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EL PSOE A PRINCIPIOS DE 1934: ¿UN PARTIDO REVOLUCIONARIO?

El 27 de enero de 1934 es presentado ante el Comité Nacional de la UGT el programa redactado por Prieto, que sustentaría una hipotética sublevación el cual es aprobado desencadenando la dimisión de la ejecutiva besteirista, Un programa que constaba de diez puntos y que proponía, entre otras cosas, la nacionalización de todas las tierras, la reforma de la enseñanza pública, la disolución del Ejército y la reorganización del mismo sobre bases democráticas; la disolución de la Guardia Civil creando en su lugar de una milicia popular y el cese en sus funciones del presidente de la República.

En la misma ejecutiva, Largo Caballero es elegido secretario general.25

Las dos primeras circulares de la FJS de 1934 daban instrucciones para la formación de las milicias: en la primera informaba, entre otras cosas, de que en la reunión de su comité nacional se había acordado “preparar la insurrección armada” y plantear a sus secciones que debían “transformar sus cuadros en falanges disciplinadas”. En la segunda circular, de 7 de febrero, se repetían estas consignas ordenando que se cumplieran “en un plazo muy perentorio”26

La organización para el movimiento se basó en la actuación siempre conjunta de las tres organizaciones -PSOE, UGT y FSJ-, designando representantes en cada provincia que habrían de constituir los “comités revolucionarios” . De todas formas, en realidad, los planes para pasar a la acción se quedaron a menudo en el papel. El mismo Caballero reconocía la falta de diligencia lo cual había ocasionado que “muchos pueblos no se levantaron por desconocimiento del asunto” y en abril el líder socialista escribía que todos los datos que tenía sobre la organización “no eran para entusiasmarse”.27

En Madrid, por ejemplo, las Milicias Socialistas disponían como máximo de 2500 hombres, pocos en relación al número de afiliados del PSOE, la Juventud Socialista Madrileña y la UGT y en cualquier caso insuficientes para controlar la capital.28

El 28 de marzo se llegó a un acuerdo de unidad de acción en Asturias entre la UGT -en el interior de las cual ocupaban un lugar especial el Sindicato de Obreros Mineros de Asturias-, la CNT y la Federación Socialista Asturiana, al que poco después se unieron el BOC y la Izquierda Comunista. Solamente se autoexcluyó del mismo el PCE. El texto del acuerdo sobre el que se fundamentó la Alianza Obrera asturiana señalaba:

“Las organizaciones que suscriben, Unión General de Trabajadores y Confederación Nacional del Trabajo convienen entre sí en reconocer que frente a la situación económica-política del régimen burgués de España , se impone la acción mancomunada de todos los sectores obreros con el exclusivo objeto de promover y llevar a cabo la revolución social (…) Se establece en Oviedo un un Comité Ejecutivo en representación de todas las organizaciones adheridas a este Pacto, el cual actuará de acuerdo con otro nacional y del mismo carácter para loes efectos de la acción general de toda España”.29

asturiasuhp1934.jpg

El 20 de abril, Largo Caballero pronunció el discurso de clausura del V Congreso de las Juventudes Socialistas durante el cual afirmó que la revolución no se hacía con vivas al socialismo sino que “se hace violentamente, luchando en la calle con el enemigo…cuando llegue ese momento habrá que afrontar la lucha decisivamente”. Y añadía: “nos echan de la República, al Partido Socialista no le facilitan los medios de vivir en la legalidad30

En el mes de mayo se constituyeron, a iniciativa de las Juventudes Socialistas comités como el asturiano en Madrid, Sevilla, Badajoz, Almería, Granada, Murcia, Santander, Zamora y Toledo, entre otros lugares, pero el movimiento no consiguió extenderse a todas las provincias y, además, tampoco hubo la suficiente coordinación entre la dirección central del PSOE y algunos dirigentes regionales del partido como en el caso de Murcia.31

Parece, sin embargo, que había mucho de retórica en las declaraciones de la izquierda socialista y, como han señalado diversos estudios, éstas parecían más destinadas a a presionar al Presidente de la República para que no permitiera el acceso al gobierno de la CEDA, a conjurar ese peligro, que no a hacerlas realidad. De hecho, el radicalismo del ala izquierda del PSOE se estuvo moviendo durante los primeros meses de 1934 entre la amenaza verbal y la práctica reformista de siempre.

La frustración que sentían muchos socialistas de la experiencia gubernamental con los republicanos, y el temor a no correr la misma suerte que sus correligionarios alemanes o austríacos, empujaron al PSOE a romper con la táctica gradualista y a prepararse ante la eventualidad de una posible instauración en España de una dictadura por parte de la derecha de Gil-Robles. A inicios del año 1934, ése era el peligro a evitar, no, como han pretendido algunos un asalto al poder y el establecimiento de un régimen revolucionario.

5 comentarios

  1. ¡Vamos!, que el PSOE organizó un golpe de estado preventivo para que el gobierno legítimo de la República no llevara a esta a un régimen fascista. ¿Qué diferencia hay con el alzamiento del 36? En mi opinión, pocas. La justificación que daban los sublevados era similar. Evitar que el gobierno legítimo de la república llevara a esta a una dictadura del proletariado.
    Resumiendo: el PSOE se comporta en el 34, como después los sublevados en el 36, pero con algunas salvedades:
    1. Que mientras el PSOE desencadenó la insurrección con la excusa de que tres cedistas entraran en el gobierno (¡menudo delito!), los sublevados del 36 lo hicieron con el argumento de que miembros del PSOE y fuerzas de seguridad de la República asesinaran a un diputado líder de la oposición.
    2. Que a juzgar por los resultados, el PSOE se sublevó con mucho menos apoyo social que con lo que lo hicieron los del 36.
    3. Que a diferencia del resto de fuerzas políticas actuales (excepto Esquerra Republicana de Cataluña), que se desligan de los actores de la Guerra Civil renunciando a sus siglas y condenando los hechos, el PSOE, ni ha renunciado a sus siglas, ni ha pedido perdón por su insurrección frente a la República.

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    1. La diferencia es que había el precedente austríaco y, anteriormente, la llegada de Hitler al poder.Sin justtificar nada, creo que sí que hay diferencias e importantes entre las dos situaciones históricas.En 1936, el PCE era minúsculo y en España no había ni siquiera embajada soviética.No exisistía ningún peligro bolchevique y el gobierno estaba en manos de los republicanos burgueses.

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