Cruells que confirman de pleno la misma historia que aparece en el escrito de Francesc Mill, militante del POUM .25 Y de paso Cruells confirma la participación de miembros de Estat Català en la emboscada de Bellver. Carta de Cruellsque no ha merecido ni tan siquiera un simple comentario por parte de nadie, cuando lo que se desprende de todas aquellas precisas preguntas, es que los Hechos de Bellver, tal como los recoge Viadiu son falsos, al igual que todo lo explicado por el alcalde Solé.

Falsas historias, que dieron lugar a la Fabula de Bellver, tras la cual se ha estado propiciando durante años el encumbramiento de determinados personajes, con la ayuda de auténticos difundidores de patrañas. De igual manera se conocen los nombres de los autores de las listas de los asesinados en Puigcerdá, Palau y Barnolá, alias el Borni. Documento que se conserva en el Archivo provincial de aquella población. Asunto que todo el mundo calla, al ser los acusadores del documento de los suyos.26

1 Con un total de más de 16 artículos, la mayoría de ellos publicados en este mismo medio.

2 Hay que recordar que el primer acto de homenaje a las personas asesinadas en el Còrrec del Gavatx, tuvo lugar el 7 de marzo de 1939, y la cruz, en el lugar de enterramiento se puso en septiembre de 1939,

Y no fue hasta 1947 que se puso en una placa con todos sus nombres al pie de campanario.

3 A. Guillamón, Desconstrucció de les mentidas i disbarats del monolit de Puigcerdà, Ser histórico.net, 22/09/2023.

4 A: Gascón, La historia blanqueada, el caso de Palau Soldevila, Ser histórico.net, 17/03/2026.

5 A. Guillamón, Reescribir la Cerdaña en guerra: confrontación crítica entre Pous/Solé y Gascón/ Guillamón, Ser histórico.net. 01/01/2026, A. Gascón, La Cerdaña republicana i antifranquista, Joan Solé Cristòfol. Recensión, Ser histórico.net. 21/01/2026.

6 Entrevista a J.L. Blanchon, “La faula dels “fets de Bellver” dura des fa més de vuitanta anys”, Querol, nº 34, primavera 2024, pp.11-34. A. Guillamón, ¿Qué es historia y la poshistoria, hoy?, Ser histórico. net, 18/09/2024.

7 S/a, Com ocorregueren els fets de Bellver de Cerdanya, Edició Consell Municipal de Bellver, 1937.

8 Op. cit.

9 A. Gascón, Un trabajo pone nombre al asesino de Antonio Martin Escudero: Emili Solé Cristofól. Ser histórico. net, 21-12-2024

10 M. Benavides, Guerra y Revolución en Cataluña, p.362.

11 Segalas Solé, Alfons: Carnet d´un milicià –soldat, 1936-1939, Barcelona, 1986

12 Cooperativismo pecuario”. La Semana Veterinaria. Boletín profesional de la Revista de Higiene y Sanidad Pecuaria, Año XVII, núm. 839 (22-1-1933)

13 Referencia obtenida hace muchos años gracias a la amabilidad del desaparecido amigo Bosom, archivero de Puigcerdá.

14 Carta de JSC, Joan Solé Cristòfol a Rufaca, Qui va mata el Cojo de Málaga, 1980.01.01.p.28/29

15 Francesc Viadiu, “Qui va matar al “Cojo de Málaga”, Avui, 11 de noviembre de 1979, p. 4.

16 Segalas Solé, Alfons: Carnet de un Milicià – Soldat, 1936-1939, Barcelona, 1986

17La autopsia desmiente tal comentario, al tener un solo disparo alojado en el pecho.

18 Pons Garlandi, Joan: Un republicá enming de faistes, p. 152

19Balent, Andreu, «Joan Jordà, ‘Penja Robes‘ (1897-1951), son retour en Cerdagne française (1944-1951), état de la question», Records de l’Aravó, 4, 2007.

20 Manuel CruellsPifarré, Político y escritor (Barcelona, ​​1910 – 1988). Estudió historia medieval catalana en la Universidad Autónoma de Barcelona. Al mismo tiempo, también fue militante de Estat Català y del Bloc Nacionalista Escolar, colaboró ​​en el diario La Publicitat ya Nosaltres Sols!, y durante la guerra civil española dirigió el Diari de Barcelona, órgano ​​incautado por Estat Catalá. Cuando dejó de editarse por problemas económico,s fue enviado al frente de Aragón y después a Valencia. En 1939 se marchó a Francia, donde colaboró ​​en la prensa militante, siendo además uno de los fundadores y dirigentes más destacados del Frente Nacional de Cataluña. A su regreso encabezó su actividad clandestina en el interior de Cataluña, razón por la cual fue encarcelado por las autoridades franquistas desde 1943 a 1945 y volvió a exiliarse en Francia del 1947 al 1950. Volvió a Cataluña en 1950, dedicándose a publicar libros de divulgación y Canigó.

21 Manuel Cruells, Cartas del lector: “Els fets de maig”, Revista Destino, 11 de marzo de 1972.

22 Francesc Viadiu i Vendrell, Delegat d´Ordre Públic a “Lleida la Roja”, 1979

23 Se refiere en la de Martín Escudero

24 11 de març de 1972, “Els fets de maig”, Revista Destino.

25 Carta de Francesc Mill, ACC237.UO 122; Arxiu Comarcal de la Cerdanya

26 Dolores Dgollada, Carmen Llorens Piguillem y J. Naudi..

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